Diferencia entre revisiones de «Leyendas árabes, orientales y de otras partes del mundo»
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—"Nunca se la ve antes de las '''12 de la noche''' ni después de las '''campanadas del alba'''", opinaba otro asistente a la reunión. | —"Nunca se la ve antes de las '''12 de la noche''' ni después de las '''campanadas del alba'''", opinaba otro asistente a la reunión. | ||
| − | Según la leyenda, la Tapada era una '''dama de cuerpo esbelto y andar garboso''', que asombraba en los vericuetos de la ciudad y '''se hacía seguir por los hombres'''. Nunca se supo de dónde salía. '''Cubierta la cabeza con un velo''', sorpresivamente la veían caminando a dos pasos de algún transeúnte que regresaba a la casa después de divertirse. Sus almidonadas enaguas y sus amplias polleras sonaban al andar y '''un exquisito perfume dejaba a su paso.''' | + | Según la leyenda, la '''Tapada''' era una '''dama de cuerpo esbelto y andar garboso''', que asombraba en los vericuetos de la ciudad y '''se hacía seguir por los hombres'''. Nunca se supo de dónde salía. '''Cubierta la cabeza con un velo''', sorpresivamente la veían caminando a dos pasos de algún transeúnte que regresaba a la casa después de divertirse. Sus almidonadas enaguas y sus amplias polleras sonaban al andar y '''un exquisito perfume dejaba a su paso.''' |
Debía ser muy linda. '''Tentación''' daba '''alcanzarla y decirle una galantería.''' Pero la dama caminaba y caminaba. Como '''hipnotizado''', el '''perseguidor''' iba tras ella, sin lograr alcanzarla. De repente, '''se detenía''' y, '''alzándose el velo''' se enfrentaba con el que la seguía, diciéndole: | Debía ser muy linda. '''Tentación''' daba '''alcanzarla y decirle una galantería.''' Pero la dama caminaba y caminaba. Como '''hipnotizado''', el '''perseguidor''' iba tras ella, sin lograr alcanzarla. De repente, '''se detenía''' y, '''alzándose el velo''' se enfrentaba con el que la seguía, diciéndole: | ||
Revisión de 19:20 8 abr 2018
Contenido
Leyendas japonesas
Tanabata
La leyenda cuenta que hace miles de años, la hija del rey celestial Tentei (天帝), conocida como Orihime (織姫), algo que vendría a significar "princesa tejedora", tenía un increíble talento para tejer, y desarrollaba su talento a orillas del río Amanogawa (天の川), que es nuestra Vía Láctea. El rey Tentei estaba encantado con las telas que hacía su preciosa hija y ella le complacía cada día de su vida, algo que le impedía conocer a alguien de quien enamorarse, lo cual la entristecía profundamente.
Tentei, al ver la tristeza de su hija, decidió planear un encuentro entre ella y un pastor que estaba al otro lado del río Amanogawa, Hikoboshi (彦星), para mejorar el estado de ánimo de la princesa. Cuando ambos se encontraron, el amor surgió inmediatamente entre los dos, que quedaron prendados uno del otro. No mucho tiempo después se casaron y se podría decir que vivían felices. Pero el amor no siempre es justo y puede cegarnos de la realidad. Y eso fue lo que a ambos les ocurrió, se olvidaron de su realidad.
Orihime dejo de tejer e Hikoboshi descuidó su ganado dejando que se desperdigara por todo el cielo. Tentei observó furioso dicha irresponsabilidad y separó a los amantes, cada uno a un lado del río Amanogawa, como castigo por su comportamiento. Pero un padre es un padre y, al ver las lágrimas de su hija por no poder ver a su amado, decidió hacer algo por ella. Le prometió que volvería a ver a su amado, pero solo una vez cada año, el séptimo día del séptimo mes, y solo si ella había cumplido con sus tareas.
Muy contenta, la princesa aceptó inmediatamente y se dispuso a trabajar con esmero para ver a su amado ese año. Pero el destino a veces es cruel y, al llegar el séptimo día del séptimo mes, se dio cuenta que no podía acercarse a su amado, pues no había puente que atravesara el río Amanogawa. Ambos amantes estaban tristes en las orillas del río y la princesa comenzó a llorar desconsolada por su desdicha.
Pero esto es una historia de amor y no puede terminar de esta manera tan poco romántico. La princesa lloró tanto que una bandada de urracas vino atraída por un llanto tan triste. Observaron la situación en que la princesa se hallaba y le prometieron que ellas harían de puente cada año, siempre y cuando no lloviera. Es así como los amantes consiguieron verse cada año y, cuando llovía, debían esperar al año siguiente para poder consumar su amor
Más información:
- Tanabata (Leyenda japonesa), entrada en Letr@herida, blog de literatura.
