El teatro de Federico García Lorca (1898-1936): las tragedias

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El teatro de la Generación del 27

Como sabemos, la Generación del 27 es una promoción de jóvenes esencialmente poética. Pero, como vamos a ver a continuación, también renovó las tablas hispánicas, fundamentalmente a través de la figura clave de Federico García Lorca.

Las obras teatrales de la Generación del 27 son continuadoras de la corriente de teatro innovador que, a principios del siglo XX, surge como reacción al teatro comercial que representaban Marquina, Arniches o Benavente, entre otros autores. Estos intentos de renovación se habían iniciado ya con Unamuno y Gómez de la Serna, aunque serán Valle-Inclán y García Lorca quienes culminen la tarea.

Dentro de la Generación del 27, además de Lorca, que es la figura más descollante, serán Pedro Salinas (autor de Judith y el tirano y de El dictador) y Rafael Alberti (con El hombre deshabitado, Fermín Galán, Noche de guerra en el Museo del Prado) quienes contribuyan decisivamente a la renovación de la escena española. También debemos citar a Miguel Hernández, que si bien es considerado un "epígono del 27" más que un miembro del grupo generacional de pleno derecho (él pertenecía a la generación siguiente, la llamada Generación del 36), tiene obras destacables en el terreno de la innovación teatral como Quién te ha visto y quién te ve y El labrador de más aire.

Hay características que comparten estos autores, tales como la depuración del teatro poético, la incorporación de las formas de vanguardia y el acercamiento del teatro al pueblo.

Federico García Lorca (1898-1936), autor teatral

La obra teatral de García Lorca se centra en temas existenciales. Muestra influencia modernista, lopista y calderoniana. Es decir, como miembro de la Generación del 27, mezcla tradición y modernidad.

Estéticamente, su teatro se opone al convencionalismo burgués de Jacinto Benavente. A veces, la reducción del pueblo a símbolo de temas abstractos (odio, superstición, sometimiento) perjudica a sus obras, por la interpretación acaso excesivamente esquemática que puede dar. Su teatro poético, entreverado de momentos líricos (al fin y al cabo, Lorca era sobre todo un poeta), incluye Mariana Pineda (1927), Bodas de Sangre (1933), Yerma (1934), La casa de Bernarda Alba y Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores (1935).

Hay que apuntar también sus farsas, por lo que aportan como juego de ingenio e inyección de alegría en el panorama de las letras contemporáneas: La zapatera prodigiosa (1930), Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín (1931) y Retablillo de don Cristóbal (1931).

Las tragedias de Federico García Lorca: La casa de Bernarda Alba, Yerma, Bodas de sangre

La casa de Bernarda Alba

Esta escrita unicamente en prosa y lleva por subtítulo Drama de mujeres en los pueblos de España. Lorca la denominó drama, y no tragedia, por la falta de elementos míticos o la ausencia del coro. Es considerada drama trágico por algunos críticos.

La obra plantea la pugna entre el poder y la libertad. La protagonista, Bernarda, representa el ansia de dominio, del que son víctimas quienes conviven con ella, particularmente sus cinco hijas, a las que obliga a guardar un severísimo luto tras la muerte de su marido.

Yerma

De ambiente rural, es la "tragedia de la mujer estéril". La protagonista desea, durante más de cinco años de matrimonio, tener un hijo. Entonces, se entera de que su marido no siente deseo de tener hijos y lo mata, en un ataque de rabia y odio.

El tema principal de la tragedia es el instinto frente a la represión, ya que Yerma lucha porque su instinto le dice que debe ser madre, pero no logra conseguirlo y por eso termina odiándose a sí misma: ella sola mata la única posibilidad que tenía de ser madre al asesinar a su marido.

Consciente del éxito del drama rural, Lorca elabora estas obras suyas conjugando mito, poesía y sustancia real, tratando de retratar a una mujer a la vez oprimida y segura de sí misma.

Bodas de sangre

Es una obra que se basa en la vida de dos familias con poca fortuna. Por un lado, están el novio y su madre, que ha perdido a un hijo y a su marido por culpa de la otra familia, los Félix, que tampoco son muy felices, a pesar de lo que parece augurar su nombre, ya que Leonardo, uno de ellos, aún siente amor por la novia, con la que estuvo saliendo tres años. A pesar de que ahora está casado y tiene un hijo, no había podido olvidar a su antiguo amor.

El tema principal de la obra gira en torno al matrimonio entre el novio y la novia. Pero ella, al volver a ver a Leonardo, sentirá renacer su amor hacia él.

Se casan los novios y, al poco rato, la novia se escapa con Leonardo para hacer realidad su sueño de estar juntos. Son perseguidos por el novio hasta el bosque, donde se enfrenta a Leonardo, con un desenlace en el que los dos acaban muriendo.

La novia, a la que ya no le queda motivo para seguir viviendo va a casa de la madre a pedirle que la mate a ella también. Pero la madre no es capaz ni de tocarla, ya que no le quedan fuerzas tras perder al único hijo que le quedaba. Y así la condena al más duro de los castigos: a seguir viviendo.

La obra esta escrita en verso' y prosa y trata el tema de la represión de los impulsos amorosos por las convenciones que impone la sociedad.

Bibliografía, webgrafía

Trabajos de los alumnos

Edición, revisión, corrección

  • Primera redacción (enero 2018): Sergio Gavín y David Larque
  • Revisiones, correcciones: Letraherido