Claves ideológicas del teatro de Buero Vallejo (1916-2000): el compromiso social y ético

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Vida de Antonio Buero Vallejo (1916-2000)

Antonio Buero Vallejo nació en Guadalajara, el 19 de septiembre de 1916. Conoció desde muy pequeño la lectura y el arte, de manos de su padre, llegando a aficionarse al teatro con tan solo nueve años.

Sin duda, el episodio que marca su vida, y que será el epicentro del mensaje ideológico de sus obras, es la Guerra Civil. Su sentimiento de afinidad al Partido Comunista lo hará pertenecer al bando perdedor y será perseguido por el régimen. Buero acabó encarcelado durante bastante tiempo. Sus vivencias en la cárcel le llevarán posteriormente a reflexionar sobre ella en algunas de sus obras, como La Fundación.

Tras la desaparición de la dictadura, le son reconocidos sus méritos nombrándole miembro de la Real Academia Española (1971) y otorgándole importantes premios como el Cervantes (1986).

Falleció en el año 2000, tras una dura, pero incombustible vida.

Algunas de sus obras más relevantes son:

  • Historia de una escalera (1949).
  • En la ardiente oscuridad (1950).
  • La tejedora de sueños (1951).
  • El tragaluz (1967).
  • La Fundación (1974).

Claves ideológicas del teatro de Buero Vallejo (1916-2000)

En sus obras de tono filosófico, Buero siempre busca que el lector no se evada, sino que piense en lo que ha pasado. Buero se dirige al espectador inteligente que no se deja engañar por el teatro sin significación intelectual de la época. Por eso mismo, intentará evitar la censura, escondiendo la crítica con un simbolismo realista, ya que cree necesario llegar al público a toda costa para que la protesta sea efectiva.

En las obras de Antonio Buero Vallejo se pueden observar las siguientes claves ideológicas que marcan su estilo y personalidad como autor:

  • Crítica al régimen franquista: Fiel a su ideología de izquierdas, y a pesar de la represión del régimen, Buero va a realizar un teatro crítico con la situación del país y contra el bando franquista, aunque de una forma sutil e indirecta, a diferencia de autores como Sastre (partidario del imposibilismo). Para Buero, lo fundamental era que la obra se estrenara y llegara al público, lo cual era imposible si la censura la prohibía.
  • Exilio interno: Tras la Guerra civil, y a diferencia de otros autores españoles, Antonio Buero Vallejo no se irá al exilio, a pesar de sus ideas contrarias al bando vencedor. Estará en España de cuerpo, pero no de mente, pues sus ideas no se correspondían con la situación del país en aquel entonces. De esta forma, sus obras, su teatro, le servirán como el desahogo a la angustia que le supone no ser libre de expresar sus ideas y también como vehículo de expresión del compromiso que siente a la hora de intentar cambiar desde dentro la sociedad que se está creando en la segunda mitad del siglo XX en España.
  • Compromiso con el ser humano : En sus obras, trata sobre la defensa de la dignidad del ser humano, pues el derecho a una vida digna le parece primordial, debido al trato sufrido en las cárceles franquistas, por él y por otros muchos pensadores contrarios al franquismo. De este modo, se puede observar en varios de sus trabajos las siguientes características:
  1. Representa una imagen totalizadora del ser humano.
  2. Reflexiona sobre la situación del hombre en el mundo y cómo se comporta ante distintas situaciones como la opresión (El concierto de San Ovidio), la intolerancia (Un soñador para el pueblo), la falta de horizontes (Historia de una escalera), la soledad (El sueño de la razón), la mentira (El tragaluz)…
  • Crítica social: Las obras de Buero Vallejo analizan la sociedad española con todas sus injusticias, mentiras y violencias, las cuales giran en torno al anhelo de realización humana y a sus dolorosas limitaciones. Buero refleja en sus obras cómo la búsqueda de la felicidad, la verdad y la libertad se ve obstaculizada por el mundo concreto en que el hombre vive. Tal es la base del aliento trágico de su obra. Pero esta temática, con sus manifestaciones particulares, ha sido enfocada por Buero en sus obras teatrales en un doble plano:
  1. Un plano existencial: meditación sobre el sentido de la vida, sobre la condición humana, en la que se entretejen ilusiones, fracasos, soledad… Esta meditación se halla siempre en contextos muy concretos.
  2. Un plano social y político: denuncia unas injusticias concretas que atañen a la estructura de la sociedad, a las formas de explotación o a los mecanismos de un poder opresivo. Buero llegaría a decir que, para él, cualquier problema dramático es siempre el de “la lucha del hombre con sus limitaciones siempre por la libertad”.

El compromiso social y ético

En definitiva, el teatro de Buero es un teatro existencial, poblado por los grandes temas humanos, donde cobra importancia la dimensión metafísica del ser y sus actos por encima de lo que le ocurre a los personajes. Hay, por supuesto, una trama concreta, unos personajes determinados a los que les ocurren cosas en unas circunstancias espacio-temporales específicas. Pero en las obras de Buero lo que late siempre es el compromiso social y ético, la apuesta por la convivencia, por la reconciliación y el perdón, la crítica del poder opresor, de la violencia gratuitamente ejercida sobre el discrepante. Es por eso por lo que podríamos concluir que el teatro de Buero es un teatro humanista.

Toda una lección de humanidad.

Un fragmento de Historia de una escalera (1949)

Historia de una escalera se estrenó el 14 de octubre de 1949 y fue un importante acontecimiento pues, frente a otras obras escapistas de la época, refleja la difícil cotidianidad de las clases menos privilegiadas, el duro día a día de hombres y mujeres insignificantes. La obra es, ante todo, el drama del fracaso de las ilusiones juveniles y la frustración por los sueños rotos y las promesas incumplidas. La historia transcurre en un mismo espacio, la escalera de un bloque comunitario, y se organiza en tres actos entre los que existe un salto temporal. Entre el primero y el segundo acto, pasan diez años. Entre el segundo y el tercero, veinte. Nuestro texto pertenece al final de la obra.

   (…Su hijo, FERNANDO, le ve cruzar y desaparecer con una mirada de espanto. La escalera queda en silencio. FERNANDO, HIJO, oculta la cabeza entre
las manos. Pausa larga. CARMINA, HIJA, sale con mucho sigilo de su casa y cierra la puerta sin ruido. Su cara no está menos descompuesta que la de FERNANDO.
Mira por el hueco y después fija  su vista, con ansiedad, en la esquina del «casinillo». Baja tímidamente unos peldaños, sin dejar de mirar. FERNANDO la siente
y se asoma.)
FERNANDO, HIJO: ¡Sí puede ser! No te dejes vencer por su sordidez. ¿Qué puede haber de común entre ellos y nosotros? ¡Nada! Ellos son viejos y torpes. No
       comprenden… Yo lucharé para vencer. Lucharé por ti y por mí. Pero tienes que ayudarme, Carmina. Tienes que confiar en mí y en nuestro cariño.
CARMINA, HIJA: ¡No podré!
FERNANDO, HIJO: Podrás. Podrás… porque yo te lo pido. Tenemos que ser más fuertes que nuestros padres. Ellos se han dejado vencer por la vida. Han pasado
        treinta años subiendo y bajando esta escalera… Haciéndose cada día más mezquinos y más vulgares. Pero nosotros no nos dejaremos vencer por este ambiente.
        ¡No! Porque nos marcharemos de aquí. Nos apoyaremos el uno en el otro. Me ayudarás a subir, a dejar para siempre esta casa miserable, estas broncas
        constantes, estas estrecheces. Me ayudarás, ¿verdad? Dime que sí, por favor. ¡Dímelo!
CARMINA, HIJA: ¡Te necesito, Fernando! ¡No me dejes!
FERNANDO, HIJO: ¡Pequeña! (Quedan un momento abrazados. Después, él la lleva al primer escalón y la sienta junto a la pared, sentándose a su lado. Se cogen
        las manos y se miran arrobados.) Carmina, voy a empezar enseguida a trabajar por ti. ¡Tengo muchos proyectos!
   (Carmina, la madre, sale de su casa con expresión inquieta y los divisa, entre disgustada y angustiada. Ellos no se dan cuenta.) 
FERNANDO: Saldré de aquí. Dejaré a mis padres. No los quiero. Y te salvaré a ti. Vendrás conmigo. Abandonaremos este nido de rencores y brutalidad.
CARMINA, HIJA: ¡Fernando!
   (Fernando, el padre, que sube la escalera, se detiene, estupefacto, al entrar en escena.)
FERNANDO, HIJO: Sí, Carmina. Aquí solo hay brutalidad e incomprensión para nosotros. Escúchame. Si tu cariño no me falta, emprenderé muchas cosas. Primero
        me haré un buen aparejador. ¡No es difícil! En unos años me haré un buen aparejador. Ganaré mucho dinero y me solicitarán todas las empresas constructoras.
        Para entonces ya estaremos casados… Tendremos nuestro hogar, alegre y limpio…, lejos de aquí. Pero no dejaré de estudiar por eso. ¡No, no, Carmina!
        Entonces me haré ingeniero. Seré el mejor ingeniero del país y tú serás mi adorada mujercita…
CARMINA, HIJA: ¡Fernando! ¡Qué felicidad!... ¡Qué felicidad!
FERNANDO, HIJO: ¡Carmina!
   (Se contemplan extasiados, próximos a besarse. Los padres se miran y vuelven a observarlos. Se miran de nuevo, largamente. Sus miradas, cargadas de una
infinita melancolía, se cruzan sobre el hueco de la escalera sin rozar el grupo ilusionado de los hijos.)

Bibliografía, webgrafía

Trabajos de los alumnos

Edición, revisión, corrección

  • Primera redacción (enero 2018): Veronica Iturbe y Álvaro Moreno
  • Revisiones, correcciones: Letraherido.