Leyendas hispanoamericanas
El duende de San Gerardo
En el poblado de San Gerardo, una localidad sumamente cercana a Riobamba, un sujeto de nombre Juan laboraba en un lugar apartado del bosque, el cual se encontraba muy lejos de la parroquia del pueblo. De hecho, para llegar a su sitio de trabajo, el hombre tenía que cruzar un espeso bosque. Por eso, todos los días salía de su domicilio antes de que el reloj marcara las 8:00 de la mañana. Luego de un par de horas de incesante caminar, llegaba a su destino y comenzaba a trabajar hasta después de las 8:00 de la noche, momento en el que retornaba a su hogar.
En una de esas veces en las que Juan regresaba a su casa, tuvo la sensación de que alguien lo venía siguiendo. Al principio, decidió no darle importancia a ese hecho, pues pensó que se trataba del viento que movía las hojas de los árboles. Después de un rato de seguir caminando oyó una fuerte voz que le dijo:
– Por ninguna razón mires para atrás. Lo único que quiero es que me des el cigarro que llevas en la mano.
No se sabe por qué razón Juan le hizo caso a la misteriosa voz. Lo importante es que, al día siguiente, para no quedarse sin pitillos que fumar, el hombre se llevó una cajetilla completa.
Una vez más, a medio camino de su casa, la voz le pidió que le diera un cigarrillo. Juan se hizo el despistado, pero logró ver a través del rabillo del ojo que quien le pedía los cigarros era un hombre de muy baja estatura que en su mano izquierda llevaba un látigo y en la derecha, un sombrero demasiado grande.
Al arribar a su casa, esta vez el hombre le contó lo que había pasado a su mamá, quien le aconsejó que, desde el día siguiente, no saliera de su casa sin llevar una cruz consigo, a fin de que ese amuleto lo protegiera.
El sujeto se llevó la cajetilla de cigarros y el crucifico en su pantalón. En esa ocasión, el duende no le pidió cigarrillos, sino que simplemente empezó a darle latigazos por la espalda.
El dolor que Juan sentía producto de los azotes era casi insoportable. Por eso, se armó de valor y tomó la cruz con una de sus manos y se la enseñó al enano.
En ese instante, la criatura desapareció en la oscuridad del bosque y nunca más se le volvió a ver.
La Dama Tapada
Hace más de doscientos años, en las calles apartadas de Guayaquil, Ecuador, los trasnochadores veían a la Dama Tapada.
—"Anoche vi a la Dama Tapada", contaban en una reunión de amigos.
—"Son puros cuentos", respondía algún amigo con aires de valentón. "Yo nunca me he tropezado con ella".
—"Nunca se la ve antes de las 12 de la noche ni después de las campanadas del alba", opinaba otro asistente a la reunión.
Según la leyenda, la Tapada era una dama de cuerpo esbelto y andar garboso, que asombraba en los vericuetos de la ciudad y se hacía seguir por los hombres. Nunca se supo de dónde salía. Cubierta la cabeza con un velo, sorpresivamente la veían caminando a dos pasos de algún transeúnte que regresaba a la casa después de divertirse. Sus almidonadas enaguas y sus amplias polleras sonaban al andar y un exquisito perfume dejaba a su paso.
Debía ser muy linda. Tentación daba alcanzarla y decirle una galantería. Pero la dama caminaba y caminaba. Como hipnotizado, el perseguidor iba tras ella, sin lograr alcanzarla. De repente, se detenía y, alzándose el velo se enfrentaba con el que la seguía, diciéndole:
—Míreme como soy... Si ahora quiere seguirme, sígame...
Una calavera asomaba por el rostro y un olor a cementerio reemplazaba el delicioso perfume. Paralizado de terror, loco o muerto quedaba el hombre que la había perseguido. Si conservaba la facultad de hablar, podía contar luego que había visto a la Dama Tapada.
Bibliografía, webgrafía
- LU- 04. Literatura medieval europea, web del IES Avempace.
- CALERO HERAS, José, "Tema 4. Literatura medieval", en Literatura universal. Bachillerato. Barcelona, Octaedro, 2009, pp. 54-76.
- IBORRA, Enric, "Tema 3. Literatura medieval", en Literatura universal. Bachillerato. Alzira, Algar, 2016, pp. 54-84.
- CLAVERO, Carlos, Leyendas argentinas, entrada en Ínsula Zagalia, bitácora de LIJ.
- Leyendas populares argentinas, documento en la web del Departamento de Lengua del IES Avempace.
- Cuentos legendarios de la antigua China, documento en la web del Departamento de Lengua del IES Avempace.
Edición, revisión, corrección
- Primera redacción (diciembre 2017): Letraherido, Soraya Fuentes, Sabrina Yahi, Sandra Heredia
- Revisiones, correcciones: Letraherido