''Edipo rey''. Texto 7 y cuestiones relacionadas

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Sófocles, Edipo, rey. Traducción de Assela Alamillo

Edipo.—   ¿Qué es, pues, para mí digno de ver o de amar, o qué saludo es posible ya oír con agrado,
          amigos? Sáquenme fuera del país cuanto antes, saquen, oh amigos, al que es funesto en gran medida,
          al maldito sobre todas las cosas, al más odiado de los mortales incluso para los dioses.
Corifeo.— ¡Desdichado por tu clarividencia, así como por tus sufrimientos! ¡Cómo hubiera deseado
          no haberte conocido nunca!
Edipo.—   ¡Así perezca aquel, sea el que sea, que me tomó en los pastos, desatando los crueles
          grilletes de mis pies, me liberó de la muerte y me salvó, porque no hizo nada de agradecer! Si hubiera
          muerto entonces, no habría dado lugar a semejante penalidad para mí y los míos.
Coro.—    Incluso para mí hubiera sido mejor.
Edipo.—   No hubiera llegado a ser asesino de mi padre, ni me habrían llamado los mortales esposo de
          la que nací. Ahora, en cambio, estoy desasistido de los dioses, soy hijo de impuros, tengo hijos
          comunes con aquella de la que yo mismo —¡desdichado!— nací. Y si hay un mal aún mayor que el
          mal, ése alcanzó a Edipo.
Corifeo.— No veo el modo de decir que hayas tomado una buena decisión. Sería preferible que ya
          no existieras a vivir ciego.
Edipo.—   No intentes decirme que esto no está así hecho de la mejor manera, ni me hagas ya
          recomendaciones. No sé con qué ojos, si tuviera vista, hubiera podido mirar a mi padre al llegar al
          Hades, ni tampoco a mi desventurada madre, porque para con ambos he cometido acciones que
          merecen algo peor que la horca. Pero, además, ¿acaso hubiera sido deseable para mí contemplar el
          espectáculo que me ofrecen mis hijos, nacidos como nacieron? No por cierto, al menos con mis ojos.
          Ni la ciudad, ni el recinto amurallado, ni las sagradas imágenes de los dioses, de las que yo,
          desdichado —que fue quien vivió con más gloria en Tebas—, me privé a mí mismo cuando, en
          persona, proclamé que todos rechazaran al impío, al que por obra de los dioses resultó impuro y del
          linaje de Layo. Habiéndose mostrado que yo era semejante mancilla, ¿iba yo a mirar a estos con ojos
          francos? De ningún modo. Por el contrario, si hubiera un medio de cerrar la fuente de audición de mis
          oídos, no hubiera vacilado en obstruir mi infortunado cuerpo para estar ciego y sordo. Que el
          pensamiento quede apartado de las desgracias es grato.

Pregunta 1 — Sitúe el momento de la acción a la que pertenece el fragmento citado relacionándolo con el desarrollo de la tragedia

Criterios de corrección (Universidad de Zaragoza)

El alumno deberá reconocer que el fragmento escogido corresponde al desenlace de la obra, cercano su término, pues Edipo está en escena tras haberse arrancado los ojos al conocer la trágica verdad, como se deduce de las alusiones a la ceguera, a la clarividencia, etc. A partir de esta certeza, puede el alumno reconocer el final catártico de la tragedia, o cómo se alcanza el clímax tras el desarrollo del planteamiento y nudo en los tramos anteriores.

También es dable observar la soledad trágica del protagonista, que dialoga con un Coro y su Corifeo.

Desarrollo de la pregunta 1

Este fragmento se halla al final de la tragedia, un poco antes del término de la misma. Edipo ya ha descubierto la amarga verdad. Él es el asesino que buscaba, el maldito de los dioses, el responsable de que sobre su reino se haya ceñido la peste, el impuro despreciado por el Olimpo. Sófocles ya ha realizado sabiamente el planteamiento del problema y el nudo dramático. Ahora solo le quedaba avanzar hacia la resolución del conflicto con el desenlace. El autor griego ha sabido manejar sabiamente la acción para llevarla a su fin y sobrecoger a un público que ya conocía de memoria el caso de Edipo, sí, pero que nunca había visto que un dramaturgo le presentara de aquella manera, cuasi policiaca, el argumento.

Sófocles ya ha puesto en escena el increíble encuentro de Edipo con Tiresias, el adivino ciego, quien le advirtió de que era mejor para él no saber la verdad. Tiresias lo conminó a que cejara en su búsqueda, pero el héroe no quiso hacer caso. Y a medida que avanzan sus pesquisas, la cruel verdad va apareciendo ante sus ojos. Y es por eso precisamente, por lo que en este fragmento final Edipo ya comparece en la escena con ellos arrancados, porque está cansado de mirar, porque es demasiado horrible lo que ve. Él mismo pide ser sacado del país, para que los dioses cejen en su maldición y el orden pueda ser respaldado, algo imposible mientras el impuro sigue en los límites territoriales del reino de Tebas.

La tragedia llega así a su punto culminante, a su clímax. En medio del horror del público, Edipo comparece en escena con la cara ensangrentada y dialoga con el coro y su corifeo. Podemos imaginar el efecto en el público. Pura catarsis, como pedía Aristóteles. La enseñanza moral en todo su esplendor:

Nadie escapa a su destino, ni siquiera los reyes.

Edipo, rey, una lección magistral de hacer teatro. El modelo perfecto de la perfecta tragedia. Insuperable. Eterno.

