Historia Sagrada. Antiguo Testamento: Caín y Abel, Adán y Eva, el arca de Noé, el santo Job, la Torre de Babel, Sodoma y Gomorra, las trompetas de Jericó…

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"Adán y Eva"

Algunos episodios célebres del Antiguo Testamento

Adán y Eva

Adán y Eva en el Paraíso

Se dice, según la religión judía, que, hace millones de años, Adán y Eva fueron los primeros seres humanos que habitaron la Tierra. Hizo Dios, primero, a Adán con un poco de arcilla a la que insufló vida. Pero al darse cuenta de que no tenía compañera, dijo Dios: "No es bueno que el hombre esté solo". Y de una costilla de Adán, hizo a Eva, la primera mujer. De aquí viene la expresión: "Ahí viene mi costilla", refiriéndose el hombre a su esposa o compañera.

Adán y Eva vivían en uno de los lugares más perfectos del planeta, que era el Jardín del Edén, donde crecían flores y plantas sin existir ninguna mala hierba y donde nuestros antepasados obtenían el alimento sin esfuerzo ninguno. Dios les dejó un mensaje claro, que era que tenían que vivir en paz y armonía en aquel maravilloso jardín, poner nombre a los diferentes animales y bajo ningún concepto comer las manzanas que producía el árbol del conocimiento del bien y del mal, porque, si lo hacían, morirían.

Convivieron allí muy felizmente Adán y Eva con los animales hasta que, un día, una serpiente -que no era sino una encarnación del demonio- les retó a comerse la manzana (aunque lo tenían prohibido por Dios). Eva comió primero e hizo comer a Adán. Y Dios se dio cuenta y los maldijo y expulsó del Paraíso, condenándolos a ser mortales, a parir con dolor los hijos y a tener que trabajar para vivir.

Y desde entonces, por la desobediencia de nuestros primeros padres, los seres humanos nacemos condenados a la muerte, al dolor y al trabajo. Según la teología cristiana, los hombres nacemos por culpa del error de Adán y Eva con el llamado "pecado original", una falta de nacimiento de la que solo se libro, según la Biblia, la Virgen María, quien ya nació pura, pues habría de ser la madre de Dios.

Puede verse una versión apócrifa del mito de Adán y Eva en el siguiente link: "Lilit, la primera mujer del Edén", entrada de Celia Pino en [email protected], blog de literatura.

Caín y Abel

El capítulo cuarto del "Génesis", uno de los libros de la Biblia (el que habla del origen del mundo y de cómo Dios lo creó), narra la historia de Caín y Abel, la trágica historia de dos hermanos.

Caín fue el primogénito de Adán y Eva y, por tanto, fue el primer ser humano nacido, ya que Adán y Eva fueron creados directamente por Dios (según la tradición bíblica, Eva fue creada a partir de la costilla de Adán). Abel fue el segundo hijo de Adán y Eva y, siguiendo el relato bíblico, protagonizará la primera muerte de un ser humano. Fue la primera víctima inocente y su hermano Caín, el primer fratricida.

Caín se dedicó a la agricultura, mientras que Abel fue pastor de ovejas. El relato bíblico explica que, un día, los hermanos fueron a ofrecer en sacrificio los frutos de sus trabajos a Dios. Abel eligió para el sacrificio un primogénito de su rebaño y grasa de sus corderos, mientras que Caín compuso su ofrenda con frutos de la tierra. Dios prestó atención al sacrificio de Abel e ignoró la ofrenda de Caín.

Tras el rechazo de Dios, el relato bíblico prosigue con el reproche a Caín por su pobre ofrenda y el enfado de este con Yahvé y su envidia hacia su hermano. Posteriormente, Caín invitó a su hermano a ir al campo y, una vez allí, se levantó contra él y lo mató con una quijada de burro, con la que le dio un golpe asesino.

Entonces, Yahvé preguntó a Caín: «¿Dónde está tu hermano?», a lo que Caín respondió: «No sé, ¿acaso soy yo el guardián de mi hermano?».

Como castigo por su crimen, Caín no volvió a recibir los frutos de la tierra y fue condenado a vagar sin descanso por el resto de su vida, lo que provocó la reacción desesperada del fratricida que se lamentaba amargamente de lo vulnerable que sería sin un hogar, puesto que cualquiera podría matarlo. Dios le impuso, entonces, una marca en la frente -el estigma de Caín- para disuadir a los posibles atacantes que se cruzaran en su camino, pero también para señalarlo con un indicador bochornoso, con un símbolo de su gran pecado contra el Hombre y contra Dios.

Caín partió hacia el país de Nod, situado al oriente del Edén, donde conoció a su mujer, la cual le dio un hijo llamado Henok.

El relato de Caín y Abel nos presenta a Caín como el primer asesino de la humanidad y a Abel, como el primer asesinado. Génesis, 4 es el relato de la primera familia de la humanidad, donde ya hay graves problemas de convivencia. Desde entonces, los seres humanos vivimos marcados por la fatalidad asesina, por el cainismo o estigma de Caín. El tema del cainismo español, por ejemplo (nuestra terrible pugnacidad ibérica, que nos ha llevado a matarnos entre nosotros, españoles contra españoles, en terribles guerras civiles, a lo largo del siglo XIX -guerras carlistas- y del siglo XX -guerra civil, 1936-1939-) está muy presente en los poetas contemporáneos, especialmente en Antonio Machado y los autores de la generación del 98.

