Diferencia entre revisiones de «Historia Sagrada. Nuevo Testamento: parábolas de Jesús, hechos de vida...»

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(Parábolas de Jesús: parábola de la oveja perdida)
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Revisión de 02:04 17 dic 2019

Algunos episodios célebres del Nuevo Testamento

Jesús en el sermón de la montaña

Las bodas de Canáa: el milagro de los panes y los peces

(Autora: Lorena Bolívar, 1º Bachillerato BB. Curso 2019-2020)

La resurrección de Lázaro

(Autora: Zayra Muñoz. 1º Bachillerato BB. Curso 2019-2020.)

Jesús tenia tres buenos amigos en Betania, llamados Lázaro, María y Marta, que eran hermanos.

Un día, Jesús estaba al otro lado del río Jordán y María y Marta le enviaron un mensaje urgente en el que decían que su hermano Lázaro estaba muy enfermo y que fuese lo más pronto posible. Pero Jesús no fue al momento. Tardó dos días en decirles a sus discípulos que tenían que ir todos a Betania, donde debía "despertar" a Lázaro.

Cuando llegó a Betania, Lázaro llevaba cuatro días en la tumba. Marta, al verlo llegar, fue corriendo hacia él y le dijo:

-Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto.

Jesús le respondió:

-Tu hermano volverá a vivir, yo soy la resurrección y la vida.

María corrió a donde estaba Jesús y le dijo:

-Señor, si hubieses estado aquí, nuestro hermano no habría muerto.

Jesús vio que estaba sufriendo mucho y se puso a llorar también. Los que estaban allí se preguntaban por qué Jesús, si había sido tan buen amigo de Lázaro, no lo había salvado. Pero Jesús fue a la tumba de Lázaro, que era una cueva con una piedra tapando la entrada, mandó quitar la piedra y oró:

-Padre, te doy las gracias por escucharme. Yo sé que siempre me escuchas, pero hoy te hablo en voz alta para que la gente crea que tú me enviaste.

Entonces gritó con fuerza: "¡Lázaro, sal!", y de repente Lázaro salió de la tumba, todavía envuelto con vendas, y Jesús dijo: "Quítenle las vendas y dejen que se vaya".

Muchos vieron lo que pasó y pusieron fe en él, pero otros fueron a contárselo a los fariseos. Y, desde ese día, los fariseos planearon cómo matarlo. Uno de los doce apóstoles, Judas Iscariote, fue en secreto a preguntarle a los fariseos:

-¿Cuánto me pagaríais si os ayudo a encontrar a Jesús?

Le ofrecieron treinta monedas de plata. Él aceptó y buscó la oportunidad de entregarles a Jesús.

Parábolas de Jesús: parábola del hijo pródigo

(Autora: Iliana Morata. 1º Bachillerato BB. Curso 2019-2020.)

Un padre tenía dos hijos, y cuando el menor llegó a la mayoría de edad, le pidió que le diera su parte de la herencia. El padre le concedió su petición y su hijo procedió a irse a otro país, donde malgastó su riqueza con una forma de vida lujosa en la que desperdició todos sus bienes haciendo toda clase de gastos innecesarios.

Después de haber malbaratado todo su dinero, escasamente lograba sobrevivir con un empleo en el que cuidaba cerdos. Hambriento y sin dinero, empezó a recapacitar. Decidió volver donde su padre y pedirle perdón por su necia conducta. Esperaba que su padre lo aceptase tan solo como uno de sus siervos. Para su sorpresa, y el disgusto de su hermano mayor, su padre le dio la bienvenida como a su hijo menor, con una gran celebración. El hijo mayor quedó un tanto resentido porque su padre había aceptado el regreso de su hijo pequeño sin ninguna consecuencia ni reproche. Y cuando le pidió explicaciones a su progenitor, este le contestó que, al igual que un pastor se alegra por cada una de las ovejas que recupera, también él como padre se alegraba de haber recuperado a un hijo que creía perdido para siempre.

Esta parábola es una historia imaginaria para ilustrar un punto espiritual. Jesús está usando este relato para enseñarnos el amor que Dios Padre tiene por cada uno de nosotros. Y, si bien todos hemos sido pecadores como lo fue el hijo pródigo, es consolador saber que Dios perdonará siempre nuestras culpas, a pesar de los errores que hayamos podido cometer.

