Las técnicas narrativas y el estilo

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Revisión de 18:07 12 nov 2017 por Letraherido (Discusión | contribuciones) (Las técnicas narrativas y el estilo en el Romancero gitano, de Federico García Lorca)

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Las técnicas narrativas y el estilo en el Romancero gitano, de Federico García Lorca

Lorca acepta la intensidad de experiencias esenciales mediante el manejo de un lenguaje original, directo, de gran poder evocador e imaginativo. A través de metáforas, personificaciones, símbolos, imágenes, sinestesias y multitud de recursos estéticos, se descubre la esencialidad de la creación lorquiana; logra captar la intensidad vital y primitiva del gitano mítico en un contexto histórico andaluz.

Con la utilización de recursos estilísticos, Lorca presenta un mundo poético subjetivo, partiendo de la realidad, de lo objetivo. Trabaja con la intuición, la imaginación, la sensibilidad, sin prescindir del intelecto, que regula y ordena la expresión.

Narración y técnicas narrativas

García Lorca reduce la anécdota, elimina detalles y destaca solo lo que tiene virtualidad poética. Tiende a la deslocalización espacial y a la desubicación temporal.

Los antecedentes del suceso carecen de importancia. La historia se interrumpe y hay saltos en el tiempo. Utiliza estas técnicas según las considera necesarias para su finalidad estética. Lo mismo ocurría en los romances populares y tradicionales de la Edad Media y del Renacimiento. Solo «La casada infiel» y «Preciosa y el aire» tienen un desarrollo más lineal.

A la narración, se suma la descripción y el diálogo, y todo se intercala en el romance, que es de suyo la más castiza y popular de nuestras estrofas poéticas.

En la narración poética, Lorca usa en el Romancero gitano las siguientes técnicas narrativas:

- Elipsis. Es un recurso de condensación narrativa. En algunos romances se “esconde” la información para crear una mayor tensión dramática. En su lugar, se utilizan alusiones (véase, por ejemplo, el «Romance de la pena negra»). La elipsis apoya el hermetismo del poema, su plurisignificación. La obra de arte se vuelve así ambigua, rica interpretativamente y puede ser leída de muchas maneras distintas.

- Condensaciones expresivas, que se manifiestan a través de las metáforas, metonimias, imágenes y símbolos. - Utilización de contrarios o fuerzas opuestas: tierra/mar, noche/día, infierno/ gloria, cielo/tierra, gitano/guardiacivil, etc.

Ritmo

- Abundan las frases declarativas, sin verbo, propias de la descripción: «¡Qué girasol! ¡Qué magnolia de lentejuelas y cintas!». - Aparecen repeticiones monótonas de palabras y versos que acentúan el ritmo: «Verde que te quiero verde. / Verde viento. Verdes ramas». - Hay simetrías y paralelismos: «El aire la vela, vela, / el aire la está velando». - Encontramos frases imperativas, desiderativas, preguntas retóricas y apostrofes que manifiestan el sentimiento y reflejo de la emoción personal del poeta: «¡Preciosa, corre, Preciosa, que te coge el viento verde!»

Imágenes

Muchos elementos de la poesía lorquiana proceden de los sentidos; sensaciones visuales, olfativas, sustantivas, táctiles y auditivas crean imágenes extraordinarias. En muchas ocasiones el poeta utiliza estas imágenes sensoriales para crear contrastes que revelan la pasión o la tragedia: «Una dura luz de naipe / recorta en el agrio verde».

Metáforas

En el Romancero..., las metáforas captan la intensidad vital y primitiva del gitano mítico, permiten entender la realidad del mundo de los gitanos en esquemas universales. Sirven de nexo entre lo narrativo, lo lírico y lo dramático.

Personificaciones

Lorca personifica animales, objetos, fenómenos atmosféricos, situaciones... De esta manera, da vida y crea: Los faroles tiemblan: «Romance sonámbulo». El viento agrede: "Preciosa y el aire". La luna mata: "Romance de la luna, luna".

Hipérboles

Las exageraciones dotan a los poemas de una mayor carga emotiva: «Y un horizonte de perros / ladra muy lejos del río» («La casada infiel»)

Epíteto

La adjetivación es abundante, dado el carácter tan descriptivo de los romances. Los adjetivos tiene el valor de epítetos y arrastran una traslación semántica, convirtiendo así la frase en la que aparecen en metáfora: «cristal maduro». Hay adjetivación múltiple y, en muchas ocasiones, se utiliza la frase adjetival que determina y concreta más la calificación del sustantivo (especificativa): «estrellas de nariz rota».

Vocabulario cultista y popular

Hay en el Romancero gitano una marcada tendencia cultista que contrasta con los elementos populares y tradicionales (neopopularismo).

Aparecen cultismos fonéticos y de procedencia latina para producir efectos acústicos que afectan al ritmo acentual de los versos, favoreciendo así el carácter hermético: "efebo, éxtasis, yacer, vislumbrar, cítaras", etc.

También encontramos cultismos semánticos que presentan un cambio de significado por desplazamiento, es decir, son cultismos convertidos en metáfora: «agónica plata», «yunques sonámbulos», «madrugada remota», «aurora salobre».

Además del cultismo, en el Romancero... abunda el vocabulario más popular de procedencia andaluza; los diminutivos en -illo, -ito y -uelo aportan un tono afectivo de ternura o de desprecio: "ojillos, farolillos, mocito, espejito, mozuelo".

Aparecen también palabras y frases que proceden de la lengua oral: "sonsonete, compadre, marchoso", «Niño, déjame que baile», «¡Preciosa, corre, Preciosa / que te coge el viento verde!».

Bibliografía, webgrafía

Trabajos de los alumnos

Edición, revisión, corrección

  • Primera redacción (noviembre 2017): Pepito Grillo y El Tito Robert.
  • Revisiones, correcciones: Letraherido