La historia de Matusalén, el hombre más viejo del mundo

(Autora: Ainhoa Gil, 1º Bachillerato BB, curso 2019-2020)

Matusalén, el hombre más viejo del mundo, según la Biblia

Matusalén es un descendiente directo o familiar de Adán y Eva, fue el abuelo de Noé y se dice que vivió 979 años. Cuando Noé fabricaba su arca, le visitaba y le daba consejo Matusalén sobre cómo hacer mejorar y elaborarlas de la mejor manera posible según los designios divinos; más aun, algunos dicen que Matusalén colaboró con Noé, ayudándole incluso a subir algunos animales al arca. Al final, cuando el arca estuvo terminada y lista para zarpar, Matusalén vio a su nieto, Noé, y le expresó que él ya había visto mucho mundo y que ya estaba cansado, que era su decisión quedarse para poder descansar. Así, Matusalén no quiso subir al arca y por eso murió ahogado en el diluvio universal.

Aun así, es un personaje muy recordado y alabado como una figura de respeto y admiración, forjadora de la identidad de un pueblo, lo cierto es que sí vivió muchos más años que los habitantes de aquel tiempo, incluso más del doble de lo que era normal en esos días.

   El dicho de "Eres más viejo que Matusalén" se le dice a una persona
que es muy mayor, dado que Matusalén ha pasado a la posteridad por ser
el hombre más viejo del mundo.

El arca de Noé

(Autor: José Miguel Arévalo. 1º Bachillerato BB. Curso 2019-2020.)

El Arca de Noé

El Arca de Noé es un relato de la Biblia, en el que se cuenta cómo por orden de Dios, Noé construyó una gran embarcación para salvar a todos aquellos que creyeran en el diluvio. No obstante, los únicos que se salvaron del castigo divino fueron Noé y su familia y una gran variedad de especies de animales con las que, pasado el tormento, se pudo repoblar la Tierra.

El relato de un diluvio universal como castigo por la iniquidad de los hombres no se encuentra solo en el Antiguo Testamento, que comparten judíos y cristianos. También el Corán de los musulmanes habla de él. Y existen manuscritos similares a la historia del Arca, como el Ziusudra o un poema épico de la mitología caldea, llamado Atrahasis.

La historia del Arca de Noé, según cuentan los capítulos 6 a 9 del Génesis, es la siguiente:

Yahvé se da cuenta de que los hombres se estaban multiplicando muy rápido y que traían consigo la violencia y la maldad. Esto llegó a un punto tan alto que, a los ojos de Dios, la Tierra estaba arruinada, por lo que decidió destruir a aquellos malvados que no hacían sino maldades.

Pero uno de los habitantes era bueno: Noé, un hombre justo y recto entre sus contemporáneos. Yahvé le advirtió que en pocos días provocaría un diluvio que iba a destruir el mundo. Y le pidió que construyera una embarcación en la que pudiera llevar a su esposa, a sus hijos Sem, Cam y Jafet con sus esposas, y a una pareja de animales de cada especie, macho y hembra, para que la Tierra pudiera ser repoblado en un futuro próximo, tras el castigo divino. También le advirtió que se aprovisione bien para el camino, pues el viaje iba a ser muy largo.

El tiempo que tardó Noé en construir el Arca es indeterminado; algunos hablan de 120 años, pues se menciona esta cifra en el relato bíblico. Terminada el Arca, Noé y su familia, más todos los animales que había mandado Dios, entraron en ella y empezó el diluvio que duraría cuarenta días y cuarenta noches. Según el relato bíblico, el agua llegó a cubrir las montañas, matando a todos los seres vivos de entonces.

Finalmente, el Arca se asentó en el monte Ararat, en donde las aguas retrocedieron en algunos días hasta que se secaron y la vida en la Tierra pudo comenzar de nuevo.

Moisés y la travesía del Mar Rojo

(Autora: Sahra Yahi. 1º Bachillerato BB. Curso 2019-2020.)

Moisés abriendo las aguas

Entre todos los milagros que Moisés realizó para su pueblo el más destacado es la Travesía del Mar Rojo, uno de los episodios más conocidos de la Biblia.

Moisés había logrado convencer a los israelitas de que debían confiar en el Dios Yahvé que les ayudaría a huir del yugo de la esclavitud. Pero cuando estos escaparon de Egipto para seguir a su profeta, los egipcios se dieron cuenta de su ausencia y entonces el faraón, acompañado de todo su ejército, salió en busca de los esclavos huidos.

Los israelitas ya habían llegado a la orilla del mar Rojo cuando se dieron cuenta de que tenían a sus antiguos amos y a su faraón detrás de ellos. En ese momento, todo el pueblo judío pensó que estaban perdidos y que iban a recibir un duro castigo por su intento de fuga. Pero Moisés tranquilizó a su pueblo y le pidió ayuda a Dios para que pudiesen atravesar el mar que se hallaba enfrente de ellos. Yahvé escuchó las súplicas de los que confiaban en él y le dijo al profeta que debía extender su bastón hacia el mar para que este les dejase pasar. Entonces, las aguas se abrieron y los judíos pudieron pasar sin peligro.

Una vez que ellos pasaron por el camino, Yahvé indicó a Moisés que volviese a alzar su bastón para que las mismas aguas se cerrasen. Así fue como los egipcios murieron y el pueblo de Israel quedó liberado de la esclavitud.

   “Extendió Moisés su mano sobre el mar; y el Señor, por medio de un fuerte viento
solano que sopló toda la noche, hizo que el mar retrocediera; y cambió el mar en
tierra seca, y fueron divididas las aguas”. (Éxodo 14:21)

Este suceso es considerado por los israelitas como el acontecimiento más importante de toda su historia, ya que a partir de ese momento Israel habría comenzado a existir como pueblo libre. Fue su “día de nacimiento”. Y el recuerdo de este episodio se volvió tan importante para el pueblo judío, que todo padre de familia debía enseñar a su hijo desde pequeño a repetir:

   “Nosotros éramos esclavos del faraón en Egipto, y Dios nos sacó de allí
con su gran poder”.
   “Los egipcios nos maltrataron, nos oprimieron y esclavizaron. Pero clamamos
a Dios, y Él nos escuchó y nos sacó de Egipto con su poder, haciendo
cosas extraordinarias”.

