La imagen del pueblo gitano

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   "(...) buscar en lo negro e intentar sorprender al duende (...)
García Lorca es, sin discusión, el poeta verdaderamente entrañado con el duende andaluz.
Íntegramente flamenco… (Anselmo González Climent)

Criterios específicos de corrección (Universidad de Zaragoza)

El alumno habrá de comentar el vínculo entre el pueblo gitano y el destino trágico, la marginación en la que vive sometido por la cultura paya. La historia gitana es la historia de la lucha entre nómadas y sedentarios, entre primitivsmo y civilización, entre propiedad privada y comunitarismo.

Federico García Lorca no era gitano, pero veía reflejada en el destino trágico de este pueblo nómada su propia tragedia personal y la colectiva de Andalucía. Por eso presenta una imagen poética, idealizada, del pueblo gitano en su Romancero.... Para él, los gitanos son un pueblo identificado con el genuino ser de Andalucía y son elevados por ello a categoría mítica en la poesía lorquiana.

Un ejemplo canónico de héroe gitano se cifran en la persona de Antonio Torres Heredia: belleza, porte aristocrático y viril, independencia y nomadismo, orgullosa rebeldía hacia un entorno hostil, que lo margina y lo derrota. El del gitano es un destino trágico. Así lo muestra el prendimiento de Antoñito el Camborio, desprovisto por las fuerzas del orden de su «vara de mimbre» y de su libertad, y atacado en su dignidad: una dignidad que solo recuperará con su heroica muerte en el siguiente romance a manos de los Heredias, y que mostrará el único final posible para un pueblo desangrado por la violencia y el dolor.

En la represión del pueblo gitano, veía también Federico un correlato con su propia sexualidad reprimida. Poesía y vida se juntan para expresar la angustia de quien se sabe diferente.

En lo que se refiere al espacio en el Romancero gitano, el alumno habrá de tener en cuenta la preeminencia del espacio rural y natural como marco de las vivencias de los protagonistas, a menudo gitanos estrechamente vinculados con él por su condición nómada. Espacio idílico en que se dan cita:

  • la vegetación (los olivos, los pinos, la higuera; las plantas olorosas),
  • los accidentes del terreno (montañas),
  • el agua (la mar, el aljibe, los ríos) y, a veces,
  • la arquitectura.

Pero también se trata de un espacio agreste, hostil: el barranco, el monte; la luz es fundamental en el tono amable u hostil de dicho espacio natural.

A veces también el espacio es el cerrado del convento (“La monja gitana”) o el de la torre de una iglesia (“San Miguel”) o los corredores de una casa (“Muerto de amor”), en la “ciudad de los gitanos” (“Romance de la Guardia Civil española”).

Espacio andaluz, en suma, tanto real como, sobre todo, metafórico.

Las presentes indicaciones son, con todo, meramente orientativas. Una respuesta diversa, pero coherente, podrá merecer también la máxima calificación. Y, en cualquier caso, el corrector habrá de tener en cuenta para la valoración de la misma las consabidas limitaciones de tiempo.

Bandera gitana

La imagen del pueblo gitano en el Romancero gitano, de Federico García Lorca

Contextualización del Romancero gitano

El Romancero gitano es una obra poética escrita por Federico García Lorca, uno de los autores más destacados de la Generación del 27, en 1928, y publicada por la revista-editorial Revista de Occidente. Está compuesta por dieciocho romances, con temas como la noche, la muerte, el cielo, la luna... Todos los poemas tienen algo en común: tratan de la cultura gitana.

La obra se sitúa en lo que se ha dado en llamar Neopopularismo, un movimiento literario que intenta renovar la lírica tradicional, alejándose tanto del Modernismo (demasiado ampuloso y brillante para los poetas neopopularistas) como de las vanguardias (tenidas como muy modernas, pero distanciadas de la verdadera poesía del pueblo).

