Claves estéticas del teatro de Buero Vallejo (1916-2000): el simbolismo y la experimentación dramática

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   NOTA: Esta pregunta apareció en el examen EvAU de junio de 2018 de la 
Universidad de Zaragoza.
   "Esa lectura de La Fundación adquiere hoy un claro sentido, con las máscaras y
maquillajes que sirven para ejercer una distorsión institucionalizada sobre la verdad.
Destaca en este sentido la necesidad de una toma de conciencia, que defiende la obra,
así como el acercamiento a las zonas de luz que generan la justicia y la dignidad, tan
deterioradas detrás de los escaparates de la "Gran Fundación" en la que vivimos".
   (José Luis Alonso de Santos, "Buero Vallejo frente a la violencia", El Cultural,
31 de enero de 1999).
Antonio Buero Vallejo (1916-2000)

Criterios específicos de corrección (Universidad de Zaragoza)

No se esperará, quizá, una respuesta demasiado extensa a la presenta pregunta, toda vez que los aspectos sociales y éticos del teatro de Buero Vallejo son contemplados en otro epígrafe del programa.

Por lo que respecta al propuesto en esta ocasión («Claves estéticas del teatro de Buero Vallejo: el simbolismo y la experimentación dramática»), el estudiante podría comentar algunas de las claves del llamado «realismo simbólico» del autor: entre otras, su entronque parcial con la tradición teatral española y europea, o el papel que en esa lectura simbólica desempeñan el sueño, la alucinación o la locura de sus personajes, y sus mismas taras físicas, de la sordera (El sueño de la razón) a la ceguera (En la ardiente oscuridad, El concierto de San Ovidio). Todo ello sin olvidar el enorme valor metafórico que ostentan la luz y la oscuridad en estas últimas obras, o el denotado, de modo más específico, por ciertos objetos o lugares: piénsese tan solo en...

  • la escalera que da título a su temprana Historia de una escalera, emblema del inmovilismo;
  • el espacio inferior habitado por los derrotados de El tragaluz, o en
  • esa cárcel con apariencia inicial de lujosa residencia en la que transcurre La Fundación.

Es todo el teatro de Buero Vallejo el que se impregna así de un universo de lecturas simbólicas, tejidas sobre la tensión entre la realidad y la apariencia, la justicia y la injusticia, la comodidad y el compromiso, la servidumbre y la libertad. Y a la implicación del espectador en esas tensiones asiste la constante experimentación dramática y escenográfica del autor. Una experimentación visible en la ruptura de ciertas convenciones espaciotemporales y en todos los recursos del llamado «efecto de inmersión» (procedimiento especialmente grato al teatro de Buero Vallejo, que sitúa ante los ojos del espectador la realidad tal y como esta es vista por el protagonista, haciendo a aquel partícipe de las experiencias mentales y sensoriales de este último).

El alumno debería glosar las principales aportaciones de Buero Vallejo al teatro español en temas (existencial, social, ético), personajes (la tara, complejos, activos y contemplativos) y técnica teatral (la construcción abierta, efectos de inmersión), así como que establezca las etapas de su obra (teatro existencial, de crítica social, experimental).

Se considerará también positivamente que enumere las principales obras y comente alguna de las más significativas, como Historia de una escalera, La Fundación o El tragaluz.

Breve biografía de Antonio Buero Vallejo

El dramaturgo Antonio Buero Vallejo, nació en la ciudad española de Guadalajara el día 29 de septiembre de 1916. Destacó sobre todo en el teatro.

Pasó su infancia en La Alcarria, se aficionó a la lectura y pintura desde los cuatro años. Su padre lo llevaba habitualmente al teatro, y a los nueve años ya dirigía representaciones con sus juguetes. Tras terminar el bachillerato, se empezó a interesar por temas filosóficos, científicos y sociales.

Durante la Guerra Civil, fue condenado a muerte, y tras ocho meses de prisión, se le conmutó la pena por otra de treinta años de reclusión carcelaria. En este periodo en la cárcel, conoció al reconocido escritor Miguel Hernández, al cual le hizo el famosos retrato. Además, ayudó en un intento de fuga, lo que le inspiró más tarde ciertos aspectos de La Fundación.

En 1971, fue nombrado miembro de número de la Real Academia Española, ocupando el sillón X. A lo largo de su vida, recibió numerosos galardones, entre los que caben destacar el Premio Cervantes en 1986 y el Premio Nacional de las Letras Españolas en 1996.

Antonio Buero Vallejo falleció en Madrid, en el hospital Ramón y Cajal, el 29 de abril de 2000, a los 83 años, por una parada cardiorrespiratoria.

Claves estéticas del teatro de Antonio Buero Vallejo (1916-2000)

El teatro de Buero Vallejo marca el inicio de una nueva etapa para el teatro español, ya que supone una ruptura con los escenarios burgueses y lujosos de las comedias de evasión y con la temática de un teatro alejado de la realidad española.

Además, indaga en los aspectos trágicos de la condición humana y analiza la sociedad en la que el ser humano lucha constantemente para buscar la verdad con la finalidad de conmover al espectador, hacerle tomar conciencia sobre los conflictos individuales y colectivos.

Se distinguen tres etapas en su trayectoria dramática, aunque el propio Buero Vallejo ha rechazado esta división y defiende la unidad de su teatro.