Moisés, la travesía del desierto y el maná

(Autora: Sahra Yahi. 1º Bachillerato BB. Curso 2019-2020.)

Tras golpearla con su vara, Moisés hace manar agua de la roca (cuadro de Tintoretto, Scuola di San Rocco, Venecia)

Moisés es una figura venerada como profeta, legislador y líder espiritual por los seguidores de las religiones abrahámicas (es decir, aquellas que tienen como patriarcas venerables a Abraham o Moisés, como la religión judía y la cristiana).

Fue un hebreo que creció como príncipe egipcio, convirtiéndose así en el profeta más importante del judaísmo, ya que al conocer su verdadero origen decidió luchar para liberar a los judíos de la esclavitud a la que estaban sometidos y dirigir a los hombres hacia la Tierra prometida, además de escribir los cinco primeros libros bíblicos: el llamado Pentateuco, compuesto por: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio.

De todos los sacrificios y esfuerzos que Moisés realizó por su pueblo, el más destacado es la Travesía por la península de Sinaí, también conocida como la Travesía del Desierto, donde el profeta guió al pueblo israelí por una serie de parajes inhóspitos con el fin de conducirles a la Tierra prometida y salvarlos de la esclavitud, aunque, debido a la dureza de la travesía, muchos de ellos murmuraron en contra de su líder, aduciendo que era mejor estar bajo el yugo egipcio que padecer por las penurias de la travesía en el desierto.

Moisés realizó numerosos milagros y también contó con la ayuda de Yahveh, el Dios de Israel, para salvar a su pueblo.

Para alimentarlos, Yahveh hizo llover maná del cielo. El maná era el pan enviado por Dios a los israelitas durante los cuarenta años que duró la travesía. Este alimento caía del cielo todos los días excepto los sábados; de aquí proviene la tradición judía del Sabbat, día sagrado para el pueblo judío que la religión cristiana ha cambiado por el domingo (del latín dominica, día del Señor).

Para que pudiesen beber, Moisés habló con una roca de la que saldría una gran cantidad de agua.

Además de esto, en el monte Sinaí los judíos logran vencer a los amalecitas con la ayuda de Moisés, asegurando así el futuro de su pueblo. En este mismo monte, Yahveh entrega a Moisés las Tablas de la Ley, los Diez Mandamientos. Pero cuando Moisés baja del monte junto a Josué, encuentra a su pueblo adorando a un falso ídolo, un becerro de oro, lo que sería castigado con una serie de muertes por Yahveh, que no perdonó a su pueblo que se entregara al culto de falsos dioses.

Finalmente, Yahveh volvería a dictar los Diez Mandamientos, que serían albergados en un templo construido por los judíos al llegar a la Tierra prometida. A estos Diez Mandamientos se los conoce como el código mosaico o código de Moisés y describen las obligaciones principales del creyente:

   "Estos Diez Mandamientos se encierran en dos: amarás a Dios
sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo. Amén."

En el lenguaje corriente, la alusión a la "travesía del desierto" procede de este episodio bíblico. Se dice, por ejemplo, cuando un partido político obtiene malos resultados electorales y tiene que cambiar de estrategia para evitar su desaparición. También se usa mucho la expresión "¡No adoréis al becerro de oro!", para advertir contra el servicio a falsos ideales, como el poder, el dinero, el sexo, las drogas... Y en cuanto a la idea de exponer lo principal de una doctrina en diez puntos, desde entonces existe el hábito de expresarse en decálogos.

La Torre de Babel y el origen de las lenguas

La torre de Babel, según Peter Bruegel el Viejo

Según cuenta la Biblia, al principio todo el mundo hablaba una misma lengua y empleaba las mismas palabras. Y cuando los hombres emigraron desde Oriente, encontraron una llanura en la región de Senaar y se establecieron allí. Entonces se dijeron unos a otros: “¡Vamos! Fabriquemos ladrillos y pongámoslos a cocer al fuego”.

Y usaron ladrillos en lugar de piedra, y el asfalto les sirvió de mezcla. Después dijeron: “Edifiquemos una ciudad y también una torre cuya cúspide llegue hasta el cielo, para perpetuar nuestro nombre y no dispersarnos por toda la tierra”.

Pero el Señor bajó a ver la ciudad y la torre que los hombres estaban construyendo, y dijo: “Si esta es la primera obra que realizan, nada de lo que se propongan hacer les resultará imposible, mientras formen un solo pueblo y todos hablen la misma lengua. Bajemos entonces, y una vez allí, confundamos su lengua, para que ya no se entiendan unos a otros”.

Así, el Señor los dispersó de aquel lugar, diseminándolos por toda la tierra, y ellos dejaron de construir la ciudad. Por eso se llamó Babel, que quiere decir "balbuceo", "confusión de lenguas".

De ese modo, decidió confundir a los hombres sus lenguas, para que no pudieran entenderse.

La torre de Babel fue destruida por los arameos y por los asirios. También fue reconstruida varias veces por los príncipes caldeos como era Nabopolasar. Según los arqueólogos, esa torre escalonada pudo haber tenido de entre 60 y 90 metros de altura. Varios arqueólogos occidentales intentaron durante cuatro siglos ubicar la famosa torre bíblica, la buscaron en la zona del Irak actual , en Akar Quf (al Oeste de Bagdad) y en Birs Nimrud, en donde están situadas las ruinas de la antigua Borsippa, emplazamiento ubicado cerca de los restos de la antigua Babilonia. El arqueólogo Robert Koldewey encontró una estructura en 1913 en la ciudad de Babilonia que él identifico como la torre de Babel.

