La literatura italiana: Dante (1265-1321) y la ''Divina Comedia''

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Dante Alighieri (1265-1321)

Familia y nacimiento

Dante Aligheri nació en 1265 en Florencia, en el seno de una familia usurera, aunque siempre aseguró que él era noble. Su padre se llamaba Bellincione d'Alighiero y su madre, Gabriella, tenia también una hermana mayor. Tras la muerte de su madre, su padre se volvió a casar y tuvo dos hermanastros.

Florencia estaba dominada por el sacro imperio romano germánico y vivía una guerra civil entre los güelfos, que apoyaban la sumisión del imperio al papado, y los gibelinos, que defienden al imperio ante el papado. No se sabe de qué bando estaba la familia de Dante, pero sí se sabe que Dante apoyaba a los güelfos.

Educacion y matrimonio

Dante se educó en casa y estudió poesía toscana. La Escuela Siciliana cautivó a Dante, sus centros de interés lo llevaron a conocer juglares de Provenza y a esudiar la cultura latina. También comenzó su admiración hacia el poeta Virgilio. Estudió latín y provenzal y, de hecho, insertó algunos versos en este idioma en el "Purgatorio". Mientras estudiaba en su ciudad natal en 1278, fue discípulo de Brunetto Latini, quien hace su aparición en el "Infierno" (canto XV) y fue amigo del poeta Cavalcanti. Con once años de edad, Dante vio concertado su matrimonio con Gemma Donati, con quien se casó, entre 1285 y 1293, y de la que tuvo al menos cuatro hijos, aunque él amó siempre a Beatriz, que fue su amor platónico.

Política

Dante sirvió como soldado en 1285 en el asedio de santa Cecilia, en 1289 como jinete en el campo de batalla y como escolta del rey de Sicilia en 1290.

Aparte de ser escritor, estudió medicina y farmacéutica. En 1295, ingresó en el gremio de los boticarios. Fue miembro del Consejo Especial del Pueblo entre 1295 y 1296. Posteriormente, formó parte del consejo que elegía los priores.

De 1296 a 1297, fue miembro del Consejo de los Ciento.

En el año 1300, fue designado como embajador en San Gimignano. También fue elegido como uno de los seis magistrados más altos en la ciudad de Florencia.

Tras la victoria de los güelfos sobre los gibelinos, los güelfos se dividieron en dos grupos: los blancos, que era el partido en que militaba Dante, y los negros. El papa Bonifacio VIII apoyaba al partido güelfo negro y permitió que estos tomaran Florencia en 1301 y asesinaran a sus enemigos los güelfos blancos. Dante fue exiliado de Florencia y fue viviendo por toda Italia. En su exilio, escribió el "Infierno", hacia 1308; el "Purgatorio", hacia 1314; el "Paraíso", entre 1314 y 1321.

Aparte de escribir, Dante también intentó volver a Florencia varias veces, con idea de reorganizar a los güelfos blancos y derrocar a los güelfos negros, pero todos estos intentos fracasaron estrepitosamente.

Dante se puso al servicio del señor de Rávena. En 1319 y 1321, fue enviado a Venecia en misión diplomática. A su retorno a Rávena, enfermó gravemente de la malaria contraída durante el trayecto.

Murió entre el 13 y el 14 de septiembre de 1321 y fue enterrado, en medio de solemnes homenajes, en la iglesia de San Francisco de Rávena.

Beatriz. Obras de Dante

A los nueve años, Dante vio a Beatriz, de la cual se enamoró y ella sería su amor platónico toda la vida. No volvería a verla hasta los dieciocho años. Beatriz murió en 1290, a los veinticuatro años de edad. Dante escribió un libro en 1293, Vita nuova, sobre su amor platónico y lo feliz que era al ver a su amada. Uno de los poemas del libro dice así:

   Muchas veces me vienen a la cabeza
la oscura cualidad que me da el Amor
y me tengo lástima y así me digo:
   ¡Ay de mí!, ¿les pasa esto a otros?;
porque tan hábilmente me asalta el amor
que la vida casi me abandona:
sólo un hilo de espíritu deja medio vivo,
uno que sólo por ti vive y razona.
   Luego me esfuerzo, yo deseo salvarme,
y casi muerto, sin ningún valor,
vengo a verte, creyendo así curarme:
   y cuando alzo los ojos para observarte
en mi corazón se inicia un terremoto
que suspende en mi alma todos los latidos.

En 1302 y 1305 escribió De vulgari eloquentia, sobre los idiomas y cómo han ido evolucionando.

Y después, su obra magna, la Divina Comedia, escrita entre 1304 y 1321. En esta obra, Dante personifica al hombre, Beatriz personifica la fe y Virgilio personifica la razón.

