La renovación de la lírica en el fin de siglo: Rubén Darío (1867-1916), Antonio Machado (1875-1939)

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La renovación de la lírica finisecular: Rubén Darío (1867-1916)

Félix Rubén Darío Sarmiento (1867-1916), conocido como Rubén Darío, nació en Matalpa, Nicaragua, el 18 de enero de 1867, y falleció el 6 de febrero de 1916, en León, Nicaragua. Fue un poeta, periodista y diplomático nicaragüense, máximo representante del modernismo literario en las letras hispánicas. Es, posiblemente, el poeta que ha tenido una mayor y más duradera influencia en la poesía del siglo XX en el ámbito hispanoamericano. Es llamado el príncipe de las letras castellanas.

Rubén fue un niño prodigio de esmerada educación. Bibliotecario, periodista, diplomático, hombre de extraordinaria cultura, diplomático, viajero, brillante y vitalista, era la imagen típica del triunfador. Hasta la llegada de Pablo Neruda fue el indiscutible poeta de América, querido por todos, imitado y leído, seguido por corifeos y epígonos, adorado por las damas, requerido en los salones. De su lírica destacamos estas notas:

  • Fue la máxima figura del modernismo hispánico.
  • La poesía fue para Rubén una forma de vida.
  • Renovó la lírica en lengua española, primero en Hispanoamérica, luego en España, cuando vino a Madrid como diplomático de su país.
  • En sus obras expresa una personalidad contradictoria, oscilante y compleja.

La poesía de Rubén Darío puede clasificarse en cuatro etapas:

  1. La primera etapa fue la época de formación, en la que imitó a los románticos españoles y comenzó a interesarse por la poesía parnasiana despersonalizada, alejada de los propios sentimientos y con temas que tuvieran que ver con el arte, temas de por sí bellos, sugerentes, exóticos, con una preferencia por la antigüedad clásica, especialmente la griega. Esto hace que inicie su proyecto de renovar la métrica de la lírica española y su gusto por la sinestesia.
  2. La segunda etapa comienza con la publicación de su libro Azul en 1888, en prosa y verso. Con él nace el modernismo. Abraza la estética parnasiana y abundan los sonetos con versos alejandrinos, dodecasílabos y de diecisiete sílabas. El léxico es colorista y sensual.
  3. La tercera etapa comienza en 1986, cuando publica Prosas profanas. Este libro supone el triunfo de la estética modernista. En él cuida los aspectos musicales y rítmicos de los versos alejandrinos, experimenta con una gran variedad de estrofas y proclama el arte como forma de expresión más sublime.
  4. La cuarta etapa se da en 1905, cuando publica Cantos de vida y esperanza, considerado como su mejor libro de poesía. La crisis del autor le hace escribir una poesía más profunda, sincera y humana, en la que prevalecen los temas existenciales y políticos. Se siente preso de la melancolía, la angustia por el fracaso, el sentido de la vida y la muerte. Su angustia existencial se refleja perfectamente en versos como estos que le envía a su hermana Lola:
Autorretrato
     Este viajero que ves
es tu hermano errante. Pues
aun suspira y aun existe,
no como le conociste,
sino como ahora es:
viejo, feo, gordo y triste.

Rubén Darío fue el alma del modernismo, tenía interés por mejorar el lenguaje hasta convertirlo en expresión de la modernidad. Influyó enormemente en la poesía posterior y dejó su huella e en poetas como Antonio y Manuel Machado, Juan Ramón Jiménez, Ramón María del Valle-Inclán...

Fue un gran admirador de Europa, sobre todo de Francia y España, donde pasó muchos años. Temía a los Estados Unidos, que entonces ya eran la gran potencia emergente, el terrible “coloso del Norte”, el águila americana, el imperialista Tío Sam. A los españoles nos dijo: “A vosotros mi lengua no debe ser extraña”.

Además de éxitos, también tuvo sufrimientos, como la separación de sus padres, la temprana muerte de dos hijos, varios fracasos amorosos (era muy enamoradizo), penurias económicas, problemas con la bebida, una salud finalmente minada, la soledad y el abandono últimos…

Su poesía es exquisita, aristocrática, musical, llena de imágenes brillantes, adjetivación sorprendente, colorido. Sus notas principales son el ritmo, lo sensorial, el colorismo, el exotismo, la sensualidad… Sus poemas están poblados de azules, cisnes, pavos reales, elefantes, estrellas, princesas y palacios, camarines y vestidos, sedas y joyas, biombos, pieles, perlas, jazmines, rosas y flores de lis. Sus lugares son París, China, Japón, Oriente, Golconda… Su verso favorito es el alejandrino.

En su última etapa, la de Cantos de vida y esperanza, cuando ya siente la vejez y la muerte, su poesía es más triste y meditativa (“Lo fatal”, “Juventud, divino tesoro, / ya te vas para no volver…”). Copiamos aquí su famoso poema "Lo fatal":

   Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo, 
y más la piedra dura porque esa ya no siente, 
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo, 
ni mayor pesadumbre que la vida consciente. 
   Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto, 
y el temor de haber sido y un futuro terror... 
Y el espanto seguro de estar mañana muerto, 
y sufrir por la vida y por la sombra y por 
   lo que no conocemos y apenas sospechamos, 
y la carne que tienta con sus frescos racimos, 
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos, 
   ¡y no saber adónde vamos, 
ni de dónde venimos!...

Otros poetas hispanoamericanos destacados: José Martí, Leopoldo Lugones, Amado Nervo...

La renovación de la lírica finisecular: Antonio Machado (1875-1939)

La respuesta a este apartado puede verse en la pregunta de la Wikimpace: Antonio Machado (1875-1939): los grandes temas poéticos).

Bibliografía, webgrafía

(La bibliografía y webgrafía sobre Antonio Machado, puede verse en la pregunta: Antonio Machado (1875-1939): los grandes temas poéticos).

(Igualmente, el poeta Juan Ramón Jiménez, que tuvo una etapa modernista, tiene su bibliografía y webgrafía en la pregunta: La evolución poética de Juan Ramón Jiménez (1881-1958): en busca de la «poesía pura»).

Trabajos de los alumnos

Edición, revisión, corrección

  • Primera redacción (octubre 2017):
  • Revisiones, correcciones: Letraherido