Poesía épica

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Busto de Homero. Foto: Aigialos.. Licencia CC (By-Nc-Sa).

La figura de Homero

La figura de Homero es legendaria, ya que nada se sabe con certeza sobre su vida. Según la tradición nació en Esmirna o Quíos, era ciego y tenía el oficio de aedo (ἀοιδός "cantor" de ἀείδω "cantar"): un cantor épico o juglar, que iba de corte en corte interpretando sus poemas con acompañamiento de lira.

En la actualidad se piensa que cada poema (Iliada y Odisea) es obra de un autor diferente, y que ambos fueron escritos en la región de Jonia en el siglo VIII a.C. Los autores eran aedos continuadores de una tradición de poesía épica oral formada por generaciones de aedos que se había sucedido a lo largo de los siglos. Esta tradición épica que desemboca en Homero arranca, por lo menos, del siglo XV a.C. En los poemas aparecen retratados aedos improvisando sus poemas, como Demódoco en Odisea VIII.

Los aedos improvisaban sus poemas acompañados de una lira delante de su auditorio. Esto sólo era posible debido a que:

  • conocían previamente el argumento, y
  • acumulaban en su memoria un repertorio de fórmulas, adecuadas a la métrica del hexámetro que usaban cada vez que la ocasión lo requería.

Lengua

Los poemas están escritos en una variedad de griego artificial (lengua literaria) que no coincide con ningún dialecto. El dialecto base es el jónico (ἀγορή en vez de ἀγορά) debido a que los poemas se escribieron en esta región, con formas de otros dialectos contemporáneos, sobre todo del eolio (ἄμμες por ἡμεῖς) que era hablado al norte de Jonia. También hay formas arcaicas (formas del dialecto micénico hablado en los s. XVI-XII a.C.), conservadas por la tradición, como la desinencia de gen. sing. -οιο. Finalmente, hay formas artificiales forzadas por la métrica (ὅττι por ὅτι).

Métrica

La métrica griega se basa en la alternancia de sílabas largas y breves. El verso usado en la poesía épica es el hexámetro dactílico, consistente en repetir seis veces el pie llamado dáctilo (-uu), que se puede sustituir por el espondeo (--). Todo verso tiene una pausa, o dos, llamada cesura, que aparece en lugares específicos del verso.

  • -uu-|uu-|u|u-|uu|-uu-u

Nota bene. Son largas por naturaleza las sílabas que contienen una vocal larga o un diptongo (a final de palabra a menudo se abrevian: ἄλλοι ἐυκνήμιδες), y son largas por posición las sílabas que contienen una vocal breve seguida de dos consonantes; por sinícesis dos vocales que no forman diptongo se unen formando una sola sílaba (Πηληιάδεω).

Estilo

Los poemas se centran en la acción, y las emociones que se describen son simples: amistad, ira, amor, vergüenza... La psicología de los personajes es muy primitiva y a menudo sólo se destaca un rasgo de su carácter (la soberbia de Agamenón, la astucia de Odiseo…). Trazar un carácter complejo y hacerlo evolucionar a lo largo de la obra es una característica de la novela moderna. Es frecuente el uso de comparaciones muy elaboradas, de varios versos de longitud, tomadas del mundo de la caza o de la vida diaria. El narrador está ausente. La única mención al narrador consiste en la invocación a las musas con la que empieza el poema, ya que se afirma que son éstas quienes hablan por su boca (inspiración divina).

La composición formular

Es una característica llamativa de los poemas homéricos, la repetición de partes de versos (sobre todo epítetos), versos enteros y grupos de versos (escenas típicas: banquete, embajada, etc.). Esto se debe a que Homero era un aedo y utilizó en su composición la técnica de la poesía oral. Por ejemplo, para mencionar a Aquiles hay disponibles varias fórmulas, según qué parte del verso haya que llenar:

  • H2 πόδας ὠκὺς Ἀχιλλεύς (I 58, 84, 148, 215, 364, etc.)
  • T2 ποδάκρης δῖος Ἀχιλλεύς (I 121, XI 599, XVI 5, XXIII 161)

Así mismo hay versos compuestos de dos o más fórmulas:

  • τὸν δ' ἠμείβετ' ἔπειτα + ποδάκρης δῖος Ἀχιλλεύς (I 121)

Para detectar las fórmulas se puede consultar la web Chicago Homer.