La paciencia del santo Job

Job, según Léon Bonnat (1880), Museo del Louvre, París.

Job es la figura que aparece principalmente en el "Libro de Job" en la Biblia, donde Dios autoriza al ángel caído (Lucifer o Satán) a someter al santo a duras pruebas para que este demuestre su fidelidad al Creador.

Job tenía 7 hijos y 3 hijas, era ganadero y contaba con numerosos amigos y criados. Vivía en la tierra de Uz, ciudad mencionada como parte del reino de Edom. Satán le dice a Dios que el amor de Job se debe a las bendiciones divinas, no a que lo ame de verdad. Entonces, Yahvé le permite a Satán probar la integridad del santo varón enviándole terribles pruebas. Dios solo puso una condición: No quitarle la vida a Job. Satán decide producirle múltiples desgracias, como la enfermedad de la sarna, la muerte de su ganado, la pobreza, la muerte de sus hijos..., y muchas más. Pero todo fue inútil. Job exclamaba siempre:

-El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó. ¡Bendito sea el nombre del Señor!

El periodo de prueba termina y Job demuestra su fidelidad al Señor, quien le devuelve su anterior felicidad doblada. Aunque no reintegra la vida a sus primeros hijos, le concede el don de tener nueva descendencia, un total de catorce hijos y tres hijas, entre los que repartió su cuantiosa herencia.

Debido a su bondad, paciencia, fidelidad a Dios y legado, Job es un tzadiq para la tradición judía, un hombre que antepone los intereses de su prójimo a los suyos propios.

En el contexto de la tradición católica, Job es considerado santo; la Iglesia católica lo acoge como modelo de santidad y entra en el santoral, siendo festejado el día 10 de mayo.

Las trompetas de Jericó

Las trompetas de Jericó

(Autora: Zayra Muñoz. 1º Bachillerato BB. Curso 2019-2020)

   Jericó era una ciudad que estaba rodeada por unas
grandes murallas bien aseguradas, de las que nadie
podía entrar ni salir por temor a los israelitas.
   El Señor le dijo a Josué:
   -He entregado a Jericó en tus manos y a su rey con
sus guerreros. Tú y tus soldados marcharéis alrededor
de la ciudad, y así lo haréis durante seis días. Siete
sacerdotes llevarán trompetas hechas de cuernos
de carneros y marcharán frente al arca. El
séptimo día marcharán siete veces alrededor de
la ciudad, mientras los sacerdotes tocan las trompetas.
Cuando todos escuchen el toque de guerra, el pueblo
deberá aullar a voz en grito. Entonces los muros de la
ciudad se derrumbarán y cada uno entrará sin impedimento.
   Cuando Josué terminó de dar a los suyos las instrucciones
que había recibido de Dios, los siete sacerdotes marcharon
frente al arca del pacto de Señor tocando sus trompetas.
Los hombres armados marchaban enfrente de los sacerdotes y, tras el
arca, marchaba la retaguardia. Durante todo ese tiempo, las trompetas
no cesaron de sonar.
   Al resto del pueblo, Josué le ordenó marchar en silencio,
sin decir palabra alguna ni gritar hasta el día en que les diera la
orden de gritar a voz en grito.
   El séptimo día a la salida del sol, se levantaron y marcharon
como habían hecho los días anteriores, solo que en ese día repitieron
la marcha siete veces. A la séptima vuelta, los sacerdotes
tocaron las trompetas y Josué ordenó al ejército que
comenzaran a gritar, les dijo:
   -Jericó se nos ha entregado; con todo lo que hay en ella, será 
destinada al exterminio como ofrenda al Señor. Solo se salvarán la
prostituta Rajab y los que se encuentren en su casa, porque ella
escondió a nuestros mensajeros. No cojan nada que haya sido mandado al
exterminio para que ni a ustedes ni al campamento de Israel se le
ponga en peligro.
   Entonces todo el mundo comenzó con lo que se le había encargado hacer
y las murallas de Jericó se derrumbaron.
   El pueblo israelita avanzó sin retroceder ni un centímetro y
tomó la ciudad. Mataron a todo el mundo, a todo aquello que tuviera aliento
de vida. La ciudad quedó arrasada.
   En aquel tiempo, Josué hizo un juramento:
   -Maldito sea en la presencia del Señor el que se atreva a
reconstruir esta ciudad. Que eche los cimientos a costa de la vida de
su hijo mayor. Que ponga las puertas a costa de la vida de su hijo menor".
   El Señor estuvo con Josué y este se hizo famoso por todo
el país.

Judith y Holofernes

Esta historia está incluida en el "Libro de Judith", un antiguo libro hebreo incluido en la Septuaginta, traducción de la Biblia hecha por setenta autores; pero luego fue considerado por el judaísmo como un texto apócrifo. Es decir, no canónico o confiable; falso o falsificado.

La historia cuenta que Judith era una viuda hebrea muy bella, con gran educación y pasión patriótica. Cuando descubre que el general invasor Holofernes se enamora de ella, decide descender con su criada desde la ciudad amurallada, para hacerle creer que estaba completamente enamorada de él.

Consigue ingresar en su tienda de campaña, pero en vez de ceder a sus reclamos galantes, lo hace beber hasta emborracharlo. Cuando Holofernes cae dormido, Judith lo decapita y siembra de esta forma la confusión en el ejército de Babilonia, obteniendo de este modo la victoria para Israel.

