La literatura italiana: Giovanni Boccaccio (1313-1375) y el ''Decamerón''

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Giovanni Boccaccio (1313-1375)

Giovanni Boccaccio (1313 – 21 de diciembre de 1375) fue un escritor y humanista italiano. Es uno de los padres, junto con Dante y Petrarca, de la literatura en italiano. Compuso también varias obras en latín. Es recordado, sobre todo, como autor del Decamerón.

Nació en 1313, hijo ilegítimo del mercader Boccaccio (Boccaccino) di Chellino, agente de la poderosa compañía mercantil de los Bardi.

Su infancia transcurrió en Florencia, donde fue acogido y educado por su padre; incluso continuó viviendo en la casa paterna después de 1319, cuando el mercader contrajo matrimonio con Margherita dei Mardoli.

Como Boccaccio mostraba escasa inclinación hacia los negocios o hacia el estudio del derecho, se dedicó por entero a las letras, bajo la tutela de destacados eruditos de la corte napolitana, como Paolo da Perugia y Andalò di Negro.

Entre 1330 y 1331, el poeta stilnovista Cino da Pistoia, que enseñaba Derecho en la Universidad de Nápoles, tuvo una influencia notable en el joven Boccaccio.

Fiammetta, esposa de un gentil hombre cortesano, abrió a Boccaccio las puertas de la corte y, lo que es más importante, lo impulsó en su incipiente carrera literaria. Bajo su influencia, escribió Boccaccio sus novelas y poemas juveniles, desde el Filocolo al Filostrato, la Teseida, el Ameto, la Amorosa visión y la Elegía de Madonna Fiammetta.

En 1348, fue testigo de la peste que describe en el Decamerón .

En 1349, murió su padre y Boccaccio se estableció definitivamente en Florencia, para ocuparse de lo que quedaba de los bienes de su padre. En la ciudad del Arno llegó a ser un personaje apreciado por su cultura literaria. Su éxito le valió ser designado por sus conciudadanos para varios cargos públicos.

En 1351, le fue confiado el encargo de desplazarse a Padua, donde vivía Petrarca, a quien había conocido el año anterior, para invitarlo a instalarse en Florencia como profesor. Aunque Petrarca no aceptó la propuesta, entre ambos escritores nació una sincera amistad que se prolongaría hasta la muerte del primero, en 1374.

La tranquila vida de estudioso que Boccaccio llevaba en Florencia fue interrumpida bruscamente por la visita del monje sienés Gioacchino Ciani, quien lo exhortó a abandonar la literatura y los argumentos profanos. El monje causó tal impresión en Boccaccio que el autor llegó a pensar en quemar sus obras, de lo que fue afortunadamente disuadido por Petrarca.

En torno al año 1370, se retiró a su casa de Certaldo, cerca de Florencia, para vivir aislado y poder así dedicarse a la meditación religiosa y al estudio, actividades que solo interrumpieron algunos breves viajes a Nápoles, entre 1370 y 1371. En el último período de su vida, recibió del ayuntamiento de Florencia el encargo de realizar una lectura pública de la Divina Comedia de Dante, lo cual no pudo concluir por la enfermedad que le causó la muerte el 21 de diciembre de 1375.

El Decamerón

Es un libro escrito por Giovanni Boccaccio en 1351 y es considerado precursor del Renacimiento.

Durante la peste que asoló la ciudad de Florencia en 1348, y de la que el autor fue testigo, diez jóvenes (tres hombres y siete mujeres) se reúnen en la iglesia de Santa Isabel María Novella y toman la decisión de retirarse a una villa alejada de la ciudad para escapar a la terrible enfermedad.

En este lugar, para evitar recordar los horrores que han dejado atrás, los jóvenes se dedican a relatarse cuentos los unos a los otros. Permanecen en la villa durante catorce días, pero los viernes y los sábados no relatan cuentos, por lo que sólo se cuentan historias durante diez días (de ahí el título de la obra). Cada día, uno de los jóvenes actúa como «rey» y decide el tema sobre el que versarán los cuentos (excepto los días primero y noveno, en los que los cuentos son de tema libre). En total, se cuentan cien relatos, de desigual extensión.

Las fuentes de Boccaccio son variadas: desde los clásicos grecolatinos hasta los fabliaux franceses medievales. He aquí un framgento del Decamerón.

   "Y estando las cosas de los longobardos prósperas y en paz, por la virtud y el juicio de
este rey Agilulfo, ocurrió que un palafrenero de la reina, hombre de vilísima condición por
su nacimiento pero, por otras cosas mucho mejor de lo que correspondía a tan vil oficio, y
tan alto y hermoso como el rey, se enamoró desmedidamente de la reina. Y como su bajo
estado no le impedía conocer la inconveniencia de esta amor, a nadie lo declaraba, como
sabio ni aún a ella se atrevía a descubrirlo con los ojos. Y aunque vivía sin ninguna
esperanza de agradarle nunca, se gloriaba consigo mismo de haber puesto sus
pensamientos en tan alta parte; y como ardía todo en amoroso fuego, hacía más
diligentemente que ninguno de sus compañeros todas las cosas que podían agradar a la reina.
Por lo cual, sucedía que, cuando la reina quería cabalgar, montaba con más gusto el
palafrén cuidado por éste que por ningún otro; cuando eso ocurría, éste lo reputaba
grandísimo favor y no se apartaba del estribo, teniéndose por feliz si podía tocarle
las ropas."

Bibliografía, webgrafía

  • CALERO HERAS, José, "Tema 4. Literatura medieval", en Literatura universal. Bachillerato. Barcelona, Octaedro, 2009, pp. 54-76.
  • IBORRA, Enric, "Tema 3. Literatura medieval", en Literatura universal. Bachillerato. Alzira, Algar, 2016, pp. 54-84.

Edición, revisión, corrección

  • Primera redacción (diciembre 2016):
  • Revisiones, correcciones: Letraherido