La renovación de la lírica en el fin de siglo: Rubén Darío (1867-1916), Antonio Machado (1875-1939)

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La renovación de la lírica finisecular: Modernismo y Generación del 98

La renovación de la poesía hispánica a fin del siglo XIX y comienzos del XX se explica normalmente gracias a esas dos etiquetas de Modernismo y Generación del 98. A veces, también se han utilizado otros marbetes alternativos, como el de “Generación de fin de siglo”, pero sin duda han hecho menos fortuna en el mundo académico, los manuales de literatura y los libros de texto de nuestra asignatura.

El concepto de modernismo hunde sus raíces históricas y sociales en el romanticismo, el parnasianismo, el simbolismo y el decadentismo del siglo XIX. De allí parte su génesis, el porqué de su actitud esteticista y su métrica, el origen de algunos de sus temas (cosmopolitismo, exotismo americanista, escapismo, lo intelectual, la fusión de las artes, el estilo colorista y sensorial). La importancia de Rubén Darío en el origen del modernismo es innegable.

Con respecto al concepto de Generación del 98, fue acuñado por José Martínez Ruiz, Azorín, y suele desarrollarse este concepto señalando los requisitos necesarios para que se hable de "generación literaria", los precursores del 98 (entre ellos, Mariano José de Larra, Rosalía de Castro, Francisco de Quevedo, Miguel de Cervantes…), los temas generacionales (la filosofía, los conflictos existenciales, el tema de España), los autores que formarían parte de ella, los géneros que cultivó la citada Generación (el ensayo, la renovación a que sometió a la novela, el teatro y la poesía), el estilo noveintaochista (sobriedad, palabras tradicionales, casticismo).

La poesía modernista: Rubén Darío (1867-1916)

Félix Rubén Darío Sarmiento (1867-1916), conocido como Rubén Darío, nació en Matalpa, Nicaragua, el 18 de enero de 1867, y falleció el 6 de febrero de 1916, en León, Nicaragua. Fue un poeta, periodista y diplomático nicaragüense, máximo representante del modernismo literario en las letras hispánicas. Es, posiblemente, el poeta que ha tenido una mayor y más duradera influencia en la poesía del siglo XX en el ámbito hispanoamericano. Es llamado el príncipe de las letras castellanas.

Rubén fue un niño prodigio de esmerada educación. Bibliotecario, periodista, diplomático, hombre de extraordinaria cultura, diplomático, viajero, brillante y vitalista, era la imagen típica del triunfador. Hasta la llegada de Pablo Neruda fue el indiscutible poeta de América, querido por todos, imitado y leído, seguido por corifeos y epígonos, adorado por las damas, requerido en los salones. De su lírica destacamos estas notas:

  • Fue la máxima figura del modernismo hispánico.
  • La poesía fue para Rubén una forma de vida.
  • Renovó la lírica en lengua española, primero en Hispanoamérica, luego en España, cuando vino a Madrid como diplomático de su país.
  • En sus obras expresa una personalidad contradictoria, oscilante y compleja.

La poesía de Rubén Darío puede clasificarse en cuatro etapas:

  • La primera etapa fue la época de formación, en la que imitó a los románticos españoles y comenzó a interesarse por la poesía parnasiana despersonalizada, alejada de los propios sentimientos y con temas que tuvieran que ver con el arte, temas de por sí bellos, sugerentes, exóticos, con una preferencia por la antigüedad clásica, especialmente la griega. Esto hace que inicie su proyecto de renovar la métrica de la lírica española y su gusto por la sinestesia.
  • La segunda etapa comienza con la publicación de su libro Azul en 1888, en prosa y verso. Con él nace el modernismo. Rubén abraza la estética parnasiana y abundan los sonetos con versos alejandrinos, dodecasílabos y de diecisiete sílabas. El léxico es colorista y sensual, lleno de exotismo. Frente a la tradición hispana, los modernistas van a volver sus ojos hacia corrientes literarias francesas, hacia el gusto por lo parisino. Frente al positivismo decimonónico, rechazan la mentalidad práctica y utilitaria y ensalzan el lujo, la belleza y lo exquisito. He aquí un poema de Azul:
   En invernales horas, mirad a Carolina.
Medio apelotonada, descansa en el sillón,
envuelta con su abrigo de marta cibelina
y no lejos del fuego que brilla en el salón.
   El fino angora blanco junto a ella se reclina,
rozando con su hocico la falda de Alençón,
no lejos de las jarras de porcelana china
que medio oculta un biombo de seda del Japón.
   Con sus sutiles filtros la invade un dulce sueño;
entro, sin hacer ruido; dejo mi abrigo gris;
voy a besar su rostro, rosado y halagüeño
   como una rosa roja que fuera flor de lis.
Abre los ojos, mírame con su mirar risueño,
y en tanto cae la nieve del cielo de París.
  • La tercera etapa comienza en 1986, cuando publica Prosas profanas. Este libro supone el triunfo de la estética modernista. En él cuida los aspectos musicales y rítmicos de los versos alejandrinos, experimenta con una gran variedad de estrofas y proclama el arte como forma de expresión más sublime.
  • La cuarta etapa se da en 1905, cuando publica Cantos de vida y esperanza, considerado como su mejor libro de poesía. La crisis del autor le hace escribir una poesía más profunda, sincera y humana, en la que prevalecen los temas existenciales y políticos. Se siente preso de la melancolía, la angustia por el fracaso, el sentido de la vida y la muerte. Su angustia existencial se refleja perfectamente en versos como estos que le envía a su hermana Lola:
Autorretrato
     Este viajero que ves
es tu hermano errante. Pues
aun suspira y aun existe,
no como le conociste,
sino como ahora es:
viejo, feo, gordo y triste.

