''Un enemigo del pueblo'' (1882): críticas a la democracia
Uno de los aspectos más controvertidos de Un enemigo del pueblo (1882), de Ibsen, es que el héroe del drama, el doctor Tomas Stockmann (y a través suyo, el autor) ataca la democracia.
En su lucha contra la sociedad, Stockman descubre, al ser tratado de manera deplorable por sus conciudadanos, que el problema trasciende la querella del balneario, cuyas aguas emponzoñadas quiere denunciar. Según dice el doctor, el verdadero problema "descansa sobre un pestilente suelo de mentiras", mantenido por la masa, "la maldita mayoría compacta y liberal", que es enemiga de la verdad y de la libertad.
El doctor sostiene que "la mayoría nunca tiene la razón" y se indigna porque el criterio de esa "terrible y aplastante mayoría" formada por "tontos" sea el que prevalezca por encima del criterio de una minoría de sabios. Para él, "el hombre llano, los ignorantes y los inmaduros de la sociedad" no tienen el mismo derecho a gobernar que "las personas espiritualmente distinguidas". Stockmann cree en una aristocracia en el sentido etimológico del término, en una minoría de los más preparados moral e intelectualmente.
Ibsen sigue en esto a otros críticos célebres de la democracia y del liberalismo, como el francés Alexis de Tocqueville (1805-1859), quien en La democracia en América (1835 y 1840), ya había alertado de los peligros de una "tiranía de la mayoría", contra la que un individuo de talento estaría indefenso. John Stuart Mill, Jorge Luis Borges, entre otros, vertieron también en su día sus prevenciones contra la democracia, que se basa en el dominio de los más sobre los menos, aunque la minoría sea más inteligente.
En Un enemigo del pueblo, Stockmann afirma que el director de prensa Hovstad engaña a sus lectores cuando afirma que el vulgo "es el auténtico núcleo del pueblo", dice que "el vulgo es solo la materia prima con la que el pueblo hará personas". Stockmann sigue las teorías evolucionistas del científico británico Charles Darwin en El origen de las especies (1859), quien afirmaba que los seres humanos, como el resto de los animales, habían evolucionado en el tiempo mediante el mecanismo de la selección natural. Y también parece inspirado en las ideas eugenésicas del biólogo Francis Galton, para quien la eugenesia era la ciencia que permitiría "mejorar la raza". Eso sí, Stockmann no defiende ideas extremas como la reclusión o la esterilización contra los pobres o los deficientes psíquicos y físicos. Él cree que "la pobreza, la miseria y las calamidades de la vida" son las que producen el embrutecimiento moral de los desfavorecidos. Por eso, al final de la obra quiere convertirse en el médico de "los pobres, los que no pagan" y anhela fundar una escuela con una pedagogía alternativa que permita integrar a los marginados.