Diferencia entre revisiones de «Mitología clásica grecorromana»
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Perseo se preguntaba de que le serviría la espada si con solo mirar los ojos de Medusa seria convertido en piedra,de repente Atenea aprecio y le ofreció unas sandalias aladas para poder escapar y un escudo de bronce para proteger su pecho ,después le dijo que no mirara fijamente a Medusa o seria convertido en piedra que la mirara desde el escudo de broce hace de espejo y así podrá ver lo que Medusa hacia sin estar en peligro.Ahora tenia que luchar aun que fuera peligrosos y arriesgado. | Perseo se preguntaba de que le serviría la espada si con solo mirar los ojos de Medusa seria convertido en piedra,de repente Atenea aprecio y le ofreció unas sandalias aladas para poder escapar y un escudo de bronce para proteger su pecho ,después le dijo que no mirara fijamente a Medusa o seria convertido en piedra que la mirara desde el escudo de broce hace de espejo y así podrá ver lo que Medusa hacia sin estar en peligro.Ahora tenia que luchar aun que fuera peligrosos y arriesgado. | ||
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Revisión de 15:13 9 dic 2018
Contenido
- 1 La mitología grecolatina: dioses y héroes
- 1.1 Cronos: el tiempo devorador
- 1.2 El rapto de Europa
- 1.3 El rapto de Perséfone
- 1.4 La caja de Pandora
- 1.5 La leyenda de Pegaso
- 1.6 Eros y Psique
- 1.7 Las amazonas
- 1.8 Hércules o Heracles
- 1.9 La manzana de la discordia y la guerra de Troya
- 1.10 Contribución especial: alumnos de 2º de la ESO del IES Avempace
- 1.10.1 Deucalión y Pirra
- 1.10.2 Prometeo y el robo del fuego
- 1.10.3 La avaricia del rey Midas
- 1.10.4 Dafne y Apolo
- 1.10.5 Perseo y la cabeza de Medusa
- 1.10.6 Eco y Narciso
- 1.10.7 Antígona y Hermo
- 1.10.8 Orfeo y Eurídice
- 1.10.9 Hero y Leandro
- 1.10.10 Cadmo y Hermione
- 1.10.11 Fedra e Hipólito
- 1.10.12 Venus y Adonis
- 1.10.13 Héctor y Andrómaca
- 1.10.14 Teseo, Ariadna y el laberinto de Creta
- 1.10.15 Ícaro y Dédalo
- 1.10.16 Edipo y el enigma de la Esfinge
- 1.10.17 El mito de Aracne
- 1.10.18 Dido y Eneas
- 1.10.19 Ulises y el caballo de Troya
- 1.10.20 Ulises y Calipso
- 1.10.21 Ulises y Circe
- 1.10.22 Ulises y Penélope
- 1.10.23 Jacinto
- 1.10.24 Hermafrodito
- 1.10.25 Polifemo y Galatea
- 2 Bibliografía, webgrafía
- 3 Edición, revisión, corrección
La mitología grecolatina: dioses y héroes
Los mitos griegos y romanos han tenido siempre una gran vigencia en la cultura occidental. No solo durante la Edad Antigua, la Edad Media y la Edad Moderna, sino también en nuestra Edad Contemporánea siguen haciéndose versiones renovadas de los grandes mitos clásicos. Y no únicamente en la literatura: también en otras artes, como el teatro, la danza, la música, el cine...
Cronos: el tiempo devorador
- Autores/as:
- Fecha: Diciembre de 2018.
El rapto de Europa
Europa, hija del rey Agenor, estaba un día en la playa con sus amigas cuando fue vista por Zeus, quien enseguida se sintió atraído por la belleza de la joven. Para acercarse a la doncella sin levantar sospechas, el dios se metamorfoseó en un toro blanco y resplandeciente: con esta forma, Zeus se acercó y sentó a los pies de la joven. Europa, temerosa en un principio por la presencia del animal, poco a poco fue cobrando confianza y empezó a acariciarlo. Fue tanta la confianza que cogió que llegó a sentarse sobre el lomo del animal, el cual aprovechó la ocasión para levantarse y adentrarse en el mar llevándose a la joven consigo, sentada en su lomo y aferrada a sus cuernos. A través del mar, ambos llegan hasta la isla de Creta, donde el dios y la mortal se unieron a la sombra de unos árboles que, en recuerdo de dicho acontecimiento, nunca perderían sus hojas.
