''Los santos inocentes'' (1981): Texto 2 y pregunta anexa (La denuncia social)

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   "y, a la mañana siguiente, el señorito Iván (...) se sentía incómodo ante el tenso hermetismo del Quirce, ante su olímpica indiferencia,
   ¿es que te aburres?,
le preguntaba, y el Quirce,
   mire, ni me aburro ni me dejo de aburrir,
y tornaba a guardar silencio, ajeno a la batida, pero cargaba con presteza y seguridad las escopetas (...) El señorito Iván intentaba ganarse al Quirce, insuflarle un poquito
de entusiasmo, pero el muchacho, sí, no, puede, a lo mejor, mire, cada vez más lejano"


Pregunta - Señale a QUÉ MOMENTO de Los santos inocentes corresponde este pasaje. A continuación, DESARROLLE EL EPÍGRAFE «La denuncia social y la imagen de la España rural en Los santos inocentes

El estudiante debe reconocer en el pasaje la participación del Quirce en la batida de caza al servicio del señorito Iván. Podría recordar –aunque no es obligatorio que lo haga- que el origen de esa participación es el accidente de Paco el Bajo, y que la consecuencia del descontento del señorito Iván con el Quirce será su sustitución por el Azarías, que provocará el desenlace fatal de la novela. La respuesta al epígrafe «La denuncia social y la imagen de la España rural en Los santos inocentes» habrá de ser más detallada, aunque el corrector deberá tener muy en cuenta las limitaciones de tiempo de la prueba. Desde su propio título (que apela a la matanza de los menores de dos años decretada por Herodes según el Evangelio de san Mateo), la novela adopta una actitud de denuncia ante los abusos e injusticias ejercidos contra los más débiles, acorde a esa preocupación ética y social que tiñe tantas otras novelas del autor. A esa luz cabe entender la presencia tan frecuente en esas obras de seres frágiles o desvalidos – niños, ancianos, dementes-, condición que en el caso de Los santos inocentes afecta a dos personajes limitados intelectualmente, como la Niña Chica, deficiente profunda, o el peculiar Azarías. Pero la idea de desamparo cobra en el texto un indudable sesgo social, para alcanzar a toda la familia de Paco el Bajo y, a través de ella, a todos los oprimidos en esa España rural que sirve de escenario a la novela (y es también, de algún modo, protagonista de la misma). Es ese ámbito latifundista el marco en el que se dibuja el contraste entre los opresores y los oprimidos, entre el mundo de los señores –el de la caza y el banquete, el lujo y el devaneo amoroso- y un submundo en el que conviven las penurias económicas, el hacinamiento y el analfabetismo. Si la condición de los señores se revela a través de la actitud despótica, violenta y cínica del señorito Iván, la actitud de los criados tan sólo puede llevar de la obediencia ciega de Paco a la amarga resignación de su esposa, la Régula, o de la indiferencia del Quirce a las esperanzas puestas en una vida mejor para la despierta Nieves, cruelmente frustradas por las necesidades de la familia. El abuso y el desprecio constituyen así el pan cotidiano de esa realidad social construida sobre el inmovilismo y la desigualdad, amparada –o tolerada con complicidad- por las jerarquías políticas y religiosas. De ahí que el único atisbo de rebelión venga de la mano de un hombre limitado mentalmente, de un ser inocente, incapaz de comprender el peso de ese mundo que le rodea. El estudiante podrá atender a alguna de estas cuestiones en su respuesta, aunque las presentes indicaciones son meramente orientativas. Una respuesta distinta, pero coherente, podrá merecer también la máxima calificación.