La prosa y la novela en el siglo XV español

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La prosa es más moderna que la poesía y es obra individual, generalmente de autor conocido. A partir del siglo XV, irá cobrando cada vez mayor importancia en el panorama general de los géneros literarios hispánicos.


La prosa humanística del siglo XV

La prosa castellana del siglo XV se desarrolla siguiendo los modelos de la época. En ella podemos incluir tanto la prosa de ficción (novela) como la de no-ficción (sátira de costumbres o prosa didáctica, género histórico, biografías...). En este apartado, vamos a incluir tan solo la prosa de no-ficción, ya que de la novela hablamos en el apartado siguiente.

En primer lugar, hay que decir que en el siglo XV los prosistas castellanos no hacen más que continuar la tendencia humanística que había inaugurado en la centuria anterior, siglo XIV, el canciller Ayala.

El género histórico. Las biografías

En este epígrafe, podemos destacar las crónicas políticas de los reinados de Juan II, Enrique IV y los Reyes Católicos. También las biografías, tanto individuales (Crónica de don Álvaro de Luna, de Gonzalo Chacón) como colectivas (Generaciones y semblanzas, de Pérez de Guzmán; Claros varones de Castilla, de Hernando del Pulgar).

La sátira de costumbres o prosa didáctica

El fin que persigue la prosa didáctica es educar y llevar a la reflexión, además de poseer calidad literaria, siguiendo la corriente humanista y erasmista del Prerrenacimiento y del Renacimiento. En España y en toda Europa, influyeron prosistas tan notables como:

  • Baltasar de Castiglione, autor de El cortesano, una obra que muestra en su obra el modelo de estilo renacentista y culto, el ejemplo de perfecto caballero de la Corte.
  • Erasmo de Rotterdam, autor de Elogio a la locura, obra con la que hace una sátira de las costumbres sociales irracionales e improductivas. Erasmo fue un reformador de la religión, pues abogaba por una vuelta a la pureza evangélica y a la pobreza y vida comunitaria de los primeros cristianos.

Ahora, en el Prerrenacimiento (y luego también en el Renacimiento), se valora la cultura y el saber, interesa la conducta y formación del ser humano. Surgen los estudios filológicos y el aprecio y valoración de las lenguas vulgares (romances), al lado del estudio de las lenguas cultas y clásicas (el griego, el latín y el hebreo bíblico). Así, se defenderá la lengua romance o popular para tratar diversidad de temas, fruto del pragmatismo humanista. En España, este aspecto quedará representado por Juan de Valdés.

Los principales representantes de la prosa didáctica en el siglo XV son:

  • Enrique de Villena, autor de Los doce trabajos de Hércules, y
  • Alfonso Martínez de Toledo, el arcipreste de Talavera, autor del Corbacho o Reprobación del amor mundano, que es un libro misógino, una crítica contra las debilidades de las mujeres. El arcipreste acusa al Amor y a su idealización de ser el responsable de la degeneración moral de las gentes y del pecado.

La novela histórica y sentimental en el siglo XV

Durante el siglo XV, la novela deriva hacia lo sentimental, gracias al ambiente cortesano de la época y a la difusión cada vez mayor de la novelística italiana, especialmente Boccaccio. Se siguien escribiendo novelas de aventuras (bizantinas) y de caballerías, también novelas pastoriles y moriscas. Además, aparecen dos nuevos géneros: la novela sentimental y la histórica.

La novela histórica

Es un subgénero narrativo que se configuró en el siglo XV y que ha continuado desarrollándose con bastante éxito hasta hoy, siglos XX y XXI. Utilizando un argumento de ficción, como cualquier novela, tiene la característica de que se sitúa en un momento histórico concreto y los acontecimientos históricos suelen tener cierta relevancia en el desarrollo de la trama. La presencia de datos reales en la narración puede tener mayor o menor grado de profundidad. Este tipo de novelas suele tener como protagonista a un personaje histórico, real o ficticio, a través del cual se desarrolla la ficción novelesca. Tiene mucho éxito porque, al tiempo que entretiene, instruye. Pero el problema es que, a veces, el lector no sabe separar lo que es historia de lo que es ficción.

En el siglo XV, aparece la primera novela histórica española, inspirada en la vida del último rey visigodo, don Rodrigo: la Crónica sarracina, de Pedro del Corral.

La novela sentimental

Cárcel de amor, de Diego de San Pedro

Este subgénero literario narrativo surge a mediados del siglo XV y se desarrolla en el Renacimiento (primera mitad del siglo XVI). Se compone en prosa, con algunos versos intercalados y, a veces, con forma epistolar. Posee temática amorosa, frecuentemente dentro del llamado amor cortés, heredado de la lírica cancioneril castellana. Algunos de sus elementos proceden de los libros de caballerías, como la caracterización de los protagonistas (caballero y dama) y algunos episodios concretos, como el de Beltenebros, tomado del Amadís de Gaula.

El género responde a los nuevos gustos e ideales de la burguesía y gozó de gran éxito, sobre todo entre el público femenino y cortesano. Aunque adopta temas y motivos caballerescos, la acción externa cede terreno al análisis del sentimiento amoroso y su evolución, convertido en auténtico eje del relato, al que se subordinan los lances y aventuras. La trama tiene un tono lírico e introspectivo.

La novela sentimental se aleja de la poesía del amor cortés en que la dama cruel e ingrata de aquel es ahora, por lo común, piadosa y compasiva. También es novedosa en cuanto a que el análisis del sentimiento amoroso, la imposibilidad de amar, debida al rechazo de la dama o a cuestiones de honor, puede llevar al caballero a un desenlace funesto como el suicidio. Además, en ellas es habitual que el enamorado se comunique por carta con su amada mediante la ayuda de un intermediario. Frente a la complejidad argumental de los libros de caballerías, las novelas sentimentales suelen presentar una trama más sencilla y una menor extensión.

Los autores más representativos de este género son: Juan Rodríguez del Padrón, autor de Siervo libre de amor, y Diego de San Pedro, quien escribió Cárcel de amor.

La novela de caballerías

A diferencia de la novela histórica, que es obligadamente realista, y como la sentimental, la novela de caballerías es también un tipo de novela idealista, pues presenta un mundo irreal, poblado de caballeros, damas, dragones, hechiceros, gigantes... Narra las aventuras de un caballero andante heroico que ha de proteger a los indefensos, perseguir la injusticia y lograr el amor de su dama. Ideales que le harán triunfar sobre cualquier obstáculo. La novela de caballerías más valorada fue Amadís de Gaula , relato que más tarde, en el siglo XVI, reelaboró Garci Rodríguez de Montalvo con gran éxito y dio lugar a toda una saga de Amadises, a imitación del primero. Cervantes tenía en gran estima esta novela de caballerías y en el Quijote el hidalgo de La Mancha la cita como una de sus principales referencias.

La novela de caballerías tuvo una gran vigencia durante siglos, ya que aparece en el siglo XIV, con El libro del caballero Zifar, sigue vigente en el XV y el XVI y no será hasta la aparición del Quijote (1605, primera parte - 1615, segunda parte) que se pueda dar por terminado el ciclo de este tipo de narrativa.

Bibliografía, webgrafía

  • Alonso, Santos y otros: Lengua castellana y literatura. 1º Bachillerato. Barcelona, Casals, 2016, tema 9 "El Prerrenacimiento", pp. 176-199.

Preguntas de la Wikimpace relacionadas con el tema

Trabajos de los alumnos

Siglo XV

La Celestina

Edición, revisión, corrección

  • Primera redacción (enero 2019):
  • Revisiones, correcciones: Letraherido.