La novela picaresca española: el ''Lazarillo de Tormes'' (1554)

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La novela picaresca se inicia en 1554 con La vida de Lararillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades, una obra realista que nace en un momento de éxito de los libros de caballerías y de la novela pastoril (novelas idealistas). Hay obras picarescas muy relevantes como el Guzmán de Alfarache, de Mateo Alemán. La última novela picaresca se considera que es la Vida del Buscón, de Francisco de Quevedo.

Aparición del género

En el nacimiento del género, influyen diversas circunstancias:

1- El ambiente social de la época, con cambios demográficos y movilidad de individuos que, sin trabajo estable, llenan las ciudades y viven de la mendicidad y del pillaje.

2- La creciente discriminación por cuestiones de "limpieza de sangre" que sufren los "cristianos nuevos", que rompe la convivencia y favorece la crítica contra lo establecido.

3- La apertura ideológica iniciada por Carlos I y la aparición de las ideas erasmistas que critican el carácter inverosímil de las novelas idealistas.

4- La reacción literaria que surge contra los libros de caballerías, ante los que la picaresca opone como protagonista a un "caballero al revés", un antihéroe.

El pícaro y la picaresca

Una escena del Lazarillo, por Goya
  • Rasgos esenciales del pícaro:

1- Muestra un actitud antiheroica y vive a base de trucos y trampas.

2- Presenta con ironía un origen genealógico bajo (frente a los ilustres linajes de los caballeros).

3- Trabaja como criado de muchos amos, esto le sirve al autor para hacer una crítica sobre la sociedad estamental.

4- Actúa por móviles inmediatos, principalmente por falta de comida (el hambre como motor de la acción).

5- Sufre al no poder ascender en la escala social.

6- Gran capacidad de adaptación y no es materialista .

7- Pasa de la inocencia a la malicia (las picarescas son novelas de aprendizaje o "bildungsroman").

  • La novela picaresca se configura sobre esta estructura:

1- La obra es una ficción autobiográfica relatada en primera persona.

2- La historia se basa en una repetición de memorias por episodios, con un narrador que ofrece su visión del mundo.

3- La acción cambia continuamente debido a que el pícaro va de amo en amo y de lugar en lugar.

4- Tiene un final predeterminado que supone el fracaso del pícaro. Por ejemplo, en El Lazarillo es el "caso" de un pícaro que acepta una boda de conveniencia con tal de poder comer; acepta ser cornudo, casándose con la barragana del arcipreste.

5- Sigue una evolución temporal típica de la narración, ab ovo (desde el principio), desde la infancia hasta la madurez.

6- Existen confluencias temporales, es decir, se intercalan visiones del narrador-adulto y del narrador-niño.

El Lazarillo

Temas y eje argumental

El Lazarillo relata en primera persona la historia de Lázaro, un personaje de origen humilde nacido a orillas del río Tormes, que aprende a sobrevivir gracias a su ingenio y consigue asentarse como pregonero de Toledo, logrando así un hipotético ascenso social, aunque a costa de aceptar ser un marido consentidor.

El tema es la historia de un aprendizaje que se muestra mediante el relato de los episodios y peripecias que le suceden a Lázaro con la intención de mostrar el proceso de formación de su personalidad y servir de explicación al estado final de deshonor al que llega el protagonista.

Otros temas que se tratan también en la novela son:

  • el hambre,
  • la hipocresía,
  • la falsa honra,
  • la pobreza y la mendicidad en la España del Imperio...
  • la insolidaridad de los seres humanos.

Estructura y organización narrativa

La obra se compone de un prólogo y siete tratados de extensión variable que forman una carta dirigida a un personaje desconocido, al que se apela con el tratamiento de Vuessa merced, en la que el protagonista trata de justificar su "caso" (una situación de deshonor), cómo ha llegado a aceptar ser cornudo con tal de poder comer y tener una posición más desahogada: cama caliente, techo donde vivir...

Personajes

No hay una descripción formal de los personajes; cada uno cobra vida actuando, con lo que su retrato se completa gradualmente por lo que hace, dice o dicen de el. Los personajes son "arquetipos" que representan una clase o grupo social. Solo Lázaro evoluciona en la obra.

Estilo

El lenguaje es sencillo, claro y esencializador, con alguna frase coloquial. Refleja bien el habla de las clases populares, que se expresaban de modo llano, sin retóricas.

Consolida así los ideales de sencillez y equilibrio del Renacimiento.

Autoría y localización histórica

Las tres primeras ediciones del Lazarillo datan de 1554. Fueron publicadas en Burgos, Amberes y Alcalá de Henares.

Las tres aparecen sin nombre de autor, algo habitual en los libros de entretenimiento de la época.

