Los precursores del Renacimiento en Italia: la escuela siciliana y el ''dolce stil novo''

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Del feudalismo al Renacimiento

En los últimos siglos de la larga Edad Media había ya en Europa profundas transformaciones económicas, sociales y culturales que avisaban del final de aquella época y del comienzo de una nueva era, con distinta mentalidad. Fechas capitales fueron 1453, año de la caída de Constantinopla, o 1492, fecha del descubrimiento de América. Pero antes de estos años del siglo XV, claramente prerrenacentista, hubo una serie de procesos históricos que conviene conocer y que sirven para explicar el cambio.

Desde el siglo XII, en Europa, renacía la vida urbana, crecían las ciudades existentes y se creaban nuevos núcleos de población. En la Baja Edad Media (siglos XIV y XV) este fenómeno ya estaba plenamente consolidado y trajo:

  • Cambios sociales: desarrollo de las ciudades y aparición de una nueva clase social, la burguesía.
  • Cambios económicos: el feudalismo agrario va dejando camino a nuevas formas de riqueza, como el artesanado, el comercio y la banca, por entonces naciente.
  • Cambios culturales: para prosperar será necesaria la preparación intelectual, de ahí que proliferen las universidades, primeramente como escuelas catedralicias o escuelas monásticas, pero después como instituciones seculares que debían atender las necesidades intelectuales de la incipiente burguesía. Ello produjo la pérdida del control absoluto de la Iglesia sobre la cultura. El auge del comercio, los seguros y sus primas de riesgo, la banca con sus pagos de intereses, etc., todo esto hizo crecer el interés por el estudio de la economía, el comercio, el derecho, sobre todo en Italia. La primera universidad de Europa fue la de Bolonia (1088), seguida por Oxford (1096). En los siglos XII y XIII, se crearon muchas más: París, Palencia, Salamanca, Cambridge, Coímbra... En Italia, en el siglo XIV, ya había estudios universitarios en Bolonia, Parma, Módena, Padua, Nápoles, Siena, Roma, Florencia, Pisa...
  • Cambios artísticos: Italia fue la precursora del cambio artístico. Mientras en Europa continuaban construyéndose catedrales góticas, en ciudades como Florencia se ensayaban nuevas propuestas de líneas más clasicistas y equilibradas. Por ejemplo, la catedral de Santa María dei Fiori (siglos XIV y XV) tiene un diseño en tres naves con arcos apuntados, algo característico del gótico, pero con una cúpula colosal obra del espíritu renacentista y diseñada por Filippo Brunelleschi, quien se inspiró en el Panteón de Roma y fue capaz de realizar un proyecto que muchos tildaban de imposible por su envergadura: cincuenta metros de ancho y treinta y siete mil toneladas de peso. En la pintura también se nota el cambio, en cuadros como "El nacimiento de Venus" (1484), de Sandro Botticelli. El artista elige un tema mitológico y pinta a una diosa desnuda de mirada perdida, creando así el nuevo canon estético de la "donna angelicata", la mujer rubia y blanca, espiritual e inmaterial, más contemplativa que sensual, acorde con la concepción idealizadora del amor que proponía el neoplatonismo.

Todo esto, que se daba en Europa entera, se manifestó con más fuerza aún en la Península Itálica, que se anticipó al resto de los países por varias razones:

  • Por su fragmentación política: Italia estaba dividida en muchas repúblicas y señoríos independientes. Había dos grandes poderes supranacionales que luchaban por imponerse a los demás: el Sacro Imperio Romano Germánico y el Papado. En el norte, destacaban las repúblicas comerciales de Venecia y Génova y ciudades estado como Milán, Florencia o Turín. En el centro, el Papado y los Estados Pontificios eran la fuerza dominante. En el sur, los reinos de Nápoles y Sicilia se los disputaban la dinastía Anjou de Francia, vasalla de la Santa Sede, y la corona de Aragón, emparentada dinásticamente con el Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico.