La historicidad de los poemas

Los griegos de la antigüedad creían que en los poemas homéricos se narraban hechos reales. Más tarde se pensó que eran meras obras de ficción, hasta que en s. XIX Heinrich Schliemann desenterró la ciudadela de Troya. Hoy se piensa que efectivamente hubo una guerra en Troya en torno al año 1200 a.C. (estrato VIIa). El recuerdo de esta guerra puede estar en el origen de los poemas homéricos: las armas, numerosos objetos, la geografía, la organización social corresponden fielmente a los existentes en la época micénica (s. XVI-XII a.C.). Sin embargo, los cuatro siglos transcurridos hasta la composición de los poemas ha introducido anacronismos y mezclado datos de distintas épocas. Por otra parte, una parte importante de los episodios de la Odisea parece proceder del folclore (episodio de los cíclopes, etc).

Para saber más, ver el documental de la BBC titulado La verdad sobre Troya.

La transmisión de los poemas

Al parecer hubo aedos hasta el siglo VII a.C. en que Homero puso por escrito la Iliada y la Odisea; hubo otros poemas similares que no han llegado hasta nosotros. El éxito de las obras de Homero fue tal que el oficio desapareció y surgieron los rapsodas, que recitaban de memoria, con acompañamiento de un bastón, episodios de los poemas. En el siglo VI a.C. había competiciones de rapsodas en los festivales religiosos. En Atenas, a finales del s. VI a.C. se reunieron varias versiones de los poemas y se creó una edición oficial; de ella procede en último término nuestra versión.

Argumento de la Ilíada

Después de nueve años de guerra entre aqueos y troyanos, una peste se desata sobre el campamento aqueo. El adivino Calcante vaticina que la peste no cesará hasta que Criseida, esclava de Agamenón, sea devuelta a su padre Crises. La cólera de Aquiles se origina por la afrenta que le inflige Agamenón, quien tras ceder a Criseida, arrebata a Aquiles su parte del botín, la joven sacerdotisa Briseida.

El jefe de las tropas troyanas, Héctor, increpa a su hermano Paris por esconderse ante la presencia de Menelao. Ante ello, Paris decide desafiar a Menelao en combate singular. El que resultara vencedor se quedaría con Helena y sus tesoros. Menelao está a punto de matar a Paris pero éste es salvado por Afrodita, y es enviado junto a Helena.

Tras una pequeña asamblea de los dioses, éstos deciden que se reanuden las hostilidades, por lo que Atenea, disfrazada, incita a Pándaro para que rompa la tregua lanzando una flecha que hiere a Menelao y tras la arenga de Agamenón a sus tropas, se reanuda la batalla.

Héctor desafía en duelo singular a cualquier aqueo destacado, que acaba luchando contra Áyax Telamonio, pero la llegada de la noche pone fin a la lucha. Néstor insta a los aqueos a construir una muralla y una fosa que defienda su campamento. Los troyanos en asamblea debaten si deben entregar a Helena y su tesoro. La propuesta de entregar los tesoros es rechazada, pero se acuerda una tregua para incinerar los cadáveres.

Los troyanos, animados por Zeus, avanzan en la batalla y hacen retroceder a los aqueos. Los troyanos atraviesan el foso previo al muro de los aqueos con Héctor a la cabeza, a pesar de la resistencia de Áyax y Teucro. Poseidón acude a la batalla para animar a los aqueos a resistir las cargas de los troyanos. Héctor prosigue en su avance hasta que se le opone Áyax.

Hera concibe un plan para engañar a Zeus y con ayuda del cinturón de Afrodita seduce a Zeus y con la de Hipnos lo hace dormirse. Después encarga a Poseidón que intervenga en favor de los aqueos. Áyax Telamonio hiere de gravedad a Héctor, que es retirado del combate por sus compañeros y llevado cerca a la ciudad. A pesar de la resistencia de Polidamante y su hermano Acamante, los aqueos toman una breve iniciativa en la batalla.
La guerra de Troya. Foto: oboulko.. Licencia CC (By-Nc-Sa).

