El teatro de posguerra, de la evasión al testimonio social: Mihura y Sastre

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NOTA 1: Esta pregunta se formuló en la prueba EvAU de Lengua castellana y literatura II deseptiembre de 2016 con el enunciado: "La renovación teatral de posguerra".
NOTA 2: Esta pregunta irá siempre en el examen EvAU con la relativa al teatro experimental ("El teatro experiemntal:
Arrabal y Nieva") para que el alumno elija una de las dos.

El teatro de inmediata posguerra (años 40): teatro de humor, alta comedia y comedia burguesa

Al terminar la guerra civil, el teatro español había perdido a sus autores mas innovadores: Lorca y Unamuno, por ejemplo. Otros grandes dramaturgos se encontraban en el exilio, como Rafael Alberti o Alejandro Casona.

En España, el teatro convencional, lleno de humor superfluo, ocupaba los escenarios. El espectáculo estaba aislado del exterior, sin contacto con las nuevas corrientes internacionales. Y la censura impedía que se realizasen obras que cuestionaran los valores establecidos.

Hasta los años 50, no habrá renovación en nuestras tablas. En 1949, Historia de una escalera, de Buero Vallejo, inició el camino, proseguido con la creación de numerosos premios para autores noveles, que por entonces empezaban a darse a conocer. La influencia del teatro europeo no se notará hasta los años sesenta, cuando se creó un teatro experimental y aparecieron los grupos de teatro independiente, críticos con el franquismo.

Tal es, a vuelapluma, la historia de nuestro teatro de posguerra. A finales del siglo XX e inicios del XXI, realismo y vanguardismo siguen siendo los estilos principales.

Pero volviendo a la posguerra, los años cuarenta fueron tiempos de fuerte censura. El público iba al teatro para evadirse y entretenerse. Los estilos más aplaudidos eran el teatro de estilo burgués y el humorístico (del que hablaremos en el apartado siguiente). En el primero, heredero de la alta comedia benaventina, destacan: José María Pemán (1899-1981), Joaquín Calvo Sotelo (1905-1993), Juan Ignacio Luca de Tena (1897-1975) y José López Rubio (1903-1996). Sus estrenos fueron grandes éxitos, apoyados por la clase media. Y entre sus características citaremos:

  • Es un teatro bien construido.
  • Es un teatro de interiores.
  • Los personajes son de clase media, sin complicaciones.
  • Sus temas son: la infidelidad, los triángulos amorosos y los problemas fraternales.
  • Es un teatro ligero, que no se compromete, no ataca a la burguesía de manera violenta.
  • Se prefiere la comedia y el drama a la tragedia, más virulenta y feroz.

El teatro cómico: Mihura y Jardiel

En cuanto al teatro cómico, hay que decir que ya había sido bien aceptado en España durante la primera mitad del siglo XX, con autores como Arniches, los Quintero y Muñoz Seca. En la posguerra, sobresalen dos grandes figuras: Mihura, del que hablaremos en el apartado siguiente, y Jardiel Poncela, del que nos ocuparemos a continuación. En este teatro se reconocen las siguientes características:

  • Lenguaje agudo y crítico con las convenciones burguesas.
  • Aborda temas como la presión social sobre el individuo o las costumbres burguesas.
  • Aunque los personajes principales son de la clase media, aparecen bohemios, artistas.
  • La comedia y la farsa son los géneros preferidos.

Enrique Jardiel Poncela (Madrid, 15 de octubre de 1901-18 de febrero de 1952​) rompió con las formas tradicionales de lo cómico, centradas en lo verosímil y el realismo. Su propósito era crear obras inverosímiles, fantásticas, que caricaturizasen a la sociedad. Su propuesta dramática no llegó a materializarse, Jardiel se vio obligado a hacer concesiones para satisfacer al público. Autor de humor abstracto intelectual, su rasgo más representativo es lo atemporal de situaciones y escenarios. Su teatro se caracteriza por:

  • El encadenamiento de situaciones inverosímiles.
  • La dosificación rigurosa de la comicidad en el lenguaje.
  • El humorismo de raíz intelectual.

