Los temas trágicos

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Los temas trágicos en el Romancero gitano, de Federico García Lorca

En el Romancero gitano (1928), Federico García Lorca unió la tradición poética de los romances (versos octosílabos, rimas asonantes…) con hechos protagonizados por gitanos, cultura que Lorca veía como mágica y poseedora de elementos irracionales. Esta irracionalidad es uno de los elementos característicos de la Generación del 27, grupo poético al que Lorca perteneció; un grupo que había incorporado las tendencias vanguardistas (como el surrealismo) a la poesía española, creando un lenguaje metafórico más libre y atrevido que el de movimientos artísticos anteriores.

El Romancero gitano se publicó en la Revista de Occidente en Madrid, en 1928. En ese año, Ernesto Giménez Caballero entrevistaba a Federico García Lorca y le preguntaba sobre su identificación con la cultura gitana:

"— Dime más datos para tu solución de herencia.
— Yo no soy gitano.
— ¿Qué eres?
— Andaluz, que no es igual, aun cuando todos los andaluces seamos algo gitanos. Mi gitanismo es un tema literario. Nada más."

Para Lorca, la cultura gitana era una gran parte de Andalucía. Aunque él no era gitano, consideraba que eran un buen tema literario.

A lo largo del Romancero gitano (1928), podemos ver que todo está rodeado por una envoltura de tragedia, amargura y muerte. Ello se puede apreciar en la mayoría de los poemas como, por ejemplo, los dedicados a Antoñito el Camborio, al que primeramente apresa la Guardia civil (en "Prendimiento de Antoñito Camborio"), lo que ya da mal fario -los gitanos son enemigos irreconciliables de los guardias civiles-, y después muere a manos de sus primos (en "Muerte de Antoñito el Camborio"). Antoñito es así presentado como un nuevo Cristo gitano, primero prendido y después, trágica y alevosamente muerto en batalla desigual.

El destino de los gitanos es inequívocamente la muerte. Le ocurre también a Juan Antonio el de Montilla, en el romance "Reyerta", muerto por otros gitanos en un duelo de navajas. Ni siquiera los niños gitanos se salvan de su destino cruel, como ocurre en "Romance de la luna, luna", donde la luna (la muerte) va a la fragua a buscar al niño y se lo lleva con ella.

Sin embargo, ni siquiera esos presagios de muerte que acompañan al gitano desde la cuna le hacen perder su dignidad y su valor: Antoñito el Camborio aparece en el poema caracterizado por su andar garboso, "con su vara de mimbre", señal de poderío, de tronío. El gitano no se arredra ante su destino adverso y lo arrostra con la serenidad de los héroes.

En cuanto a las mujeres, su destino también es trágico, son generalmente víctimas de la masculinidad instintiva del gitano, de su violencia genital. Aparecen o bien llorando por la muerte de alguno de los suyos o bien acosadas, perseguidas por esa violencia ineludible, como ocurre en "Preciosa y el aire", donde el viento es símbolo del maltratador o el violador.

Los guardias civiles son los antagonistas de los gitanos: los persiguen, cargan contra ellos, los detienen, como se ve en el "Romance de la Guardia civil". En ocasiones, acuden con el juez para el levantamiento de cadáveres y la realización de atestados:

  "Señores guardias civiles: 
aquí pasó lo de siempre. 
Han muerto cuatro romanos 
y cinco cartagineses." ("Reyerta")

Ellos representan el orden y la ley, son el brazo armado de un mundo agresivo con el gitano, un mundo que los desprecia, humilla y acorrala.

A García Lorca, a diferencia de los poetas vanguardistas de su generación (que representan la realidad como una serie de abstracciones mentales), le gustaba servirse de imágenes sensoriales para convertir eventos ordinarios en un mundo mágico y misterioso, instintivo, telúrico, racial. Veía en esto la clave de la elaboración poética. Es por ello por lo que hay tantos símbolos de muerte, violencia y tragedia en su poemario. Por ejemplo, los "ángeles negros" y la "luna" (presagios de la muerte), el "viento" (encarnación de la violencia masculina), la "pena negra" (símbolo del dolor universal, perenne, del gitano y de Andalucía toda)... La raza gitana se asocia al amarillo, al verde, al color aceitunado, pero, dado que su destino es trágico, el color verde acaba teniendo connotaciones de muerte.

En definitiva, podríamos decir que todo en el Romancero gitano connota la tragedia y la muerte a las que parece estar destinado el pueblo gitano. Lorca los mitifica, convierte a los gitanos en héroes y, a la vez, en víctimas; ellos son el sacrificio cruento de un mundo que no los comprende. Los gitanos representan el nomadismo, la marginación, pero también la autenticidad, la libertad, la pureza, la masculinidad instintiva o la feminidad sensual, según el caso. Ellos son un pueblo enfrentado a un mundo de ley y orden que no les deja lugar. Un símbolo de Andalucía entera, como quería el poeta, regida por la pena negra, esa que se manifiesta en el quejío cósmico, profundo, del cante jondo andaluz.

De los poemas del Romancero gitano (1928) relacionados con la muerte, destacaremos uno:

Muerte de Antoñito el Camborio

El romance “Muerte de Antoñito el Camborio” relata la muerte nocturna del gitano a manos de sus cuatro primos, en una pelea con navajas (como en "Reyerta"). Antoñito estaba en situación de desventaja frente a sus cuatro agresores (cuatro contra uno). La causa de la emboscada parece la envidia: el buen aspecto y la distinción de Antoñito. Además, su carácter elegante y altivo se muestra en su manera de pelear, en su gran resistencia (las puñaladas que infringe a sus agresores, su largo aguante…). Los elementos mágicos, típicos de la poesía lorquiana, aparecen de nuevo: los ángeles, que vienen a dar reposo al alma de Antoñito, el tránsito de la noche al día, etc.

En el poema, Lorca mezcla elementos tradicionales, como la presencia de estribillos (“voces de muerte sonaron...”, vv. 1, 2, 12, 47) y paralelismos (“cuando…”, vv. 14, 16…), con audaces metáforas y símbolos que evocan la influencia de las imágenes del inconsciente propias del surrealismo. Así, los saltos de “delfín” recuerdan el movimiento de las “navajas” que relucían como los “peces” en "Reyerta". El color verde (“moreno de verde luna”, “cutis … aceituna”) trae connotaciones de muerte. La descripción de la muerte de Antoñito se hace también mediante una metáfora: “talle quebrado /como caña de maíz”. El valor de Antoñito en la pelea es simbolizado mediante una “moneda” irrepetible. La mágica presencia de los ángeles que vienen a buscar su alma culminan el homenaje a su valentía y retoman un tema recurrente en Lorca: los personajes que sucumben a un destino adverso, como Juan Antonio el de Montilla o Adela.

Bibliografía, webgrafía

Trabajos de los alumnos

Edición, revisión, corrección

  • Primera redacción (octubre 2017):
  • Segunda redacción (Noviembre 2017): Arturo De L´Hotellerie y Pablo Ferrando
  • Revisiones, correcciones: Letraherido