Diferencia entre revisiones de «El tema del doble en “William Wilson”, de Edgar Allan Poe»

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relación del tema con los nuevos descubrimientos científicos en torno a la mente humana.
 
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También se valorará positivamente citar '''otros ejemplos literarios''' de desarrollo del mismo tema (''Doctor Jekyll y Mr. Hyde'', ''El Horla'', ''El Retrato de Dorian Gray''.)
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También se valorará positivamente citar '''otros ejemplos literarios''' de desarrollo del mismo tema (''Doctor Jekyll y Mr. Hyde'', ''El Horla'', ''El Retrato de Dorian Gray'').
  
 
==El tema literario del doble antes de Edgar Allan Poe==
 
==El tema literario del doble antes de Edgar Allan Poe==

Revisión de 19:19 24 nov 2014

Criterios de corrección

Se valorará detectar cómo se construye el tema del doble (narración en primera persona, un sujeto dividido en dos, la imaginación y la percepción alteradas), la relación del tema con los nuevos descubrimientos científicos en torno a la mente humana.

También se valorará positivamente citar otros ejemplos literarios de desarrollo del mismo tema (Doctor Jekyll y Mr. Hyde, El Horla, El Retrato de Dorian Gray).

El tema literario del doble antes de Edgar Allan Poe

Doppelgänger es el vocablo alemán para el doble fantasmagórico de una persona viva. La palabra proviene de doppel, que significa "doble", y gänger, traducida como "andante". Su forma más antigua, acuñada por el novelista Jean Paul en 1796, es Doppeltgänger, 'el que camina al lado'. El término se utiliza para designar a cualquier doble de una persona, comúnmente en referencia al gemelo malvado o al fenómeno de la bilocación. También se usa el vocablo sosias, procedente de la literatura latina.

Los Doppelgänger aparecen en varias obras literarias de ciencia ficción y fantasía, en las cuales son un tipo de metamorfo o avatar que imita a una persona o especie en particular por alguna razón, generalmente nefasta. El tema del doble siempre ha fascinado a la humanidad y también, naturalmente, a los escritores, deseosos siempre de agradar / intrigar a su público lector.

  • En la literatura anterior al romanticismo el tema del doble aparece prefigurado en el tema del sosias o de los gemelos, utilizado para lograr un efecto cómico en obras cómicas como Anfitrión, de Plauto y Molière; Menecnos (Los gemelos), de Plauto; o La comedia de las equivocaciones, de Shakespeare. Es un tema frecuente en la mitología clásica: en Anfitrión, Júpiter toma la apariencia de Anfitrión para unirse a la mujer de este, Alcmena, y es ayudado en su adúltera aventura por su hijo, el dios y mensajero de los dioses Mercurio, quien adopta la forma del criado Sosias y hace pensar a este, cuando se encuentra ante sí mismo, que se ha vuelto loco, que se ha desdoblado sin saber cómo. La comedia, en extremo hilarante, termina con un Anfitrión confortado pensando que, por lo menos, quien le ha puesto los cuernos es nada menos que el jefe de los dioses. Como fruto de los amores ilícitos de Alcmena y Júpiter, nacerá un nuevo héroe de la humanidad: Hércules.
  • También aparece el tema del doble en la literatura de la Edad Media, por ejemplo en el ciclo artúrico.
  • El romanticismo se interesa por el fenómeno del doble como materialización del lado oscuro y misterioso del ser humano (lo que Jung llamará la Sombra). Mario Praz sugiere que cuando el público llama Frankenstein a la criatura del doctor Frankenstein no está tan equivocado como parece, pues el monstruo es de algún modo un desdoblamiento de su creador: su otro yo, su alter ego, su doble.
  • En Los elixires del diablo, de E. T. A. Hoffmann, Medardo, el protagonista, sufre la persecución de un doble que en ocasiones es corpóreo, pero otras veces parece una parte escindida de la psique del propio Medardo. Es probable que en su estudio de la literatura psiquiátrica de la época (o en sus visitas a manicomios) Hoffmann topara con casos que hoy se catalogarían como esquizofrenia (Medardo y William Wilson tienen la misma enfermedad). Su propio estado mental llegó a ser muy confuso durante la redacción de la primera parte de la obra, Medardo, que tuvo para él un efecto terapéutico, sanador.

El tema del doble en "William Wilson", de Edgar Allan Poe

El narrador comienza hablando del colegio del reverendo doctor Bransby, en Inglaterra, donde William Wilson está interno y donde es el líder de los estudiantes, hasta que conoce a un joven (su doble) que tiene su mismo nombre y apellidos; con él mantendrá una fuerte rivalidad y de él obtendrá a la vez una extraña protección . Después del colegio, comienzan a aparecer los vicios del protagonista. Ingresa en Oxford, donde se nos describen continuas fiestas, apuestas… Aquí, encontrará a su doble de una manera fantasmal, y este le sigue a todas las partes como si de una fusión entre los dos se tratara.

El doble de William Wilson no personifica las tendencias malignas del protagonista, sino que es la voz de su conciencia. Este doble se comporta como una especie de ángel amonestador para William Wilson y actúa como una especie de Yo mejor y amenazador que lo persigue por toda Europa. Se cruza en su camino para arruinar sus actos o frustrar sus planes que, si se hubieran realizado, habrían culminado en un perjuicio irreparable para otras terceras personas.

En este caso nos enfrentamos a una semejanza inicial que se irá aumentando conforme la historia vaya avanzando, pero que se centra especialmente en el parecido físico. Además de esta semejanza física inicial, a lo largo de la historia el doble imita la forma de vestir e incluso de caminar de Wilson, por lo que cada vez es más difícil que sean diferenciados. A estos hechos, hay que añadir que ambos nacieron el mismo día y el mismo año.

