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Antonin Artaud (1896-1948)

Antonin Artaud

Antoine Marie Joseph Artaud, comúnmente llamado Antonin Artaud, nace en Marsella, Francia, el 4 de septiembre de 1896, y muere en París, el 4 de marzo de 1948. Fue un poeta, dramaturgo, ensayista, novelista, director escénico y actor francés.

Hijo primogénito de una familia acomodada de comerciantes. Su padre fue un armador francés, Antonin Roi Artaud, y su madre, una mujer de herencia levantina, Euphrasie Marie Luise Nalpas. A los cuatro años de edad, en 1901, sufre un grave ataque de meningitis, cuya consecuencia es un temperamento nervioso e irritable, interpretado también como síntoma de una neurosífilis adquirida de uno de sus padres. El dolor físico y cierta sensación de paranoia no lo dejarán nunca y lo obligarán a pasar largas estancias periódicas en sanatorios mentales.

La muerte de su hermana Germaine, en 1905, lo marca profundamente. Vale la pena anotar que por aquel entonces es una persona extremadamente devota.

En 1914, luego de sufrir una crisis depresiva, durante sus estudios, piensa en inscribirse en el seminario. El catolicismo, pues, influye en la vida de Artaud y en su obra desde muy joven. Su influencia lo hará oscilar entre el ateísmo declarado y la devoción excesiva.

Viaja a París en 1920, donde se inicia como actor de teatro. Junto con Roger Vitrac funda, en 1926, El teatro Alfred Jarry y, entre 1927 y 1929, monta cuatro espectáculos. El absoluto fracaso de sus primeros montajes le lleva a refugiarse en la teoría, con lo que sienta las bases del denominado Teatro de la crueldad en su obra El teatro y su doble:

    [El Teatro de la Crueldad es] "Aquel que apuesta por el impacto violento en el espectador. Para ello, las acciones, casi siempre violentas, se anteponen a las palabras, liberando así el inconsciente
en contra de la razón y la lógica."

En 1936, Artaud viaja a México para visitar a su amigo Federico Cantú. Allí convivirá también con los Tarahumaras, un pueblo indígena, para encontrar la antigua cultura solar y experimentar con el Peyote. Esto dijo de su experiencia:

    "Con los Tarahumaras uno entra en un mundo terriblemente anacrónico y que es un desafío a estos tiempos. Me atrevo a decir que es peor para estos tiempos y tanto mejor para los Tarahumaras."

Durante una década, Federico Cantú y Artaud habían convivido en Montparnasse, tanto en las visitas del poeta al Atelier de Rue Dlambre como en La Rotonde y Le Dôme; tarde tras tarde, hablaron sobre arte, poesía y surrealismo. En 1934, Cantú decidió regresar a México, pero la comunicación con Artaud y Breton siguió. Así que, en 1936, el poeta decide visitar a su amigo. En algunas ocasiones, se hospedó en casa de Cantú, calle de San Francisco, 325, en la colonia del Valle. En esa época, la escuela de pintura mexicana contemporánea tenía su principal foro en la Galería de Inés Amor. Artaud acompañó varias veces a Cantú a esta Galería y allí se relaciona con María Izquierdo. Cuenta Cardoza y Aragón en Antología:

    "Alguna vez encontré a Artaud en casa de María Izquierdo junto con Federico Cantú (1907-1989) y Luis Ortiz Monasterio, quizá lograron en alguna forma ayudar a Artaud en sus apremios de gran enfermo…
pero no sé a quién se le ocurrió que Artaud viviera en el prostíbulo de Ruth".

A su regreso de México, a principios de 1937, Artaud pasó algunos meses imerso en el estudio de la astrología, la numerología y el Tarot. Como explica Giordano Berti. en su artículo sobre Artaud. en Claves y Secretos del Tarot, existe una obra de Artaud, Las nuevas revelaciones del ser (1937), que contiene el testimonio de un especial método de interpretación del Tarot consistente en interpretar los arcanos mayores y menores como referente simbólico para las experiencias cotidianas. Un año más tarde, deportado de Irlanda, será internado por "sobrepasar los límites de la marginalidad".

Pasa nueve años en manicomios con el tratamiento de terapia electroconvulsiva que acaba por hundirle físicamente. Sus amigos logran sacarlo y vuelve a París, donde vivirá durante tres años. Publica en 1947 el ensayo Van Gogh, le suicidé de la société (Van Gogh el suicidado de la sociedad), galardonado al año siguiente con el Prix Saint-Beuve de ensayo.

En 1948, produjo el programa de radio "Para acabar con el Juicio de Dios", el cual es censurado y sólo será transmitido en los años 1970. Sus cartas de la década de los 40 muestran su desilusión frente a tal decisión.

Antonin Artaud muere de un cáncer el 4 de marzo de 1948, en el asilo de Ivry-sur-Seine. Las últimas palabras escritas de este precursor del teatro del absurdo, son:

 "...de continuer à faire de moi cet envoûté éternel, etc., etc." ("...de seguir convirtiéndome en ese hechizado eterno, etc., etc.")

Obras

Los Tarahumaras

Nos revela un mundo en que un hombre agobiado, no tanto por la locura que padece como por el tratamiento psiquiátrico, encuentra a sus iguales. En él encuentra efigies vivientes y grabadas por la naturaleza en la montaña, símbolos de la santidad que Artaud confiere a tal tierra. Para el autor francés, los Tarahumaras son una "Raza-Principio" cuya cultura considera superior a la del hombre de Occidente. Tal es su influencia que propone como primera representación del Teatro de la crueldad, el título de La conquista de México (La conquête du Méxique), que contaría en su escenografía, que funde al público con el espectáculo, la historia de una opresión, la historia del hombre blanco y del carácter pútrido del que está dotado, en obras como la ya citada El teatro y su doble.

