El teatro español desde 1975

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El teatro desde 1975

1975 es un año clave para el cambio en España. Es la fecha en que murió el dictador Francisco Franco, lo que produjo en nuestro país un entusiasmo por la construcción de una nueva realidad social en todos los órdenes de la vida. Desaparece la censura, aumentan los premios literarios y los festivales de teatro, las subvenciones públicas..., se revitalizan los teatros nacionales, se crean un Centro de Documentación Teatral y un Centro Nacional de Nuevas Tendencias Escénicas...

Un ejemplo de los nuevos galardones, es el Premio Marqués de Bradomín, creado en 1984, para autores menores de treinta años, y que sirvió para descubrir algunos nuevos valores que iniciaron así su carrera teatral. La primera edición del premio fue en 1985 y la ganó Sergi Belbel.

En general, se huirá del experimentalismo y se volverá a la tradición teatral. En los ochenta y los noventa, conviven los grupos independientes y los autores experimentales como Nieva con nuevos autores de tendencia neorrealista. El teatro se concibe como espectáculo, se quiere que sea atractivo para el público, el director de escena se torna imprescindible, se rescatan obras prohibidas de autores españoles y europeos.

Los grupos independientes de los setenta renuevan sus espectáculo: Dagoll Dagom estrena Antaviana (1978) y Mar i Cel (1988), La Fura dels Baus (El hurón de los mares, en castellano) hace La Atlántida (1996), aparecen grupos nuevos como El Gayo Vallecano y La Cubana (Cegad de amor, 1994), en Madrid.

La comedia burguesa renovada

Es un teatro comercial atractivo para el público y heredero de la comedia benaventina. Su finalidad es entretener y mezcla géneros, como la comedia, el musical, la farsa o el vodevil. Su estructura es tradicional, con temas sociales de época, pero sin mayor compromiso ni acritud crítica.

Una de las autoras más destacadas en Ana Diosdado (1938-2015), autora de Olvida los tambores (1972), de contenido social, donde critica a la burguesía y la falta de libertad. Tras la muerte de Franco, evoluciona hacia el teatro más comercial y obtiene un gran éxito con Los ochenta son nuestros (1988).

Otros autores son: Juan José Alonso Millán (1936- ), Manuela Reina Galán (1958- ) y Antonio Gala (1930- ).

El realismo renovado de la generación de la Transición

Son autores nacidos en los años cuarenta y procedentes del teatro independiente. Están formados como universitarios y dramaturgos, pues siguen las teorías de Stanislavski, han realizado/imparten cursos actorales; publican escritos teatrales, obras, estudios... Quieren unir vanguardia y público, que los teatros se llenen con las nuevas obras. Son críticos con lo establecido, realistas y sociales, así que eligen un lenguaje coloquial, de la calle; pero no renuncian al uso del humor y son relativistas, no maniqueos (no caen en el esquematismo de buenos y malos).

Estos autores prefieren la ética del perdedor o el marginado. Valoran la autenticidad y la solidaridad, atacan el oportunismo y el arribismo, tocan temas sociales de su tiempo: las drogas, la marginación, el futuro de la juventud, los conflictos entre generaciones... Sus personajes son del medio urbano, pequeños delincuentes, fracasados. Su teatro expresa utopías destruidas, ilusiones perdidas, fracasos sentimentales, el desencanto de una generación soñadora.

En cuanto a los géneros, prefieren la comedia y la farsa, más raramente el drama. También los géneros menores, como el sainete o el vodevil. El humor es un rasgo dominante, así como el lenguaje popular y jergal. Les gusta el culturalismo propio de la posmodernidad, la intertextualidad, las referencias a los clásicos españoles, la metateatralidad.

  • José Luis Alonso de Santos (1942- )

Es uno de los autores más relevantes, de amplia trayectoria. Existencialista y crítico, sus obras destacan por su humorismo y su ternura. Tiene tres etapas:

- Etapa de teatro con referencias literarias, con el objetivo de conmover y divertir: Viva el duque, nuestro dueño (1975, entremés moderno), El combate de don Carnal y doña Cuaresma (1977, nuevo auto sacramental), La verdadera y singular historia de la princesa y el dragón (1979, cuento modernista).

- Etapa de teatro realista renovado, donde hace crónicas del Madrid de los ochenta, con sus problemas de drogas y desencanto, personajes humildes y fracasados, lenguaje callejero y urbano y un final más bien amargo: La estanquera de Vallecas (1981), El álbum familiar (1982), Bajarse al moro (1985).

- Etapa de teatro comercial, donde vuelve a una comedia más amable, ya en los años noventa: La sombra del Tenorio (1995), Yonquis y yanquis (2012).

  • Fermín Cabal (1948- )

Deja sus estudios de Derecho por el teatro independiente entre 1972 y 1977. Participa en la creación colectiva de espectáculos con grupos como Los Goliardos, Tábano y La Compañía Monumental de Las Ventas. Trata temas de época como el pasado franquista, el oportunismo de los políticos, la adaptación social, el vacío moral, las drogas, la indiferencia... Hace un teatro comprometido y testimonial.

Entre sus obras, destacan: Tú estás loco, Briones (1978), Esta noche, gran velada (1983), Caballito del diablo (1983), Travesía (1993).