La mitificación del gitano en la obra lorquiana

El Romancero gitano es una de las cumbres líricas del siglo XX y el momento culminante de la primera etapa, de formación, de Lorca, justo en el límite entre esa época inicial y su etapa de madurez. El Romancero gitano transcurre entre dos motivos centrales, Andalucía y los gitanos, tratados de manera metafórica y mítica. Lorca no era gitano, pero veía en este pueblo un motivo poético poderoso, por su nomadismo, por su marginación, por su personal idiosincrasia, por su temperamentalidad, por su destino trágico... Él mismo declaró:

   "Yo seré partidario de los que no tienen nada y hasta la nada se les niega".
   "Yo creo que el ser de Granada me inclina a la comprensión simpática de los perseguidos. Del gitano, del judío...,
del morisco, que todos llevamos dentro"

El autor conocía bien el sentimiento de ser incomprendido, ya que reconocer abiertamente su homosexualidad, ante sus padres o ante el público en general, "salir del armario" en definitiva, era algo que le asustaba y a lo que temía enfrentarse. Es por ello por lo que siente simpatía por los sufrientes gitanos, maltratados y perseguidos por la cultura paya. Hay que decir, por otro lado, que Andalucía era en tiempos de Lorca -y sigue siendo hoy- la región española en la que viven más gitanos. La cultura popular andaluza está imbuida de la impronta gitana; llamar a alguien gitano o gitana en el Sur es dedicarle un cumplido. Así que no es difícil imaginar a un hiperemotivo poeta joven que se sentía marginado en su Andalucía natal sintiéndose identificado con esa cultura gitana que le circundaba. El propio poeta definió su obra como

   "el poema de Andalucía, y lo llamo gitano porque el gitano es lo más elevado, lo más profundo, más aristocrático
de mi país, lo más representativo de su modo y el que guarda el ascua, la sangre y el alfabeto de la verdad
andaluza y universal".

Tras la publicación del Romancero gitano, se le atribuyó una etiqueta de gitanismo que desagradó al poeta. Jorge Luis Borges, por ejemplo, dijo de él maliciosamente que era "un andaluz profesional". Lorca se quejaba de tales simplificaciones. En una carta a Melchor Fernández Almagro le dice:

  “Ha circulado demasiado mi tópico de gitanismo” (...) “Me va molestando un poco mi mito de gitanería.
Confunden mi vida y mi carácter. No quiero de ninguna manera. Los gitanos son un tema. Y nada más. (…)
Además el gitanismo me da un tono de incultura, de falta de educación y de poeta salvaje que tú sabes
bien no soy. No quiero que me encasillen. Siento que me van echando cadenas.

Lo cierto es que incluso sus amigos de la Residencia de Estudiantes, en Madrid, se burlaban de él. O al menos, así lo vivía Lorca, pues en 1929, un año después de su Romancero, hizo el director de cine aragonés Luis Buñuel su primer filme, Un chien andalou (Un perro andaluz), plenamente surrealista, con guion de Salvador Dalí, y Lorca pensaba que el perro andaluz era él, pues a sus amigos no les gustaba nada el Neopopularismo en el que creía el poeta granadino, pues para ellos era arte tradicional, "putrefacto". Téngase en cuenta que, al año siguiente, en 1930, Lorca quiso congraciarse con sus amigos publicando Poeta en Nueva York, poemario claramente inclinado por las metáforas surrealistas ("La aurora de Nueva York tiene cuatro columnas de cieno...")

El Romancero gitano: temas, personajes

El enfrentamiento entre la etnia gitana y las fuerzas del orden público (los guardias civiles) se plasma en muchos de los poemas lorquianos. Así, el Romancero es la realidad gitano-andaluza elevada a la categoría de mito. Hoy en día, también los cantaores flamencos han expresado perfectamente esa angustia gitana en los versos de sus canciones. El flamenco y Lorca han sabido expresar de modo universal la postración del pueblo gitano, sus padecimientos seculares y hodiernos.

En la obra aparecen una serie de personajes al margen del mundo convencional, que buscan la felicidad y el amor. No llegan a alcanzarlos, porque se encuentran destinados a la muerte, a la tragedia. Este destino o hado maléfico generará una atmósfera misteriosa y sensual en el Romancero gitano. Todo son símbolos, premoniciones de un final sangriento y cruel.

Los tres primeros poemas del poemario ("Romance de la luna, luna"; "Preciosa y el aire"; "Reyerta") hablan sobre el enfrentamiento del mundo gitano con esos temas míticos ya citados.