De este amor nacieron tres hijos: Minos, Sarpedón y Radamantis. Además, Europa recibió tres presentes: Talo (un autómata de bronce encargado de vigilar las costas de Creta), un perro que no dejaba escapar ninguna presa y una jabalina que nunca fallaba el blanco. Después, Zeus casó a Europa con Asterión, rey de Creta, quien adoptó a los hijos de Zeus por no tenerlos propios. Finalmente, el toro cuya forma había adoptado Zeus, se transformó en una constelación y pasó a ser un signo del Zodiaco.
El rapto de Perséfone
Perséfone es hija de Zeus y Deméter (hija de Cronos y Rea, hermana de Zeus y diosa de la fertilidad y el trigo). Su tío Hades (hermano de Zeus y dios de los Infiernos), se enamoró de ella y un día la raptó.
La joven se encontraba recogiendo flores en compañía de sus amigas las ninfas y hermanas de padre, Atenea y Artemisa, y en el momento en que va a tomar un lirio, (según otras versiones un narciso), la tierra se abre y por la grieta Hades la toma y se la lleva.
De esta manera, Perséfone se convirtió en la diosa de los Infiernos. Aparentemente, el rapto se realizó con la cómplice ayuda de Zeus, pero en la ausencia de Deméter, por lo que ésta inició unos largos y tristes viajes en busca de su adorada hija, durante los cuales la tierra se volvió estéril.
Al tiempo, Zeus se arrepintió y ordenó a Hades que devolviera a Perséfone, pero esto ya no era posible pues la muchacha había comido un grano de granada, mientras estuvo en el Infierno, no se sabe si por voluntad propia o tentada por Hades. El problema era que un bocado de cualquier producto del Tártaro implicaba quedar encadenado a él para siempre.
Para suavizar la situación, Zeus dispuso que Perséfone pasara parte del año en los confines de la Tierra, junto a Hades, y la otra parte sobre la tierra con su madre, mientras Deméter prometiera cumplir su función germinadora y volviera al Olimpo.
La leyenda cuenta que el origen de la Primavera radica precisamente en este rapto, pues cuando Perséfone es llevada a los Infiernos, las flores se entristecieron y murieron, pero cuando regresa, las flores renacen por la alegría que les causa el retorno de la joven. Como la presencia de Perséfone en la tierra se vuelve cíclica, así el nacimiento de las flores también lo hace.
Por otra parte, durante el tiempo en que Perséfone se mantiene alejada de su madre, Deméter y confinada a el Tártaro, o mundo subterráneo, como la esposa de Hades, la tierra se vuelve estéril y sobreviene la triste estación del Invierno.
La caja de Pandora
Zeus ordenó que le quitaran el fuego a los hombres, pero Prometeo lo robó para dárselo, contra la voluntad del dios olímpico. Zeus, furioso del tal osadia, le ordenó a Hefestos (dios del fuego) que construyera la estatua de una bella doncella. Atenea fue quien la vistió con hermosos ropajes blancos. Hermes (el mensajero de los dioses) le dio el habla y Afrodita la dotó del encanto amoroso.
Zeus le dio a Pandora una caja cuyo contenido la doncella desconocía. Y así la envió con los mortales. Pandora se dirigió hasta la casa de Epimeteo, hermano de Prometeo. El joven e ingenuo hermano quedó perdidamente enamorado de Pandora y ésta le ofreció su caja como un regalo, que Epimeteo aceptó gustoso, a pesar que Prometeo le había advertido de no aceptar nunca un regalo proveniente del Olimpo.
Pandora pudo resistir la tentación de conocer el contenido de su caja, así que la abrió y fue allí que innumerables males se esparcieron por la tierra: el dolor, la vejez, la maldad, el sufrimiento, la tristeza y las enfermedades, todos males que los mortales hasta ese momento desconocían. Aterrada, Pandora cerró la tapa de la caja y sólo la esperanza quedó atrapada en el fondo de ella.
Por eso desde entonces, los mortales decimos aquello de que "La esperanza es lo último que se pierde".
La leyenda de Pegaso
En la mitología griega, Pegaso (en griego, Πήγασος) era un caballo alado, es decir, un caballo con alas.