Zeus descubre el engaño y ordena a Poseidón a través de Iris que deje de ayudar a los aqueos. Luego insta a Apolo a que infunda nuevas fuerzas a los troyanos. Atenea advierte a Ares de que será objeto de la ira de Zeus. Héctor recobra las fuerzas y los troyanos llegan combatiendo hasta las naves de los aqueos.

Héctor logra prender fuego a una de las naves de los aqueos. Patroclo pide permiso a Aquiles para tomar sus armas y repeler el ataque y al mando de los Mirmidones, hace huir a los troyanos, que creen que en realidad se trata de Aquiles. Mata entre otros a Sarpedón, rey de Licia e hijo de Zeus. Pero Apolo acude en ayuda de los troyanos y golpea a Patroclo, que después es herido por Euforbo y que acaba muriendo en manos de Héctor.

Menelao consigue matar a Euforbo y defiende el cuerpo sin vida de Patroclo, en torno al cual se entabla un duro combate. Los troyanos lo hacen retroceder y Héctor despoja a Patroclo de sus armas. Después acuden refuerzos aqueos al combate y consiguen llevar su cuerpo a las naves.

Antíloco da a Aquiles la noticia de la muerte de su amigo Patroclo, y éste decide volver a la lucha para vengarse de la muerte de su amigo. Cae la noche y los troyanos se reúnen. Prevalece la opinión de Héctor de seguir peleando en campo abierto. Aquiles se reconcilia con Agamenón. Éste le devuelve a Briseida junto con varios regalos.

Zeus da permiso al resto de los dioses para que intervengan en la batalla y ayuden a quien prefieran. Aquiles inicia un furioso ataque en el cual lucha con Eneas, el cual finalmente es salvado por Poseidón. Mata a Polidoro, hijo de Príamo y se le enfrenta Héctor, pero Atenea ayuda a Aquiles y Apolo aleja a Héctor del combate. Aquiles mata, entre otros, a Licaón, hijo de Príamo y a Asteropeo, que consigue herirlo levemente. Los dioses pelean entre ellos, unos a favor de los aqueos y otros al de los troyanos.

Las fuerzas troyanas se refugian en la ciudad pero Héctor queda fuera, con ánimo de pelear contra Aquiles. Pero Héctor huye y es perseguido por Aquiles, pero Héctor se enfrenta por fin cara a cara a Aquiles, quien lo mata y arrastra su cadáver por la ciudad. Se celebran los Juegos funerarios en honor de Patroclo con las siguientes pruebas: carrera de carros, pugilato, lucha, carrera, etc.

Príamo y un viejo heraldo, se dirigen hacia el campamento aqueo, Príamo ruega a Aquiles le entregue el cadáver de Héctor, y ofrece regalos, que Aquiles conmovido acepta. Aquiles da a petición del anciano Príamo 11 días para los funerales de Héctor, de modo que el duodécimo día los troyanos volverían a pelear.

Argumento de la Odisea

Homero comienza la Odisea invocando a la Musa para que cuente lo sucedido a Odiseo después de destruir Troya. En una asamblea de los dioses griegos, Atenea está a favor de que regrese Odiseo a su hogar y aconseja a Telémaco que viaje en busca de noticias de su padre.

Zeus toma la decisión de mandar al mensajero Hermes a la isla de Calipso para que ésta deje marchar a Odiseo. La ninfa le promete la inmortalidad si se queda, pero el héroe prefiere salir de la isla. Tarda cuatro días en construir una balsa y emprende el viaje al quinto día. Es hundido por Poseidón, pero Odiseo es ayudado por la nereida Ino.

Atenea visita, en un sueño, a la princesa Nausícaa, hija de Alcínoo y le urge a cumplir sus responsabilidades como mujer en edad de casarse. Al despertar, Nausícaa pide a su padre un carro con mulas para ir a lavar ropa a la playa. Mientras ella y sus esclavas descansaban y otras jugaban a la pelota, Odiseo se despertó, las vio y pidió ayuda a la princesa. Nausícaa, impresionada por su forma de hablar, acoge al héroe y le brinda alimentos.

