Desarrolle el tema: “El teatro del absurdo. Ionesco, Beckett, Arrabal”

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Puede verse más información sobre Samuel Beckett en la pregunta de la Wikimpace: Exponga sus conocimientos sobre Samuel Beckett (1906-1989)

Criterios de corrección

Se valorará positivamente el conocimiento de algunas nociones generales sobre esta modalidad teatral en sus temas, en su concepción escénica y técnica, así como de los autores más representativos (Ionesco, Beckett y Arrabal), con referencia a alguno de los aspectos singulares del teatro de cada uno de ellos (v. gr.: la provocación en Arrabal), cita algunos de sus títulos más representativos y comentario un poco más en detalle de alguno.

Sería también muy positivo, aunque no esencial, que el alumno situara esta modalidad de teatro innovador en la línea de otros experimentos teatrales contemporáneos como el teatro existencial (Sartre, Camus).

El teatro del absurdo escrito por Martin Esslin

El teatro del absurdo

En la segunda mitad del siglo XX, la Segunda Guerra Mundial lega a occidente una situación de desorientación moral desconocida hasta entonces debido a la magnitud de la tragedia vivida por millones de seres humanos. La conclusión a la que llegan los intelectuales de esta época es desoladora: la vida es absurda, el hombre es un ser para la muerte.

En el siglo XX se produce una profunda transformación en el concepto teatral. Algunos factores del cambio son:

  • la influencia del cine;
  • los avances técnicos, que abren mayores posibilidades a la escenografía y la luminotecnia;
  • la relevancia del director, que imprime su propia concepción dramática a la obra que se representa;
  • y la proposición de un nuevo método que conjuga lo físico, lo emocional y lo intelectual para conseguir que el actor se identifique con su personaje.

Entre las nuevas tendencias teatrales hay que destacar el teatro del absurdo, así como la renovación dramática realizada por Alfred Jarry y Antonin Artaud, el teatro expresionista y el teatro épico y de compromiso.

El teatro del absurdo es un término empleado por el crítico Martin Esslin para clasificar a ciertos dramaturgos que escribían durante la década de 1950, principalmente franceses, cuyo trabajo se considera como una reacción contra los conceptos tradicionales del teatro occidental, una clara negativa al teatro realista. Por tanto, el objetivo no era atender a esa falta de sentido de la vida, sino todo lo contrario: enseñar lo absurdo de la vida en los acontecimientos cotidianos y triviales. Esslin escribió El teatro del absurdo en 1961, donde presentó a los cuatro escritores que definieron el movimiento: Samuel Beckett, Arthur Adamov, Eugène Ionesco y Jean Genet.

El teatro del absurdo, por lo tanto, nace en Francia alrededor de 1950 y además está relacionado con el Existencialismo (de autores como Sartre, Camus, Beauvoir), movimiento que surge a raíz de las convulsas circunstancias históricas y vitales que sufre el ser humano en la primera mitad del siglo XX (la gran guerra, el crack del 29...).

Tienen en común la preocupación por el individuo y la sociedad, pero, a diferencia del teatro existencialista, el teatro del absurdo no propone acciones ni compromiso, se limita a criticar la situación sin proponer soluciones.

El ser humano no sabe exactamente adónde se dirige y solo se ve abocado a la muerte. Por eso en este teatro el sinsentido de la condición humana se refleja a través de:

- argumentos sin significado, - diálogos repetitivos, - la incoherencia, lo ilógico y el disparate.

El teatro del absurdo es donde la comedia y la tragedia chocan en una ilustración triste de la condición humana y la absurdidad de la existencia. Este teatro toca temas muy importantes, relacionados, por ejemplo, con cuán susceptible se encontraba la civilización después de una gran confrontación como lo fue la Segunda Guerra Mundial.

