''El caballero de Olmedo'' (1620). Texto 1 y cuestiones relacionadas

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El caballero de Olmedo. Texto 1

LA VOZ.– Que de noche le mataron
         al caballero,
         la gala de Medina,
         la flor de Olmedo.
ALONSO.– ¡Cielos! ¿Qué estoy escuchando
         si es que avisos vuestros son?
         Ya que estoy en la ocasión,
         ¿de qué me estáis informando?
         Volver atrás, ¿cómo puedo?
         Invención de Fabia es,
         que quiere, a ruego de Inés
         hacer que yo vaya a Olmedo.
LA VOZ.– Sombras le avisaron que no saliese,
         y le aconsejaron
         que no se fuese
         el caballero,
         la gala de Medina,
         la flor de Olmedo.

Pregunta 1 - Caracterice los personajes mencionados en el texto destacando sus elementos más significativos en el drama

Aparecen en el fragmento una Voz que canta la copla popular y tradicional que da lugar al texto de Lope y el propio caballero de Olmedo, don Alonso Manrique.

  • En cuanto a la primera, la voz, funciona de manera semejante al coro en el teatro griego, en este caso anticipando la inminencia de la tragedia. Lope de Vega conocía de sobras esta copla popular preexistente ("Que de noche lo mataron / al caballero...") y pensó en ponerle cuerpo dramático con su obra, imaginando una trama de enredo amoroso, celos y venganza en donde rinde homenaje, entre otras obras de la literatura patria, a la Celestina, con un personaje tomado de aquella obra maestra al que bautiza como Fabia y con la misma función de aquella de alcahueta. La historia de don Juan de Vivero, regidor de Olmedo, caballero de Santiago, muerto por la noche en 1521, cuando cabalgaba en su jaca procedente de Medina, era muy conocida por el pueblo. El día de su asesinato, lo acompañaba su mayordomo, Luis de Herrera, muerto igualmente. Los asesinos fueron Miguel Ruiz, también vecino de Olmedo, con otros tres hombres armados, quienes vengaron alguna ofensa de amor u honor del caballero. La cruenta historia, con su copla acompañante, se hizo rápidamente popular y varios autores trataron el tema, aunque ninguno con la fortuna y maestría de Lope. Antes de la Voz que aparece en este fragmento, en el acto tercero, aparece una Sombra, que tiene también esa función premonitoria y que llama al caballero por su nombre por dos veces:
"SOMBRA.- Don Alonso".
"ALONSO.- ¿Qué es esto? ¿quién va? De oírme
    no hace caso. ¿Quién es? Hable".
  • Y en cuanto al caballero, la escena se corresponde con el tópico del galán que tiene premoniciones de su propia muerte, pero que, por cuestión de honor, no quiere volverse atrás ("Volver atrás, ¿cómo puedo?"). Pasa lo mismo, por ejemplo, en El estudiante de Salamanca, de Espronceda, obra romántica (siglo XIX), donde el caballero ve la procesión de su propio entierro; o también en El burlador de Sevilla y convidado de piedra, de Tirso (siglo XVII), o en el Don Juan Tenorio, de Zorrilla (siglo XIX), donde don Juan tiene la certeza de que el espíritu del Comendador se lo llevará a los infiernos, pero aún así no duda cuando el espectro le dice que le dé su mano si tiene el valor de hacerlo. Como podemos ver, este tipo de escenas tan truculentas, donde un valiente caballero supera sus temores y los avisos premonitorios que le envía la Providencia, se encuentran principalmente en obras barrocas y románticas, escritas en tiempos de sentir anti-clásico, amigos del efectismo y no de la contención.

Don Alonso, el caballero de Olmedo, es de noble linaje. Valiente, impulsivo en los arranques del amor y del valor, capaz de matar alanceados a varios toros, temible en el combate cuerpo a cuerpo, orgulloso de su linaje y de su vigor físico, terrible enemigo de sus amigos. Quiere salirse siempre con la suya y cree que en la vida todo se consigue por "méritos y porfía", también el amor de Inés. Aquí, en el fragmento se advierte perfectamente que no quiere escuchar los avisos de la Voz:

     "LA VOZ.– Sombras le avisaron que no saliese,
y le aconsejaron
que no se fuese
el caballero [...]"

Algo de lo que, por último, se arrepentirá (final del acto tercero):

     "(Vanse sigilosamente)
     ALONSO.- ¡Qué poco crédito di
a los avisos del cielo!
Valor propio me ha engañado,
y muerto envidias y celos.
¡Ay de mí! ¿Que haré en un campo
tan solo?
     (Sale TELLO.)"

Como caballero cristiano, cuando se siente morir pone en paz su espíritu:

     "ALONSO
     Tello, Tello, ya no es tiempo
más que de salvar el alma.
Ponme en tu caballo presto
y llévame a ver mis padres."

Pregunta 2 - Sitúe históricamente el texto: época y tradición teatral a la que pertenece

El caballero de Olmedo es una obra de 1620, siglo XVII, tiempos del Barroco español, uno de los siglos de nuestra Edad de Oro. Su autor, Lope de Vega (1562-1635), fue el autor más relevante de nuestro teatro, el creador de la comedia nacional, bautizado por su talento como "Monstruo de Naturaleza" y "Fénix de los Ingenios" por el mismísimo Miguel de Cervantes.

