La caracterización de los personajes

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Los santos inocentes es una novela de Miguel Delibes que nació en Valladolid, el 17 de octubre y fue un novelista español y miembro de la Real Academia Española desde 1975 hasta su muerte, ocupando el sillón e. Se trata de una de las primeras figuras de la literatura española posterior a la Guerra Civil, por lo cual fue reconocido con multitud de galardones.

La obra fue publicada en 1981 y retrata la vida del mundo rural, en los terrenos de un cortijo de Extremadura en los años sesenta. Nos presenta dos realidades enfrentadas: la de los señoritos y la de sus sirvientes. Veremos a los primeros oprimir a los segundos, someterles a sus caprichos y tratarles con total falta de consideración. Los segundos, ignorantes, analfabetos, sumisos, resignados, llevan una vida que apenas merece ser vivida. El autor no nos maquilla nada y hasta el lenguaje es crudo, soez, campestre, como un dialecto propio en el que apenas se reconoce el español urbano actual.

Caracterización de los personajes de Los santos inocentes

Una constante de la trayectoria novelística de Miguel Delibes es la atención que presta a la caracterización de sus personajes, muchos de los cuales están trazados con una perfección difícilmente igualable. Los santos inocentes puede ser considerada una novela de personaje: la mayor proporción del texto se reserva al retrato de las figuras humanas. El conjunto de personajes que aparece en Los santos inocentes denota la fuerte preocupación del autor por el ser humano. Adorna la vida rutinaria de los personajes, las ideas, las pasiones de cada uno, con anécdotas significativas en sus vidas. El resultado es la confrontación entre pasiones y modos de vida extraordinariamente dibujados.

Aunque el cortijo extremeño donde transcurre la acción constituye un marco relativamente limitado, el número de personajes que se mueven por él es considerablemente elevado. Podemos hacer una doble clasificación de los personajes, atendiendo en primer lugar a su orden de importancia en la narración (personajes de primer, segundo y tercer plano) y, por otro lado, considerando el enfrentamiento entre opresores y oprimidos.

Personajes de primer, segundo y tercer plano

  • Los personajes del primer plano son Azarías y sus milanas, Paco el Bajo y el señorito Iván, que es el antagonista. Se enfrenta el mundo de los humildes, caracterizado por su inocencia, sumisión y amor a la naturaleza, con el mundo de los señores o nobles, que se caracteriza por la arrogancia y el desprecio hacia la naturaleza y hacia el prójimo.
  • Los personajes del segundo plano son menos dibujados y no protagonizan el conflicto, como los anteriores, pero son necesarios para que se aprecie el enfrentamiento entre el mundo de los nobles y el de los humildes. La familia de Paco: su mujer Régula y sus cuatro hijos Nieves, la Niña Chica, Rogelio y Quirce; la familia del señorito Iván: la señora marquesa y la señorita Míriam; y don Pedro y doña Purita, encargados del cortijo.
  • Los personajes del tercer plano tienen una presencia accidental, pero necesaria para comprender la complejidad social de la novela. Son el resto de sirvientes, los invitados (el obispo, el ministro, el embajador francés...) y otros personajes ajenos al cortijo como el médico, el hachemita, el mago o los educadores.

Personajes opresores y oprimidos

La novela nos presenta el enfrentamiento entre el mundo de los oprimidos, representado por Paco el Bajo, su familia y el resto de sirvientes, y el mundo de los opresores, que representan el señorito Iván y su familia. En medio está don Pedro, que pasa de ser opresor (pone a Nieves a servir para que ayude a su mujer) a oprimido o víctima (con la fuga de su esposa doña Purita con el señorito Iván).