La localización de la acción también es confusa, aunque se habla de fechas de la primera mitad del siglo XVI.

No sabemos quién es el autor del Lazarillo. Aunque se han propuesto varios nombres, aún no hay una certeza absoluta sobre quién lo haya escrito. Sí se ha especulado sobre la posibilidad de que fuera algún judío converso que escondió su nombre, debido al contenido de crítica social y al discurso anticlerical y antinobiliario que contiene la obra.

Lo que sí está claro es que el Lazarillo es una novela realista, frente a otro tipo de novelas que se cultivaban en el siglo XVI, que eran idealistas, como la pastoril y la caballeresca. Y que el autor estaba muy influido por las ideas erasmistas.

Erasmo de Rotterdam fue un gran humanista y un reformador de la Iglesia que propuso la vuelta de los clérigos a los ideales evangélicos de pureza, pobreza y castidad. El discurso crítico del Lazarillo conecta claramente con estos ideales, pues critica la corrupción de algunos curas: mujeriegos, avarientos, pecadores...

Éxito del Lazarillo

La acumulación de ediciones indica que el Lazarillo fue sin duda un éxito.

Este éxito también lo reflejan otras obras literarias como por ejemplo El Quijote.

La novela picaresca en España e Hispanoamérica

El elemento satírico ha sido constante en la literatura universal. Ya aparece en la fábula milesia y en la novela griega Vida de Esopo. También en el Satyricón, de Petronio, y en El asno de oro, de Apuleyo. Incluso en la Edad Media (a través de la literatura goliardesca, uno de cuyos representantes hispánicos es Juan Ruiz, arcipreste de Hita, y su Libro de buen amor); en las maqamat árabes, configuradas como género a fines del siglo X por el persa Al Hamadani; en los fabliaux franceses; en la novela en verso Espill (Espejo, 1460), del valenciano Jaume Roig; en las aventuras folclóricas del astuto campesino medieval Till Eulenspiegel, recopiladas por primera vez en 1515 en una antología alemana, probablemente basada en un original más antiguo de la Baja Sajonia; en algunas de las novelle de Giovanni Boccaccio y en el arcipreste de Talavera, Alfonso Martínez de Toledo; en La Celestina, de Fernando de Rojas, y sus continuaciones, entre las que destaca la de Feliciano de Silva; en las autobiografías y biografías de criminales, estudiadas por Parker; en La lozana andaluza, de Francisco Delicado; en El momo, de León Battista Alberti, etcétera.

En España, dentro del canon del género picaresco, incluimos las siguientes obras:

  • Anónimo, La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades (1554), que es la primera y la fundadora del género.
  • Mateo Alemán, Guzmán de Alfarache (1599 y 1604).
  • Juan Martí, Segunda parte del Guzmán de Alfarache (1603), apócrifo.
  • Francisco de Quevedo, La vida del Buscón (1604-1620), impreso en 1626.
  • Gregorio González, El guitón Honofre (1604).
  • Francisco López de Úbeda, Libro de entretenimiento de la pícara Justina (1605).
  • Alonso Jerónimo de Salas Barbadillo, La hija de la Celestina (1612), La ingeniosa Elena (1614), refundición y ampliación de la anterior, El sagaz Estacio y El sutil cordobés Pedro de Urdemalas (1620).
  • Vicente Espinel, Relaciones de la vida del escudero Marcos de Obregón (1618).
  • Carlos García, La desordenada codicia de los bienes ajenos (1619).
  • Juan de Luna, Segunda parte de la vida de Lazarillo de Tormes, sacada de las crónicas antiguas de Toledo (1620).
  • Juan Cortés de Tolosa, Lazarillo de Manzanares, con otras cinco novelas (1620).
  • Jerónimo de Alcalá, Alonso, mozo de muchos amos o El donado hablador (1624 y 1626).
  • Alonso Castillo Solórzano, Harpías de Madrid y coches de las estafas (1631); La niña de los embustes, Teresa del Manzanares, natural de Madrid (1632); Aventuras del bachiller Trapaza, quintaesencia de embusteros y maestro de embelecadores (1637); La garduña de Sevilla y anzuelo de las bolsas (1642).
  • Antonio Enríquez Gómez, Vida de don Gregorio Guadaña (1644).
  • Atribuido a Gabriel de la Vega, La vida y hechos de Estebanillo González, hombre de buen humor, compuesto por él mismo (1646).
  • Félix Machado de Silva y Castro, Tercera parte de Guzmán de Alfarache (1650).
  • Francisco Santos, Periquillo el de las gallineras (1668).