Esta obra corresponde a su etapa de madurez, es una obra maestra donde Lope es dueño de una gran variedad de recursos y ya ha escrito mucho antes. Se trata de una obra escrita en verso, como era costumbre en los textos del teatro nacional barroco; en este caso, se trata de una tragedia, más que de una comedia, ya que el caballero muere y sus asesinos son también ajusticiados por orden del Rey, que aparece -como otras muchas veces en el teatro lopesco- al final de la obra, como auténtico "deus ex macchina", impartiendo justicia. La obra puede considerarse comedia, pero solo en el sentido de que acaba con la justicia del Rey, no en el sentido habitual de hacer reír al público. Como decía Marcelino Menéndez Pelayo, en la obra, a pesar de ser comedia, late un "fatalismo trágico". El propio Lope abogaba por la mezcla de géneros y prefería la denominación de tragicomedia.

La razón del contenido trágico, cuando Lope era gustoso de la comedia más que de la tragedia (sus obras suelen acabar con las bodas del galán y la dama, incluso más aún: con dobles bodas, pues también se casan el criado y la criada), se debe a la necesidad que tenía el autor de ser fiel a la leyenda del caballero de Olmedo, enormemente popular en su tiempo, y en la que era un requisito imprescindible el asesinato del caballero con "nocturnidad y alevosía" para cumplir con el mandado de la tradición. Es decir, Lope no tenía la libertad de cambiar la historia a voluntad, porque la leyenda del caballero de Olmedo era perfectamente conocida por el público. De esta manera, la obra era un rato para Lope, que, en su Arte nuevo de hacer comedias (1609) había abogado por ocultar celosamente el desenlace al público hasta el final.

Lope fue el gran renovador de nuestro teatro, uno de los autores más prolíficos de nuestra historia literaria. Además de su enorme producción literaria, superior a las mil obras teatrales y miles de poesías religiosas y profanas, el Fénix teorizó sobre su manera de entender el género dramático en el Arte nuevo de hacer comedias, en donde se mostraba partidario de romper con las preceptivas clásicas, mezclando la prosa y el verso, lo trágico con lo cómico, proponiendo la polimetría según pidiera la escena teatral, y donde predicaba la desobediencia a la regla de las tres unidades (de acción, lugar y tiempo)...

Una de las características de las obras de Lope es que en ellas suele aparecer la figura del donaire o gracioso, que en esta obra es Tello. Él ayuda a su señor don Alonso de Manrique a conquistar a su amada doña Inés y a llegar hasta ella, y él es también quien lo encuentra herido de muerte, quien pide justicia al Rey y quien acusa formalmente a don Rodrigo y don Fernando, que son finalmente condenados a muerte por el monarca.

Hay que destacar que esta obra tiene tres actos, en lugar de los cinco que suelen ser frecuentes en, por ejemplo, las obras románticas, correspondiendo cada uno de ellos con la introducción, el desarrollo y el desenlace o conclusión.

El Rey aparece como reestablecedor de la justicia y del orden social alterado. El teatro nacional barroco, lopesco o calderoniano, es un teatro de afirmación de los valores crisitianos y monárquicos establecidos, no es para nada un teatro crítico, de discusión de la moral al uso, de crítica social revolucionaria. Por eso el Rey, cuando aparece, es una encarnación de la justicia, como ocurre en esta obra y en otras, como El alcalde de Zalamea o El mejor alcalde, el Rey.

Lope de la Vega y Calderón de la Barca son los creadores de nuestra mejor tradición teatral nacional. Cada uno dio lugar a sus respectivas escuelas de seguidores y epígonos, entre los que podemos citar a personalidades tan eminentes como Guillén de Castro, autor de Las mocedades del Cid (la obra que luego inspiraría a Pierre Corneille su Le Cid, obra inaugural de la polémica entre clásicos y modernos en el vecino país galo); Tirso de Molina, creador de El burlador de Sevilla y convidado de piedra (sobre el tema del Don Juan Tenorio, al que luego volverá, en el siglo XIX, en pleno Romanticismo, José Zorilla); Agustín de Moreto (El lindo don Diego)...

Lope destaca por su facilidad versificatoria y su popularidad entre las gentes sencillas. Su obra es más veloz y menos profunda que la de Calderón, y se dirige fundamentalmente al público de los corrales de comedias. En cambio, Calderón de la Barca, capellán real, es más filosófico y menos prolífico en su producción teatral. Su obra principal, La vida es sueño, es una disquisición sobre el libre albedrío. Es autor también de varios autos sacramentales, llenos de personajes alegórico-simbólicos. Calderón fue el gran renovador de la escenografía, pues trabajaba sobre todo para la corte, para el mundo palaciego; dominaba la tramoya teatral y no le faltaban recursos para llevar a cabo sus innovaciones escénicas. Por su parte, Lope de Vega era el favorito del público, que lo adoraba. Su propia vida era teatral, llena de amoríos, hechos sublimes y sobresaltos tremendos. Sus estrenos se contaban por éxitos y, como dijo Cervantes, ostentaba sin duda la monarquía cómica en España.

De El caballero de Olmedo ha dicho el estudioso Francisco Rico que sus temas o pilares son: el amor, la muerte y el destino. Marcel Bataillon y otros han destacado y estudiado su raíz celestinesca. La obra de Lope, desde su propia denominación de tragicomedia, es un homenaje a la creación de Fernando de Rojas.

Bibliografía y webgrafía

  • Corral de comedias, documento gráfico en la web del Departamento de Lengua del IES Avempace.
  • Lope de Vega, El caballero de Olmedo. Ed.: Joseph Pérez. Madrid, Clásicos Castalia, 1983.
  • Lope de Vega, El caballero de Olmedo. Ed.: Felipe B. Pedraza. Barcelona, Vicens Vives, 1996. Col. Clásicos Hispánicos.

Trabajos de los alumnos

Lírica culta

Teatro

Narrativa, erudición, prosa

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Escritoras del Barroco

Edición, revisión, corrección

  • Primera redacción (septiembre 2019): Letraherido.
  • Revisiones, correcciones: Letraherido.