Su originalidad no reside tanto en la selección de los temas como en la creación de situaciones grotescas, ridículas o inverosímiles. Este la consigue por medio de:

  • Ironías.
  • Diálogos vivaces.
  • Equívocos.
  • Sorpresas.
  • Mezcla de lo sublime y lo vulgar.

Pero bajo el truco, el disparate o la situación absurda, esconde una amarga y dura crítica a la sociedad. Valga como ejemplo Angelina o el honor de un brigadier (1934), una sátira del mundo sentimental y posromántico de finales del XIX.

Obras destacadas son: Un adulterio decente (1935), Cuatro corazones con freno y marcha atrás (1936), Eloísa está debajo de un almendro (1940), Los ladrones somos gente honrada (1941). Nótese como en alguno de sus títulos ya se advierte su gusto por el juego de palabras y las paradojas.

La trayectoria teatral de Miguel Mihura (1905-1977)

Miguel Mihura (Madrid, 21 de Julio de 1905-1977) escribió obras de humor inverosímil en un lenguaje ingenioso, próximo al teatro de lo absurdo, como: Tres sombreros de copa (1932), Melocotón en almíbar (1958) y A media luz los tres (1953), con insólitos argumentos y sorprendentes diálogos.

Era hijo del empresario y actor teatral Miguel Mihura. Al acabar la secundaria, abandonó sus estudios para dedicarse al dibujo cómico en publicaciones como Buen Humor o Gutiérrez, dejando clara su predilección por el humor absurdo desde el principio. Humor que queda plasmado en su primera obra, Tres sombreros de copa (1932). Tal era la audacia de este texto que no se consiguió que viera la luz hasta los años cincuenta.

Mihura fue escritor y periodista. Dirigió la revista La Ametralladora. Años después, funda y dirige la mítica La Codorniz. En los años 30, decide introducirse en el mundo del cine, en donde debuta con la obra Una de fieras (1934). Una de sus participaciones cinematográficas más celebradas fue la escritura de los diálogos en Bienvenido, míster Marshall (1953), película dirigida por Luis Berlanga.

En 1952, tras veinte años de espera, se estrena por fin Tres sombreros de copa, recompensada con el Premio Nacional de Teatro. Después, Mihura abandonó la literatura. Cuatro años más tarde, recibe el premio Cortina, de la Real Academia Española.

Fue nombrado académico en 1976.

Falleció el 28 de octubre de 1977, a los 72 años. Su cuerpo fue trasladado a San Sebastián, ciudad en la que residió durante la Guerra Civil.

En cuanto a su trayectoria teatral, esta suele dividirse en dos periodos:

  • Un primer período, que va de 1932 a 1946.

La temática de esta etapa es el rechazo del realismo. En 1932, escribe su obra más famosa, Tres sombreros de copa, que tarda 20 años en ser estrenada. Esta obra tiene un toque humorístico especial, con rasgos comunes al teatro del absurdo, y trata en su argumento sobre el choque de dos formas de vida. También escribe obras en colaboración con autores como: Joaquín Calvo Sotelo (¡Viva lo imposible!, 1939); Tono (Ni pobre ni rico, sino todo lo contrario, 1943); Álvaro de la Iglesia (El caso de la mujer asesinadita, 1946).

DON SACRAMENTO: La niña los domingos, tocará el piano, Dionisio... Tocará el piano, quizá, quizá, si estamos en vena, quizá recibamos alguna visita... personas honradas, desde luego...
                      por ejemplo, haré que vaya el señor Smith... Usted ser hará en seguida amigo suyo y pasará con él muy buenos ratos... el señor Smith es una persona muy conocida...
                      su retrato ha aparecido en todos los periódicos del mundo... ¡es el centenario más famoso de la población! Acaba de cumplir ciento veinte años y aún conserva
                      cinco dientes... ¡Usted se pasará hablando con él toda la noche!...  Y también irá su señora...
DIONISIO:       ¿Y cuántos dientes tiene su señora?
DON SACRAMENTO: ¡Oh, ella no tiene ninguno! Los perdió todos cuando se cayó por aquella escalera y quedó paralítica para toda su vida, sin poderse levantar de su sillón de ruedas...
                      ¡Usted pasará grandes ratos charlando con este matrimonio encantador!
DIONISIO:       Pero ¿y si se me mueren cuando estoy hablando con ellos? ¿Qué hago yo, Dios mío?
DON SACRAMENTO: ¡Los centenarios no se mueren nunca! ¡Entonces no tendrían ningún mérito, caballero!...
  • El segundo período ocupa los años 50.