El corifeo confirma que no hay caso más desgraciado que el de Edipo y que, paradójicamente, este se muestra más clarividente ahora que él mismo se ha cegado. El desgraciado rey tebano maldice a quien, en su día, lo salvó de perecer, porque hubiera preferido la muerte a saber la amarga verdad, que él mismo buscó sin descanso. El corifeo interviene de nuevo para decir que más le valdría a Edipo haber muerto, antes que haberse cegado: su caso es tan trágico que resulta imposible seguir viviendo después de haberse encontrado con su destino impuro. Pero el rey cierra el fragmento con su última intervención, apasionada, defendiendo su decisión de haberse cegado y asegurando que no solo se habría quedado ciego, sino también sordo si hubiera sabido un medio de tapar sus tímpanos.

Pregunta 2 — Comente la función del Coro —y de su director, el Corifeo— en la tragedia ayudándose de su intervención en este fragmento

Criterios de corrección (Universidad de Zaragoza)

Es la pregunta complementaria de la anterior toda vez que una de las funciones esenciales del Coro y Corifeo consistía en cuestionar a los personajes ofreciendo el punto de vista del pueblo, actuar como mediador entre la trama mítica y el temor por las consecuencias de las acciones de los héroes, función ampliamente demostrada en el fragmento escogido. Es, por tanto, el Coro elemento primordial en la tragedia griega en tanto que intermediario entre escena y público y en tanto que censor moral y colectivo de todo lo que sucede.

El alumno, si lo desea, puede redondear con solvencia el comentario recordando otras funciones del Coro, como la de resumir en ocasiones la acción, anticipar sus consecuencias, realizar plegarias o aparecer y desaparecer de la escena separando así episodios de la representación.

Desarrollo de la pregunta 2

El coro, en el teatro griego, es un personaje colectivo muy importante para la acción dramática. Representa algo así como la voz del pueblo, es un mediador entre la escena y el público. Unas veces, actúa como un censor moral y colectivo; en otras ocasiones, resume la acción para el espectador, anticipa lo que va a pasar, realiza plegarias o señala el comienzo y final de cada episodio dramático entrando y saliendo de escena.

El coro actúa como un personaje unitario, por lo que todos los actores que lo forman repiten al unísono las mismas palabras. Dentro de él, hay un personaje principal, que es el corifeo, algo así como su director, portavoz o portaestandarte. A veces, el corifeo actúa como un miembro más del coro, repitiendo las mismas palabras que todos. Pero en ocasiones, como ocurre en este fragmento, apuntilla el decir general, lo precisa con sus propias palabras. Todo ello se hace para facilitar la catarsis (depuración) del público, para que la tragedia tenga su efecto sobre el espectador y la historia lo horroriza, le enseñe para el futuro.

En este fragmento concreto de Edipo, Rey, cabe decir que la escena se ubica justo al final de la obra, cuando Edipo ya ha conocido la cruel verdad (él es el asesino de su padre Layo y ha desposado a su propia madre, Yocasta, con la que ha tenido varios hijos). El destino vaticinado al héroe se ha cumplido irremediablemente. Edipo es el maldito por los dioses que él andaba buscando, el responsable de la plaga en su reino. Nadie escapa a su suerte. Todos somos juguetes en manos de los dioses. Es por eso por lo que comparece en escena ensangrentado: porque se ha arrancado los ojos, desesperado por las cosas que ha tenido que ver y vivir.

El fragmento comienza con Edipo defendiendo su decisión: ya no quiere ver más, por eso se ha cegado. El desgraciado rey pide que lo saquen del país, pues él es el impuro que ha traído la desgracia a su reino. El corifeo lo considera clarividente en su ceguera, pues el Rey "ve" perfectamente su nueva situación. Antes, el clarividente era el adivino Tiresias, también ciego, quien había vaticinado a Edipo su desgraciado final.

Edipo sigue con una intervención en la que maldice a su salvador en la infancia, quien quiera que hubiese sido, y dice que habría preferido no haber sobrevivido. El coro le da la razón, el de Edipo es el más desgraciado caso entre los mortales: asesino de su padre, incestuoso hermano de sus propios hijos, hombre impuro... El corifeo insiste en que sería mejor que hubiera muerto, antes que haberse quedado ciego. Pero el tebano insiste en la bondad de su decisión, amplificándola, pues de haber podido no solo se habría quedado ciego, sino también sordo. Deja si claro su deseo de desaparecer de un mundo que tan cruelmente lo ha maltratado.

En definitiva, en este fragmento podemos ver muy bien la función del coro y el corifeo en el teatro griego. Por un lado, es un personaje colectivo que ofrece al público la reflexión moral y filosófica, facilitando así la catarsis de la tragedia. Pero por otro, puede convertirse en un interlocutor directo del personaje que está en escena -en este caso, Edipo-. Creemos que esta es una de las principales innovaciones aportadas por Sófocles, que renovó de manera inteligentísima el teatro heleno, ampliando dramáticamente la función del coro y del corifeo.

Con razón consideraba Aristóteles esta tragedia como la obra perfecta y el modelo a seguir por todas las demás.

Bibliografía, webgrafía

  • CALERO HERAS, José, "Tema 2-Literatura griega y 3-Literatura latina", en Literatura universal. Bachillerato. Barcelona, Octaedro, 2009, pp. 20-52.
  • IBORRA, Enric, "Tema 1. Antigüedad (II): Literaturas griega y latina", en Literatura universal. Bachillerato. Alzira, Algar, 2016, pp. 33-58.
  • AGUASCA, Raquel y otros, "Tema 1. La literatura en la Antigüedad", en Literatura universal. Primero de Bachillerato. Valencia, Micomicona, 2015, pp. 8 a 43.

Edición, revisión, corrección

  • Primera redacción (enero 2021): Letraherido
  • Revisiones, correcciones: Letraherido