La fragmentación política produjo una situación de competitividad entre los territorios en el terreno cultural y artístico, así como la práctica del mecenazgo. Los Visconti y los Sforza en Milán; los pontífices en Roma; los Médici en Florencia... Todos querían demostrar la superioridad de sus familias y municipios.

  • Por su situación geográfica de privilegio en el comercio del Mediterráneo: Italia facilitó el comercio y el crecimiento urbano desde muy temprano (siglo XI). La artesanía, el comercio y las finanzas hicieron surgir una poderosa burguesía con una mentalidad nueva, el Humanismo, con una actitud ante la vida distinta a la medieval.

Características del Renacimeinto

En definitiva, en los siglos XIV y XV son evidentes los cambios en la mentalidad medieval que anuncian ya una nueva era renacentista. Italia fue el país precursor del cambio que se impondría en toda Europa. Las nuevas ideas se basan en:

  • El Humanismo (estudio de todos los campos del saber humano).
  • El Antropocentrismo (homomensura frente al teocentrismo medieval).
  • El Clasicismo (estudio de los autores clásicos y del latín y el griego, búsqueda del equilibrio y la contención emocional).
  • El Cientifismo y el espíritu crítico (optimismo, confianza en el saber humano, triunfo de la razón sobre la fe, desarrollo de las ciencias humanas -geografía, historia, filología- y naturales -medicina, astronomía, física-, desarrollo de la filosofía y el librepensamiento...

La invención de la imprenta por Johannes Gutenberg tuvo gran importancia en la difusión de las nuevas ideas. También los descubrimientos científicos y geográficos. Copérnico, Galileo, Kepler cambian las concepciones científicas (paso del geocentrismo de Ptolomeo al heliocentrismo). Leonardo da Vinci hace avanzar la mecánica y la ingeniería con sus inventos. Las exploraciones geográficas de Colón, Magallanes, Elcano, Cabral..., amplían los mapas del mundo. Miguel Servet descubre la circulación sanguínea...

El espíritu crítico también alcanzó a la religión. Se defendió el estudio directo de los textos bíblicos en griego, hebrero o arameo. Se criticaron las prácticas de la Iglesia como institución. Apareció la Reforma protestante de Martín Lutero en el siglo XVI.

En el arte y la literatura, se propugnó un retorno a la racionalidad y la proporción, a la claridad y simetría el arte clásico. Contención y mesura son ahora las palabras mágicas. Se vuelve a los grandes autores (Virgilio, Horacio, Ovidio) y se desarrolla la filología (estudio del latín y el griego). En los temas, la filosofía neoplatónica impone el amor petrarquista (la amada es perfecta y angelical y su belleza refleja la belleza de Dios, el amor es idealizado y se vuelve aristocrático en el amor cortés, se idealiza también a la naturaleza -locus amoenus-, se recurre al tópico del bucolismo -género pastoril-, abundan los temas mitológicos, el estilo se hace latinizante y natural, contrario a la afectación...)

Las escuelas poéticas prerrenacentistas en Italia

En el siglo XIII, triunfaba en Italia la poesía trovadoresca, claramente medieval, dominado por los tópicos del amor cortés, recargada, repetitiva y artificiosa. Para superar esta situación de anquilosamiento, surgen dos escuelas poéticas que anticipan el Renacimiento en Italia: la escuela siciliana y el dolce stil novo.

La escuela siciliana

La escuela siciliana abarca en realidad Sicilia y toda la Italia meridional (del Sur), donde se siguió cultivando la poesía trovadoresca provenzal, basada en el patrón del amor cortés, pero con algunas novedades que ya preludian el Renacimiento.

A los poetas sicilianos, que no eran nobles, sino burgueses de profesiones liberales que trabajaban para la administración, el mundo cortés les suena a convención de un vasallaje amoroso ya caduco y agotado, remisión a un mundo antiguo que ya no existía en aquel momento. Así que introducen la idea de que el amor a la mujer conduce al amor divino, y con ello están anticipando la concepción neoplatónica del amor que triunfará después, en pleno Renacimiento.