Fue aclamada como una heroína por el pueblo y, después de su hazaña, tuvo numerosos pretendientes, aunque ella seguía guardándole luto a su difunto esposo.

Se han hecho muchos cuadros sobre esta macabra historia, como lo son Judith con la cabeza de Holofernes, siendo este el más famoso.

También se han hecho sonetos en su honor, como el de Lope de Vega:

   Cuelga sangriento de la cama al suelo,
el hombro diestro del feroz tirano,
que opuesto al muro de Betulia en vano,
despidió contra sí rayos al cielo.
   Revuelto con el ansia el rojo velo,
del pabellón a la siniestra mano,
descubre el espectáculo inhumano,
del tronco horrible, convertido en hielo.
   Vertido Baco, el fuerte arnés afea,
los vasos y la mesa derribada,
duermen las guardas, que tan mal emplea;
   y sobre la muralla coronada,
del pueblo de Israel, la casta hebrea,
con la cabeza resplandece armada.

David y Goliath

Los filisteos pelean contra Israel. Los tres hermanos mayores de David están en el ejército judío del rey Saúl. Por eso, un día, Jesé le dice a David: “Lleva granos y panes a tus hermanos. Averigua cómo les va.”

Cuando David llega al campamento, corre a la línea de batalla en busca de sus hermanos. El gigante filisteo Goliath sale a burlarse de los israelitas, como viene haciendo cada mañana y noche desde hace cuarenta días. Grita:

-Escojan a alguien para que pelee conmigo. Si él gana y me mata, nosotros seremos esclavos suyos. Pero si yo gano y lo mato, ustedes serán esclavos nuestros. Los reto a escoger a alguien para esto.

David pregunta a algunos soldados: “¿Qué se le dará al que mate a este filisteo y libre Israel de esta vergüenza?”

“Saúl le dará muchas riquezas”, dice un soldado. “Y también le dará a su propia hija como esposa”.

Pero todos los israelitas le tienen miedo a Goliath debido a que es un hombre muy grande y muy fuerte. Mide casi tres metros. Algunos soldados le dicen al rey Saúl que David quiere pelear contra Goliath. Saúl le dice:

-No puedes, David. Eres un niñito, y él ha sido soldado siempre.

Y David dice: “Yo maté un oso y un león que se llevaron las ovejas de mi padre. Ahora este filisteo será como uno de ellos. Jehová me ayudará”.

Y Saúl le responde: “Ve, y que Jehová esté contigo”.

David baja a un río y recoge cinco piedras y las mete en su bolso. Entonces, sube con su honda a pelear contra el gigante. Goliath no puede creerlo. Le parece demasiado fácil matar al pequeño.

-Ven aquí -dice Goliath- y daré a comer tu cuerpo a los pájaros y a los animales.

Y David contesta:

-Tú vienes a mí con espada, una lanza y una jabalina, pero yo voy a ti con el nombre de Jehová. Hoy Jehová te golpeará en mis manos y yo te derribaré.

David corre hacia Goliath, saca de su bolso una piedra, la pone en su honda y la lanza contra Goliath con toda su fuerza. ¡La piedra golpea en la cabeza de Goliath, quien cae muerto! Al ver a su campeón caído, los filisteos huyen. Los israelitas ganan así la batalla.

El juicio de Salomón

El juicio del Rey Salomón

El relato bíblico del juicio del Rey Salomón constituye un brillante ejemplo de la importancia de la humildad y de la sabiduría cuando tenemos la responsabilidad de dirigir las riendas del poder. Trata de la historia de dos mujeres que vivían juntas y habían dado a luz a sus hijos con diferencia de tres días. Una noche, uno de los bebes murió porque la madre se había acostado sobre él causándole la muerte. Al darse cuenta de esto, la madre del bebé muerto inmediatamente intercambió los bebés sin que la otra madre se diera cuenta. Pero al despertar, la verdadera madre reconoció que aquel bebé muerto no era el suyo y así es como empezó la discusión. Para resolver este problema, se acercaron ante el Rey Salomón para que él las ayudara a encontrar la verdad.

El Rey Salomón era un rey joven que no le había pedido a Dios ni riquezas ni larga vida ni la vida de sus enemigos. Lo único que quería era la sabiduría que viene de Dios. Con esta sabiduría se orientaría en todos sus actos y ella le daría acierto en todas las decisiones que como Rey debería tomar.

Para solucionar el pleito de las dos mujeres, Salomón exclamó en voz alta:

—Una de vosotras dice: «El que vive es mi hijo», y la otra dice: «No, es mi hijo el que vive». ¡Traedme la espada!

El Rey ordenó que uno de sus guardias matara al bebé que aún estaba vivo, que lo partiera en dos y le diese una mitad a cada madre. La verdadera madre se puso de rodillas y le imploró al Rey que no lo hiciera y que le diera el bebé a la otra madre. Ella, mintiendo, declaró que no era su bebé; lo amaba tanto que prefería renunciar a él antes de verlo morir. La otra madre, sin embargo, le pidió que dejara que el bebé fuera partido en dos y que ninguna de ellas se llevaría ni un pedazo de él. El Rey, en realidad, no tenía intenciones de matar al bebé; era una trampa para producir la reacción de las mujeres. Al analizarla, se dio cuenta quién era la verdadera madre. Inmediatamente, ordenó que el bebé fuera entregado a su legítima progenitora y que no fuese muerto.

El juicio pronunciado por el Rey llegó a oídos de toda Israel y se ganó el respeto de todos sus súbditos. Con este acto, la gente vio que el Rey era poseedor de una sabiduría de inspiración divina con la que hacía justicia.

Salomón y la reina de Saba

NOTA: Puede verse la entrada de [email protected], blog de literatura
La adivinanza de la reina de Saba

La Biblia y el Corán cuentan el episodio del encuentro de Salomón y la reina de Saba.