  • En el primer poema, que cuenta la historia de un niño seducido por la luna, el tema es la muerte.
  • En el segundo, el deseo y el instinto masculino; el afán de posesión de la hembra, representado aquí por el viento. Una joven gitana es acosada por un viento lleno de deseos lascivos. El tema de la violación y el incesto vuelve a aparecer en el último poema del Romancero..., el 18, "Thamar y Amnón".
  • En el tercero, "Reyerta", el tema es la sangre, la lucha a muerte entre gitanos.

El Romancero gitano: el espacio

En lo que se refiere al espacio, predomina el espacio rural y natural como marco de las vivencias de los protagonistas, a menudo gitanos estrechamente vinculados con él por su condición nómada. Se trata de un espacio idealizado con alusiones a...

  • la vegetación (olivos, pinos, higueras, plantas olorosas...),
  • los accidentes del terreno (montañas),
  • el agua (la mar, el aljibe, los ríos),
  • a veces, también la arquitectura.

Pero también se trata de un espacio hostil, agreste y salvaje, representado por el barranco o el monte.

La luz es fundamental en el tono amable u hostil del espacio natural. La ausencia de luz -la noche- es la que vuelve el lugar peligroso, adecuado para la emboscada y el asesinato.

En algunos poemas aparece también el espacio cerrado del convento (“La monja gitana”), de la torre de una iglesia (“San Miguel”) o los pasillos de una casa (“Muerto de amor”).

El Romancero gitano presenta un espacio andaluz, en suma, tanto real como metafórico.

Conclusión: el mito gitano en la obra de Lorca

Los gitanos no son más que un tema literario para Lorca, un poeta total. Por tanto, él no va a dar en su obra un testimonio documental, sino que se sirve de ellos, los utiliza de alguna manera como un instrumento para mostrar su mundo y sus propios problemas, sus frustraciones y pulsiones reprimidas. El mundo gitano que nos presenta es acaso imaginado, pero de una irrefrenable fuerza poética,

   "un libro donde apenas si está expresada la Andalucía que se ve, pero donde está temblando la que no se ve;
un libro antipintoresco, antifolclórico, antiflamenco..., donde las figuras sirven a fondos milenarios y donde
no hay más que un personajes grande y oscuro como un cielo de estío... la Pena".

Es precisamente este trasfondo de tragedia, de destino trágico de los gitanos, mezclado con la sensualidad árabe-andaluza de la simbología lorquiana, lo que los convierte en héroes épicos.

Desde el punto de vista antropológico, el planteamiento de defensa de lo gitano en el Romancero gitano de Lorca enlaza con la pugna que ha habido desde los albores de la humanidad entre nómadas y sedentarios. Antes del bajo Neolítico, las tribus humanas eran nómadas, cazadoras, practicaban matrimonios endógenos (entre miembros del mismo grupo) y tenían un régimen de comunitarismo primitivo, cercano al socialismo o a la forma de vida de las comunidades cristianas de base. Pero todo esto cambió al convertirse la sociedad en sedentaria, practicarse los matrimonios exógenos, cultivarse la agricultura y la ganadería y aparecer los derechos de propiedad privada hereditaria, con los conceptos anejos de defensa del territorio y de fortificación defensiva. Desde entonces, los pueblos incapaces de acomodarse al nuevo régimen social y hacerse sedentarios han vivido relegados y privados de las comodidades del desarrollo. Los gitanos son los representantes de esos pueblos marginados y obligados a la asimilación; de ahí que ellos se resistan al modo de vida payo, homologado para ellos con el orden, la ley, el sedentarismo y los derechos de propiedad. Un sistema social que, en su perspectiva, significa privación de libertad, renuncia a la identidad propia y derrota de su manera de vivir.

De ahí surge la rebeldía del gitano, su destino trágico y su pena negra, que Lorca refleja tan magníficamente en el Romancero gitano. Lorca convierte al gitano en mito y en símbolo de Andalucía entera, esa Andalucía que, como decía Ortega y Gasset,

   “De todas las regiones españolas, [es] la que posee una cultura más radicalmente suya".

Bibliografía, webgrafía

Trabajos de los alumnos

Edición, revisión, corrección

  • Primera redacción (octubre 2017): Andrea Díaz y Lucía Gascón. Segunda redacción (octubre de 2019): Sheila Anubla y Cristina Chueca. Sergio Rovira y María Pueyo.
  • Revisiones, correcciones: Letraherido