Las técnicas narrativas y las voces de la novela

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Los santos inocentes, de Miguel Delibes, como novela polifónica

Para Delibes es básico, una vez diseñados los principales episodios de la historia y perfilado el carácter de los personajes, el modo de narrar, es decir, la manera en que la historia se transforma en discurso. Para el autor, es importante el enfoque o punto de vista desde el que se cuenta la historia por parte del narrador.

La presentación gráfica de las voces del narrador y los personajes obligó a Delibes a resolver un problema técnico: tuvo que transcribir el habla de los personajes en estilo directo, pero incorporándolo al discurso del narrador. Todo ello afectaba a la puntuación y también hacía que se mezclaran en determinados momentos las voces propias de cada uno, de manera que llega un punto en que el lector no sabe exactamente a quién atribuir las palabras, si al narrador o al personaje. Ello hace que la novela se perciba como una polifonía de voces narrativas que la enriquece notablemente.

En Los santos inocentes advertimos la presencia de tres voces narrativas: la del narrador-testigo, la del narrador-acorde y las de los personajes.

El narrador-testigo

Aparece en esta novela un narrador que está fuera de la acción (en el sentido de que no es un personaje que actúe), pero que demuestra una gran cercanía al mundo que narra y un conocimiento detallado del marco en el que sitúa los hechos. El autor se presenta como un observador directo de los acontecimientos, dando la impresión de que traslada a su novela una parcela de vida contrastada por experiencias personales. Posee una completa documentación e información de todo lo que relata o describe.

Pero no se trata, sin embargo, únicamente de un narrador omnisciente, sino de un narrador-testigo que permanece fuera de la acción, aunque está cercano a los hechos. Ello confiere al relato un sesgo inequívoco de verosimilitud, autenticidad y realismo.

Son signos de esta presencia del narrador-testigo en la novela:

  • La utilización de la tercera persona narrativa, señal de distanciamiento, deseo de objetividad y de no querer intervenir en la acción narrada.
  • La minuciosidad y el detallismo que se advierte en las descripciones de los lugares y los modos de conducta, en la penetración psicológica de los personajes, en el reflejo cuidadoso del habla rural.

El narrador-acorde

En esta novela, el narrador se identifica con el personaje, es decir, se produce una asunción por parte del narrador de los pensamientos y del modo de hablar de algunos de sus personajes; la escritura se adapta a las experiencias, estímulos y reacciones de estas criaturas de ficción. Es habitual en la narrativa de Delibes la identificación con los humildes; por eso, la identificación con ellos se transforma en compasión, se “com-padece”, se compromete con sus personajes de clase baja y extracción rural.

El narrador no se limita a contar objetivamente los hechos, sino que se sitúa en una posición de simpatía con los personajes desfavorecidos. En Los santos inocentes la presencia de este narrador-acorde es perceptible en todo el relato e influye decisivamente en su sentido último. Su presencia se hace más clara en los siguientes detalles que comentamos:

  • En el título: la Iglesia católica celebra el 28 de diciembre la festividad de los santos inocentes, que recuerda el episodio de la matanza por Herodes de todos los niños menores de dos años. La novela también se refiere a niños (la Niña Chica; el Azarías, que hacía cosas por pura niñez y no era más que un niño grande y viejo), que además son inocentes (carentes de culpa, por falta de raciocinio).
  • En la oralidad del relato: Delibes utiliza en cada caso el registro idiomático adecuado al personaje, a cuya conciencia se adapta. No sólo asume el sistema de valores que caracteriza la vida de los humildes (amor a los demás y a la naturaleza), sino que lo transmite con su mismo lenguaje. La simpatía hacia los humildes exige el uso del mismo registro con el que ellos se comunican.
  • En el lirismo: por encima de otros aspectos, lo que imprime carácter a la novela es la plasmación del mundo de los sentimientos; la sociedad clasista, la falta de instrucción y sus propias limitaciones personales han robado a los seres humildes la capacidad de pensar; pero, en contrapartida, son los únicos que atesoran sentimientos sencillos que dignifican la condición humana. Sentimientos como el amor al prójimo, el amor a la naturaleza, la ternura. Las palabras (“milana bonita”) con que Azarías expresa su cariño por el búho, por la grajeta y por la Niña Chica tienen tal intensidad lírica que convierten la novela en un hermosísimo poema. Esas dos palabras transmiten la sencillez del personaje, pero también condensan todo un sistema de valores: ternura, búsqueda de calor humano, amor a la naturaleza... sentimientos que, según el autor, pertenecen a los humildes, pero no a los señores.

