Las literaturas orientales: India

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Ramayana

De las literaturas orientales, la que más ha influido en Occidente ha sido la india, sobre todo a través de los persas (que en el siglo VI d.C. versionaron esta literatura) y los árabes (que hicieron lo mismo en el siglo VIII).

Los orígenes de la literatura india se remontan hacia el 2500 a. de C. Primero, fue una literatura religiosa, pero a partir del siglo VI a. de C. ya hay una apreciable diversidad de géneros literarios y contenidos. Es la literatura más rica y variada de la Antigüedad. Como lengua literaria, utilizó el sánscrito, una de las más antiguas variantes del indoeuropeo considerada lengua sagrada por los vedas.

Desde el punto de vista temático, podemos encontrar libros de distinto tipo:

Literatura religiosa: los Vedas, Buda

El primer periodo de la literatura india es el periodo védico, así llamado por los Vedas, colecciones de himnos religiosos muy antiguos. Además de los Vedas, también existen los Brahmanas, textos en prosa que aclaran o resaltan algunos aspectos de los himnos sagrados.

Desde el siglo VI a. de C., la religión védica es sustituida por el budismo y aparecen libros que transmiten las enseñanzas de Buda, como Lalitavistara, que cuenta su infancia, y Tripitaka, que se convertirá en libro canónico de la religión budista. El budismo está extendido por Asia, China y Japón.

Buda el iluminado fue un joven príncipe, hijo de un rey del Nepal, el país que se asiente al norte de la India, al pie del Himalaya. Él enseñó a la gente a evitar el sufrimiento. Para que no fuera desgraciado, su padre le ocultaba la realidad. Hasta que un día se encontró con un anciano que estaba solo y vio a un enfermo y un cortejo funerario. Entonces, comprendió el dolor humano. También halló a un hombre que no poseía nada ni quería nada y decidió imitarlo, así que renunció a su mujer y a sus riquezas. Viajó mucho, reflexionó mucho sobre el sufrimiento y un día, bajo una higuera, tuvo una iluminación. Desde entonces, dedicó su vida a predicar la meditación a sus semejantes. Por eso las estatuas, algunas de las cuales son gigantescas, lo representan de pie enseñando o sentado meditando; también, en ocasiones, aparece tumbado.

La epopeya: el Mahabharata y el Ramayana

Las grandes epopeyas indias comenzaron a componerse muy pronto, entre los siglos XII a X a. de C., en el primer milenio anterior al año 1. Pero hasta el siglo II d. de C. no alcanzan su forma definitiva, porque fueron muchas veces reelaboradas y refundidas. Relatan los mitos y leyendas de la India, en un estilo brillante y muy ornamentado.

El Mahabharata es el poema épico más extenso de la literatura universal, pues tiene más de doscientos mil versos. La parte principal de la historia se centra en las luchas entre los descendientes de los hermanos Kuru y Pandu, del linaje del rey Bharata, guerra que dura dieciocho años y que es descrita de manera pormenorizada, intercalando además narraciones y reflexiones filosóficas ajenos a la historia principal. El Mahabharata es una obra ecléctica y enciclopédica, un compendio de saberes universales. Una de sus historias más conocidas es la historia de amor entre el príncipe Nala y la princesa Damayanti, unos amores difíciles que finalmente acaban bien después de muchas peripecias. Alejandro Casona contó maravillosamente bien la historia en uno de los capítulos de su famoso libro Flor de leyendas.

La más famosa de las epopeyas es el Ramayana, atribuida a Valmiki. De este autor, cuenta la leyenda que fue abandonado por su padre, de la casta superior de los brahmanes, y recogido por unos ladrones que lo instruyeron en su oficio. En una ocasión, un sacerdote muy anciano al que Valmiki había agredido le hizo reflexionar sobre su manera de proceder. El joven, arrepentido, oró durante años con tal inmovilidad que llegó a quedar completamente cubierto por las hormigas, y de ahí su nombre, de valmika, que en sánscrito significa "hormiga". Tras purgar sus pecados, el joven se hizo sacerdote. Un día, viendo cómo un cazador daba muerte a una garza real, lanzó una imprecación contra la crueldad; fue la primera sloka, estrofa de dos versos que usaría después para cantar las gestas de Rama.