La Divina Comedia

Infierno, de Dante

La Divina Comedia es una epopeya alegórica en tercetos encadenados, escrita entre 1304 y la muerte de su creador (1321). Está considerada como una de las obras maestras de la literatura italiana y mundial. Dante la escribió en el dialecto toscano. La obra se divide en tres partes: Infierno, Purgatorio y Paraíso. Dante la llama Divina porque habla sobre la religión y comedia porque acaba con un final feliz.

  • Infierno (1304-1308): En este canto, Dante baja al infierno en busca de Beatriz y, a su vez, para redimir su alma, con la compañia de Virgilio, al cual admiraba mucho. En su recorrido por los nueve círculos del infierno, Dante ve a muchos personajes históricos importantes; uno de ellos, Judas Iscariote, que es constantemente torturado por Lucifer.
  • Purgatorio (1308-1314): Cuando Dante sale del Infierno, se encuentra en el antepurgatorio donde se hallan los negligentes. Con la ayuda de Virgilio y otra alma, Dante consigue entrar al Purgatorio, que es una montaña con precipicio que llega hasta el Paraíso; y para alcanzarlo, Dante tiene que expiar sus pecados y tener el alma pura. El poeta logra la máxima perfección espiritual pasando por todos los niveles del purgatorio y, cuando está a las puertas del paraíso, Virgilio no puede seguir acompañándolo porque no está espiritualmente puro (no olvidemos que era un pagano, varios siglos anterior al nacimiento de Cristo y que, por tanto, no podía estar bautizado). Entonces Santa Matilde, la personificación de la felicidad, ayuda a Dante a concertar una cita con Beatriz.
  • Paraíso (1314-1321): Beatriz ayuda a Dante a cruzar al Paraíso mediante milagros y llegan al Empíreo que es donde Dios reside.

Breve antología de Dante

Vita nuova (1293)

"L'amore brilla negli occhi..."

   Amor brilla en los ojos de mi amada,
y se torna gentil cuando ella mira:
donde pasa, todo hombre a verla gira
y a quien ve tiembla el alma enamorada.
   Anochece si esconde su mirada,
y por volverla a ver todo suspira:
ante ella la soberbia huye y la ira;
bellas, honrad conmigo a mi adorada.
   Feliz mil veces quien la ve y la siente;
al nacerle el alma al punto empieza
todo humilde pensar, toda dulzura,
   y no sabe, al mirarla sonriente,
si en ella se excedió naturaleza,
o el milagro gentil tanta hermosura.

"Tanto gentile..."

   Tanto es gentil el porte de mi amada,
tanto digna de amor cuando saluda,
que toda lengua permanece muda
y a todos avasalla su mirada.
   Rauda se aleja oyéndose ensalzada
-humildad que la viste y que la escuda-,
y es a la tierra cual celeste ayuda
en humano prodigio transformada.
   Tanto embeleso el contemplarla inspira,
que al corazón embriaga de ternura:
lo siente y lo comprende quien la mira.
   Y en sus labios, cual signo de ventura,
vagar parece un rizo de dulzura
que el alma va diciéndole: ¡Suspira!

Divina Comedia (1304-1321)

"Infierno" (1304-1308)

Canto I

El poeta se halla perdido una noche en un espeso bosque. Poco después, se le aparece Virgilio, que lo guiará y lo saca de allí llevándole por el Infierno y el Purgatorio hasta el Paraíso. El contenido alegórico del libro es evidente desde el principio: la noche que aterra al poeta, su extravío en la terrible selva, es la vida del pecado. Solo a través de una guía eficaz -Virgilio primero, Beatriz después- podrá él llegar a Dios.

  A mitad del camino de la vida, 
en una selva oscura me encontraba 
porque mi ruta había extraviado. 
   ¡Cuán dura cosa es decir cuál era
esta salvaje selva, áspera y fuerte
que me vuelve el temor al pensamiento! 
   Es tan amarga casi cual la muerte;
mas por tratar del bien que allí encontré,
de otras cosas diré que me ocurrieron. 
   Yo no sé repetir cómo entré en ella
pues tan dormido me hallaba en el punto
que abandoné la senda verdadera. 
   Mas cuando hube llegado al pie de un monte, 
allí donde aquel valle terminaba
que el corazón habíame aterrado,
   hacia lo alto miré, y vi que su cima
ya vestían los rayos del planeta
que lleva recto por cualquier camino. 
   Entonces se calmó aquel miedo un poco,
que en el lago del alma había entrado
la noche que pasé con tanta angustia. 
   Y como quien con aliento anhelante,
ya salido del piélago a la orilla,
se vuelve y mira al agua peligrosa, 
   tal mi ánimo, huyendo todavía,
se volvió por mirar de nuevo el sitio
que a los que viven traspasar no deja.