Respecto a la técnica empleada:

- los autores presentan caracteres hiperbólicos, con cierto deleite en la representación caricaturesca de los tipos humanos;

- ocupan un lugar importante los sueños y las imágenes oníricas; y

- las acciones suelen concentrarse en pocos actos, preferentemente uno.

Detrás del velo cómico se esconde la tragedia de la existencia.

El teatro del absurdo...

- no se caracteriza por contar historias concretas, sino por contar historias generales e indefinidas;

- los personajes pueden cambiar de sexo, personalidad o estatus, y asimismo pierden su individualidad y se presentan como un conjunto;

- la trama es a menudo circular y no va a ninguna parte;

- los objetos pueden llegar a expulsar a los personajes de la escena o, por el contrario, ser reducidos al mínimo para representar el vacío y la nada; se presenta todo en el marco de un mundo vacío y con objetos muy pesados que terminan dominando a los personajes.

- el decorado y las escenografías (al igual que los objetos y accesorios utilizados en las tablas) juegan un papel muy importante como contraste con el contenido de las mismas, porque presentan imaginariamente la realidad de los mensajes que se pretenden llevar;

- los personajes utilizan un lenguaje sin sentido que lleva a malentendidos entre ellos mismos;

- además, los diálogos evasivos crean un efecto cómico y demuestran los límites del lenguaje;

- las obras tienen en común la presentación de una realidad grotesca y una falta de división clara entre fantasía y realidad.

Eugène Ionesco

Eugène Ionesco es, junto a Beckett, uno de los creadores del teatro del absurdo. Nace en 1909, en Rumanía, y pretende mostrar lo absurdo de muchas de las circunstancias cotidianas de la vida humana, especialmente aquellas más dramáticas. Su propia experiencia vital contribuye a la elaboración de sus piezas.

Su primera obra y una de las más conocida es La cantante calva, obra en la que no aparece ninguna cantante, sino dos matrimonios y un bombero cuya charla estúpida acaba en un delirio de gritos sin sentido.

Además, también escribió obras como:

  • La lección, trata de un profesor que para explicar el término cuchillo, mata con él a su alumna.
  • Las sillas, obra que refleja la soledad y la incomunicación, y en la que dos ancianos hablan con seres imaginarios en una reunión, pero el escenario sólo se va llenando de sillas vacías.
  • Y El rinoceronte, obra que muestra la transformación angustiosa de los habitantes de una ciudad en rinocerontes.
El dramaturgo irlandés Samuel Beckett

Samuel Beckett

Samuel Beckett nace en Dublín en 1906 y fue un dramaturgo, novelista, crítico y poeta irlandés, así como uno de los más importantes representantes del experimentalismo literario del siglo XX. Fue igualmente uno de los creadores del teatro del absurdo y, como tal, uno de los escritores más influyentes de su tiempo. Era capaz de escribir literariamente tanto en inglés como en francés, ya que pasó gran parte de su vida en París y hablaba y entendía perfectamente, como si fuera nativo, la lengua de Molière. Tuvo mucha relación con James Joyce, para el que trabajó un tiempo como ayudante-secretario, y estuvo a punto de casarse con la hija de este.

En sus obras critica la sociedad en la que vive y muestra su pesimismo sobre el ser humano. Plantea temas como la imposibilidad de comunicación entre los hombres, la soledad, el sentido de la vida o la desolación.

En 1952 aparece Esperando a Godot, su creación más emblemática, obra en la que el autor anula el escenario (un lugar extraño donde solo hay un árbol), anula también la acción y la identidad de los protagonistas (cada cual podría ser el otro sin que nada cambiase) y el tiempo también parece transcurrir a su antojo. La obra presenta la angustiosa situación de dos personajes que esperan a alguien que nunca llega. Mientras tanto, se suceden alusiones directas a los temas eternos de la literatura y la filosofía: la muerte, la amistad, el amor, el paso del tiempo...

En esta obra ya aparecen aspectos concretos característicos de su obra y del teatro moderno:

- la noción del tiempo para los personajes,

- la búsqueda de la implicación del espectador,

- la opresión y el maltrato al ser humano.

