''Los santos inocentes'': Texto 1 y preguntas anexas (Los personajes)

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   "…y la Régula, ae, estará sucia, y el Azarías, alcánzame a la Niña Chica, y, ante su insistencia, la Régula se incorporó y regresó con la Charito cuyo
cuerpo no abultaba lo que una liebre y cuyas piernecitas se doblaban como las de una muñeca de trapo, como si estuvieran deshuesadas, pero el Azarías la tomó
con dedos trémulos, la acomodó en el regazo, sujetó delicadamente su cabecita desarticulada contra su brazo fornido, bajo el sobaco, y comenzó a rascarle
suavemente en el entrecejo mientras musitaba, milana bonita, milana bonita…"

Pregunta - Identifique los personajes que aparecen en el siguiente pasaje. A continuación, desarrolle el epígrafe «La caracterización de los personajes en Los santos inocentes»

NOTA 1: Esta pregunta también puede formularse así: Señale qué relación familiar existe entre los tres personajes que aparecen en el siguiente pasaje.
A continuación, ponga en relación dichos personajes con el epígrafe «La caracterización de los personajes en Los santos inocentes» (Sigue el fragmento)
NOTA 2: Responderemos aquí solo a la primera cuestión, la de identificar los personajes que aparecen en el pasaje. Para la otra pregunta, referida al epígrafe
"Caracterización de los personajes", puede verse la pregunta de esta Wikimpace La caracterización de los personajes en Los santos inocentes.

En este pasaje se cita a algunos de los personajes más importantes de la novela de Delibes, verdaderos "santos inocentes", víctimas de la opresión social: Azarías y su milana, Régula y la Niña Chica, de la que se dice que Charito es su nombre. Cada personaje aparece caracterizado por algún rasgo personal:

  • Régula, por su interjección característica, "ae", propia del registro vulgar, como persona iletrada, privada del derecho a la educación por una injusta situación social, que ella es.
  • Azarías, por su fortaleza ("su brazo fornido"), su inocencia y bondad ("dedos trémulos", "sujetó delicadamente su cabecita", "comenzó a rascarle suavemente") y su frase obsesiva: "milana bonita, milana bonita". La milana es para él mucho más que una mascota: es la representación de la propia naturaleza, del respeto debido a las leyes naturales. Azarías identifica con la milana a la Niña Chica, mostrándole así su cariño y también su necesidad de dar y recibir afecto, algo a lo que no está acostumbrado, ya que en el mundo "normal" no ha recibido más que insultos y desprecios.
  • La Niña Chica, por su silencio (su única voz en el relato es el grito descorazonador que, de vez en cuando, deja oír). Además, es el personaje más animalizado en su descripción de toda la novela: "no abultaba más que una liebre", sus "piernecitas" se curvan "como las de una muñeca de trapo, como si estuvieran deshuesadas" y el Azarías la trata igual que a su milana. Podríamos decir que es incluso más víctima que Azarías, ya que este aún conserva algunos rasgos de humanidad. Es un marginado, pero puede valerse por sí mismo (más o menos). Pero Charito es la víctima total, no queda en ella nada de la condición humana. Su dependencia es absoluta, no posee el don de la palabra y vive en la más absoluta indefensión. En la adaptación cinematográfica de Los santos inocentes, dirigida por Mario Camus, el director nos informa, en el transcurso del largometraje, de que la Niña Chica ha muerto, reforzando así, aún más, su condición de sacrificada, de oprimida por la injusticia social: es una persona a la que se ha robado su condición de tal y ni siquiera logra sobrevivir muchos años, está condenada a la muerte prematura.

Yendo al terreno lingüístico, llama la atención cómo Delibes mezcla en el pasaje -y en toda la novela- las voces del narrador y de los personajes, cómo todo queda subsumido en un único discurso narrativo donde oímos las voces de unos y otros sin que quede a veces claro quién es el que habla, eliminando los signos de puntuación que normalmente sirven de referencia para marcar los cambios de interlocutor: la raya, los guiones, las comillas, los puntos y aparte..., y utilizando variedad de registros (culto el del narrador, vulgar el de los personajes) en sucesión ininterrumpida. Ello tiene que ver, naturalmente, con la moda experimentalista que se cruzó por la narrativa española de posguerra a partir de los años sesenta y que, como se comprueba en este fragmento, afectó a nuestro escritor.

Por ejemplo, cuando se dice que Azarías empezó a "rascarle suavemente su cabecita" a la Niña Chica, no sabemos si esa calificación diminutiva, afectiva, "cabecita", corresponde a la opinión del narrador o a la del personaje. Azarías la llama "milana", luego es discutible que sea capaz de esa muestra cariñosa que supone la palabra en diminutivo. Pero el narrador nos la acaba de describir animalizadamente, hablando de sus piernecitas "deshuesadas" y de su tamaño "como una liebre", por tanto no es lógico que, a continuación, se deje llevar por la ternura descriptiva. ¿A quién es atribuíble, pues, ese rasgo afectivo que supone el diminutivo "cabecita"?

Bibliografía y webgrafía

Trabajos de los alumnos

  • Miguel Delibes-1, trabajo de Paula Hernández. 2º Bachillerato A. Curso 2014-2015.
  • Miguel Delibes-2, trabajo de Alicia Llagostera. 2º Bachillerato B. Curso 2014-2015.
  • Miguel Delibes-3, trabajo de Miguel Ortega. 2º Bachillerato C. Curso 2014-2015.

Edición, revisión, corrección

  • Primera redacción (marzo 2018):
  • Revisiones, correcciones: Letraherido.