El Ramayana tiene "solo" 50 mil versos, en los que narra las luchas del príncipe Rama (encarnación de la valentía) para rescatar a su fiel esposa, Sita, que está en poder de los demonios, comandados por el malvado Ravana. La obra es de gran belleza en la descripción de sentimientos y paisajes, de estilo rico, lleno de aliteraciones, juegos de palabras y recursos ornamentales. El argumento es, más o menos, el siguiente:

Los demonios habían usurpado a los genios benéficos el privilegio de ser invulnerables, así que
no podían ser vencidos por un hombre. Visnú, el dios protector del mundo, se encarna en Rama,
hijo de un rey. Siendo un joven de 17 años, ya consigue tensar un arco para cuyo manejo se
esforzaban inútilmente 800 hombres. (El arco que solo Ulises podía tensar y con el que mata a los
pretendientes, tras su retorno a Ítaca, es también un motivo central en la Odisea). Como
premio, Rama recibe la mano de la princesa Sita. Pero su madrastra quiere dejar libre el
camino al trono a su hijo Barata, así que no para hasta conseguir el destierro de Rama,
que se va a la selva, acompañado por su esposa.
     En la selva, Ravana, príncipe de los demonios, se enamora de Sita y la rapta. Pero Rama
logra salvarla, tras tremendas peripecias y terroríficos combates. Rama duda de la fidelidad de
Sita y exige a la joven la prueba del fuego, de la que sale incólume, pues el fuego la respeta, 
señal evidente de su pureza.
     Sita y Rama vuelven a su patria, donde reinarán hasta que Rama, envejecido por la edad,
glorioso, vuela al cielo, desde donde vela por la felicidad de los mortales.

Las fábulas, poesía didáctica: el Pantchatantra

En cuanto a la fábula, narración de animales que hablan y se comportan como personas, es un género originado en la India, cuyos habitantes son animistas y creen en la reencarnación tras la muerte, en un círculo eterno de vueltas a la vida.

La más importante recopilación de fábulas es el Pantchatantra (Los cinco libros), compuesto entre los siglos I-IV d. de C., puede que para la educación de algún príncipe, pues en él aparece el sabio Vishnusarman que hace leer las historias a los hijos de un rey para ilustrarlos con ejemplos de moral práctica y ciencia política. Sus setenta cuentos breves adoctrinan sobre la amistad, la guerra y la paz, el poder de los débiles, el valor de la experiencia, etc.

La influencia del Pantchatantra fue enorme: alcanzó a Don Juan Manuel, al Arcipreste de Hita, a Ramón Llull, a Chaucer, y a La Fontaine. Hay cuentos universalmente conocidos, como el de "La lechera". En el siglo XIII, el rey Alfonso X el Sabio, impulsor de grandes empresas culturales, mandó traducir el Pantchatantra y así apareció Calila e Dimna, inspirado en aquel.

La literatura occidental conoce estas fábulas gracias a obras castellanas como las de Alfonso X el Sabio o la versión hebrea del Pantchatantra, hecha por un judío converso.

Poesía lírica

Las manifestaciones más antiguas están recogidas en el cancionero Sattasai (Las setecientas estrofas), de los siglos I-II d. de C. El tema principal es el amor, concretamente la queja por la ausencia del amado expresada en boca de mujeres enamoradas (es decir, como ocurre en nuestras jarchas y nuestras cantigas de amigo).

En el siglo IV d. de C., destaca uno de los más grandes poetas indios, Kalidasa, autor de los poemarios Ritusamhara (Descripción de las estaciones del año) y Meghadutta (poemas de dolor por causas amorosas).

Las leyendas: Sakuntala

"Sakuntala", por Camille Claudel

Sakuntala protagoniza una de las leyendas con más proyección dentro y fuera de la India. En el Mahabharata se narra su historia de amor con el rey Duhsanta, de quienes nacería Bharata. Debido a una maldición, Duhsanta perdió la memoria y repudió a Sakuntala. El maleficio solo podía romperse si Duhsanta contemplaba un anillo que había regalado a Sakuntala, pero este, por desgracia, se había extraviado. Pasados unos años, el anillo reapareció, Dushanta recuperó la memoria y se reencontró con su amada Sakuntala.