Esta es una de las parábolas más conocidas de la vida de Jesús. El hijo pródigo se llama así, no porque vuelva a casa, como se suele creer, sino porque fue un hijo "dilapidador, gastizo", pues tal cosa significa en castellano "prodigar" ("dar con exceso", "gastar sin precaución"). Por ejemplo, en la expresión "prodigar en exceso sus caricias", queriendo decir que alguien se muestra excesivamente cariñoso, de manera inadecuada.

Jesús es también conocido como el Buen Pastor, porque cuida de nosotros, su rebaño, con amor y se alegra cada vez que recupera a una persona de vida descarriada como el hijo pródigo. Jesús solía expresarse con sus fieles a través de las parábolas, ya que eran gentes incultas y sencillas a las que había que dirigirse usando ejemplos sencillos de la vida diaria.

Parábolas de Jesús: parábola de la oveja perdida

Autora: Sahra Yahi. 5ºBB. Curso 2019-2020.

Pastor llevando a la oveja perdida a casa

Es sabido que Jesús usaba parábolas para impartir enseñanzas a sus fieles, ya que al ser personas humildes con un bajo nivel académico debía utilizar un vocabulario comprensible para todos ellos. Esto mismo hizo cuando algunos fieles le recriminaron que se relacionase y hablase con los infieles, a lo que el respondió con la parábola de la oveja perdida o extraviada (Evangelio de Lucas 15, 3-7)

En esta ocasión el líder de la religión cristiana usa la figura de un pastor cuyo rebaño esta compuesto de 100 ovejas para explicar su enseñanza.Un día el pastor lleva a pastar a su rebaño cuando se da cuenta de que una de las ovejas se ha perdido,entonces decide dejar en un lugar seguro al resto de las ovejas y salir en busca de la oveja perdida. Una vez que encuentra la oveja se alegra mucho y decide llevarla en brazos hasta llegar a su hogar donde llama a sus amigos y vecinos para que se alegren del hallazgo del animal al igual que lo ha hecho su dueño.

Esta historia crea una metáfora donde el pastor simboliza a Dios y las ovejas simbolizan a los seres humanos, con esto Jesús le explica a sus fieles por qué se relaciona con los pecadores y también la usa para explicarnos que él se alegra de recibirnos en su rebaño si nos arrepentimos de los errores cometidos y decidimos ir por el camino del bien.


  "Se le acercaban todos los publicanos y pecadores para oírle. Pero los fariseos y los escribas murmuraban diciendo:
Este recibe a los pecadores y come con ellos. Entonces les propuso esta parábola: ¿Quién de vosotros, si tiene cien 
ovejas y pierde una, no deja las noventa y nueve en el campo y va en busca de la que se perdió hasta encontrarla?
Y, cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso, y, al llegar a casa, convoca a los amigos y vecinos y les dice:
Alegraos conmigo, porque he encontrado la oveja que se me perdió. Os digo que, del mismo modo, habrá en el Cielo mayor alegría
por un pecador que hace penitencia que por noventa y nueve justos que no la necesitan"

Esta parábola ha sido muy conocida y por ello en muchas ocasiones los cristianos son definidos como un rebaño de Dios.

Parábolas de Jesús: parábola de los talentos enterrados

Parábolas de Jesús: parábola del siervo fiel

Parábolas de Jesús: parábola del trigo y la cizaña

Parábolas de Jesús: parábola de la higuera estéril

Parábolas de Jesús: parábola del buen samaritano

Parábolas de Jesús: parábola de la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio

Parábolas de Jesús: parábola del sembrador

Parábolas de Jesús: parábola de las diez vírgenes

Parábolas de Jesús: la parábola del juicio final

(Autor: José Miguel Arévalo, 1º Bachillerato BB. Curso 2019-2020)

El Via Crucis

Salomé y Juan el Bautista

(Autora: Ainhoa Hernández. 1º Bachillerato BB. Curso 2019-2020.)

Salomé fue una princesa idumea, hija de Herodes Filipo I y Herodías, relacionada con la muerte de Juan el Bautista.