  • ETAPA EXISTENCIAL: Historia de una escalera (1949), que refleja un mundo oscuro y una vida inútil llena de fracasos.
  • ETAPA SOCIAL: Se inicia con Hoy es fiesta (1956). En sus producción, se desplaza del tratamiento psicológico del hombre, el ser individual, al ser humano como integrante de una sociedad.
  • ETAPA DE RENOVACIÓN FORMAL: Siguen destacando sus preocupaciones ideológicas, pero añade elementos renovadores. Un ejemplo sería La Fundación (1974)

El estilo de Buero Vallejo se caracteriza por unos elementos constantes que podemos identificar sin ninguna dificultad en el conjunto de su obra:

  • Los personajes de Buero encarnan actitudes opuestas en el modo de afrontar la vida: activos y solidarios; o inactivos y con angustia, etc. Con esa oposición en la personalidad de sus personajes, Buero busca que el espectador reflexione y tome partido por alguno de ellos.
  • También destaca el efecto de inmersión. Con este recurso, Buero pretende presentar al espectador la realidad tal y como la vive el personaje, desde el punto de vista de este. De esta forma, podrá identificarse con él de manera mucho más eficaz.
  • El detallismo de las acotaciones también es un rasgo destacable. Éstas describen minuciosamente los escenarios, los gestos, los movimientos y las actitudes de los personajes. También se detallan las explicaciones sobre los efectos especiales. Podríamos decir que es un teatro para ser leído, tanto como para ser representado.

El simbolismo en el teatro de Buero Vallejo

En la década de los cincuenta, aparecen inquietudes existenciales que van integrándose en le teatro y gracias a Historia de una escalera (1949), Buero Vallejo inicia la renovación marcando una nueva etapa en el teatro español. Poco a poco, ese existencialismo acaba derivando hacia un teatro social y realista que no siempre podrá estrenarse, debido a la censura y que aborda temas similares a los de la poesía social: la falta de libertad, la marginación y la desigualdad social.

El teatro de Buero Vallejo está lleno de símbolos con significados variados, pero suele estar mezclado con el realismo, dando así como resultado lo que se llama realismo simbólico, que para el autor van indisolublemente unidos.

Buero sugiere temas mediante la alusión indirecta o simbólica: en ocasiones, le sirve para hacer referencias políticas que le permitan evitar la censura (por ejemplo, en El tragaluz); en otras, utiliza el espacio escénico para hablar de una dimensión existencial (recordamos, por ejemplo, las diferentes alturas de los espacios escénicos como representación de quiénes han progresado y quiénes no) o los ya citados efectos de inmersión, que, además de permitir que nos introduzcamos directamente en la mente de los personajes, nos muestran elementos con un significado “escondido” (la esquinera como símbolo del miedo y de la concepción personal de Encarna en El tragaluz o el sonido del tren como reflejo de los remordimientos de Vicente, en la misma obra, por ejemplo).

Algunos símbolos de sus obras son:

  • La ceguera, Buero simboliza las limitaciones humanas, al igual que representa la soledad. Así, la ceguera es símbolo de la imperfección, de la carencia de libertad para comprender el misterio de nuestro ser y de nuestro destino en el mundo. El hombre no es libre porque no puede conocer el misterio que le rodea.
  • La luz, que al contrario que la ceguera o la oscuridad, representa la verdad.
  • La locura, como ocurre con Vicente padre en El tragaluz o con Tomás en la primera parte de La Fundación, antes de que recupere la cordura.
  • Los espacios sombríos. A Buero le gustan los escenarios oscuros, como símbolo de la tiniebla en que vive el hombre. En Historia de una escalera (1949), los inquilinos del edificio viven en una escalera vecinal sucia, mísera, fea. En El tragaluz, los personajes protagonistas residen en un semisótano iluminado por ese tragaluz que los convierte en sombras platónicas. En La Fundación (1974), la habitación donde transcurre la historia es finalmente un espacio claustrofóbico: la cárcel.

En obras como las de Buero Vallejo, se puede hablar incluso de teatro neosimbolista.

La experimentación dramática

Una de las innovaciones más notables de su lenguaje teatral es la utilización dramática del tiempo. La introducción, en la escenografía o a través de acotaciones implícitas, de varios momentos temporales que se relacionan influyéndose, crea un juego de perspectivas que persigue que el distanciamiento ayude a la superación o a la comprensión del conflicto tanto por parte del personaje como por parte del espectador.

Muchas veces, esto está relacionado con el tratamiento del espacio. La utilización de un “escenario múltiple” (como en El tragaluz) permite tener varios escenarios a la vez que se van actualizando mediante la utilización de la luz y el sonido, y que en ocasiones nos permiten asistir a acciones simultáneas.

Otro elemento esencial de su técnica teatral son los efectos de inmersión, que es una manera de hacer que el espectador piense o sienta las cosas como las percibe un personaje: oímos el obsesivo ruido del tren que ocupa el cerebro de Vicente y del padre en El tragaluz; el teatro queda a oscuras, como Valindín, cuando David el ciego apaga la vela en El concierto de San Ovidio. De esta manera, se propicia una participación activa más intensa por parte del espectador.

Bibliografía, webgrafía

Trabajos de los alumnos

Edición, revisión, corrección

  • Primera redacción (enero 2018): Sara López, María Llorens y Laura Álvarez. Segunda redacción (febrero 2020): Marcos Marcelo. Víctor Lasheras.
  • Revisiones, correcciones: Letraherido.