Las técnicas narrativas y el estilo

De Wikimpace
Saltar a: navegación, buscar

Las técnicas narrativas y el estilo en el Romancero gitano, de Federico García Lorca

En el estilo del Romancero gitano convergen tres claras influencias: el vanguardismo, el gongorismo y la lírica tradicional. El Romancero... es un poemario uniforme donde todos los poemas giran en torno a un tema y a un tratamiento continuo del mismo: la mitificación de lo gitano.

Lorca presenta en su Romancero... un mundo poético subjetivo que parte de la realidad, de lo objetivo. Trabaja con la intuición, la imaginación, la sensibilidad, sin prescindir del intelecto, que regula y ordena la expresión. Quiere dar a su poesía la intensidad de una experiencia esencial. Por ello, enrique sus poemas con el manejo de un lenguaje original, directo, evocador e imaginativo. A través de metáforas, personificaciones, símbolos, imágenes, sinestesias y multitud de recursos estéticos, la creación lorquiana apunta a la esencialidad, capta la intensidad vital y primitiva del gitano mítico en un contexto histórico andaluz.

Narración y técnicas narrativas

Dado que tanto el Romancero tradicional como el Romancero nuevo tienen un claro matiz narrativo, Lorca en su poemario tiene que atacar también esta cuestión de la narratividad de su poesía. Y lo hace de la siguiente manera: el poeta reduce en sus poemas la anécdota narrativa, elimina detalles y destaca solo lo que tiene la historia de virtualidad poética. Tiende a la deslocalización espacial y a la desubicación temporal. Los antecedentes del suceso carecen de importancia. La historia se interrumpe y hay saltos en el tiempo. Solo «La casada infiel» y «Preciosa y el aire» tienen un desarrollo más lineal.

El poeta utiliza todas estas técnicas según las considera necesarias para su finalidad estética, que es el fin último de todo su proceso creativo: la creación de una obra artística. Lo mismo ocurría en los romances populares y tradicionales de la Edad Media y del Renacimiento, que le sirven de modelo e inspiración.

A la narración, se suman la descripción y el diálogo, y todo se intercala en el romance, la más castiza y popular de nuestras estrofas poéticas. En el poemario, hay romances narrativos (cuentan una historia, se usa el pretérito imperfecto y el pretérito perfecto simple), dramatizados (con diálogo, se usa el presente) y líricos (intimistas, los menos frecuentes). Lorca usa también otras técnicas narrativas:

  • Elipsis. Es un recurso de condensación narrativa. En algunos romances se “esconde” la información para crear una mayor tensión dramática. En su lugar, se utilizan alusiones (por ejemplo, en el «Romance de la pena negra»). La elipsis apoya el hermetismo del poema, su plurisignificación. La obra de arte, el poema, se vuelve así ambigua, rica interpretativamente hablando y puede ser leída de muchas maneras distintas.
  • Condensaciones expresivas, que se manifiestan a través de las metáforas, metonimias, imágenes y símbolos.
  • Utilización de contrarios o fuerzas opuestas: tierra/mar, noche/día, infierno/ gloria, cielo/tierra, gitano/guardiacivil, masculinidad/feminidad, etc.
  • Fagmentarismo, una característica que ya aparecía en los romances tradicionales y que consiste en que la historia no se presenta completa, sino solo un fragmento de ella, desgajado, descontextualizado, de manera que el lector puede entender muchas cosas tras la lectura. Esto lleva a que el poema comience in media res, es decir, contando la historia no desde el principio, sino ya empezada, por la mitad.

En definitiva, como obra neopopularista que es, en el Romancero gitano se observa la influencia de la poesía popular, pero, a la vez, se aleja de ella aproximándose al gongorismo y a las vanguardias por el uso que hace de la metáfora, la personificación, la adjetivación rica y sinestésica, el hermetismo interpretativo, el símbolo... Léanse, por ejemplo, el "Romance sonámbulo" o los dedicados a los arcángeles para entender lo que acabamos de decir.

Estilo poético

Ritmo

  • Abundan las frases declarativas, sin verbo, propias de la descripción: «¡Qué girasol! ¡Qué magnolia de lentejuelas y cintas!».
  • Aparecen repeticiones de palabras y versos que acentúan el ritmo: «Verde que te quiero verde. / Verde viento. Verdes ramas».
  • Hay simetrías y paralelismos: «El aire la vela, vela, / el aire la está velando».
  • Encontramos frases imperativas, desiderativas, preguntas retóricas y apostrofes que manifiestan el sentimiento y reflejo de la emoción personal del poeta: «¡Preciosa, corre, Preciosa, que te coge el viento verde!»

Imágenes

Muchos elementos de la poesía lorquiana proceden de los sentidos; sensaciones visuales, olfativas, sustantivas, táctiles y auditivas crean imágenes extraordinarias. En muchas ocasiones, el poeta utiliza estas imágenes sensoriales para crear contrastes que revelan la pasión o la tragedia: «Una dura luz de naipe / recorta en el agrio verde».

Metáforas

En el Romancero..., las metáforas captan la intensidad vital y primitiva del gitano mítico, permiten entender la realidad del mundo de los gitanos en esquemas universales. Sirven de nexo entre lo narrativo, lo descriptivo, lo lírico y lo dramático. También entre la poesía popular y la poesía neogongorina y vanguardista.

Personificaciones

Lorca personifica animales, objetos, fenómenos atmosféricos, situaciones... De esta manera, da vida y crea: Los faroles tiemblan: «Romance sonámbulo». El viento agrede: "Preciosa y el aire". La luna mata: "Romance de la luna, luna".

Hipérboles

Las exageraciones dotan a los poemas de una mayor carga emotiva: «Y un horizonte de perros / ladra muy lejos del río» («La casada infiel»)

Epítetos

La adjetivación es abundante, dado el carácter tan descriptivo de los romances. Los adjetivos tiene el valor de epítetos y arrastran una traslación semántica, convirtiendo así la frase en la que aparecen en metáfora: «cristal maduro». Hay adjetivación múltiple y, en muchas ocasiones, se utiliza la frase adjetival que determina y concreta más la calificación del sustantivo (especificativa): «estrellas de nariz rota».

Vocabulario cultista y popular

Hay en el Romancero gitano una marcada tendencia cultista que contrasta con los elementos populares y tradicionales (neopopularismo).

Aparecen cultismos fonéticos y de procedencia latina para producir efectos acústicos que afectan al ritmo acentual de los versos, favoreciendo así el carácter hermético: "efebo, éxtasis, yacer, vislumbrar, cítaras", etc.

También encontramos cultismos semánticos que presentan un cambio de significado por desplazamiento, es decir, son cultismos convertidos en metáfora: «agónica plata», «yunques sonámbulos», «madrugada remota», «aurora salobre».

Además del cultismo, en el Romancero... abunda el vocabulario popular de procedencia andaluza; los diminutivos en -illo, -ito y -uelo aportan un tono afectivo de ternura o de desprecio: "ojillos, farolillos, mocito, espejito, mozuelo".

Aparecen también palabras y frases que proceden de la lengua oral: "sonsonete, compadre, marchoso", «Niño, déjame que baile», «¡Preciosa, corre, Preciosa / que te coge el viento verde!».

Bibliografía, webgrafía

Trabajos de los alumnos

Edición, revisión, corrección

  • Primera redacción (noviembre 2017): Pepito Grillo y El Tito Robert.
  • Revisiones, correcciones: Letraherido