La narración en primera persona de un personaje que, bajo el nombre de William Wilson (que no es su verdadero nombre), nos cuenta el extraño suceso del que ha sido víctima, cómo ha sido “esclavo de circunstancias que escapan al control humano”.

Etapas de la relación entre William Wilson y su doble

La relación entre ambos ha pasado por varias etapas:

  • Al principio, se convierte en un competidor para William Wilson, al que, sin embargo éste no consigue odiar, quizá porque en el fondo son bastante similares. Sí que le inspira cierta inquietud debido a que la figura del doble tiene algo de sobrenatural, de terrorífico.
  • Más tarde, conforme el doble va resaltando la semejanza entre ellos, William Wilson va creando un odio y un desprecio hacia él. En un determinado momento, el protagonista no soporta la impresión de verse a sí mismo en los rasgos de su doble mientras dormía y huye.
  • Cada vez que vuelvan a encontrarse, y vayan creciendo las semejanzas físicas entre ellos, será para que el doble desbarate los perversos planes de William Wilson: de deshonor en Oxford, ambición en Roma, venganza en París, apasionado amor en Nápoles, avaricia en Egipto, etc.
  • Finalmente William Wilson no soporta más la perseverancia de su doble y decide plantarle cara retándolo a un duelo. William termina matando a su doble y, para su sorpresa, también se mata a sí mismo.

El tema del doble después de Poe: Influencia de "William Wilson"

En investigaciones

El tema del doble ha constituido materia de análisis para numerosos investigadores dentro del marco de disciplinas muy diversas, como la historia del arte, la filosofía, la sociología o las ciencias de la comunicación. Ha sido tema también de estudio y análisis para una buena parte de la crítica moderna (psicocrítica freudiana, la sociocrítica o la mitocrítica de Gilbert Durand).

En la literatura, el cómic y el cine

El tema del doble es antiguo en la tradición literaria, como queda dicho más arriba. Plauto, Molière, Shakespeare lo tocaron en sus obras. Poe, a su vez, se inspiró en Los elixires del diablo, de E. T. A. Hoffmann y en otras novelas góticas alemanas. Otros escritores han reconocido haberse inspirado en Poe para escribir sus relatos sobre el tema del doble, por ejemplo:

  • Oscar Wilde, en El retrato de Dorian Gray, en el que Dorian llega a apuñalar su retrato para desembarazarse de su personalidad maligna y, al hacerlo, se mata a sí mismo, como el Wilson de Poe.
  • Robert Louis Stevenson, quien toma de Hoffmann el tema de la pócima, el bebedizo que convierte a quien lo toma en una versión maligna de sí mismo en Dr. Jekyll y Mr. Hyde.

Otras obras importantes de la tradición literaria que tratan el tema del doble son las siguientes:

  • La sombra, de Hans Christian Andersen, quien propone una versión alegórica del doble en su relato: un sabio delega en su sombra ciertas responsabilidades, cada vez mayores; finalmente, se trocan las tornas y la sombra usurpa la personalidad de su antiguo amo.
  • También Dostoievsky (El doble) y Maupassant (Le Hurla) escriben sobre el doble.
  • Orlando, de Virginia Woolf (sobre la hipotética bisexualidad del ser humano).
  • Incluso en una autora reciente, la rusa judío-francesa Irène Némirovsky, aparece el tema del doble. Irène era admiradora de El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde, su libro favorito, que leyó a los quince años. En realidad, el tema del reflejo odiado, se halla presente en toda su obra: Golder, que se ve envejecer ante el espejo en David Golder; Darío Asfar, que es “un animal salvaje perdido lejos del bosque”, “un hechicero”, una variante del cuento del licántropo, en El maestro de almas. En las obras de Némirovsky los personajes se levantan con la esperanza puesta en Occidente, pero se acuestan siempre en Oriente. En cierta forma, la escritora hace la sátira de una integración imposible, del “desprecio burgués” de esa Francia que se pretende madre hospitalaria, pero en realidad es madrastra. Es decir, ella trata el tema del doble pero desde la perspectiva de una esquizofrenia identitaria como judía, exiliada, rusa y francesa.
  • El mismísimo Peter Pan, del escritor escocés James Matthew Barrie, tuvo problemas con su sombra o doble.
  • Y hasta un personaje de cómic, como el vaquero Lucky Luke, de Morris y Goscinny, se pelea con su sombra, a ver quién dispara más rápido.
  • Y también hay personajes cinematográficos: El conocido personaje Gollum, de El señor de los anillos, es un ser con dos personalidades escindidas, como William Wilson.
  • Igual que Spiderman que, en uno de los episodios más conocidos de sus aventuras, tiene que enfrentarse a su “yo” oscuro.
  • Lo mismo ocurre en Cisne negro, historia de una bailarina de personalidad escindida.

Todas estas criaturas tienen que ver con el tema del doble, uno de los más apasionantes y más tratados en la historia de las letras universales, y no siempre desde el lado de lo siniestro, a veces también con afanes de crítica social (por ejemplo, en El príncipe y el mendigo, de Mark Twain) o simplemente con intención humorística (como en Anfitrión, de Plauto).

Bibliografía, webgrafía

  • CALERO HERAS, José: Literatura universal. Bachillerato. Barcelona, Octaedro, 2009, tema 7, p. 134 y pp. 146-150.

Edición, revisión, corrección

  • Primera redacción (noviembre 2014): AnaGranel
  • Revisiones, correcciones: Letraherido.