Rubén Darío fue el alma del modernismo, tenía interés por mejorar el lenguaje hasta convertirlo en expresión de la modernidad. Influyó enormemente en la poesía posterior y dejó su huella e en poetas como Antonio y Manuel Machado, Juan Ramón Jiménez, Ramón María del Valle-Inclán...

Fue un gran admirador de Europa, sobre todo de Francia y España, donde pasó muchos años. Temía a los Estados Unidos, que entonces ya eran la gran potencia emergente, el terrible “coloso del Norte”, el águila americana, el imperialista Tío Sam. A los españoles nos dijo: “A vosotros mi lengua no debe ser extraña”.

Además de éxitos, también tuvo sufrimientos, como la separación de sus padres, la temprana muerte de dos hijos, varios fracasos amorosos (era muy enamoradizo), penurias económicas, problemas con la bebida, una salud finalmente minada, la soledad y el abandono últimos…

Su poesía es exquisita, aristocrática, musical, llena de imágenes brillantes, adjetivación sorprendente, colorido. Sus notas principales son el ritmo, lo sensorial, el colorismo, el exotismo, la sensualidad… Sus poemas están poblados de azules, cisnes, pavos reales, elefantes, estrellas, princesas y palacios, camarines y vestidos, sedas y joyas, biombos, pieles, perlas, jazmines, rosas y flores de lis. Sus lugares son París, China, Japón, Oriente, Golconda… Su verso favorito es el alejandrino.

En su última etapa, la de Cantos de vida y esperanza, cuando ya siente la vejez y la muerte, su poesía es más triste y meditativa (“Lo fatal”, “Juventud, divino tesoro, / ya te vas para no volver…”). La hondura, la gravedad y la angustia aparecen ahora como reflejo de esa interioridad dolorida del poeta. La brillantez formal cede el paso a una expresión sobria y densa, pero llena de cualidades líricas. Copiamos aquí su famoso poema "Lo fatal":

   Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo, 
y más la piedra dura porque esa ya no siente, 
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo, 
ni mayor pesadumbre que la vida consciente. 
   Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto, 
y el temor de haber sido y un futuro terror... 
Y el espanto seguro de estar mañana muerto, 
y sufrir por la vida y por la sombra y por 
   lo que no conocemos y apenas sospechamos, 
y la carne que tienta con sus frescos racimos, 
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos, 
   ¡y no saber adónde vamos, 
ni de dónde venimos!...

El Modernismo terminó con la muerte de Rubén Darío, en 1916. Los versos que le sirven de epitafio son los del famoso soneto del poeta Enrique González Martínez:

    Tuércele el cuello al cisne de engañoso plumaje
que da su nota blanca al azul de la fuente; 
él pasea su gracia no más, pero no siente 
el alma de las cosas ni la voz del paisaje.
    Huye de toda forma y de todo lenguaje 
que no vayan acordes con el ritmo latente 
de la vida profunda... y adora intensamente la vida, 
y que la vida comprenda tu homenaje.
    Mira al sapiente búho cómo tiende las alas 
desde el Olimpo, deja el regazo de Palas 
y posa en aquel árbol el vuelo taciturno...
    Él no tiene la gracia del cisne, mas su inquieta 
pupila, que se clava en la sombra, interpreta 
el misterioso libro del silencio nocturno.

Otros poetas hispanoamericanos destacados: José Martí, Leopoldo Lugones, Amado Nervo...

Más información sobre poetas de Hispanoamérica, modernistas, realistas, vanguardistas, etc. en la pregunta de la Wikimpace: "La poesía hispanoamericana: historia y presente".

La poesía de la Generación del 98: Antonio Machado (1875-1939)

La respuesta a este apartado puede verse en la pregunta de la Wikimpace: "Antonio Machado (1875-1939): los grandes temas poéticos").

Bibliografía, webgrafía

(La bibliografía y webgrafía sobre Antonio Machado, puede verse en la pregunta: Antonio Machado (1875-1939): los grandes temas poéticos).

(Igualmente, el poeta Juan Ramón Jiménez, que tuvo una etapa modernista, tiene su bibliografía y webgrafía en la pregunta: La evolución poética de Juan Ramón Jiménez (1881-1958): en busca de la «poesía pura»).

Trabajos de los alumnos

Edición, revisión, corrección

  • Primera redacción (octubre 2017):
  • Revisiones, correcciones: Letraherido