Canto III

El poeta llega a la puerta del Infierno y allí lee esta horrible inscripción:

"Por mí se llega a la ciudad doliente.
Por mí se avanza hacia la eterna pena.
Por mí se va tras la perdida gente.
   Dios al pecado señaló condena
y surgí entonces cual suprema alianza
del poder sumo y la justicia plena.
   Y no existiendo en mí fin ni mudanza
nada me precedió sino Dios mismo.
Los que entrasteis perded toda esperanza".

Canto XVIII - (Círculo VIII: Rufianes y seductores)

El poeta va viajando de la mano de Virgilio por los nueve círculos concéntricos que constituyen la arquitectura del Infierno. En cada círculo hay un tipo de criminal que va recibiendo su merecido tormento. Cuando más abajo se está en los círculos infernales, que van descendiendo hacia las entrañas de la tierra, más graves fueron los pecados cometidos en vida y mayor el castigo al que es sometido el pecador. Dante y Virgilio han llegado ahora al círculo VIII.

   Hay un lugar llamado Malasbolsas 
en el infierno, pétreo y ferrugiento,
igual que el muro que le ciñe entorno. 
   Justo en el medio del campo maligno
se abre un pozo bastante largo y hondo,
del cual a tiempo contaré las partes. 
   Es redondo el espacio que se forma
entre el pozo y el pie del duro abismo,
y en diez valles su fondo se divide. 
   Como donde, por guarda de los muros,
más y más fosos ciñen los castillos,
el sitio en donde estoy tiene el aspecto; 
   tal imagen los valles aquí tienen.
Y como del umbral de tales fuertes
a la orilla contraria hay puentecillos, 
   así del borde de la roca, escollos
conducen, dividiendo foso y márgenes,
hasta el pozo que les corta y les une. 
   En este sitio, ya de las espaldas
de Gerión nos bajamos; y el poeta
tomó a la izquierda, y yo me fui tras él. 
   A la derecha vi nuevos pesares,
nuevos castigos y verdugos nuevos,
que la bolsa primera abarrotaban. 
   Allí estaban desnudos los malvados;
una mitad iba dando la espalda,
otra de frente, con pasos más grandes;

Purgatorio (1308-1314)

En la cima del Monte Purgatorio se encuentra el Paraíso Terrenal; allí Dante se encuentra con su amadísima Beatriz, que será la que le guía por el Paraíso, en lugar de Virgilio.

Cuando Juno por causa de Semele 1 odio tenia a la estirpe tebana, como lo demostró en tantos momentos, 3 Atamante volvióse tan demente, 4 que, viendo a su mujer con los dos hijos que en cada mano a uno conducía, 6 gritó: «¡Tendamos redes, y atrapemos a la leona al pasar y a los leoncitos!»; y luego con sus garras despiadadas. 9 agarró al que Learco se llamaba, le volteó y le dio contra una piedra; y ella se ahogó cargada con el otro. 12 Y cuando la fortuna echó por tierra 13 la soberbia de Troya tan altiva, tal que el rey junto al reino fue abatido, 15 Hécuba triste, mísera y cautiva, luego de ver a Polixena muerta, y a Polidoro allí, junto a la orilla 18 del mar, pudo advertir con tanta pena, desgarrada ladró tal como un perro; tanto el dolor su mente trastornaba. 21 Mas ni de Tebas furias ni troyanas se vieron nunca en nadie tan crueles, ni a las bestias hiriendo, ni a los hombres, 24 cuanto en dos almas pálidas, desnudas, que mordiendo corrían, vi, del modo que el cerdo cuando deja la pocilga. 27 Una cogió a Capocchio, y en el nudo del cuello le mordió, y al empujarle, le hizo arañar el suelo con el vientre. 30 Y el aretino, que quedó temblando, me dijo: « El loco aquel es Gianni Schichi, 32 que rabioso a los otros así ataca.» 33 «Oh le dije así el otro no te hinque los dientes en la espalda, no te importe el decirme quién es antes que escape.» 36 Y él me repuso: «El alma antigua es ésa de la perversa Mirra, que del padre 38 lejos del recto amor, se hizo querida. 39 El pecar con aquél consiguió ésta falsificándose en forma de otra, igual que osó aquel otro que se marcha, 42 por ganarse a la reina de las yeguas, falsificar en sí a Buoso Donati, 44 testando y dando norma al testamente.» 45 Y cuando ya se fueron los rabiosos, sobre los cuales puse yo la vista, la volví por mirar a otros malditos. 48 Vi a uno que un laúd parecería si le hubieran cortado por las ingles del sitio donde el hombre se bifurca. 51 La grave hidropesía, que deforma los miembros con humores retenidos, no casado la cara con el vientre, 54 le obliga a que los labios tenga abiertos, tal como a causa de la sed el hético, que uno al mentón, y el otro lleva arriba. 57 «Ah vosotros que andáis sin pena alguna, y yo no sé por qué, en el mundo bajo