Pegaso fue el primer caballo que llegó a estar entre los dioses. Era el caballo de Zeus, dios del Cielo y de la Tierra. Nació de la sangre derramada por Medusa cuando Perseo le cortó la cabeza a esta gorgona, una de las tres hermanas (las otras eran Esteno y Euríale).
Suele representarse en blanco o negro y tiene dos alas que le permiten volar. Una característica de su vuelo es que, cuando lo realiza, mueve las patas como si estuviera corriendo por el aire. Según las fuentes clásicas, Perseo no llegó a volar montado en Pegaso, puesto que lo hacía gracias a unas sandalias aladas; sin embargo, muchos artistas renacentistas lo representaron volando en este caballo. Y en la filmografía sobre el héroe –las distintas películas sobre la leyenda que se han realizado a lo largo de la historia, como Furia de titanes- suele aparecer esta escena, que es realmente una de las más espectaculares.
Pegaso aparece en la mitología relacionado fundamentalmente con el héroe Belerofonte, quien a lomos del equino alado logró dar muerte a la Quimera, bestia de múltiples cabezas (entre ellas, una de león y otra de cabra) que asolaba los territorios de Licia. Gracias al alado corcel, Belerofonte pudo obtener también una victoria sobre las amazonas.
Belerofonte encarna el "defecto" de la ambición excesiva: cuando por fin consiguió montar a Pegaso, obligó al caballo a llevarlo al Olimpo, pues quería convertirse en un dios inmortal. Pero Zeus, molesto por tamaña osadía, envió a un insignificante mosquito que picó el lomo de Pegaso y este, encabritado, precipitó al vacío a Belerofonte sin matarlo, pero dejándolo lisiado para toda la vida y condenado a vagar apartado del mundo recordando sus pasadas glorias.
La leyenda de Pegaso puede haber influido la formación de la figura del buraq en la tradición islámica. Es uno de los equinos más célebres de la literatura, junto con Rocinante (caballo de Don Quijote de la Mancha), Babieca (el del Cid), Bucéfalo (el de Alejandro Magno) y el caballo de Troya (junto con Clavileño, que también sale en El Quijote, el único caballo de madera).
Eros y Psique
Cuenta la historia que, hace mucho tiempo, existieron un rey y una reina que tenían tres hijas. La menor, Psique, de deslumbrante belleza, era adorada por los humanos como una reencarnación de la diosa Afrodita. La diosa, celosa de la belleza de la mortal Psique, pues los hombres estaban abandonando sus altares para adorar en su lugar a una simple mujer, ordenó a su hijo Eros que intercediera para hacer que la joven se enamorase del hombre más horrendo y vil que pudiera existir. Pero Eros, al ver a la bella, cayó enamoradísimo de ella y decidió ocupar el lugar del monstruo.
Por su parte, la belleza no había traído a Psique felicidad alguna. Los hombres la idolatraban de mil maneras, pero ninguno osaba acercársele ni pedir su mano. Los preocupados padres consultaron al Oráculo de Apolo para determinar qué le depararía el destino a su hija. Lejos de encontrar consuelo, el Oráculo predijo que Psique se casaría en la cumbre de la montaña con un monstruo de otro mundo. Psique aceptó amargamente su destino, y obedeciendo al Oráculo, sus padres la llevaron hasta la cima de la montaña seguidos por una larga procesión, donde la abandonaron en llanto para enfrentar a una muerte segura.
Así la encontró el Céfiro (viento del Oeste), quien la elevó por sobre las montañas hasta depositarla en un valle colmado de flores. Al despertar, Psique se internó en el bosque cercano siguiendo el sonido del agua. Lo que encontró fue un hermoso palacio, de indescriptible lujo y belleza, y voces sin cuerpo susurrando que el palacio le pertenecía y que todos estaban allí para servirla. Esa noche, mientras yacía en la oscuridad de su nueva alcoba, un desconocido la visitó para hacerla su esposa. Su voz era suave y amable, pero él no se dejaba ver a la luz del día, lo cual despertaba la curiosidad de Psique que deseaba conocer su rostro.