Según la versión del Corán, la reina quedo tan impresionada de la sabiduría y las riquezas de Salomón que se convirtió al monoteísmo. El rey, entonces, la recompensó con la promesa de otorgarle cualquier cosa que desease.

La Biblia refiere que Salomón, hijo del rey David y su sucesor al frente de Israel, fue un poderoso y sabio monarca al que la enigmática reina de Saba quería conocer. Según el Antiguo Testamento, la anónima reina acude a Israel llevando regalos de especias, oro y piedras preciosas. Ante Salomón, ella prueba su sabiduría con preguntas de gran dificultad, que el rey responde sin esfuerzo. Esto, junto a la ostentosidad de su palacio, impresiona tanto a la reina que ella proclama que la sabiduría de Salomón sobrepasa lo que contaban sus informes; y entrega como presente lo que fue el mayor regalo que ha llegado nunca de otro reino a Jerusalén.

Este es el relato bíblico:

     “10. Luego la reina le regaló a Salomón tres mil novecientos kilos de oro, piedras preciosas y gran cantidad de perfumes. Nunca más llegaron a Israel tantos perfumes como los que
la reina de Saba le obsequió al rey Salomón.
     11. La flota de Hiram trajo desde Ofir, además del oro, grandes cargamentos de madera de sándalo y de piedras preciosas.
     12. Con la madera, el rey construyó escalones para el templo de Dios y para el palacio real, y también hizo arpas y liras para los músicos. Desde entonces, nunca más se ha importado,
ni ha vuelto a verse tanto sándalo como aquel día.”
     13. El rey Salomón, por su parte, le dio a la reina de Saba todo lo que a ella se le antojó pedirle, además de lo que él, en su magnanimidad, ya le había regalado. Después de eso,
la reina regreso a su país con todos los que la atendían." {1 Reyes 10:1~13}

Jonás y la ballena

Nínive (en Irak, Asia) era la capital del imperio asirio, muy conocida por ser muy peligrosa, pues todos sus habitantes eran malvados y pecadores. Esto entristecía mucho a Yahvé, que quería salvarlos, aunque no fueran parte del pueblo elegido. Un día, escogió a Jonás, un profeta israelí, para llevar allí la palabra de Dios.

Pero él se asustó tanto al tener que adentrarse en aquella ciudad de tan mala reputación que zarpó en un barco en dirección contraria, rumbo a España, pensando que huyendo podría evitar la acción de Dios. Pero mientras dormía, se desató una horrible tormenta que estaba a punto de romper el barco. Así que, temiendo por la vida de los tripulantes, Jonás les confesó que él era el causante de la ira divina, por lo que lo echaron del barco por la borda.

Jonás seguía huyendo de su destino, hasta que divisó una enorme ballena que lo engulló en un momento. Allí pasó tres días y tres noches, rezando a todas horas, prometiéndole a Yahvé que seguiría su palabra si era liberado.

La ballena, entonces, le dejó en una costa y Jonás pudo ir a predicar a Nínive.

El profeta Daniel y los leones

Daniel y los leones

Daniel es el profeta, autor y protagonista principal del "Libro de Daniel", que se halla incluido tanto en el Tanaj como en la Biblia.

El rey babilónico Darío firmó un edicto prohibiendo la adoración cristiana. Cuando Daniel supo de ese edicto, como si no existiese, entró a su casa y oró tres veces al día, como acostumbraba. Unos malvados lo hallaron orando y lo denunciaron, por lo que fue acusado de violar la ley y arrojado , por ello, al foso de los leones. El rey le dijo:

-‘Espero que el Dios a quien sirves te salve.’

El rey Darío estaba tan inquieto por conocer la suerte de Daniel que no pudo dormir aquella noche. Por la mañana, lo primero que hizo nada más levantarse fue correr al hoyo, a ver qué había pasado con el profeta. Y al verlo vivo, gritó:

-‘¡Daniel, siervo del Dios vivo! ¿Te pudo salvar de los leones el Dios a quien sirves?’

-‘Dios envió su ángel,’ contestó Daniel, ‘y cerró la boca de los leones para que no me hicieran daño.’

El rey se alegró mucho. Mandó que lo sacaran del foso al profeta y puso en su lugar, frente a los leones, a los malvados que habían tratado de librarse de él, y fueron devorados. Darío, impresionado por todo lo ocurrido, escribió a todo su reino:

‘Respetad al Dios de Daniel. Él hace grandes milagros. Él salvó a Daniel de que se lo comieran los leones.’

Sansón y Dalila

Sansón y Dalila

Antes del reinado de Saúl y de David, cuando las tribus de Israel vivían separadas unas de otras, los israelitas comenzaron a adorar a Baal y Astarté. OfendidoYahveh, puso a los israelitas en manos de los filisteos durante cuarenta años. Pero cuando clamaron a su Dios, éste se apiadó de ellos y decidió enviarles un salvador que los liberara de su opresión. Así pues, Yahveh envió un ángel a la morada de Manóaj, cuya mujer era estéril. El ángel reveló a la mujer que pronto concebiría un niño, salvador del pueblo de Israel. Tal y como afirmó el ángel, la mujer de Manóaj quedó encinta y dio a luz a un niño, que se llamó Sansón. El espíritu de Yahveh lo bendijo con fuerza sobrehumana.

Cuando fue adulto, Sansón se hizo nazireo o nazareo, y recogió su largo cabello en siete trenzas, como solían hacer aquellos. Los nazareos eran hombres consagrados a Yahveh que se abstenían de vino o bebidas embriagantes, no se cortaban el cabello, no podían acercarse a los muertos y poseían una fuerza espiritual especial.