  • Ignacio Amestoy (1947- )

Periodista y dramaturgo, autor de tragedias. Entre sus obras, destacamos Ederra (1981), Dionisio, una pasión española (1994).

  • José Sanchis Sinisterra (1940- )

Hombre de teatro, actor, director, dramaturgo, maestro de actores. Muy influido por Brecht, quiere hacer un teatro revolucionario que atienda al compromiso político y a la calidad estética. Les gusta un público activo. De sus obras, destacamos ¡Ay, Carmela! (1986), El cerco de Leningrado (1994), El lector por horas (1999).

Continuadores del realismo renovado

Son autores más jóvenes que los anteriores que empiezan a estrenar en los ochenta y siguen la línea de sus maestros. Se concentran en Madrid, en torno a RESAD, y en Barcelona, en torno a la Sala Beckett. Tienen características comunes:

- Son realistas críticos, pero también abiertos a lo imaginario. el humor sirve de herramienta crítica. Mezclan géneros, prefieren el tono ligero de la farsa.

- Presentan personajes desvalidos e inadaptados.

- Tratan temas de la vida privada (la frustración, la impotencia ante lo real...).

- Buscan el efectismo, la teatralidad, los finales inesperados. Mezclan tradición y renovación.

  • Ernesto Caballero (1958- )

Graduado en la RESAD (Real Escuela Superior de Arte Dramático), autor y director teatral. Su teatro se caracteriza por el humor, la ternura y la ironía. Entre sus obras, destacaremos: El cuervo graznador grita venganza (1985), Squash (1986), El insensible (1995).

  • Ignacio del Moral (1957- )

Actor, director y guionista de televisión. Escribió teatro para niños: Soledad y ensueño de Robinson Crusoe (1983), Oseznos (1992), La mirada del hombre oscuro (1993).

  • Paloma Pedrero (1957- )

Actriz y autora, habla del amor, la frustración, la venganza. Entres sus obras, destacan: Invierno de luna alegre (1985), Noches de amor efímero (1994).

  • La Sala Beckett, de Barcelona

En torno a la sala se concentran autores vanguardistas, que hacen variaciones sobre un mismo tema, juegos con el punto de vista, construcciones colectivas de obras, desenlaces abiertos y ambiguos... Entre los autores vinculados a Beckett, destacamos a Lluïsa Cunillé, autora de Berna (1992) y El acccidente (1994) y a Sergi Belbel, autor de Calidoscopios y faros de hoy (1985), Después de la lluvia (1993).

La promoción de los noventa

Los dramaturgos jóvenes vuelven al eclecticismo, a un pastiche que se sirve de materiales de otras artes y espectáculos (cine, televisión, cómic, poesía, música, ópera, fútbol...)

Como rasgos comunes, podemos decir que todos ellos tocan temas como lo marginal, el racismo, el totalitarismo, la visión negativa de la sociedad que nos rodea... También que suelen preferir los personajes abstractos, el distanciamiento a través de la fantasía, la ironía o el escepticismo.

  • Rodrigo García (1964- )

Autor vanguardista de lenguaje barroco, personajes urbanos y humor ácido, con referencias continuas a los clásicos. Ha estrenado fuera de España. Entre sus obras, destacan: Martillo (1989), Reloj (1993), Notas de cocina (1995).

  • Juan Mayorga (1965- )

Quizá el autor más representativo de la generación, creador de un teatro onírico, donde late la palabra culta llena de connotaciones. Colabora con el grupo "Animalario". Entres sus obras, destacamos: Más ceniza (1993), El traductor de Blumemberg (1993), Cartas de amor a Stalin (1997), El chico de la última fila (2006).

  • Otros autores de los noventa

- Ignacio García May, Alesia (1984), Los vivos y los muertos (1994).

- Maxi Rodríguez, El color del agua (1989).

- Alfonso Plou, Laberinto de cristal (2004).

- Antonio Álamo, La oreja izquierda de Van Gogh (1991).

- Itziar Pascual, Las voces de Penélope (1997).

- Yolanda Pallín, Los restos de la noche (1995).

El teatro alternativo

Hoy día, frente a los circuitos teatrales consolidados y las grandes compañías, se han creado una serie de salas alternativas: en Madrid, "La cuarta pared", la sala "Pradillo", el "Teatro del Arte", "La casa de la portera". En Barcelona, "Microteatro por dinero", "Átic 22", "Porta4".

En estos espacios se hace un teatro renovado, en lugares con aforo inferior a doscientas localidades. Ayudan a descubrir nuevos talentos y nuevas formas expresivas.

Es muy frecuente también que se incorporen al teatro novelistas destacados que crean textos nuevos y origianles o adaptan sus propias novelas. Por ejemplo,

  • Eduardo Mendoza, Restauración.
  • Fernando Savater, Vente a Sinapia.
  • Manuel Vázque Montalbán, Se vive solo una vez.
  • Mario Vargas Llosa, La señorita de Tacna, La chunga, Los cuentos de la peste.

Bibliografía, webgrafía

Trabajos de los alumnos

Edición, revisión, corrección

  • Primera redacción (enero 2018): Letraherido.
  • Revisiones, correcciones: Letraherido.