  • Los personajes oprimidos son puros, no contaminados por la civilización, poseen valores primarios positivos (como el amor, la amistad, el respeto a la naturaleza) y negativos (como el odio). Son auténticos, pues son la imagen de un ser humano consciente de sus limitaciones, y están deseosos de que se les conozca tal cual son. Son también desheredados de la fortunay, tanto biológica como socialmente, viven en la miseria. Son seres solitarios y sin educación, su única sabiduría reside en el conocimiento del medio en el que habitan.
  • Los opresores son acomodados, deseosos de aparentar. Están caracterizados con rasgos negativos como el egoísmo, la prepotencia, la intolerancia y el desprecio hacia cuanto les rodea. Son dueños del destino ajeno, de quienes por ignorancia o por resignación se ven abocados a permanecer como siervos suyos.

Rompen este esquema tan estricto de opresores-oprimidos la señorita Míriam y René, el francés, que demuestran tener cierta conciencia social, al defender a Azarías la primera y no comprender la humillación a la que somete el señorito Iván a sus sirvientes en el episodio de las firmas el segundo. También el Quirce se rebela contra la situación de sumisión en la que vive su familia y es así un rompedor del esquema preestablecido opresor-oprimido.

Descripción y análisis de los personajes

Personajes de primer plano

Azarías

Es un ser de instintos primarios, para quien el universo tiene el contorno de un cortijo y la vida el único sentido de dar y recibir afecto, que él concentra en su milana. Posee tres características esenciales:

  • Es “inocente” en un doble sentido: no es consciente de causar perjuicio y sufre una deficiencia psíquica;
  • Es viejo: “Para San Eutiquio sesenta y dos años”;
  • Es un ser marginado entre los habitantes pobres de los cortijos, una persona a los que los amos mantienen por caridad.

Estos tres aspectos se manifiestan repetidamente:

  • En su prosopografía, en la que destacan la pobreza extrema (lleva pantalones remendados por las corvas, la bragueta sin botones, etc.); cierta animalización: mascaba salivilla, rutaba, arruaba (como el jabalí); la suciedad: se orinaba las manos para que no se le agrietasen, tenía piojos, hacía sus necesidades en cualquier lugar...; los excesos que cometía: la “perezosa” (un desarreglo intestinal que se soluciona cuando Azarías evacua).
  • En los rasgos de su carácter (etopeya), que denotan:
  1. Una conducta instintiva y mecánica. En el cortijo de La Jara hacía todos los días lo mismo: lustraba el automóvil del señorito, cuidaba de los cinco perros del cortijo, soltaba los pavos al encinar, se orinaba las manos, contaba los tapones de las válvulas...
  2. Ignorancia. El recuento de los tapones de las válvulas o de las panochas denota su ignorancia.
  3. Perturbación psíquica. Sufre alucinaciones en primavera, en las que se le parece su difunto hermano Ireneo, del que dice que “Franco lo mandó al cielo”.

Sin embargo, demuestra, más que otros personajes, primarios sentimientos humanos. Como el miedo. Las escenas en que sale a correr el cárabo son de las más conseguidas de Delibes en cuanto a la plasmación de la experiencia del miedo, tan habitual en sus cuentos y novelas. Otro es la ternura: Azarías percibe instintivamente la desatención de que es objeto por parte de sus semejantes. Por ello, se refugia en la Naturaleza y se aferra a las únicas compañías que no le demuestran burla o recelo: las “milanas” y la Niña Chica.

Las Milanas

Forman parte sustancial de la vida de Azarías y se constituyen en verdaderos personajes. Para otros personajes, son solo “carroña”, mientras que para Azarías valen más que cualquier ser humano. En las milanas halla Azarías posibilidad de comunicación (las llama y los animales contestan rápidamente) y agradecimiento. Respecto a ellas, experimenta también sentimiento de tristeza cuando mueren. Una prueba de la personificación de las milanas es el entierro del Gran Duque, la primera milana, como si tratase de un ser humano. Otra prueba es el crimen final: la grajeta tiene para él tanto valor que es capaz de matar a una persona por ella. Azarías no mata al señorito porque considere que es un opresor, sino porque, en su concepción de la vida, la milana vale tanto o más que un hombre. Delibes consigue reunir maravillosamente en la ternura del Azarías a las milanas y a la Niña Chica. En un episodio altamente simbólico entierra a la milana para, a continuación, apretar contra su pecho el cuerpo desarticulado de la Niña Chica y musitar “milana bonita”, en una sustitución del objeto afectivo que convierte en milana cualquier ser inofensivo. La animalización del personaje y la personificación de los animales se funden en el cariño de Azarías, en sus gestos y en su lenguaje.