Cuando Sansón quiso tomar por esposa a una mujer filistea de Timná, sus padres se opusieron. Sin embargo, era la voluntad de Yahveh que Sansón desposara a una filistea, pues así los filisteos atraerían la desgracia sobre sí mismos. Así pues, Sansón marchó a Timná y de camino a la ciudad se topó con un fiero león. El espíritu de Yahveh se introdujo en él y le dio fuerza para despedazar a la fiera con sus manos desnudas. Sansón desposó a la mujer filistea y celebró un banquete junto a ella.

Durante el festín, Sansón propuso un acertijo a los treinta hombres que lo acompañaban y prometió entregar a cada uno de sus compañeros una túnica y un vestido si lo resolvían. Tras sonsacarle la respuesta, su mujer se la contó a sus compañeros y, cuando éstos solucionaron el acertijo, enfurecido, mató a treinta hombres de Ascalón, los despojó de sus vestidos y pagó con ellos a sus compañeros para saldar su deuda.

Sansón derribando las columnas

A continuación, Sansón abandonó a su mujer por un tiempo. Cuando regresó en su busca, su suegro le contó que se la había entregado ya a otro hombre. Ofendido, Sansón incendió los cultivos filisteos y, cuando éstos salieron a buscarlo, mató a mil de ellos golpeándolos con la quijada de un asno.

Más tarde, viajó a Gaza, donde se unió a una prostituta. Durante la noche, planeando tenderle una emboscada al despuntar el día, sus enemigos bloquearon la entrada a la ciudad para que no escapara. A media noche, sin embargo, Sansón caminó hacia las puertas de la ciudad, las arrancó con sus manos, se las echó a la espalda y se las llevó, escapando así de la emboscada.

Después, se enamoró de una mujer del valle de Sorec llamada Dalila. Cuando Sansón se unió a Dalila, los príncipes de los filisteos ofrecieron a la mujer miles de siclos de plata a cambio del secreto de la fuerza del héroe. Primero Sansón se burló de ella dándole respuestas falsas. Pero ella insistió, fingiendo gran tristeza, hasta que consiguió que Sansón confiara en ella y se sincerara. Le confesó así que, si alguna vez se rasurara la cabeza, perdería toda su fuerza y sería como un hombre cualquiera. Cuando aquella noche Sansón se quedó dormido sobre las rodillas de Dalila, ésta ordenó a un filisteo que le cortara sus siete trenzas de nazireo. Y cuando se despertó, los filisteos se lanzaron contra él. Aquella vez no pudo derrotarlos, ya que había perdido su fuerza por la traición de Dalila. Los filisteos le arrancaron los ojos y lo forzaron a dar vueltas atado a la piedra de un molino. El héroe vivía ahora encadenado como un esclavo, pero Yahveh planeaba la derrota de sus enemigos.

Cuando los príncipes filisteos se reunieron con el propósito de ofrecer sacrificios a Dagón, su dios, llevaron a Sansón al templo para burlarse de él. Encadenado entre dos gruesas columnas, Sansón soportó las risas y burlas de los más de tres mil filisteos que allí había. Humillado por sus enemigos, el héroe tanteó las columnas que lo flanqueaban y pidió a Yahveh que le diera fuerzas tan sólo una vez más. Yahveh escuchó su petición, entonces Sansón exclamó: "¡Muera yo con los filisteos!"

Acto seguido, derrumbó las columnas y el templo cayó sobre él y sobre sus enemigos. De esta forma, llevó la muerte a incontables filisteos y liberó a su pueblo de la tiranía, tal y como había dispuesto Yahveh cuando los israelitas imploraron su ayuda.

Sodoma y Gomorra

Sodoma y Gomorra estaban situadas muy cerca una de la otra, en una llanura. Próximo a ellas, se encontraba un valle, llamado Valle de Sidim, en el que abundaban los pozos de agua, cercano al mar Salado (mar Muerto). También próximas a estas ciudades se encontraban Adma, Zoar y Zeboím.

El rey de Sodoma era Bera y el de Gomorra era Birsha. En aquellos tiempos en que Lot se había establecido, habían sostenido una guerra con los reinos de Elam, Sinar, Elazar y Goim, siendo estos los vencedores.

Lot y su gente fueron hechos prisioneros por los vencedores y llevados a Dan. En este lugar, Abraham y sus aliados rescataron a Lot, sus bienes y su gente. Lot regresó a Sodoma, pero para aquel tiempo, Sodoma ya tenía fama de ciudad de gente perversa.

Según el relato de la Biblia en el capítulo 18 del "Génesis", Dios reveló a Abraham que destruiría Sodoma por medio de fuego y azufre, porque su pecado era muy grave e irreversible, y solo Lot y su familia podrían ser salvados. Abraham intercedió por los justos de la ciudad y Dios le repuso que no la destruiría si, al menos, encontraba cincuenta justos en la ciudad. Dios, sin embargo, permitió a Abraham interceder hasta que se convenciera de que en Sodoma no había ni diez justos.

Según continúa el capítulo 19, en los versículos 1 a 38, dos ángeles de Dios entraron en Sodoma a rescatar a Lot, sobrino de Abraham; los ángeles eran de hermosa apariencia y llamaron la atención de los habitantes. Al verlos, Lot los invitó e insistió en que pasaran la noche en su casa. Pero antes de que se acostasen, los sodomitas cercaron la casa y exigieron que les entregase a sus invitados para abusar de ellos.