Con el paso del tiempo, Psique comenzó a sentir desasosiego y sufría por sentirse sola. Extrañaba a sus hermanas, a quienes no veía desde hace tiempo, y esto le causaba tristeza. Imploró entonces a su esposo que le permitiera recibir la visita de aquellas, pero él le advirtió de que ellas tratarían de incitar su curiosidad y la alentarían a desvelar la identidad de su cónyuge. Le advirtió una y otra vez que no se dejara persuadir por sus hipócritas hermanas, ya que el día en que ella viera su cara no lo volvería a ver más y ese día se acabaría su felicidad.
Pero finalmente, Eros cedió ante las intensas súplicas de Psique y pidió al viento Céfiro que acercara a las hermanas al palacio. Éstas, ante la visión de tanto lujo y belleza, ardieron de celos y envidia ante la buena fortuna de su hermana. Secretamente, cada una de ellas comenzó a despreciar lo que a ella misma le había tocado en suerte: un marido anciano y mezquinas riquezas en comparación con el esplendor en que vivía Psique. Se fueron del palacio planeando castigar a su hermana y, a su retorno, la convencieron de que su marido era una monstruosa serpiente que esperaba al acecho para devorarla. Le sugirieron un detallado plan de acción, que se basaba en esperar que el sueño venciera a Eros para luego acercarse a él con una lámpara y un puñal y cortar su cabeza venenosa.
Esa misma noche, Psique esperó a que su marido se durmiera y encendió su lámpara para observarlo. A quien vio fue al más hermoso de los dioses, al mismísimo Eros. El cuchillo cayó de sus manos y, mientras observaba extasiada la imagen gloriosa, una gota de aceite cayó en el hombro de Eros. Éste se despertó y, librándose del abrazo y los lamentos de Psique, expresó su decepción por la traición de su esposa. Le contó que él mismo había desobedecido las órdenes de su madre al enamorarse de ella, pero que ya todo estaba arruinado. Y así desplegó sus alas y se fue.
Psique comenzó entonces una búsqueda desesperada para encontrar a Eros que culminó en su llegada al templo de Afrodita. Ésta, llena de ira y deseos de venganza, rasgó las vestiduras de la bella y le encomendó tareas imposibles como clasificar miríadas de semillas distintas. Psique recibía ayuda de distintos dioses y fuerzas de la naturaleza, lo que hizo posible que completara los desafíos. Afrodita, entonces, inventó un nuevo castigo para ella: debería internarse en mundo subterráneo en busca de Perséfone, reina de los infiernos, para rogarle que le diera un poco de su belleza dentro de un cofre. Sorteando varias dificultades, Psique cumplió la tarea y comenzó su viaje de vuelta hacia la luz. En el camino, cayó presa nuevamente de la curiosidad. Atraída por el deseo de agradar más a su amado adornándose de belleza divina, abrió el cofre e inmediatamente cayó en un sueño mórbido.
Mientras, Eros, recién recuperado de su herida, salió en busca de su esposa para despertarla. Se dirigió a visitar a Zeus para rogarle que tuviera compasión de Psique, que la hiciera inmortal y así podría vivir con él en los cielos. Zeus se compadeció de Eros y apaciguó a Afrodita, diciéndole que aquel sería un casamiento digno del chico. Así que ordenó el casamiento de los jóvenes, que duraría para siempre.
Las amazonas
Las amazonas eran un pueblo de solo mujeres descendientes del dios de la guerra, Ares, y de la náyade Harmonía. Se originaron alrededor del área del Cáucaso y se establecieron en las riveras del río Termodón en Pontus, Asia Menor, para luego fundar el pueblo de Temiscira, en la costa de Euxine (Mar Negro - Turquía).
Las amazonas eran imaginadas y descritas por los hombres griegos como un pueblo de mujeres en estricto sistema de matriarcado, gobernadas por una reina, a la cual se le suponía un vínculo directo con el dios Ares, pero sin clarificar el sistema sucesorio. Se desconoce si a estas reinas les sucedían sus propias hijas o bien la mujer con más atributos como fuerza, inteligencia o dotes de mando.
Etimológicamente, "amazon" deriva probablemente de un etónimo iraní, "hamazam-", que originalmente significaba “guerreras”. La variante griega del nombre estaba relacionada por etimología popular de “a”, “sin”, y “mazos”, “senos”, relacionado con la tradición que decía que las amazonas se cortaban o quemaban el pecho derecho, para poder ser capaces de usar el arco con más libertad, y criaban a sus hijas con el izquierdo. Pero en las obras de arte no existen indicios de esta carencia, las amazonas siempre son representadas con ambos pechos, aunque con el derecho frecuentemente cubierto.