Paco el Bajo

Este personaje adquiere doble función: por un lado, es el paradigma del modo de, vida de los sirvientes del cortijo y, al mismo tiempo, está muy bien caracterizado, dotado de rasgos peculiares individuales. El aspecto de su conducta que más destaca es la sumisión. Asume de forma natural su condición de siervo. Paco es el personaje más humillado y, al mismo tiempo, de los más admirados por el señorito Iván. Y ello porque éste lo obliga a comportarse como si fuera un perro, eficaz e imprescindible en las batidas de caza. Su dependencia del amo es enorme; acepta su propina tras cada cacería; se somete a la humillación en numerosas ocasiones por el señorito Iván; para complacerle, asume riesgos físicos (sufre dos accidentes graves)... Sus aptitudes son muestras de sabiduría e ingenio. Su corta nariz goza de un olfato prodigioso para la caza, algo que causa la admiración del señorito y de sus invitados. A ello, une su conocimiento del comportamiento de los animales. Comparte la pasión por la caza del señorito Iván; acepta, en fin, cegar los palomos ante el mandato del señorito. Es pacífico y resignado: todo lo acepta de buen grado y sin rechistar (“ae, a mandar, que para eso estamos”, es la respuestas habitual de Régula o de Paco ante cualquier requerimiento de los señores o de don Pedro, el Périto. Posee, finalmente, detalles de indudable calidad humana. Desea ilusionadamente que sus hijos alcancen un futuro mejor a través de la educación. Es, junto a la Régula, modelo de amor al prójimo. Mantiene hacia Azarías una actitud de comprensión y de cariño.

El señorito Iván

En Iván, Delibes ha destacado su vanidad y cinismo, su jactancia chulesca, su prepotencia y su proteccionismo envilecedor. Es un personaje monolítico, porque en él todo son defectos: desprecio arrogante e insensible por el infortunio ajeno, ostentación de su hegemonía social y defensa de una organización socioeconómica que perpetúa un arriba y un abajo, comunicados tan sólo por la caridad de los de arriba y la servil domesticidad de los de abajo. Asume su condición de amo. Su mentalidad “feudal” le lleva:

  • A establecer relaciones de permanente dependencia con sus siervos. Desde “chiquitín”, toma a Paco como secretario de caza y le educa para ello.
  • A mantener en todo momento, con una actitud conservadora, la “jerarquía”. A veces, esta actitud va acompañada de un paternalismo que refuerza su condición de amo.
  • Otro de sus rasgos negativos es la vanidad. Ello le lleva a adoptar una actitud insultante y de desprecio hacia sus siervos, sino también hacia sus invitados. Su pasión incontrolada por la caza supone, en primer lugar, desprecio por la Naturaleza.
  • Destaca, finalmente, su conducta cínica. Su condición de amo descuella también en sus devaneos con doña Purita. Se relaciona con ella de forma natural, como si tuviera derecho de uso sobre la esposa de su hombre de confianza.
  • Incluso su uso del lenguaje es negativo, pues se esperaría de un hombre de su clase y educación que supiera expresarse mejor. Pero utiliza "tacos" continuamente y llama de modo permanente "maricón" a Paco, negándole así al más mínimo respeto.

Personajes de segundo y tercer plano

Pedro el Périto

Es un personaje opresor que se convierte en oprimido a raíz del rapto-fuga de su mujer. Preso de los celos, se ve impotente para enfrentarse al señorito Iván, que ha puesto sus ojos en doña Purita.

La señorita Miriam

Es el único personaje que tiene cierta conciencia social entre los acomodados, como demuestra su comprensión ante Azarías, que no cree que no pueda servir para nada. Pero esa compasión que siente no se traduce en ninguna acción positiva en favor de los oprimidos.

La señora marquesa

Es paternalista, aparenta falsa preocupación y falsa protección. Demuestra así su posición social ante los humildes. Obliga a los sirvientes a humillarse tomando de su mano el aguinaldo que ella les da para celebrar su visita al cortijo.

Quirce

Es símbolo de insumisión y antisedentarismo.

Régula

Trabajadora infatigable, viene a ser la representación de la conciencia social de su familia frente a la irracionalidad despótica del señorito Iván. Aconseja a sus hijos, y se ocupa de una familia en la que dos de sus miembros, la Niña Chica y Azarías, requieren una dedicación especial. Trabajaba como un animal, ya que de tanto hacerlo tiene “el pulgar achatado, plano, sin huellas dactilares”. Es uno de los personajes, junto con Paco, que mayor amor al prójimo demuestra y siempre está dispuesta para el servicio a los señores. Su nombre mismo, Régula (=regla, norma), indica su condición de sirviente.

La Niña Chica, Charito

Es uno de los personajes más conseguidos. Su “inocencia” consiste en una deficiencia física patente: ojos extraviados,”piernas de alambre”, “ cabeza de trapo”, muda como la hache y se ensucia con frecuencia. Constituye la imagen más impresionante de la degradación. Quizá lo que más sobrecoge de ella es su “berrido lastimero”. Es una persona totalmente animalizada en la descripción de Delibes, dependiente en grado sumo, privada incluso de la posibilidad de comunicarse.

El Rogelio

Se ocupa del tractor y comprende la mecánica como nadie. También se ocupa de su tío, el Azarías (le lleva en el tractor, procura entretenerle...). En él hallamos signos de contacto con el progreso y sentimientos de afecto por los necesitados. En la versión cinematográfica de la novela, dirigida por Mario Camus, este personaje es suprimido, porque su rendimiento narrativo es prescindible.

Doña Purita

Es un ejemplo de frivolidad. Sus devaneos, sus ademanes, su actitud desafiante hacia don Pedro muestran a una mujer con una sola intención: la conquista amorosa del señorito Iván. Además, su nombre adquiere un tono irónico (su actitud no es acorde con su nombre).

Otro personajes

  • Entre los siervos, aparece una galería de personajes que informan de las actividades del cortijo: porqueros, pastores, gañanes, etc.
  • Los demás invitados completan los rasgos que son características de los amos, como la ideología conservadora o la falta de conciencia social.
  • Otros personajes nos muestran algunas facetas de la vida en torno a los cortijos:

- el Mago del Almendral revela la creencia de los humildes en la medicina popular y en los consejos de videntes;

- los alfabetizadores no tienen una buena pedagogía;

- un comerciante;

- el Hachemita da buenos consejos a los humildes;

- Manolo, el médico de Cordobilla, se encuentra muy cercano al señorito Iván: "Tú verás, tú eres el amo de la burra", le dice cuando le lleva a Paco para que le cure su pierna "tronzada".

Bibliografía y webgrafía

Trabajos de los alumnos

  • Miguel Delibes-1, trabajo de Paula Hernández. 2º Bachillerato A. Curso 2014-2015.
  • Miguel Delibes-2, trabajo de Alicia Llagostera. 2º Bachillerato B. Curso 2014-2015.
  • Miguel Delibes-3, trabajo de Miguel Ortega. 2º Bachillerato C. Curso 2014-2015.

Edición, revisión, corrección

  • Primera redacción (marzo 2018): Paula Nieto y Claudia Fernandez
  • Revisiones, correcciones: Letraherido.