La figura de la madre en ''El vino de la soledad'', de Irène Némirovsky

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Revisión de 16:48 8 abr 2016 por Letraherido (Discusión | contribuciones) (La figura de la madre en El vino de la soledad, de Irène Némirovsky)

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Criterios de corrección

En la pregunta sobre la figura de la madre en El vino de la soledad la respuesta habrá de ser doble y paradójica: la madre es una presencia pero también una ausencia en la vida de Elena, no por casualidad de nombre Bella, “única, ferozmente mujer” y finalmente una arpía, un monstruo. Personaje egocéntrico que se resiste a envejecer, caprichosa, anclada en un modo de vida acomodado y cuyo mundo gira en torno al cuidado personal y las aventuras amorosas; su horizonte mental se halla lejano de la realidad circundante, que es incapaz de percibir, razón por la que se abstrae de su función de madre. Su abandono es uno de los grandes lastres que arrastra la vida de Elena, condenada a sustitutos de ese amor ausente, tratando siempre de atraerse la atención del padre (entregado al juego) y contando con el único apoyo afectivo de su institutriz Madame Rose. Por eso los contrastes son hirientes para Elena cuando conoce a la señora Grossman o a la señora Manassé, todas ellas entregadas madres de familia. La de los Karol es un simulacro de familia: dos egocéntricos entregados a sus propias pasiones y su hija en medio, olvidada por ambos; Elena sufre por esa falsedad de lo familiar, que la deja sin raíces, pero finalmente librarse de los dos será el único modo de alcanzar la ansiada libertad personal.

La figura de la madre en El vino de la soledad, de Irène Némirovsky

Irène Némirovsky, autora ruso-francesa

El vino de la soledad es la novela más autobiográfica de Irène Némirovsky. Puede considerarse un ajuste de cuentas de la escritora con su pasado, particularmente con su madre, con la que nunca se llevó bien.

Está ambientada en los primeros años del siglo XX, entre 1910 y 1920 aproximadamente. Cuenta la vida de una adinerada familia ruso -judía, los Karol, que se refugia en París cuando estalla la Revolución bolchevique. Es también la historia de la venganza de la joven Elena contra su madre, hermosa y cruel, Bella, una rusa de elevado linaje (de la familia Safronov) obligada a casarse por dinero con el potentado Boris Karol, al que desprecia por su origen judío y proletario. Bella tiene un amante, Max Safronov, primo suyo, aunque diez años largos más joven que ella y como ella de antiguo linaje. Elena volverá loco de amor a Max para cumplir a través del joven su propósito vindicativo. En la trama se instala así un interesante triángulo edípico, motivado por el deseo de venganza.

La madre, Bella, frívola, adúltera, coqueta, no quiere a su hija ni tampoco a su marido. Solo anhela pasarlo bien, gastar en compras, sentir un amor galante sin compromisos, vivir al modo de los antiguos aristócratas. Ella representa el viejo orden feudal que ya no será posible en la nueva U.R.S.S., proletaria y laboriosa, sin clases parásitas. El personaje que se gana el amor de Elena es su institutriz francesa, mademoiselle Rose, con la que aprende a amar las orillas del Sena, a la dulce Francia, y que muere prematuramente por la mezquindad de su madre. Es Mlle. Rose la que hace de madre suplente, dada la ausencia de la auténtica madre en la educación de su hija.

El despido de la institutriz, su muerte subsiguiente, deciden a Elena a vengarse de quienes han envenenado su infancia con el abandono y la soledad. Y para ello decide convertirse en la rival sexual de su madre, hacer que su amante, Max Safronov, se enamore de ella, que ya ha dejado de ser una niña y se ha convertido en una hermosa joven . Tras realizar su venganza, Elena seguirá su camino, ya madura, adulta y libre, desasida de su pasado familiar lleno de soledad y dolor, una vez muerto su padre, Boris Karol, que representa el último vínculo que la ataba a sus orígenes.

La novela termina con una imagen poderosa: Elena, que ya ha dejado atrás la adolescencia, abandona la casa familiar y se deja embriagar por el viento que atraviesa el Arco de Triunfo y barre los Campos Elíseos. La novela tiene así mucho de exorcismo, de liberar demonios interiores. Y cuando acaba, la protagonista ha consumado su venganza contra su odiada madre-madrastra, porque en realidad la novela parece una nueva versión del cuento clásico de la Cenicienta, con una joven bella y buena atormentada por el ser abominable que la relega a una vida entre cenizas y sombra.

Bella Karol es una mujer tan hermosa por fuera como malvada por dentro, como otra odiada madrastra de los cuentos infantiles, la madrastra de Blancanieves. Ella es incapaz de ejercer de madre, se preocupa solo de su belleza que el tiempo, inexorablemente, va marchitando. Se abstrae también de todo cuanto le rodea, incapaz de comprender el proceso de cambio social que vive Rusia, como tampoco comprende la transformación de niña en mujer de su propia hija.

Bibliografía, webgrafía

  • Irène Némirovsky-1, PPoint de Roberto Álvarez. 2º Bachillerato B. Curso 2014-2015. Documento en la web del IES Avempace.
  • Irène Némirovsky-2, PPoint de Carmen Estaún. 2º Bachillerato B. Curso 2014-2015. Documento en la web del IES Avempace.
  • Irène Némirovsky-3, PPoint de Sara Bes. 2º Bachillerato A. Curso 2014-2015. Documento en la web del IES Avempace.

Edición, revisión, corrección

  • Primera redacción (marzo 2015): Yanin.
  • Revisiones, correcciones: Letraherido.