Renovación escénica en España: Ramón María del Valle-Inclán (1866-1936), Federico García Lorca (1898-1936)

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NOTA: En las pruebas EvAU de septiembre de 2017, de junio de 2018 y de junio de 2019, esta pregunta se refería únicamente a Federico García Lorca (1898-1936),
excluyendo a Valle-Inclán (1866-1936).

La renovación escénica en España anterior a la Guerra civil

En la España anterior a la Guerra civil (1936-1939), hay básicamente dos tipos de teatro:

  • Y un teatro innovador, novedoso, representado fundamentalmente por los intentos renovadores de Jacinto Grau (1877-1958) y Ramón Gómez de la Serna (1888-1963). Además, podríamos añadir a los autores de la Generación del 98, Miguel de Unamuno y sus dramas esquemáticos, Azorín y su teatro antirrealista, que también querían una renovación de la escena española. Pero por supuesto, los que más descuellan, destacando de manera sobresaliente, son Valle-Inclán y García Lorca.

Los autores innovadores no estaban contentos con la vulgaridad y el provincianismo que reinaban en las tablas hispánicas, así que querían experimentar nuevas formas de expresión escénica, abiertos a las nuevas corrientes europeas. Veamos un poco más detenidamente sus aportaciones.

El teatro de la Generación del 98: Azorín (1874-1967), Unamuno (1864-1936), Valle (1866-1936)

Los integrantes de la Generación del 98 -o "generación de los preocupados por España", como también ha sido llamada- cultivaron todos los géneros. En el teatro, sin duda la personalidad más relevante es Valle, genial creador del esperpento. Pero también podemos señalar los esfuerzos de otros autores.

  • Miguel de Unamuno (1864-1936)

Su experiencia teatral resultó un fracaso de público, porque ni atendió a los gustos del respetable ni se sometió a las indicaciones de los empresarios ni escuchó las exigencias de los actores. Unamuno era un intelectual, un filósofo, y tenía para todo una manera personal de ver las cosas. Consideraba que el teatro era poesía dramática, entendida como desnudez, por lo que prescinde de la escenografía. El resultado son así unos dramas esquemáticos, de intriga reducida, diálogos densos más ensayísticos que dramáticos y personajes que monologan en escena sus inquietudes existenciales. Es un teatro intelectual que no gustó al público del momento.

  • José Martínez Ruiz, Azorín (1874-1967)

Se alejó de la estética naturalista del siglo anterior, que él consideraba feísta, y buscó un teatro antirrealista que incorporara el mundo interior, lo subconsciente y lo maravilloso. Enfrenta valores como la tradición y el progreso (Old Spain, 1926), la realidad y el deseo (Brandy, mucho brandy, 1927), la ficción y la realidad (Comedia del arte, 1927).

El teatro vanguardista: Jacinto Grau (1877-1958) y Ramón Gómez de la Serna (1888-1963)

  • Jacinto Grau (1877-1958)

El catalán Grau estaba muy descontento con el teatro comercial de su tiempo. Quiso renovar la escena española, con poco éxito en nuestro país, aunque un éxito considerable en el extranjero.

Cultivó la tragedia y la farsa, donde recrea mitos literarios (como el conde Arnaldos del Romancero o don Juan Tenorio) o pasajes bíblicos (como la parábola del hijo pródigo). Su obra maestra es El señor de Pigmalión (1921), farsa tragicómica, inspirada en el rey de Chipre que dio vida a la estatua que había esculpido. En la obra de Grau, Pigmalión da vida a unos muñecos tan perfectos que parecen humanos, son capaces de pensar y hablar; pero al final se rebelan contra su creador y lo matan. Uno de los muñecos, Pedro de Urdemalas, nombre de raíz cervantina, encarnación del malvado inteligente, le dispara con una escopeta. Y otro, Juan el Bobo, representante de la necedad, lo remata.

Otras obras suyas, expresionistas y simbólicas, son El caballero Varona (1929), La señora guapa (1932) y La casa del diablo (1942).

  • Ramón Gómez de la Serna (1888-1963)

Más que por sus producciones teatrales, bastante flojas, Gómez de la Serna destaca como el vanguardista puro de la preguerra española. Es el hombre-ruptura, el polemista, el innovador. Sus temas son el erotismo y la crítica del convencionalismo social.

Entre sus obras, destacamos El drama del palacio deshabitado (1909), diálogo de unos muertos cuya única señal de vida es el deseo sexual, y Los medios seres (1927), cuyos personajes aparecen en escena con su cuerpo pintado de negro por la mitad, un símbolo de la búsqueda de la felicidad, una visión del ser humano como "medio ser", imperfecto y en lucha perpetua por alcanzar su ideal.

La innovación de Valle-Inclán y García Lorca

Sin duda podríamos afirmar que los que más hicieron por la renovación de la escena hispana en la etapa anterior a la Guerra civil fueron esos grandes genios escénicos llamados Ramón María del Valle-Inclán y Federico García Lorca. De ellos, de sus vidas y sus obras, hablamos a continuación.

La renovación escénica en España: Ramón María del Valle-Inclán (1866-1936)

Puede verse información sobre el autor y su obra en la pregunta de la Wikimpace "El teatro de Valle-Inclán (1866-1936) y la estética del esperpento".

La renovación escénica en España: Federico García Lorca (1898-1936)

Puede verse información sobre el autor y su obra en la pregunta de la Wikimpace "El teatro de Federico García Lorca (1898-1936): las tragedias".

Sobre los criterios de corrección de esta pregunta, ténganse en cuenta los siguientes:

El alumno deberá demostrar haber adquirido los conceptos básicos que le permiten ubicar históricamente las distintas tradiciones teatrales y sus componentes, manejando con propiedad todos los conceptos referidos a los elementos que intervienen en la expresión, la comunicación, la interpretación y la representación escénicas. Sin perjuicio de que pueda desarrollar el tema con cierta libertad, en el texto del alumno no habrían de faltar algunos aspectos esenciales como los que siguen:

1) Contextualización de la renovación escénica emprendida por Valle-Inclán y Lorca en España. Del teatro y la comedia burguesas (Benavente, Muñoz Seca…) a las innovaciones técnicas.

2) Influencias en el teatro de Lorca: el drama rural, el teatro clásico (de Lope de Rueda a Calderón, pasando por Lope), el teatro de títeres, la tragedia griega, Shakespeare, el teatro vanguardista.

3) Modelo de segmentación en etapas de su producción dramática (se ha de ser flexible siempre que el alumno respete unos mínimos criterios historiográficos): la primera, establecida por El maleficio de la mariposa (1920) y el modernismo de Mariana Pineda (estrenada en 1927); la segunda, la de las farsas para guiñol (aquí hay que incidir en el magisterio de Valle-Inclán); la tercera, la de las comedias imposibles (El público, Así que pasen cinco años); y la cuarta, con la plenitud de sus tragedias: Bodas de sangre, Yerma, La casa de Bernarda Alba; a la que se añadiría Doña Rosita la soltera.

4) Temas y características esenciales de su teatro: los temas trascendentales (el amor imposible, la frustración, la tensión trágica entre realidad y deseo pasional, la omnipresente muerte…), el uso lírico de los símbolos, el lenguaje poético (donde conviven tradición —expresiones populares— y vanguardia —metáforas audaces—), la teatralidad ritual aprendida del teatro de Artaud, la exaltación del mundo espontáneo, libre y natural frente a una sociedad rígida y biempensante.

Bibliografía, webgrafía

Edición, revisión, corrección

  • Primera redacción (agosto 2017): Letraherido
  • Revisiones, correcciones: