''La Fundación'': Texto 1 y pregunta anexa (Los personajes)

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               (Gritos, silbidos, carreras, el tronar de las puertas. En un arrebato, LINO se abalanza hacia MAX.)
LINO. - ¡Tú también!
               (Agarra sus piernas y con rapidísimo y hercúleo envite, lo tira por la barandilla.)
TOMÁS. - (Grita desde la puerta.) ¡Lino! (Se oye el grito de MAX en su caída. LINO entra rápidamente.) ¡Qué has hecho!
LINO.  - No me han visto.

Pregunta - Señale a qué momento de la trama de La Fundación corresponde este pasaje. Observe los personajes que hablan o se citan en el pasaje, y explique su caracterización e interrelaciones en la obra.

NOTA 1: Esta pregunta también podría redactarse así: Señale en un par de líneas por qué Lino actúa así en la presente escena de La Fundación.
A continuación, desarrolle el epígrafe «Los personajes de La Fundación: caracterización e interrelaciones». (Sigue el fragmento). También podría
redactarse así: Señale en un par de líneas a qué momento de La Fundación corresponde la siguiente escena. A continuación, ponga en relación el epígrafe
«Los personajes de La Fundación: caracterización e interrelaciones» con los personajes que aparecen en la escena (Lino, Max y Tomás).  
NOTA 2: Responderemos aquí solamente a la primera cuestión: a qué momento de la trama de La Fundación corresponde este pasaje. Para la respuesta
a la segunda pregunta, puede verse el enlace: "Los personajes protagonistas en La Fundación, de Antonio Buero Vallejo". Evidentemente,
en dicha respuesta habrá que hablar prioritariamente de los personajes que se citan en el fragmento, Lino, Max y Tomás.

Este pasaje, que corresponde a La Fundación, de Buero Vallejo, se encuentra en el momento de la trama donde los encarcelados habían ideado un plan de fuga, en el cual los carceleros, al descubrir al compañero muerto, deberían haberlos trasladados a todos a las celdas de castigo, desde las que escaparían a través de un túnel. Pero esto no sucede, por lo que cada vez es más obvio que hay un confidente o traidor entre ellos y las sospechas aumentan cuando trasladan a Tulio para ejecutarlo. Todos piensan en Tomás, quien todavía se debate con su locura. Sin embargo, cuando ésta desaparece del todo, Tomás, Asel y Lino logran reunir varias pruebas que apuntan a Max como delator, hecho que al final termina confirmándose.

A pesar de que Tomás y Asel también habían traicionado a sus compañeros por culpa de las torturas y los castigos físicos en el pasado, no comprenden que Max los haya vendido sólo por unas pocas mejoras en el trato carcelario, y sin haber sometido a tratos violentos. Lo de ellos fue diferente, porque sucumbieron al dolor físico. Pero Max es un traidor insolidario que se vende al enemigo a cambio de unas pequeñas prebendas para su uso personal. Por suerte, éste solo conocía la existencia de un plan de fuga, pero no los detalles del mismo, por lo que no puede revelar a los carceleros demasiados detalles.

Uno de los carceleros vuelve a buscar a Asel para interrogarle y, como este sabe que no aguantará el interrogatorio si es sometido nuevamente a torturas, ya que, en otra ocasión similar, delató a sus compañeros, decide suicidarse. Aprovechando el momento de caos tras el suicidio, Lino asesina a Max lanzándolo al vacío, para vengarse del delator. Esta actitud de revanchismo y uso de la violencia no la aceptará Tomás, que es la encarnación del planteamiento ético, algo que siempre está presente en las obras de Buero.

Personajes citados en el fragmento

En La Fundación son cinco los compañeros que comparten una "habitación". Pero en el fragmento que aparece en esta pregunta solo se citan o intervienen tres. Por lo tanto, vamos a hablar de ellos y remitimos a la pregunta "Los personajes protagonistas en La Fundación, de Antonio Buero Vallejo" para tratar por extenso de la cuestión.

  • Tomás

A Tomás se le describe como un "mozo de unos veinticinco años, de alegre semblante". Es el protagonista de la obra. Padece una enfermedad mental que le hace alterar la realidad hasta tal punto que piensa que vive en una habitación llena de lujos y no en una cárcel. Su locura es debida a que, en un momento de debilidad, traicionó a sus compañeros después de haber sido sometido a torturas. Para no asumir esto, se ocultó detrás de una mentira. Sin embargo, poco a poco, se irá dando cuenta de la verdad. Una vez curado, Tomás pasará de la pasividad y el autoengaño al compromiso y la denuncia. Al final de la obra, Tomás acepta su lugar en el mundo y asume la obligación de luchar por huir de la cárcel y liberar a todos sus compañeros.

Tomás se identifica con el lector, que de ser solamente un testigo de los hechos pasa a involucrarse en un mundo que requiere su intervención. Gracias a la técnica de Buero que conocemos como "efecto de inmersión", los lectores o espectadores conocemos la verdad de esa extraña Fundación al mismo tiempo que Tomás, vivimos con él su proceso de paso de la apariencia -la locura- a la realidad.

  • Max

En la obra se describe a Max como un hombre "de unos treinta y cinco años de agradable fisonomía". Tiene un carácter tranquilo y bromista. Defiende a Tomás al principio, pero cuando todos sospechan que Tomás es el delator empieza atacarle. Al final, era él, Max, quien había traicionado a sus compañeros por un poco de comida y algunas comodidades. En el desenlace de la obra, Lino lo asesina tirándolo al vacío.

  • Lino

En la obra se describa a Lino como un hombre "muy vigoroso y de aire melancólico, aparenta unos treinta años". Parece ser una persona brusca y con poco tacto. Pero su actitud callada y pasiva se va transformando en activa cuando informa al resto sobre la traición de Max y decide asesinarlo. Tomás no lo aprueba, por ser algo cruel e innecesario. Al final de la obra, Lino reconoce su error y apunta hacia un carácter renovador. El mensaje moral de Buero en La Fundación se hace así más evidente: no al uso de la violencia, venga de donde venga; respeto absoluto por el ser humano, por su dignidad; aceptación sana de las discrepancias políticas, sin intentar eliminar al rival, a quien no piensa como nosotros...

Toda una lección de humanidad.

Cabe destacar, por último, que en La Fundación nada es lo que aparenta ser: ni la habitación es tal, sino una celda; ni el hombre que duerme en la cama es otro compañero, sino un cadáver; ni Max resulta ser el compañero amable que todos creían, sino un traidor que vende a sus compañeros por su conveniencia. Los personajes tampoco son siempre los mismos, sino que evolucionan: Tomás deja de ser un individuo pasivo, que vive en un mundo de ensoñación, y pasa a ser activo, a comprometerse y luchar por evadirse de la cárcel con sus compañeros. Digamos que él se hace realista y comprometido, "se sanchifica", al tiempo que los otros -Asel antes de suicidarse y Lino, sobre todo- se contagian de su idealismo y, en cierta forma, "se quijotizan".

Bibliografía, webgrafía

Trabajos de los alumnos

Edición, revisión, corrección

  • Primera redacción (enero 2018): Daniel Morales y Ángela Martínez 6ºC
  • Revisiones, correcciones: Letraherido.