Esta leyenda de amor con desenlace feliz es también el eje del drama Sakuntala, escrito por Kalidasa y traducido al inglés en el siglo XVIII. Desde entonces, la leyenda inspiró unos versos de Goethe, una escultura de Camille Claudel y varias composiciones musicales y pictóricas. En España, Alejandro Casona retoma la leyenda de Sakuntala y nos la cuenta en uno de los capítulos de su Flor de leyendas.

(Puede leer aquí la versión de Alejandro Casona: El anillo de Sakuntala, tomada de Flor de leyendas. Documento en la web del IES Avempace.)

   Resumen de la leyenda
   (Autora: Ainhoa Gil)
   Sakuntala era una hermosa y dulce doncella que vivía en Himavat, un monte sagrado. Se dedicaba a cuidar a los animales y plantas del bosque. Un día, llegó
al bosque un joven rey, llamado Dushyanta. Se conocieron, estuvieron varios días juntos, se enamoraron y terminaron prometiéndose. Dushyanta le entregó un
anillo de oro con el sello real y su nombre grabado y le dijo que, cuando pasaran tantos días como letras tenía su nombre, ella debía ir a palacio para celebrar
el matrimonio.
   Los días pasaban lentos para Sakuntala. Tan absorta estaba pensando en su prometido que un día se olvidó de ofrecer comida a un ermitaño hambriento del
bosque, el cual, furioso, le echó una maldición:
   -Será mejor que no pierdas el anillo, pues el rey no te recordará a menos que se lo enseñes.
   Sakuntala no oyó las palabras del ermitaño, ya que, si no, habría tenido más cuidado. Días después, bañándose en el río, perdió el anillo. Pero
ella no se dio cuenta.
   Era la hora de encontrar a su prometido y Sakuntala se preparó para ello. Cuando llegó a palacio, Dushyanta no la recordaba. Ella fue a enseñarle el
anillo y vio que no lo tenía. Su tristeza conmovió al rey e hizo llamar a un sabio de confianza, quien le respondió que tenía que esperar, ya que estaba
embarazada y que, como dice la antigua profecía, "nacerá con una marca con forma de rueda en la mano". Sakuntala se sintió despreciada, así que abandonó el
palacio y se fue lo más lejos posible de allí.
   Tiempo después, un pescador encontró el anillo de oro con el sello real y se lo mandó al rey que, cuando lo vio, recordó todo y fue en busca de
su amada. Pero no la encontró.
   Años más tarde, Dushyanta fue a un monte para hablar con los dioses y ahí vio a un niño jugando con un león bebé. Vio también la marca en su mano,
por lo que le preguntó quién era su padre y el niño respondió:
   -Mi padre es un héroe y se llamaba Dushyanta.
   Apareció entonces Sakuntala, más mayor, pero tan hermosa como siempre. Y Dushyanta le suplicó que lo perdonara, lo que ella terminó haciendo.
Y así, regresaron juntos a palacio.

Las leyendas: historia de Nala y Damayanti

Nala y Damayanti

(Puede leer aquí la versión de Alejandro Casona: La historia de Nala y Damayanti, tomada de Flor de leyendas. Documento en la web del IES Avempace).

La leyenda de Nala y Damayanti simboliza a la mujer como equilibrio y complemento del hombre. Y su argumento es, más o menos, el siguiente:

   Resumen de la leyenda
   (Autora: Lorena Bolívar):
   Un rey llamado Nala oía siempre decir a sus criados que Damayanti era la más bella de las princesas, así que empezó a soñar con ella. Y a ella
le pasaba igual, pues siempre oía decir a sus servidores que Nala era el mejor de los reyes.
   Damayanti era hija de Bhima, rey de Vidarbha, el cual también buscaba esposo para su hija. Él también pensaba que no había nadie mejor
en el mundo que Nala para su hija.
   Un día, Nala había bajado al lago a jugar en el agua y allí se había encontrado con un cisne que se había alimentado con flores de loto.
Lo atrapó echando sobre él su vestido y, sintiéndose atrapado, el cisne le dijo que, a cambio de su libertad, le ofrecía la posibilidad de
encontrarse con su amado Nala.
   -Tú eres digna de él y él digno de ti; por eso, para esta unión entre iguales, me ofrezco de mensajero de amor entre vosotros.
   Damayanti aceptó el trato, así que el cisne fue a ver a Nala y le dijo:
   -Rey Nala, vengo de parte de Damayanti, la más hermosa de las doncellas y el mejor adorno de la tierra, a quien incluso los dioses pretenden.
Ella se enamoró de ti al hablarle yo de tus virtudes y prometió ser tu esposa.
   Nala se sentía afortunado al saber que sus deseos habían sido escuchados. Damayanti también se sentía anhelosa y pidió a su padre
que se celebrara la ceremonia de svayambara para encontrarse con Nala. Así fue como se envió el mensaje a todos los reyes de la tierra.
Nala montó en su carruaje y partió hacia el reino de Bhima, al encuentro de Damayanti.
   Pero también los dioses del viento, de la muerte y del fuego querían desposarse con Damayanti, así que también
acudieron a la ceremonia de elección de los pretendientes, la svayambara. A la princesa, después de rechazar a todos los pretendientes
esperando la llegada de Nala, se le aparecieron otros muchos candidatos con la misma apariencia que su amado. Pero ella se dio cuenta
inmediatamente de que era una ilusión óptica causada por los dioses.
   -Mi pensamiento siempre ha sido para Nala y no aceptaré a ningún otro. Deberán mostrarme su cuerpo.
   Entonces, los dioses volvieron a su forma y, aunque se marcharon derrotados, todos bendijeron a los nuevos esposos, Nala y Damayanti.
   Todos, menos los malvados Kali y Dvapara, que juraron vengarse separando  a la pareja  que vivía feliz en su reino y ya había
tenido dos hijos.
   Estudiando los movimientos de los jóvenes esposos, encontraron el punto débil de Nala, se metieron en su cuerpo y le hicieron realizar
el mal en contra de su voluntad. Lo mismo le ocurrió al hermano de Nala, Pushcara, con el que se batió en duelo. Nala perdió
así a su querida esposa. Enseñó a Damayanti el camino a casa de su padre y la abandonó durante la noche.
   Damayanti pasó muchas dificultades en el regreso al hogar paterno. Un cazador la salvó de una serpiente y se enamoró de ella,
pero quedó, por ello, convertido en cenizas. La hija de una reina la llevó a su palacio, donde era querida y respetada.
   -Mi esposo me ha abandonado -repetía Damayanti.
   El rey Bhima buscó a su hija y la encontró. Pero no hallaban a Nala, que seguía en el bosque dominado por los malvados dioses,
ocultando su verdadera identidad en el traje de un buen cocinero del reino. Por suerte, Damayanti escuchó hablar de sus cualidades,
muy parecidas a las de su esposo, y le hizo una prueba para comprobar si realmente era él. El propio Nala se reveló y recobró su verdadera
apariencia, con el manto de fuego que le había otorgado la serpiente del bosque. Entonces, el malvado Dpavara tuvo que salir del cuerpo de
Pushcara, hermano de Nala, el cual se sintió sano y salvo. Los hermanos se reconciliaron, se repartieron el reino y
todos vivieron felices para siempre.

Las leyendas: la muerte del niño muni

(Puede leer aquí la versión de Alejandro Casona: La muerte del niño muni, tomada de Flor de leyendas. Documento en la web del IES Avempace.)

La leyenda del niño muni es conocido como el libro sagrado que encierra toda la fastuosidad, la belleza y la sabiduría de la antigua civilización indostánica y el libro más hermoso de la literatura oriental.