Durante eta etapa, se da a conocer al público. Tiene un estilo propio que se asemeja al del teatro clásico, con el que comparte características. Se dedica a parodiar cuanto parece normal y a ridiculizarlo con características que anticipan ya el teatro del absurdo europeo (de Ionesco y Beckett, entre otros).

Durante sus últimos años, escribe Ninette y un señor de Murcia haciendo uso de un lenguaje dramático tradicional. La obra trata de la visita de Andrés, un señor de Murcia, a París. Su amigo Armando le ha buscado una casa de una familia de españoles que llevan muchos años en esta ciudad. Allí, conoce a Ninette, la atractiva y dulce hija de sus caseros, que se busca la forma, con su encanto personal, de que Andrés no llegue a conocer nunca París. Al final de la obra, vuelve a Murcia en unas condiciones que nunca habría sospechado.

NINETTE: ¿Le aburro?
ANDRÉS:  No, qué va...
NINETTE: ¿Por qué me mira?
ANDRÉS:  Como estamos hablando...
NINETTE: Estoy segura de que le gustaría darme un beso, monsieur.
ANDRÉS:  ¡Por Dios!
NINETTE: Sí, sí. Y puede dármelo, si quiere. Es usted simpático. No estamos en España. Estamos en París. Vamos, decídase, voyons...(Ella
               acerca la cara para que Andrés le dé un tímido beso.) ¡Oh, no! ¡Más!
ANDRÉS:  ¿Más?
NINETTE: Oui...

El teatro del exilio: Casona, Aub y Alberti

Los exiliados escribieron nuevas obras en sus países de acogida, pero no serán estrenadas en España hasta muchos años después. Todos los autores de la "España peregrina" comparten un tema común: la visión de la patria como un paraíso perdido. Entre los más destacados, citaremos a:

  • Alejandro Casona (1903-1965), que escribe teatro de evasión, con trazos poéticos y simbólicos. A su regreso a España, en 1962, es reconocido por público y critica, gracias a obras como Los árboles mueren de pie (1950) o La dama del alba (1944)
  • Max Aub (190-1972), quien se había inclinado por el vanguardismo antes de la Guerra Civil en obras como Crimen. Tras la guerra, escribe un teatro testimonial que censura la triste suerte del hombre actual, víctima del interés. Obras suyas son: Morir por cerrar los ojos (1944) y El cerco (1968), sobre la figura del Che Guevara.
  • Rafael Alberti (1902-1999) hace un teatro de técnica esperpéntica, lleno de símbolos, con carácter político. Consigue gran éxito al presentar sus obras después de 1975, tras la muerte de Franco; obras escritas hasta treinta y dos años antes, como El adefesio (1943) o Noche de guerra en el Museo del Prado (1956).

El teatro existencialista de los años 50: Buero y Sastre. Segunda promoción realista. El teatro poético de Antonio Gala

En el año 1949, se produce el estreno de una obra de capital importancia en la evolución del teatro español: Historia de una escalera, de Antonio Buero Vallejo, que recibió el premio Lope de Vega y con la que se inicia la etapa del teatro comprometido, llamado también existencialista, testimonial y social.

En la década de los 50 aparecen en el teatro, como en los demás géneros, inquietudes existenciales. Autores como Antonio Buero Vallejo o Alfonso Sastre alcanzan su plenitud literaria en el realismo social, una tendencia artística que trata de reflejar la sociedad y, al tiempo, influir en ella, hacerla más justa. Es un teatro de oposición al régimen franquista. Muchas veces, las obras no podían estrenarse, debido a la censura. Abordaban temas como:

  • La falta de libertad.
  • La marginación.
  • La desigualdad social.
  • Los conflictos personales y colectivos.