Otras obras de Beckett son:

  • Fin de partida (1957), con personajes lisiados y metidos en cubos de basura;
  • Días felices (1961), donde un personaje se va hundiendo lentamente en un montículo de tierra y...;
  • Breath (1969). Con esta última obra el autor alcanza la absoluta simplicidad dramática. Es una obra sin actores que solo dura medio minuto en un descampado lleno de basura. Entro los silencios se oye el llanto de un recién nacido, una inspiración y una expiración. Está considerada la obra de teatro más corta del mundo.

Fernando Arrabal

Fernando Arrabal es un dramaturgo, novelista y director de cine que nace en Melilla en 1932. Su larga trayectoria va desde el teatro del absurdo a propuestas radicales como el teatro pánico; este teatro concilia lo absurdo con lo cruel e irónico.

Arrabal es uno de los máximos exponentes del teatro pánico. Sus temas principales son la libertad, el amor, la bondad, la inocencia, la religión, la sexualidad, la política y la muerte.

Hacia 1952 escribe Pic-Nic, una historia de dos soldados que disparatan hablando de la guerra hasta que un proyectil los elimina. Es evidente, pues, el mensaje antibelicista.

Su obra más importante, El triciclo (1955), fue una arriesgada y original idea que se ignoró, por lo cual Arrabal, indignado con su país natal, se marchó a París. El triciclo cuenta el asesinato cometido por unos individuos marginales (Climando y Apal) para robar a un ciudadano y el proceso de su detención. Se supone que el castigo previsto -la muerte- será ejecutado y, por ello, los asesinos reparten sus ridículos bienes entre sus compañeros también marginales. En Madrid, se representó esta obra eventualmente como Los hombres del triciclo.

Otras obras de Arrabal son:

  • Fando y Lis, historia de dos desvalidos que marchan hacia Tar con tres personajes. Por un incidente, Fando mata a Lis. Tras los honores fúnebres, los cuatro reanudan su camino.
  • Ceremonia por un negro asesinado: trata de Jerónimo y Vicente, que, entusiasmados por sus cualidades de actores dramáticos, declaran su amor a Lucasa y la entregan al negro Francisco de Asís, al que matan por corromperla. Al llegar la policía, ellos han olvidado todo.
  • Los dos verdugos, El laberinto, y El jardín de las delicias, entre otras destacadas.
J.P. Sartre y A. Camus juntos en una foto

El teatro existencialista

El teatro existencialista pone en escena toda la carga de angustia vital y de ausencia de sentido de la vida que explora la filosofía. Las obras de teatro existencialista llegan a la conclusión de que cualquier acción humana es absurda e inútil, y lleva implícita en sí misma el sufrimiento y el sacrificio.

En la obra A puerta cerrada, Jean-Paul Sartre indaga sobre el daño que las personas se hacen entre sí.

Albert Camus, en Los justos, plantea la difícil relación entre los fines y los medios más o menos lícitos que se utilizan para conseguirlos.

Los existencialistas expresan el absurdo de la vida mediante un estilo dramático tradicional y un lenguaje lógico. El absurdo de la existencia no se deduce racionalmente, sino que se muestra. Este teatro, además de la falta de sentido en la vida humana, pretende exponer la dificultad -o imposibilidad- de la comunicación entre las personas. Quien mejor ha expuesto el credo existencialista es Sartre con sus máximas "El hombre es una pasión inútil" y "El infierno son los otros".

Bibliografía, webgrafía

  • CALERO HERAS, José: Literatura universal. Bachillerato. Barcelona, Octaedro, 2009, tema 12, "El teatro", pp. 220 a 232.
  • Darío Fo, documento en la web del IES Avempace.

Trabajos de los alumnos

Edición, revisión, corrección

  • Primera redacción (marzo 2015): martazap.
  • Revisiones, correcciones: Letraherido.