él nos dijo , mirad y estad atentos 60

a la miseria de maese Adamo: 61 mientras viví yo tuve cuanto quise, y una gota de agua, ¡ay triste!, ansío. 63 Los arroyuelos que en las verdes lomas de Casentino bajan hasta el Arno, y hacen sus cauces fríos y apacibles, 66 siempre tengo delante, y no es en vano; porque su imagen aún más me reseca que el mal con que mi rostro se descarna. 69 La rígida justicia que me hiere se sirve del lugar en que pequé para que ponga en fuga más suspiros. 72 Está Romena allí, donde hice falsa la aleación sigilada del Bautista, por lo que el cuerpo quemado dejé. 75 Pero si viese aquí el ánima triste de Guido o de Alejandro o de su hermano, 77 Fuente Branda, por verlos, no cambiase. 78 Una ya dentro está, si las rabiosas sombras que van en torno no se engañan, ¿mas de qué sirve a mis miembros ligados? 81 Si acaso fuese al menos tan ligero que anduviese en un siglo una pulgada, en el camino ya me habría puesto, 84 buscándole entre aquella gente infame, aunque once millas abarque esta fosa, y no menos de media de través. 87 Por aquellos me encuentro en tal familia: pues me indujeron a acuñar florines con tres quilates de oro solamente.» 90 Y yo dije: «¿Quién son los dos mezquinos que humean, cual las manos en invierno, apretados yaciendo a tu derecha?» 93 «Aquí los encontré, y no se han movido

me repuso al llover yo en este abismo 97

ni eternamente creo que se muevan. 96 Una es la falsa que acusó a José; otro el falso Sinón, griego de Troya: 98 por una fiebre aguda tanto hieden.» 99 Y uno de aquéllos, lleno de fastidio tal vez de ser nombrados con desprecio, le dio en la dura panza con el puño. 102 Ésta sonó cual si fuese un tambor; y maese Adamo le pegó en la cara con su brazo que no era menos duro, 105 diciéndole: «Aunque no pueda moverme, porque pesados son mis miembros, suelto para tal menester tengo mi brazo.» 108 Y aquél le respondió: « Al encaminarte al fuego, tan veloz no lo tuviste: pero sí, y más, cuando falsificabas.» 111 Y el hidrópico dijo: «Eso es bien cierto; mas tan veraz testimonio no diste al requerirte la verdad en Troya.» 114 «Si yo hablé en falso, el cuño falseaste

dijo Sinón y aquí estoy por un yerro,

y tú por más que algún otro demonio.» 117 «Acuérdate, perjuro, del caballo

repuso aquel de la barriga hinchada ;

y que el mundo lo sepa y lo castigue.» 120 «Y te castigue a ti la sed que agrieta

dijo el griego la lengua, el agua inmunda

que al vientre le hace valla ante tus ojos.» 123 Y el monedero dilo: «Así se abra la boca por tu mal, como acostumbra; que si sed tengo y me hincha el humor, 126 te duele la cabeza y tienes fiebre; y a lamer el espejo de Narciso, 128 te invitarían muy pocas palabras.» 129 Yo me estaba muy quieto para oírles cuando el maestro dijo: «¡Vamos, mira! no comprendo qué te hace tanta gracia.» 132 Al oír que me hablaba con enojo, hacia él me volví con tal vergüenza, que todavía gira en mi memoria. 135 Como ocurre a quien sueña su desgracia, que soñando aún desea que sea un sueño, tal como es, como si no lo fuese, 138 así yo estaba, sin poder hablar, deseando escusarme, y escusába¬me sin embargo, y no pensaba hacerlo. 141 «Falta mayor menor vergüenza lava

dijo el maestro , que ha sido la tuya;

así es que ya descarga tu tristeza. 144 Y piensa que estaré siempre a tu lado, si es que otra vez te lleva la fortuna donde haya gente en pleitos semejantes: 147 pues el querer oír eso es vil deseo.»

Bibliografía, webgrafía

  • CALERO HERAS, José, "Tema 4. Literatura medieval", en Literatura universal. Bachillerato. Barcelona, Octaedro, 2009, pp. 54-76.
  • IBORRA, Enric, "Tema 3. Literatura medieval", en Literatura universal. Bachillerato. Alzira, Algar, 2016, pp. 54-84.

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Trabajos de los alumnos

  • Dante y Beatriz, PPoint de Carmen Estaún, Diego Melendo y Cristina Ariza, de 1º Bachillerato A. Curso 2013-2014.

Edición, revisión, corrección

  • Primera redacción (diciembre 2016): Luismiguel
  • Revisiones, correcciones: Letraherido