El género más utilizado era el drama y usaba un lenguaje realista, pero cargado de símbolos e imágenes.

Dejando aparte a los autores más destacados, Buero (al que se dedican otras preguntas del temario), y Sastre, del que hablaremos más abajo, podríamos citar a otros autores más jóvenes que integran la llamada "segunda promoción realista". Son autores que, en los años sesenta, continúan escribiendo un teatro realista y social de protesta y testimonio, con un tono desgarrado y una visión a menudo cercana al esperpento de Valle-Inclán. Sus obras tratan sobre la injusticia social y la alienación, a veces con una estética realista bastante tradicional, progresivamente enriquecida con elementos más complejos. Estas obras repasan la vida cotidiana española y transmiten la falta de libertad, la moral absurda, la miseria, la angustia obrera, la violencia, la discriminación... Algunas de las más representativas son: El tintero, de Carlos Muñiz; La camisa, de Lauro Olmo; Las salvajes de Puente San Gil (1963), de José Martín Recuerda; Los inocentes de la Moncloa, de José María Rodríguez Méndez. Veamos un fragmento de La camisa, de Lauro Olmo:

   (JUAN se dirige hacia la entrada de la chabola. El tabernero se le queda mirando. Luego, con un gesto de circunstancias, se mete en la tasca.
JUAN entra en la chabola.)
ABUELA: ¿Qué?
JUAN: De vacío, abuela. ¿Y su hija?
ABUELA: Se ha ido con la niña a por unos tomates.
JUAN: (Sentándose en una banqueta que arrima a la mesa.) Mañana iré al Rastro a echar un vistazo. Su hija tié razón en lo de la camisa. Hay que
      aparentar un poco, si no...
ABUELA: ¡Natural, hijo! Al Anselmo siempre lo llevaba yo hecho un señor. Y porque era un vago, si no, nunca le hubiera faltao un tajo donde desperezar 
      los músculos. Pero, en fin, él tiraba por lo cómodo: ¡nació portero y murió conserje! ¡Ahora, eso sí: siempre con cuello duro! Todavía guardo uno.
      Con él se casó conmigo. ¡Estirao y apuesto que iba el condenao!
JUAN: ¿Ha venido el Sebas por aquí?
ABUELA: No, no ha venío nadie. El que se va es el Manolo, el de la Luisa. Le ha escrito su primo desde Ginebra; le dice que allí hay tajo pa él. Se está
      yendo mucha gente, ¿sabes? Pa Alemania los más. La que ha mandao una carta entusiasmá es la Reme. Ésa se ha ido a servir a Londres y dice que el pan anda
      tirao. Pue ser... Oye, ¿por qué no embarcas a la Lola? ¡A puñaos esperan esos países criás pa servir! Primero, ella, y, una vez instalá, arrancas tú con
      los chicos (Yendo hacia Juan.) Pero, ¿qué te pasa, Juan? ¿Estás llorando?
JUAN: No es ná, abuela.

Al margen de este teatro realista, se queda el dramaturgo Antonio Gala, quien practica una escritura poética, simbólica. Gala comienza a escribir para la escena en esta época y, durante los setenta y ochenta, se convertirá en el dramaturgo más popular, con obras de gran éxito como Los buenos días perdidos o Anillos para una dama. La soledad, el amor y la libertad son sus temas principales, así como el tono poético, el simbolismo y cierta propensión al mensaje moral o didáctico.

El teatro comprometido de Alfonso Sastre (1926- )

Alfonso Sastre Salvado (Madrid, 20 de febrero de 1926- ) estuvo desde muy pronto vinculado al teatro. En los años cincuenta, publica el Manifiesto del Teatro de Agitación Social. Y en 1953, estrena Escuadra hacia la muerte, que tuvo una gran acogida. Temas recurrentes de sus obras son:

  • La libertad.
  • El poder.
  • La opresión.
  • La angustia.
  • La culpa.