   Resumen de la leyenda
   (Autora: Ainhoa Hernández):
   Rama, el héroe de la India, brillante y hermoso hijo de reyes, había encarnado el espíritu de los dioses para vencer a Rayana, pero
hacía tiempo que no estaba en casa. Desaratha, su padre, pasó días y días llorando, lamentando el destierro cruel de Rama, alejado de su hogar.
Pero al fin recordó una acción inicua de su juventud y comprendió que por ella le castigaban los dioses y que estaba condenado a morir sin que sus ojos
vieran nunca más a su hijo desterrado. Desaratha le comentó a la reina Kausalya, su esposa, que cuando él era un joven experto en herir con las
flechas a larga distancia, cometió un crimen involuntario. 
   Estaba una noche cazando y escuchó un ruido en la orilla del río Sarayu. Sin pensarlo dos veces, lanzó una flecha en dirección de ese ruido y
pudo contemplar, con gran horror, cómo un niño estaba herido por su flecha. Intentando que no muriera el niño, corrió a quitarle la flecha,
pero murió igualmente. El niño era hijo de un Muni, un ermitaño que vivía pobremente con su hijo y su esposa. Desaratha corrió hacia la
ermita de los padres del niño y les confesó que había sido su culpa. Les acompañó hasta el cadáver de su hijo y lo purificaron. Después,
el Muni maldijo a Desaratha diciéndole:
   -Involuntaria fue tu acción; pero todo crimen llevará su castigo. Yo voy a morir de dolor por la muerte de mi hijo, al que no verán mis ojos.
Del mismo modo, tampoco tú verás al tuyo a la hora de morir y, así, ansiando verle, dejarás la vida.
   El gran rey Dasaratha hablaba sin consuelo y agitado en su lecho. Y así murió, en el sexto día del destierro de su hijo Rama,
pasada la media noche.

El teatro

En el siglo II a. de C., surge el drama indio, muy original en la literatura sánscrita. Se conservan más de cuatrocientos títulos y destacan Sakuntala, de Kalidasa, y Mrcchakatika (El carrito de arcilla), de Sudakra.

Bibliografía, webgrafía

Literaturas orientales

  • CALERO HERAS, José, "Tema 1. Literaturas orientales", en Literatura universal. Bachillerato. Barcelona, Octaedro, 2009, pp. 9-19.
  • IBORRA, Enric, "Tema 1. Antigüedad (I): Literaturas orientales", en Literatura universal. Bachillerato. Alzira, Algar, 2016, pp. 7-32.

India

  • El anillo de Sakuntala, tomada de Flor de leyendas, de Alejandro Casona. Documento en la web del IES Avempace.

China

  • Taoísmo, datos sobre la vida y obra de Lao Tse, documento en la web del IES Avempace.

Pueblo judío

Cultura árabe

Trabajos de los alumnos

India

  • Salman Rushdie, PPoint de Mercedes Iscar. 1º Bachillerato B. Curso 2015-2016.
  • Indira Gandhi, PPoint de Soraya Fuentes. 1º de Bachillerato C. Curso 2017-2018.
  • Kenizé Mourad, PPoint de Ana Benaque 1º Bachillerato B. Curso 2015-2016.
  • Arundhati Roy, PPoint de Elena Gabás. 1º Bachillerato B. Curso 2015-2016.
  • Vicente Ferrer, PPoint de Madelín Panoluisa. 1º de Bachillerato C. Curso 2017-2018.

Turquía

  • Orhan Pamuk, PPoint de Nacho Jiménez. 1º Bachillerato B. Curso 2015-2016.

China

  • CHINA-datos. Trabajo de María Carmona. 1º de Bachillerato C. Curso 2017-2018.
  • Mo Yan, Power Point de Sandra García. 1º Bachillerato D. Curso 2016-2017.

Japón, Filipinas

  • Filipinas. Trabajo de May-Ann de la Reyna. 1º Bachillerato B. Curso 2018-2019.
  • Haruki Murakami, PPoint de Laura Pacheco. 2º Bachillerato A. Curso 2015-2016.

Cultura árabe

  • El Corán, Power Point de Fátima Taktak. 2º Bachillerato A. Curso 2014-2015.
  • Fátima Mernissi, PPoint de Fátima Taktak. 2º Bachillerato A. Curso 2014-2015.

Edición, revisión, corrección

  • Primera redacción (noviembre 2019): Letraherido. Ainhoa Gil, Lorena Bolívar, Ainhoa Hernández.
  • Revisiones, correcciones: Letraherido.