Obras asimilables al género, pero que no comparten todas sus características, son:

  • Rinconete y Cortadillo, de Miguel de Cervantes;
  • El diablo cojuelo, de Luis Vélez de Guevara;
  • El viaje entretenido (1603), de Agustín de Rojas Villandrando;
  • La varia fortuna del soldado Píndaro (1626), de Gonzalo de Céspedes y Meneses;
  • Las novelas cortesanas con matices picarescos Las harpías de Madrid y coche de las estafas (1631), La niña de los embustes, Teresa de Manzanares, Aventuras del bachiller Trapaza y su continuación La garduña de Sevilla y anzuelo de las bolsas (1642), de Alonso de Castillo Solórzano;
  • Los antojos de mejor vista, de Rodrigo Fernández de Ribera;
  • El castigo de la miseria, de María de Zayas y Sotomayor.
  • Muy próximos al costumbrismo están Antonio Liñán y Verdugo, con sus Avisos y guía de forasteros que vienen a la corte (1620) y El día de fiesta por la tarde, de Juan de Zabaleta. Ambas describen una serie de tipos sospechosos de la sociedad madrileña de la época.
  • De sesgo más autobiográfico que picaresco es la Vida de Diego de Torres y Villarroel.
  • La comedia histórica de José de Cañizares, El picarillo de España, señor de la Gran Canaria, tiene elementos picarescos también.
  • A fines del siglo XVIII, Bernardo María de Calzada escribió una continuación de la famosa novela picaresca de Alain René Lesage, fingiéndose hijo del personaje principal: Genealogía de Gil Blas de Santillana. Continuación de la vida de este famoso sugeto, por su hijo Don Alfonso Blas de Liria, restituida a la lengua original en que se escribió por el teniente coronel D. Bernardo María de Calzada (Madrid: Imprenta Real, 1792, 2 vols).

Una derivación hispanoamericana de la picaresca española son:

  • El Periquillo Sarniento (1816), de José Joaquín Fernández de Lizardi, y
  • El lazarillo de ciegos caminantes desde Buenos Aires hasta Lima (Gijón, 1773), narración de elementos picarescos compuesta por Concolorcorvo, pseudónimo de Alonso Carrió de la Vandera (1715-1783).

Por último, ya modernamente hay que mencionar:

  • El pastiche Nuevas andanzas y desventuras de Lázaro de Tormes (1944), de Camilo José Cela y, sobre todo,
  • Peralvillo de Omaña (1921), de David Rubio Calzada.

Influencia del género picaresco en otras literaturas

La novela picaresca española influyó extraordinariamente en la narrativa europea de su tiempo.​

En un principio, se hicieron imitaciones como:

  • Vida de Jack Wilton (1594), del inglés Thomas Nashe (1567–1601);
  • L'Histoire comique de Francion (1623), de Charles Sorel;
  • La novela cómica (1651–1657), del francés Paul Scarron;
  • El español de Brabante (1617), del neerlandés Gerbrand Adriaensz Bredero (1585-1618) e
  • Historia verdadera de Isaac Winkelfelder y Jobst von der Schneid, de Nikolaus Ulenhart (aparecido en el mismo volumen de la traducción al alemán del Lazarillo de Tormes en 1617).

REINO UNIDO

Después, en la literatura inglesa, se crearon auténticas obras maestras originales:

  • el Mirandor (1695), de Nikolaas Heinsius el Joven;
  • Fortunas y adversidades de la famosa Moll Flanders (1722), de Daniel Defoe;
  • Joseph Andrews (1742) y La historia de Tom Jones, un expósito (1749), de Henry Fielding.
  • Otras obras importantes fueron: Las aventuras de Roderick Random (1748) y Peregrine Pikle (1751), de Tobias George Smollett.

Por otra parte, el elemento picaresco se funde con otros en varias novelas:

- con el erótico-pornográfico en Fanny Hill (1748), de John Cleland y

- con todo tipo de fórmulas experimentales en la famosa La vida y opiniones del caballero Tristram Shandy (1759–1767), de Laurence Sterne;

También hay elementos picarescos en novelas como:

  • La suerte de Barry Lyndon (1844), de William Makepeace Thackeray;
  • Las aventuras de Huckleberry Finn, de Mark Twain;
  • ciertos aspectos del Oliver Twist, de Charles Dickens, ya en el siglo XIX.

ALEMANIA

En Alemania la obra maestra es, fuera del precedente autóctono de las leyendas en torno al pícaro Till Eulenspiegel, recopiladas por primera vez en 1515, El aventurero Simplicíssimus (1669), de Hans Jakob Christoph von Grimmelshausen, que compuso alguna otra obra más del género, como La pícara Coraje (1670), novela picaresca "feminista".