Lot se negó y les ofreció a cambio sus dos hijas vírgenes, para que se saciaran con ellas. La turba no aceptó e intentó romper la puerta, pero los dos invitados cegaron a los asaltantes. Después, dijeron a Lot que sacara a su familia de la ciudad. Lot avisó a sus yernos, pero estos creyeron que bromeaba, así que Lot marchó solo con su esposa y sus dos hijas. Los ángeles, antes de retirarse, instruyeron a Lot que, pasara lo que pasara, no se volviesen a mirar, puesto que quien lo hiciese perecería.

Una vez los ángeles hubieran sacado de Sodoma a la familia, Dios envió una lluvia de fuego y azufre que incineró completamente la ciudad con sus habitantes, así como otras ciudades de la llanura (al menos, cuatro de las cinco). Uno de los que acompañaba a Lot en la huida, su mujer, se dio vuelta para mirar, y se convirtió en estatua de sal, pereciendo tal como se le había indicado a Lot.

El tío de Lot, Abraham, desde una montaña a lo lejos, vio la columna de humo que se levantó sobre la destruida Sodoma. Lot se refugió en Zoar, pero teniendo temor de Dios por la suerte de esta ciudad, prefirió refugiarse en una cueva con toda su descendencia.

La palabra "sodomita" (originalmente, "habitante de Sodoma") viene de esta historia bíblica y se aplica a cualquier persona de carácter depravado, especialmente en el terreno sexual. La práctica de la "sodomía" es la práctica de relaciones homosexuales, tabúes durante milenios y aún hoy aceptadas a regañadientes en muchas sociedades, penalizadas incluso criminalmente. Un caso muy famoso de sodomía fue el del escritor británico-irlandés Oscar Wilde, que fue condenado a prisión por prácticas homosexuales. Hoy día, para reparar la injusta condena de aquel genio, está enterrado en el Poets' Corner de la Abadía de Westminster, en Londres.

El Gólem

Cuenta la leyenda que el profeta Jeremías y su hijo consiguieron, mediante la correcta combinación de letras y números (es decir, de la cábala), darle vida a una estatua que habían fabricado con barro. Habrían realizado sus combinaciones de acuerdo a una fórmula basados sobre todo en la palabra emeth -verdad-. El producto de su creación fue llamado Golem -que significa en hebreo "sustancia embrionaria o incompleta, masa informe"-. En la frente de esta creatura pusieron una inscripción que contenía las letras con las que habían logrado descifrar el secreto de la creación: "Yahveh es la verdad". Pero el Gólem consiguió arrancarse una de las letras -la primera del alfabeto, aleph- y la inscripción cambió totalmente de sentido, quedando de la siguiente manera: "Dios está muerto" . Jeremías y su hijo preguntaron entonces al Gólem por lo que hacía. La respuesta, que resultó reveladora, fue la siguiente: "Si vosotros podéis hacer al hombre, entonces Dios está muerto. Mi vida es la muerte de Dios. Si el hombre tiene todo el poder, Dios no tiene ninguno".

Esta leyenda está íntimamente ligada a la alquimia medieval. El término "Gólem" designa a un embrión que aún debe expresar sus potencialidades. Las leyendas lo presentan como un ser creado artificialmente, mediante prácticas mágicas, cabalísticas. Es una criatura modelada de arcilla roja como Adán (del sumerio Dam, rojo, y Adama, arcilla) que cobra vida sólo cuando su creador inscribe el nombre de Dios en su frente.

En una leyenda medieval se relata que el filósofo Solomon Ibn Gabirol logró crear una joven Gólem, a la que podía dar vida escribiendo la palabra clave en su frente, pero la redujo a polvo al borrar el nombre por el temor de ser acusado y condenado por brujería.

En el relato El Gólem de Chelm se aborda el mismo mito, auténtico antecedente judío del famoso tema de la criatura del Dr. Frankenstein. En esta ocasión, el rabino Elijah -responsable de haber animado a la criatura- también se ve obligado a borrar la palabra Dios de la frente del Gólem que creó, ante la furia destructiva que se apoderó de ésta cuando se volvió contra el pueblo judío.

Pero tal vez la tradición más conocida que hace referencia al Gólem tiene como protagonista a un judío de Praga -el rabino Loew-, que habría creado uno en el siglo XVI con el fin de proteger a los hebreos de las persecuciones de que eran objeto.

Más allá de estas leyendas y relatos populares que lo presentan como una criatura monstruosa, estamos ante una historia elaborada con un objetivo mucho más ambicioso: simbolizar el Génesis bíblico. Criatura en estado "embrionario", animada por el ser humano mediante fórmulas mágicas secretas, el Gólem sería una alegoría del hombre "durmiente" prisionero de la materia, que está condenado a ser un "autómata" hasta reconocer en sí mismo su naturaleza divina y "despertar" a la auténtica realidad y a la vida del espíritu.

El mito del Gólem realiza el anhelo ancestral del hombre de convertirse en Dios-Creador. A imagen de cómo Dios crea al hombre, el rabino modela al Gólem y, como el alquimista, al imitar al Creador, también él desarrolla sus propias potencialidades como ser divino.

Bibliografía, webgrafía

  • CALERO HERAS, José, "Tema 1. Literaturas orientales", en Literatura universal. Bachillerato. Barcelona, Octaedro, 2009, pp. 14-19.
  • IBORRA, Enric, "Tema 1. Antigüedad (I): Literaturas orientales", en Literatura universal. Bachillerato. Alzira, Algar, 2016, pp. 7-32.

Edición, revisión, corrección

  • Primera redacción (abril 2017), Letraherido. Segunda redacción (noviembre 2017), Soraya Fuentes, Miriam Ara, María Carmona, Ouassima Zaizoun, Bianca Barbat, Sandra Heredia. Tercera redacción (noviembre 2019): José Miguel Arévalo y Sahra Yahi.
  • Revisiones, correcciones: Letraherido