Según los evangelios sinópticos, Juan el Bautista reprobaba el matrimonio entre Herodes Antipas y Herodías, porque ella era hija del medio hermano de Herodes, el llamado Aristóbulo. Además, ella había estado casada antes con su otro medio hermano, Herodes Filipo II.

A causa de la reprobación constante y de la condena del profeta hacia el rey y su nueva reina, Herodes Antipas mandó encerrarlo en un calabozo. Pero no se atrevió a dar la orden de que lo mataran, por temor a las protestas del pueblo. El día del cumpleaños de Herodes, sin embargo, en medio de una fiesta, con los principales de Galilea allí presentes, Salomé, la bella hija de Herodías, realizó una sensual danza del vientre para él; pero antes hizo que el monarca jurara solemnemente que le concedería como regalo lo que ella quisiera. Aconsejada por su madre y guiada también por los celos, puesto que ella había intentado seducir al profeta y él la había rechazado injuriándola además por pecadora, Salomé pidió la cabeza de Juan el Bautista en una bandeja de plata. Como había dado su palabra, Herodes Antipas, aunque horrorizado, porque él no quería matar al profeta, no tuvo otra que mandarlo decapitar. Un guardia se encargó de entregarle la cabeza a Salomé, como ella había pedido. Ella, a su vez, se la entregó a su madre.

El profeta cayó así víctima de la perfidia de dos mujeres babilónicas.

La historia de Salomé y Juan el Bautista ha dado lugar a muchas representaciones pictóricas e incluso obras de teatro (como Salomé, de Oscar Wilde) y hasta películas (como la protagonizada por Rita Hayworth en el papel de la bella Salomé).

Las tres negaciones de Pedro

La caída del caballo de Pablo camino de Damasco

La traición de Judas Iscariote

(Autora: Ainhoa Gil. 1º Bachillerato BB. Curso 2019-2020.)

Judas Iscariote, el apóstol traidor, fue hijo de Simón. Él traicionó a Jesús por treinta denarios de plata y, luego, se ahorcó. La señal que convino con los romanos para señalar quién era su Maestro fue la de un beso. Por eso se habla coloquialmente del "beso de Judas" como sinónimo de traición. Según se dice corrientemente, Judas es el único hombre del que es segura su condena al infierno, porque Jesús le dijo, en un momento determinado, sabedor de que iba a traicionarlo, "mas te valiera no haber nacido".

Judas es el enigma supremo del Nuevo Testamento, porque es muy duro ver cómo alguien que estuvo tan cerca del Maestro, que vio tantos milagros y oyó muchas de las enseñanzas de Cristo, pudo entregarlo a sus enemigos.

Se dice que Judas vino de Judá, cerca de Jericó. Era judío, mientras que el resto de los apóstoles eran galileos. Era el tesorero del grupo. También se decía que era violento y que siguió a Jesús con la esperanza de que, a través de él, sus sueños de ver liberada a su tierra del yugo romano pudieran ser realizados.

Judas fue un hombre codicioso y, a veces, usó su posición como tesorero del grupo para tomar dinero del monedero común.

No hay una razón cierta por la que Judas haya traicionado a su maestro; pero no fue la traición la que colocó a Jesús en la cruz, sino nuestros pecados. Lo cual quiere decir que no debemos caer en la tentación de maldecir al traidor sin hacer nosotros nada para ser mejores cristianos.

Su símbolo apostólico es el lazo corredizo de una horca o una bolsita de dinero con piezas de plata cayéndose de el.

El Apocalipsis de san Juan

Bibliografía, webgrafía

  • CALERO HERAS, José, "Tema 1. Literaturas orientales", en Literatura universal. Bachillerato. Barcelona, Octaedro, 2009, pp. 14-19.
  • IBORRA, Enric, "Tema 1. Antigüedad (I): Literaturas orientales", en Literatura universal. Bachillerato. Alzira, Algar, 2016, pp. 7-32.

Edición, revisión, corrección

  • Primera redacción (abril 2017): Letraherido. Segunda redacción (noviembre 2019): Zayra Muñoz e Iliana Morata.
  • Revisiones, correcciones: Letraherido.