''Esperando a Godot''. Texto 2 y cuestiones relacionadas

De Wikimpace
Saltar a: navegación, buscar

Esperando a Godot. Texto 2

Vladimir.— No perdamos el tiempo en vanos discursos. (Pausa. Con vehemencia.) ¡Hagamos algo ahora que se nos presenta una ocasión! No todos los días hay alguien que
             nos necesita. Otros lo harían igual de bien, o mejor. La llamada que acabamos de escuchar va dirigida a la humanidad entera. Pero en este lugar, en este momento, la
             humanidad somos nosotros, tanto si nos gusta como si no. Aprovechémonos antes de que sea demasiado tarde. Representemos dignamente por una vez la calaña en que nos ha
             sumido la desgracia. ¿Qué opinas?
Estragón.— No he escuchado.
Vladimir.— Es cierto que, si sopesamos el pro y el contra, quedándonos de brazos cruzados, honramos igualmente nuestra condición. El tigre se precipita en ayuda de sus
              congéneres sin pensarlo. O bien se esconde en lo más profundo de la selva. Pero el problema no es este. ¿Qué hacemos aquí?, este es el problema a plantearnos. Tenemos
              suerte de saberlo. Sí, en medio de esta inmensa confusión, una sola cosa está clara: estamos esperando a Godot.

Pregunta 1 - Caracterice el texto señalando sus elementos más significativos, con especial incidencia en los personajes que dialogan

Nos hallamos ante un texto teatral, compuesto como siempre por un diálogo entre personajes, Vladimir y Estragón en este caso, y unas acotaciones, que son las instrucciones que el autor ofrece para la representación del texto tanto a los actores como a los directores. No hay que olvidar que el texto teatral solo cobra sentido actualizado en la representación, de ahí que aparezcan observaciones para la actuación ("Con vehemencia").

Sin embargo, el texto que encontramos aquí pertenece a una obra del teatro del absurdo, Esperando a Godot, de Samuel Beckett, y sabemos que conecta con el sentimiento de desesperanza, de angustia existencial que caracteriza a ese teatro, precedente de la filosofía existencial de Sartre, Camus, Beauvoir... Concretamente, en esta escena Vladimir utiliza un nosotros, la primera persona del plural, para incluir en su alocución al público, a toda la humanidad, ya que está hablando con Estragón de un problema que nos afecta a todos y que su compañero concreta al final en la frase "Sí, en medio de esta inmensa confusión, una sola cosa está clara: estamos esperando a Godot."

El diálogo entre los personajes plantea la cuestión fundamental de esta obra: estamos inmersos en una situación de desesperanza, Vladimir casi grita que deberíamos hacer algo "antes de que sea demasiado tarde" (incluso usa las exclamaciones: "¡Hagamos algo ahora que se nos presenta una ocasión!") y que esto nos concierne a todos ("La humanidad entera"), pero pensando en la "calaña" de la raza humana, casi termina su alegato con un guiño de desilusión. A continuación, cede el turno de palabras a Estragón con un enunciado de función fática: "¿Qué opinas?". Pero ahí es donde se rompe la lógica tradicional del diálogo, porque Estragón, y simbólicamente la humanidad, no ha escuchado.

Ello motiva que el diálogo se halla vuelto monólogo, pues de nuevo Vladimir retoma la palabra y remacha su "speech" diciendo que da lo mismo si actuamos o si nos quedamos "de brazos cruzados", que la cuestión fundamental es saber qué hacemos aquí y que lo que hacemos es "esperar a Godot", o sea, estar a la espera de una venida imposible o, cuando menos improbable.

Un claro mensaje pesimista, característico del teatro de Beckett. No hay redención posible, pues Godot -quien quiera que sea- no vendrá.

Pregunta 2 - Resuma la trama de Esperando a Godot

Básicamente se trata de una obra en dos actos, en la que aparecen dos mendigos, Vladimir y Estragón, que están en una cuneta -un lugar desolado que representa el mundo terrible en que se ha convertido el planeta- esperando la venida de alguien que dice llamarse Godot y que, finalmente, nunca viene. Se ha planteado que ese Godot podría representar a God, Dios en inglés (aunque Beckett ha negado esta interpretación en varias ocasiones). Simbólicamente, podríamos entender que Godot simboliza una nueva filosofía de vida para la humanidad, una distinta forma de organizar el mundo, quizá más satisfactoria y justa. Una metamorfosis sin duda incierta.

En la obra aparecen otros dos personajes, Pozzo y Lucky, que representan al amo y al criado y que se entretienen un rato hablando con los dos mendigos. Más tarde, aparece un muchacho que les dice que Godot no aparecerá aquel día, sino al día siguiente. Finalmente, Godot no llega nunca y la obra acaba como empezó, con los dos vagabundos esperando.

Los diálogos son aparentemente ilógicos, con un trasfondo de ironía, humor y también desesperación. La obra quiere representar la carencia de sentido de la vida humana y no tiene intencionadamente la estructura clásica, aristotélica, de planteamiento-nudo-desenlace: el nudo se extiende durante toda la obra. La trama se desarrolla en dos días, concretamente dos atardeceres -es decir, en el ocaso, cuando muere el día, lo que da al conjunto un claro matiz apocalíptico-.

La obra, a pesar de su aparente sinsentido, tiene una gran coherencia interna. Ambos actos presentan una estructura simétrica y circular, empiezan y acaban de la misma manera. Además, se repiten escenas, situaciones y conversaciones. Todo sirve para acentuar el tema de la obra: la inutilidad de la vida humana, la deseperanza existencial. Los personajes esperan a alguien que no conocen. Todos somos indigentes existenciales, pastores de la muerte (como diría Heidegger), personajes de una tragedia absurda.

Beckett fue galardonado con el Premio Nobel de literatura en 1969. Esperando a Godot es su obra más reconocida internacionalmente.

Bibliografía y webgrafía

  • CALERO HERAS, José: Literatura universal. Bachillerato. Barcelona, Octaedro, 2009, tema 12, "El teatro", pp. 220 a 232.

Trabajos de los alumnos

Edición, revisión, corrección

  • Primera redacción (abril 2017):
  • Revisiones, correcciones: Letraherido.