Odiseo cuenta todo lo sucedido hasta ese momento, con lo que el rey queda impresionado. Éste le ofrece la mano de su hija, pero Odiseo no acepta. Se celebra un banquete en su honor y el aedo Demódoco ameniza la comida con un canto sobre la guerra de Troya. Odiseo rompe a llorar, y comienza a relatar su historia desde que salió de Troya.

Odiseo sigue narrando cómo viajaron hasta la isla de Eolo, que trató de ayudarles a viajar hasta Ítaca y cómo llegaron a la isla de los Lestrigones dónde gigantes caníbales devoraron a casi todos los compañeros de Odiseo. Huyendo de allí llegaron a la isla de Circe, quien dijo al héroe que para regresar a su casa, antes tendrá que pasar por el país de los muertos.

Tras llegar al país de los Cimerios y realizar el sacrificio de varias ovejas, Odiseo visita la morada de Hades para consultar con el adivino Tiresias, quien le profetizó un difícil regreso a Ítaca. A su encuentro salieron todos los espectros, que quisieron beber la sangre de los animales sacrificados.

De nuevo en ruta, lograron escapar de las Sirenas. Escaparon también de las peligrosas Caribdis y Escila. Consiguieron llegar a Trinacria, la isla del Sol. Pese a las advertencias de no tocar el ganado de Helios, los compañeros sacrificaron varias reses, lo que provocó la cólera del dios. Al hacerse de nuevo a la mar, Zeus lanzó un rayo que destruyó y hundió la nave, sobreviviendo únicamente Odiseo. Finalmente, arribó a la isla de Calipso.

Odiseo y las sirenas. Foto: francimanz.. Licencia CC (By-Nc-Sa).

Cuando el héroe termina de contar su viaje, el rey ordena su regreso a su hogar. Acompañado por navegantes feacios, llega a Ítaca. Atenea le disfraza de vagabundo para evitar ser reconocido. Odiseo se reúne con su porquerizo, Eumeo, a quien no le revela su identidad. Atenea aconseja al joven Telémaco salir de Esparta y regresar a su hogar.

Telémaco consigue escapar de los pretendientes y se dirige por consejo de la diosa a la casa de Eumeo. Odiseo revela su identidad a Telémaco, asegurándole que en verdad es su padre. Tras un fuerte abrazo, planean la venganza, con la ayuda de Zeus y Atenea. Al día siguiente, Odiseo, de nuevo como mendigo, se dirige a su palacio. Sólo es reconocido por su perro Argos que, ya viejo, fallece frente a su amo. Al pedir comida a los pretendientes, es humillado e incluso golpeado por éstos.

Odiseo, ocultando su verdadera identidad, mantiene una larga conversación con Penélope, quien ordena a su criada Euriclea que le bañe. Ésta reconoce una cicatriz a Odiseo, pero éste le hace guardar silencio.

Penélope promete a los pretendientes que se casará con aquel que consiga hacer pasar la flecha por los ojos de doce hachas alineadas. Los pretendientes lo intentan, pero ni siquiera son capaces de tensar el arco, pero Odiseo lo consigue, ante el asombro de los presentes. A la señal de su padre, Telémaco se arma, preparándose para la lucha final. Y así , los pretendientes van muriendo uno a uno, con ayuda de Atenea.

Odiseo se presenta a Penélope, pero ella no le reconoce. Entonces, Odiseo describe el lecho conyugal del matrimonio, y cómo lo hizo él mismo de un olivo. Penélope, convencida ya, abraza a su esposo, que le narra sus aventuras.

Odiseo marcha a casa de su padre Laertes, que está triste por la ausencia de su hijo, Odiseo le muestra la cicatriz y éste le reconoce. Los familiares de los pretendientes piden venganza por la muerte de los suyos. Odiseo y su padre aceptan el reto, y da comienzo la lucha. Laertes dispara una lanza que mata al padre de Antinoo. Pero en ese momento cesa la lucha. Interviene la diosa Atenea, que anima a los itacenses a llegar a un pacto, para que juntos vivan en paz durante los años venideros.

Importancia

Homero es el primer escritor de la literatura occidental. Los griegos se referían a él como "el poeta" por antonomasia, y sus obras eran el libro de texto de la educación griega. Posteriormente, sus obras han sido leídas y admiradas por los europeos durante 2.500 años.