Heliogábalo o el anarquista coronado

Obra marcada tanto por una investigación rigurosa en extremo, como por la violencia lírica propia del poeta maldito. Artaud presenta aquí una poetización de la historia del emperador romano Sextus Varius Avitus Bassiansus, apodado El-Gabal o Heliogábalo. La crueldad de su manifiesto teatral se ve prefigurada en la postura anarquista que Artaud descubre en la sexualidad transgénero del emperador Heliogábalo y la reacción que lleva a su brutal asesinato: "la gratuidad de una vida dramática, la sangre, la poesía hecha realidad". Además de hacer despliegue de un ejercicio intelectual intenso para desentrañar el misterio en torno a la dualidad de lo femenino y lo masculino, así como los componentes sexuales presentes en los ritos sagrados y la religión.

Analogía entre el teatro y la peste

La analogía entre el teatro y la peste, en el prólogo de El teatro y su doble, se refleja igualmente en la novela histórica. La gratuidad que trae la peste, cuando vemos a los burgueses robando como simples ladrones, matando, huyendo, corriendo angustiados, es la misma que provocan los ritos del dios sol que el joven emperador de Roma prodiga entre lujos y lujuria extremos.

Filosofía de Artaud

La imaginación, para Artaud, es la realidad; sueños, pensamientos e ideas delirantes no son menos reales que lo de "fuera" del mundo. Realidad parece ser un acuerdo, el mismo acuerdo que la audiencia acepta cuando va a un teatro para ver una obra, que por un tiempo pretende que lo que están viendo es real.

El Teatro de la Crueldad de Artaud

Artaud creía que el Teatro debería afectar a la audiencia tanto como fuera posible, por lo que utilizaba una mezcla de formas de luz, sonido y ejecución extrañas y perturbadoras. En una producción que hizo acerca de la plaga, utilizó sonidos tan reales que provocó que algunos miembros de la audiencia vomitaran en la mitad del espectáculo.

En su libro El teatro y su doble (1938), formado de un primer y un segundo manifiesto, Artaud expresó su admiración por formas de teatro orientales, particularmente por el balinés. Admiraba el teatro oriental debido a la fisicalidad precisa, codificada y sumamente ritualizada de la danza balinesa, y promovía lo que él llamaba "Teatro de la Crueldad". Para él, no era exclusivo de la crueldad el sadismo o el causar dolor, sino que con la misma frecuencia se refería a una violenta determinación física para destrozar la falsa realidad. Artaud consideraba que el texto había sido un tirano del significado, y aboga en cambio por el teatro hecho de un lenguaje único, un punto medio entre los pensamientos y los gestos.

Artaud describía lo espiritual en términos físicos y creía que toda expresión es expresión física en el espacio. Evidentemente, los varios usos que daba Artaud al término crueldad deben ser examinados para comprender plenamente sus ideas. Lee Jamieson identificó cuatro formas bajo las cuales Artaud usa el término crueldad:

  • En primer lugar, lo ocupa metafóricamente para describir la esencia de la existencia humana. Artaud creía que el teatro debe reflejar su visión nihilista del universo, formando una inesperada conexión entre su propio pensamiento y el de Nietzsche.
  • En segundo lugar, Artaud construía el uso de la palabra , en una forma de disciplina. Aunque necesitaba el "rechazo de formas e incitar al caos" , él promovía una disciplina estricta y un método de rigor para el espectáculo.

Fragmentos

Los Tarahumaras

  "Ce que c’est que le Moi, je n’en sais rien. La conscience? Une répulsion épouvantable de l’Innomé, 
  du mal tramé, car le JE vient quand le cœur l’a noué enfin, élu, tiré hors de ceci et pour cela, 
  à travers l’éternelle suppuration de l’horrible, dont tous les non-moi, démons, assaillent ce qui 
  sera mon être, cet être que je ne cesse pas devant mes yeux de voir faillir tant que Dieu à mon cœur n’a passé la clef."
  ("De lo que es el Yo, yo no sé nada. ¿La consciencia? Una repulsión espantable de lo innominado, del mal urdido, 
  pues el YO viene cuando el corazón lo ha añudado por fin, lo ha elegido, lo ha halado fuera de esto, para aquello,
  a través de la eterna supuración de lo horrible, cuyos no-yo, demonios todos, asaltan lo que será mi ser, 
  el ser que no ceso de ver cómo decae ante mis ojos, mientras Dios no haya pasado la llave por mi corazón.")

El pesa-nervios

 "Bajo esta costra de hueso y piel, que es mi cabeza, hay una constancia de angustias, no como un punto moral, 
 como los razonamientos de una naturaleza imbécilmente puntillosa, o habitada por un germen de inquietudes dirigidas a su altura, sino como una 
 decantación. En el interior, como la desposesión  de mi sustancia vital, como la pérdida física y esencial de un sentido."

Bibliografía, webgrafía

  • CALERO HERAS, José: Literatura universal. Bachillerato. Barcelona, Octaedro, 2009, tema 12, "El teatro", pp. 220 a 232.

Edición, revisión, corrección

  • Primera redacción (abril 2017): Saaaandra18
  • Revisiones, correcciones: Letraherido.