El teatro comercial anterior a 1939: comedia burguesa, teatro poético, teatro cómico

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Una mirada al teatro español anterior a 1939

En el primer tercio del siglo XX, hay dos grandes tendencias en el teatro español:

  • Un teatro respaldado por el público burgués que asiste a las representaciones y paga por sus butacas (teatro comercial).
  • Un teatro novedoso, ajeno a los intereses económicos de los empresarios teatrales, que explora nuevas fórmulas dramáticas (teatro innovador).

Es del primero del que vamos a hablar aquí. En el otro, en el teatro innovador, los autores más destacados son: Ramón María del Valle-Inclán (1866-1936) y Federico García Lorca (1898-1936), cada uno con su propia pregunta en esta Wikimpace.

En el teatro comercial, los géneros que gozan del apoyo del público son tres:

  • El teatro poético, que defiende los valores tradicionales.
  • El teatro cómico costumbrista, heredero del popular "género chico" del siglo XIX.
  • La comedia burguesa, con su amable crítica social, pero en el fondo identificada con los valores al uso de las clases dirigentes.

Teatro poético

Es un teatro opuesto al realista y naturalista del siglo XIX. Utiliza el verso y se vincula así a la estética modernista y al drama romántico. En lugar de adoptar una posición crítica con la situación de decadencia que vivía España, como hicieron los miembros de la Generación del 98, este teatro se refugia en las pasadas glorias medievales e imperiales de nuestro país y exalta sus gestas heroicas y a sus héroes del ayer. Es un teatro de evasión, apologético y, aunque brillante por su forma, reaccionario por su fondo.

El autor más representativo es Eduardo Marquina (1879-1946), que escribió dramas históricos como Las hijas del Cid (1908), Doña María la Brava (1909), En Flandes se ha puesto el sol (1910), Las flores de Aragón (1914), El Gran Capitán (1916).

También debemos citar a Francisco Villaespesa (1877-1936), poeta y dramaturgo modernista, autor de El alcázar de las perlas, El rey Galaor y Doña María de Padilla.

Teatro cómico

En el teatro cómico destacan los sainetes de Carlos Arniches y los hermanos Álvarez Quintero, la tragicomedia grotesca del propio Arniches (línea que luego seguirán Jardiel Poncela y Miguel Mihura en el teatro de posguerra) y el astracán de Pedro Muñoz Seca.

Sainete

El sainete es continuador del "género chico" de las últimas décadas del siglo XIX. Se trata de una pieza breve que ofrece al público una visión simpática, pero estereotipada, de la realidad. No busca hacer crítica social, sino solo hacer reír. En el sainete predominan las escenas costumbristas, los personajes sin profundidad psicológica, las contrariedades en vez de los conflictos, los chistes y los juegos de palabras en lugar de los análisis. Reproducen el lenguaje castizo de las regiones españoles: Arniches, el habla madrileña y los hermanos Quintero, el habla andaluza.

Los autores más relevantes son:

  • Carlos Arniches (1866-1943), con obras como El santo de la Isidra (1898) y La fiesta de San Antón (1898).
  • Los hermanos Álvarez Quintero, Serafín (1871-1938) y Joaquín (1873-1944), autores de El patio (1900), El genio alegre (1906), Mariquilla Terremoto (1930).

Tragicomedia grotesca

Si el sainete es sobre todo tipismo y lenguaje, la tragicomedia grotesca crea situaciones dramáticas y unos personajes ridículos que producen risa y lástima a la vez. Es decir, en este género sí hay crítica social, denuncia de las lacras sociales: señoritismo, caciquismo, hipocresía, ausencia de valores morales, atonía espiritual de la juventuda, egoísmo burgués...

La obra más destacada es La señorita de Trevélez (1916), de Carlos Arniches, cuyo argumento gira en torno a la cruel broma de que es objeto una ingenua y poco agraciada solterona, Flora de Trevélez, a quien unos señoritos ociosos hacen creer, por medio de una falsa carta de amor, que un apuesto galán se ha enamorado de ella.

Otras obras de Arniches son: ¡Que viene mi marido! (1918), Los caciques (1920) y Es mi hombre (1921).

Astracán

Este género cómico tuvo éxito en Madrid y fue creado por el dramaturgo gaditano Pedro Muñoz Seca (1881-1936). Los astracanes son obras descabelladas que solo quieren hacer reír por medio del chiste fácil y de retruécanos expresivos. Las obras más conocidas de Muñoz Seca son: La venganza de don Mendo (1918) y Los extremeños se tocan' (1926).

El nieto de Muñoz Seca, el periodista y escritor conservador Alfonso Ussía, dijo de su abuelo que era el García Lorca de las derechas españolas, ya que murió fusilado en Paracuellos del Jarama, en 1936.

Comedia burguesa

Es un nuevo teatro realista, pero distinto al decimonónico. Lo esencial no es el conflicto dramático, sino la exposición de las conductas burguesas, a través de unos personajes refinados y cultos que dialogan con soltura y elegancia. El dramaturgo se convierte así en cronista social que censura y moraliza, pero sin acritud excesiva. Es el Pepito Grillo de la clase dominante, a la que recrimina su hipocresía, su falsedad, su inmovilismo, su convencionalismo, sus prejuicios, su mojigatería, su materialismo, su egoísmo... Pero siempre con ironía fina, sin socavar los cimientos del sistema social, proponiendo como remedios el espíritu de sacrificio, el amor, el humanitarismo cristiano.

La figura más relevante es Jacinto Benavente (1866-1954), premio Nobel de Literatura en 1922. Empezó siendo modernista, pero pronto dejó atrás el tono grandilocuente y melodramático, sustituido por su característica lenguaje culto e ingenioso. Su primera obra es El nido ajeno (1894), donde denuncia la opresión de la mujer casada y donde hacía una crítica excesiva que no fue bien acogida por el público. Desde entonces, don Jacinto atemperó el acento de su ironía y dio a sus obras un tono mesurado y de buen gusto que encandiló a sus seguidores.

Su obra maestra es Los intereses creados (1907), una farsa que se sirve de los personajes de la commedia dell'arte italiana (Colombina, Arlequín, Polichinela), más de la pareja del amo idealista (Leandro) y el criado pícaro (Crispín) que proceden del teatro nacional lopesco. La obra muestra cómo el funcionamiento de la sociedad se asienta sobre una tupida red de intereses egoístas. La acción se sitúa en Italia, a principios del siglo XVII. Leandro y Crispín llegan a una ciudad buscando fortuna e intercambian sus papeles de amo rico y criado. El astuto Crispín logra que su compañero Leandro enamore a Silvia, hija del opulento Polichinela, y se case con ella. Polichinela quería oponerse a la boda, pero los acreedores de Leandro y Crispín fuerzan las cosas para que no se oponga, porque ellos -representantes de los intereses creados- quieren cobrar sus deudas. Al final, todo acaba bien: a salvo el qué dirán, casados los jóvenes y bendecido todo por el brillo del dinero.

Al género del drama rural pertenecen Señora Ama (1908) y La Malquerida (1913), ambientadas en el mundo campesino, pasional y arcaizante.

Bibliografía, webgrafía

Trabajos de los alumnos

Edición, revisión, corrección

  • Primera redacción (enero 2018): Letraherido
  • Revisiones, correcciones: Letraherido.