En cuanto a la métrica, los poetas sicilianos adoptan los versos heptasílabos y endecasílabos que después se extenderán por toda Europa, e inventan el soneto, uno de los poemas estróficos de más éxito de la literatura universal. Fue el notario de la corte de Federico II de Sicilia Giacomo da Lentini el inventor de esta forma estrófica, formada por dos cuartetos y dos tercetos. Tras él, lo usaron los poetas del dolce stil novo, Dante y Petrarca en Italia. En España, lo introdujeron el Marqués de Santillana y Juan Boscán, lo popularizó Garcilaso de la Vega y lo utilizaron muchos poetas posteriores, hasta llegar a Federico García Lorca, Miguel Hernández... En Francia, lo adaptó Clément Marot, lo popularizó Ronsard y lo usaron muchos poetas, hasta llegar a Baudelaire y otros. En Inglaterra, lo introdujo Thomas Wyatt y lo sublimó William Shakespeare, uno de los grandes de la literatura universal.

La poesía siciliana se extendió desde mediados del siglo XIII a ciudades como Arezzo, Florencia, Pisa, Siena. Entre sus cultivadores, están Pier Della Vigna, Giacomino Pugliese, Bonagiunta Orbicciani, Guittone d'Arezzo y Chiario Davanzati.

El dolce stil novo

El dolce stil novo surgió en la segunda mitad del siglo XIII en Bolonia, con Guido Guinizzelli, pero triunfó en Florencia especialmente y ayudó a superar la lírica trovadoresca provenzal, medievalizante, sustituyéndola por la teoría neoplatónica del amor propia de Italia.

Par los stilnovistas, el amor no es goce sexual, sino elevación a Dios a través de la belleza de la mujer, que es un ser angelical y virtuoso. El sentimiento del amor también ennoblece al poeta que lo posee, convirtiéndolo en un corazón gentil, virtuoso, generoso y capaz de amar.

Esta concepción del amor tan novedosa servía para que los poetas stilnovistas se sintieran superiores a la vieja aristocracia de la sangre y a la nueva aristocracia burguesa del dinero. El espíritu vencía así al linaje y el capital.

El lenguaje parecía espontáneo, pero era en realidad cuidado y minucioso. Esta corriente influyó mucho en Dante Alighieri, el gran maestro del Renacimiento italiano. Entre los autores más destacados, tenemos a:

  • Guido Guinizzelli (hacia 1230-hacia 1276), autor de un poema fundacional, "Al corazón gentil acude siempre el Amor", en donde el poeta se eleva a lo divino a través del sentimiento amoroso.
  • Guido Cavalcanti (1259-1300), admirado por Dante, que lo inmortalizó en su Divina Comedia. Es autor de unos sonetos amorosos dedicados a Monna Vanna, ser puro y supraterrenal, que enamoró al poeta con una sola mirada. El tópico del amor a primera vista será muy recurrente en la poesía petrarquista posterior. Según se dice, durante un viaje de peregrinación a Santiago de Compostela coincidió con una dama de Tolosa, a la que llamó Mandetta en sus poemas, que con una sola mirada le robó el corazón.
  • Cino da Pistoia (1270-1336), autor de un Cancionero, donde poetiza su historia de amor con su amada Selvaggia, igual que Petrarca hizo años después con Laura.

Bibliografía, webgrafía

  • CALERO HERAS, José, "Tema 5. Renacimiento y Clasicismo", en Literatura universal. Bachillerato. Barcelona, Octaedro, 2009, pp. 77-106.
  • IBORRA, Enric, "Tema 4. Los siglos XVI y XVII: del Renacimiento al Barroco", en Literatura universal. Bachillerato. Alzira, Algar, 2016, pp. 85-110.

Edición, revisión, corrección

  • Primera redacción (enero 2020): Letraherido y Sahra Yahi.
  • Revisiones, correcciones: Letraherido.