''Esperando a Godot''. Texto 1 y cuestiones relacionadas

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Esperando a Godot. Texto 1

Vladimir.- Yo me voy.
Pozzo.- No puede soportar mi presencia. No hay duda de que soy poco humano, pero ¿es eso una razón? (A Vladimir:) Reflexione antes de cometer una imprudencia. Supongamos que se vayan
             ahora, cuando aún es de día, pues a pesar de todo aún es de día (Los tres miran hacia el cielo.) Bien, ¿qué sucede en tal caso? (se quita la pipa de la boca, la mira),
             se apagó (vuelve a encender la pipa), en tal caso… en tal caso… qué sucede en tal caso con la cita que tiene con ese… Godet… Godot… Godin…? (Silencio) En fin, ya entienden
             a qué me refiero, ese de quien depende… (Silencio)… En fin, su porvenir inmediato.
Estragón.- Tiene razón.
Vladimir.- ¿Cómo lo sabe?
Pozzo.- ¡Vaya! ¡Vuelve a dirigirme la palabra! Acabaremos por encariñarnos.
Estragón.- ¿Por qué no deja el equipaje en el suelo?
Pozzo.- A mí también me haría feliz encontrarle. Cuanta más gente encuentro, más feliz soy. Con la criatura más insignificante, uno aprende, se enriquece, saborea mejor su felicidad. Ustedes
             mismos (los mira con atención uno tras otro para que los dos se sientan observados), ustedes mismos, quién sabe, quizá me hayan aportado algo.

Pregunta 1 - ¿Quién es Godot y qué significa para Vladimir y Estragón?

Godot es el personajes que esperan Vladimir y Estragón y que no llega nunca. Es un personaje, por tanto, imaginario. Podemos entender que simboliza una presencia/ausencia, y por esa razón algunos críticos han querido relacionarlo con God, Dios en inglés, a pesar de que el autor, Samuel Beckett, repitió en varias ocasiones que él no había pensado en ese aspecto al componer su obra teatral.

Vladimir y Estagón esperan que la llegada de Godot, que finalmente no viene, dé sentido a sus vidas. Y es que el teatro del absurdo -especialmente, el de Beckett- tiene que ver con la situación de desasosiego, de angustia, que vivió la humanidad tras la década de los veinte, los "happy twenties", trágicamente finalizados con el crack de Wall Street; el periodo de entreguerras y la terrible Segunda Guerra Mundial (1939-1945), la más cruenta de la humanidad (55 millones de muertos).

Esperando a Godot, de Beckett, estrenada en 1952 y escrita directamente en francés por el autor irlandés, establecido definitivamente en París desde 1938, conecta así con la filosofía del existencialismo, según el cual "el hombre es una pasión inútil" (Jean-Paul Sartre), la verdadera comunicación entre los seres humanos no es posible y lo que predomina en nuestra existencia, más importante que la esencia -término hasta entonces preferido por el debate filosófico- es la angustia. Por decirlo de nuevo con palabras de Sartre, el existencialismo afirma que "el infierno son los otros".

El teatro del absurdo conecta así con el existencialismo. Es un teatro que se define como antiaristotélico, contrario a la lógica y al sentido común, queriendo simbolizar con ello la desorientación en que está sumido el ser humano, prisionero en un mundo y en una vida que carecen de sentido. Las situaciones absurdas, los diálogos inconexos y contradictorios, los finales inesperados y el recurso al humor -sobre todo, en el teatro de Eugene Ionesco, el otro gran representante de esta corriente- son características propias del teatro del absurdo.

Pregunta 2 - La comunicación entre los personajes: la palabra y el gesto.

Para el teatro del absurdo, la verdadera comunicación entre los seres humanos no es posible. Vivimos en un mundo carente de sentido, condenados a la angustia existencial, al desasosiego. De manera que los diálogos entre los personajes son inconexos, balbuceantes, no sirven par avanzar en la información, desorientan más que orientan. Lo que más predomina es la pregunta ("¿qué sucede en tal caso con la cita que tiene con ese… Godet… Godot… Godin…?"), ya que no tenemos certezas, sino dudas. No podemos así construir un verdadero conocimiento, pues todo depende de una afortunada venida exterior, la de ese tal Godot que nunca llega.

En cuanto a los gestos son intrascendentes: los personajes se miran, señalan, fuman en pipa... Sus gestos pueden revelar que se sienten amenazados o desorientados, pero tampoco sirven -como las palabras- para que el ser humano pueda avanzar en la dirección de una salida positiva del atolladero en que se encuentra, más bien revelan lo contrario: nuestra indefensión, nuestra desorientación. Es por ello coherente que una de las palabras que más veces aparece en las acotaciones textuales -las instrucciones de representación que el autor ofrece a actores y directores- sea la palabra "Silencio": un reflejo del estado de enmudecimiento en que se encuentra el ser humano, al que no le sirven ya las estrategias lingüísticas o cinésicas habituales. Una constatación de la nulidad de nuestra tecnología y nuestro conocimiento ante la situación de marasmo existencial en que nos encontramos sumidos.

Bibliografía y webgrafía

  • CALERO HERAS, José: Literatura universal. Bachillerato. Barcelona, Octaedro, 2009, tema 12, "El teatro", pp. 220 a 232.

Trabajos de los alumnos

Edición, revisión, corrección

  • Primera redacción (abril 2017):
  • Revisiones, correcciones: Letraherido.