Las voces de los personajes

Destaca en esta novela la correspondencia entre el carácter y función de los personajes y el uso que hacen del lenguaje. Cada uno de los dos mundos enfrentados en Los santos inocentes manifiesta, a través de su lenguaje, el punto de vista desde el que contempla la vida y los rasgos más sobresalientes de su carácter.

El ritmo narrativo y el sentido de la novela dependen en gran medida de los diálogos, pues éstos aportan importantes matices sobre los personajes, su ideología, su condición moral...

Entre los humildes:

  • Azarías manifiesta su falta de raciocinio con frases breves; su ternura y sencillez con el estribillo “milana bonita”; se comunica con los animales con la imitación de sus sonidos ("quia", le dice a la milana).
  • La Niña Chica expresa con su gemido su condición de subnormal profunda. Simbólicamente, el suyo es el grito de protesta de todos los humillados.
  • Paco, el Bajo muestra con sus palabras un carácter sumiso, su saber popular, su socarronería (cuando reflexiona sobre el sonido de las letras).
  • La Régula comienza todas sus respuestas con un “ae”, síncopa de “¡a ver!”, muletilla lingüística que identifica al personaje, pero que indica también resignación.
  • El Quirce expresa su rebeldía; su carácter hosco le hace ser escueto y sentencioso al hablar.
  • La Nieves posee el don de la discreción, expresada con escasas frases escuetas, necesarias.

Entre los amos:

  • El señorito Iván muestra su desprecio con apelativos despectivos y tacos (“maricón”); muestra su inmovilismo conservador con simpleza, con frases hechas.
  • La señora Marquesa expresa con breves frases y con sus gestos sentirse dueña.
  • La señorita Miriam manifiesta en sus palabras sensibilidad hacia los humildes. Aunque no hace nada para cambiar su situación.
  • Don Pedro, el Périto es un personaje lleno de gestos y emociones; por celos, manifiesta violencia verbal contra su esposa (“¡cacho zorra!”).
  • Doña Purita es, sobre todo a través de sus gestos, un modelo de frivolidad y arrogancia.

Los santos inocentes, de Delibes, como novela social y experimental

En conclusión, podríamos decir que el discurso narrativo en Los santos inocentes es original y complejo. Ello es lo que convierte a este novela de marcado cariz social en una novela también experimental.

Por un lado, transmite, a veces incluso de un modo irónico (como cuando Paco aprende a leer), su identificación ideológica y afectiva con el grupo social representado por los sirvientes. Esta identificación puede verse en el uso de ciertos recursos o el manejo del punto de vista.

Por otro lado, su discurso combina características del registro coloquial y el culto. Esta mezcla de registros en el discurso narrativo es una de las estrategias que se utilizan no sólo para transmitir la actitud del narrador hacia el mundo narrado y reproducir las voces propias y diferenciadas de los personajes, sino también para despertar la complicidad del lector, a fin de encauzar la actitud de este último hacia los caracteres y acontecimientos de la novela.

Bibliografía y webgrafía

Trabajos de los alumnos

  • Miguel Delibes-1, trabajo de Paula Hernández. 2º Bachillerato A. Curso 2014-2015.
  • Miguel Delibes-2, trabajo de Alicia Llagostera. 2º Bachillerato B. Curso 2014-2015.
  • Miguel Delibes-3, trabajo de Miguel Ortega. 2º Bachillerato C. Curso 2014-2015.

Edición, revisión, corrección

  • Primera redacción (marzo 2018): Irene Marín e Irene Blanco
  • Revisiones, correcciones: Letraherido.