''Un enemigo del pueblo'' (1882): críticas a la democracia
Uno de los aspectos más controvertidos de Un enemigo del pueblo (1882), de Ibsen, es que el héroe del drama, el doctor Tomas Stockmann (y a través suyo, el autor) ataca la democracia.
En su lucha contra la sociedad, Stockman descubre, al ser tratado de manera deplorable por sus conciudadanos, que el problema trasciende la querella del balneario, cuyas aguas emponzoñadas quiere denunciar. Según dice, el verdadero problema "descansa sobre un pestilente suelo de mentiras" mantenido por la masa, "la maldita mayoría compacta y liberal" que es enemiga de la verdad y de la libertad.
El doctor sostiene que "la mayoría nunca tiene la razón" y se indigna porque el criterio de esa "terrible y aplastante mayoría" formada por "tontos" sea el que prevalezca por encima del criterio de una minoría de sabios. Para él, "el hombre llano, los ignorantes y los inmaduros de la sociedad" no tienen el mismo derecho a gobernar que "las personas espiritualmente distinguidas". Stockmann cree en una aristocracia en el sentido etimológico, una minoría de los más preparados moral e intelectualmente.
Ibsen sigue en esto a otros críticos célebres de la democracia y el liberalismo, como el francés Alexis de Tocqueville.