Por otra parte, Johann Beer se especializó en el género escribiendo dos novelas: Der Berühmte-Spital y Jucundus Jucundissimus, además de Der Simplicianische Welt-Kucker (El simpliciano observador del mundo, 4 vols., 1677–79) y Der Abenteuerliche Ritter Hopffen-Sach (El venturoso caballero Hop-Sack, 1678).

Ya en el Romanticismo, Joseph von Eichendorff publicó Aus dem Leben eines Taugenichts (De la vida de un tunante, 1826), y en el siglo XX Thomas Mann volverá al género con Confesiones del estafador Félix Krull.

FRANCIA

En Francia, inició el género Charles Sorel, con su La Vraye Histoire Comique de Francion (1622-41).

Siguieron el ya citado Roman Comique, de Paul Scarron (1655-1657), y el Roman Bourgeois, de Antoine Furetière (1666).

Se llega a una obra maestra del género con Las aventuras de Gil Blas de Santillana (cuatro vols., 1715–1735), de Alain René Lesage, quien se decanta por la narración picaresca "pura" y suprime los sermones morales en su traslación del Guzmán de Alfarache, de Mateo Alemán, lo que incluso declara en el título de su traducción: Histoire de Guzman d'Alfarache de Mateo Alemán, nouvellement traduite et purgée de moralités superflues.

El elemento picaresco, por otra parte, aparece imbricado:

- con el filosófico-moral en el Cándido, de Voltaire, y

- con el satírico en su Los viajes de Scarmentado, ya en el siglo XVIII.

RUSIA

En Rusia, la novela picaresca entra con la anónima Historia de Frol Skobeyev, con argumento desarrollado durante el reinado de Pedro I el Grande (1682–1725).

Sigue con Matvéi Komarov y su La historia auténtica y detallada de dos pícaros: el primero, ruso, ladrón de fama, salteador de caminos y antiguo sabueso moscovita Juanito Caín, y de todas sus buscas y capturas, y así como de su alocada boda, canciones muchas y divertidas y su retrato completo; y el otro, un pícaro francés llamado Cartouche y sus compinches (1779).

Muy interesante es Mijaíl Dmítrievich Chulkov (1743-1792), quien ya utilizó elementos picarescos en su El burlón (1766) y compone una famosa novela siguiendo los cánones del género, protagonizada por una pícara, La lozana cocinera o Las andanzas de una mujer perdida (1770), cuya segunda parte no se ha conservado.

Una tradición más indirecta la representa Vasili Trofímovich Narezhny (1780-1825), que escribió El Gil Blas ruso o las aventuras del príncipe Gavrila Simónovich Chistiakov, galería mordaz, desenfadada y pintoresca de personajes de la época, lo que le supuso serios problemas con la censura.

El último cultivador del género fue Faddéi Venedíktovich Bulgarin (1789-1859), con dos obras importantes: Ivan Vyzhigin (1829) y Piotr Vyzhigin (1831), cuyo protagonista es un pequeño burgués al que los avatares de la vida terminan convirtiendo en un pícaro redomado.

En el siglo XX, hubo derivaciones de la novela picaresca de Grimmelhausen en Thomas Mann y su Bekenntnisse des Hochstaplers Felix Krull (Confesiones del estafador Felix Krull).

OTROS PAÍSES

El género continuó vivo en:

  • Las aventuras del buen soldado Svejk, del checo Jaroslav Hasek;
  • Las aventuras de Chichíkov (1922), de Mijaíl Bulgákov;
  • Kvachi Kvachandiradze (1924), del escritor georgiano Mijail Javajishvili;
  • Las doce sillas (1928) y su continuación, El becerro de oro (1931), de Ilf y Petrov.

ACTUALIDAD: SIGLOS XX y XXI

La literatura en inglés contribuyó con Las buenas compañías (The Good Companions, 1929), de J. B. Priestley, y Las aventuras de Augie March (1953), de Saul Bellow.

Puede decirse, además, que existen elementos picarescos en muchas otras novelas y que algunos ejemplos de la llamada novela negra policíaca están muy cerca de ella y reactualizan sus tópicos con fuerza.

Hay también elementos picarescos en La familia de Pascual Duarte, de Camilo José Cela, o en El perfume, de Patrick Suskind.

Bibliografía, webgrafía

  • Alonso, Santos y otros: Lengua castellana y literatura. 1º Bachillerato. Barcelona, Casals, 2016, tema 10 "El Renacimiento: la poesía", pp. 201-225.

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Edición, revisión, corrección

  • Primera redacción (enero 2019): Víctor y Jorge.
  • Revisiones, correcciones: Letraherido.