Sastre es un escritor inconformista, comprometido en la lucha contra el franquismo. Sostuvo una notoria polémica con Antonio Buero Vallejo sobre el modo de luchar desde el teatro para cambiar la sociedad durante la dictadura. Mientras que Buero defendía el posibilismo, es decir, aprovechar cualquier resquicio que permitiera el franquismo para intentar cambiarlo desde dentro, Sastre optó por un teatro extremista que apenas encontró forma de representación, fuera de cenáculos muy limitados, por la presión de la censura y las dificultades de los empresarios teatrales.

El teatro de Sastre, sin embargo, no atiende sólo al contenido, sino que también está preocupado por las cuestiones formales y estructurales, y es sensible a cualquier renovación que resquebraje el teatro burgués. Quiere despertar la conciencia política del público y llevar la agitación a la sociedad para transformarla.

En su obra distinguimos tres épocas:

  • Etapa inicial

Rechaza el teatro español de posguerra y apuesta por un teatro existencialista. Una obra de esta etapa es Escuadra hacia la muerte (1953), con la que comenzó su carrera como dramaturgo.

  • Etapa de evolución:

Su teatro pretende despertar la conciencia del público y provocar la lucha revolucionaria para cambiar las cosas. Una obra de esta época es La mordaza (1954), donde trata el tema de la tiranía y sus consecuencias, trasportado el argumento al núcleo familiar.

  • Etapa de madurez:

Hay una radicalización de sus tesis revolucionarias. La obra más importante de este periodos es La taberna fantástica (1966), que trata de una pandilla de quinquis, jóvenes delincuentes y desarraigados que se reúnen en una taberna de un barrio marginal de Madrid. Esta obra está incluida en la recopilación Teatro penúltimo.

A mediados de la década de los ochenta, Sastre comienza a escribir dramas protagonizados por héroes en proceso de decadencia, en los que extrema la libertad de la construcción dramática, la conciencia de teatralidad y la abundancia de elementos mágicos y fantásticos. Una obra que pertenece a esta etapa es Los últimos días de Emmanuel Kant, contados por Ernesto Teodoro Amadeo Hoffmann (1984-1985), en la cual lleva a escena los dieciséis días finales de la vida del filósofo alemán.

             Cuadro VI. Febrero 1804. Tres días antes de la muerte (…) 
PETER: Podrá resistir la visita, aunque temo por su emotividad. ¿Podrá ser muy breve? En otro caso, podría presentarse alguna complicación. (En voz muy baja, como pudoroso) Hay
       el problema intestinal; y sus esfínteres. El pipí, la caca... Dios no lo quiera. 
WASIANSKI: (Angustiado) Ya sé, ya sé. Vayamos deprisa... con serenidad, pero deprisa. Hanna. 
HANNA: (Con un movimiento un tanto mecánico, muy sonriente) ¿Señor? 
WASIANSKI: La peluca. El tricornio... La dignidad... 
HANNA: Sí, señor. (Procede a colocar una peluca sobre el cráneo de Kant. Se la ajusta con mucho cuidado. Después le pone el tricornio) ¿Así? 
WASIANSKI: No está mal. ¿Pero qué es eso? 
HANNA: ¿Qué cosa? 
WASIANSKI: Eso que brilla, bajo su nariz. 
PETER: Es... un moco.
WASIANSKI: No es posible. Kant nunca ha sufrido de secreciones externas. Nunca ha usado pañuelo, a no ser como un elemento ornamental.

Bibliografía, webgrafía

Trabajos de los alumnos

Años 40. Teatro de humor, comedia de evasión, comedia burguesa. Teatro antirrealista. Teatro poético y simbólico

Años 50 y 60. Teatro poético. Teatro realista. Teatro burgués convencional

Edición, revisión, corrección

  • Primera redacción (enero 2018): Jorge Otín Aznar, Nina Mihailov
  • Revisiones, correcciones: Letraherido.