Según la iconografía, en algunas vasijas griegas, se dibuja a las amazonas con unos escudos en forma de luna e incluso puestas bajo la protección de Artemisa, diosa de la caza y de la Luna. Por similitud fonética, pudieron copiar de este extraño pueblo la denominación “uma soona” como “amazona”.
En algunas versiones, ningún varón tenía permiso para residir en el país de las amazonas; pero una vez al año, para evitar la extinción de la raza, visitaban a los Gargarios -tribu vecina- o en otros casos, se relacionaban con extranjeros. Sus uniones sexuales se realizaban fuera del grupo, sin mantener ningún lazo con ellos después. A las niñas se las educaba como amazonas, adiestradas en las labores de campo, la caza y el arte de la guerra, adoptando el estatus de las madres y desconociendo la identidad del padre. Para los niños nacidos de esas uniones, había cuatro opciones: se los mutilaba -dejándolos ciegos o cojos-, los utilizaban como esclavos, se les sacrificaba o eran enviados de vuelta con sus progenitores.
Los griegos concibieron a las amazonas como mujeres amantes de la guerra que luchaban armadas con peltas (los escudos pequeños en forma de media luna), con hachas de doble filo y arcos de gran tamaño con los que disparaban sus flechas. A diferencia de los helenos, las amazonas preferían la guerra a caballo y se les consideró expertas jinetes. La otra actividad amazónica era la cacería.
Además, los mayores héroes de la mitología griega: Hércules, Belerofonte y Aquiles tuvieron, en algún punto de sus aventuras, que enfrentarse con las amazonas e invariablemente las vencieron. Uno de los trabajos impuestos a Heracles por Euristeo fue conseguir el cinturón de la reina amazona Hipólita. Para dicha tarea, le acompañó su amigo Teseo, quien raptó a la princesa Antíope, hermana de Hipólita, un incidente que llevó a la invasión del Ática en represalia, donde Antíope pereció luchando junto a Teseo. En algunas versiones, sin embargo, Teseo se casaba con Hipólita y en otras, lo hacía con Antíope, quien no moría.
Hércules o Heracles
Hijo de Zeus y de Almena, esposa de Anfitrión, fue concebido en una triple noche de amor, sin que por ello se alterase el orden de los tiempos, ya que las noches siguientes fueron más cortas.
Se dice que el día de su nacimiento resonó el trueno en Tebas con furioso estrépito y otros muchos presagios anunciaron la gloria del hijo del dueño y señor del Olimpo. Alcmena dio a luz dos mellizos, Heracles e Ificles. Anfitrión, deseando saber cuál de los dos era su hijo, envió dos serpientes que se aproximaron a la cuna de los mellizos. El terror se apoderó de Ificles, quien quiso huir, pero Heracles despedazó a las serpientes y mostró, ya entonces, que era digno hijo de Zeus.
Por otro lado, Hera, movida por los celos, a causa de la aventura extraconyugal de su esposo, resolvió eliminar al recién nacido enviando contra él a dos terribles dragones para que le despedazasen. El niño, sin el menor espanto, los hizo pedazos.
Palas logró que se apaciguara la cólera de Hera, hasta el extremo de que la reina de los dioses consintió en darle de mamar de su propio pecho al hijo de Alcmena. Se cuenta que Heracles, abandonando el pecho, dejó caer algunas gotas de leche que se derramaron sobre el cielo, formándose de esta singular manera la vía láctea o camino de Santiago (The Milky Way, en inglés; la Voie Lactée, en francés).
Los maestros más hábiles se encargaron de la educación de Heracles. Autólico le enseñó la lucha y la conducción de carros; Eurito, rey de Elia, el manejo del arco: Eumolpo, el canto; Cástor y Pólux, la gimnasia; Elio le enseñaba a tocar la lira y el centauro Quirón, la astronomía y medicina.
Su desarrollo físico fue extraordinario y su fuerza portentosa. Heracles era un gran bebedor, y su jarro era tan enorme que se necesitaba la fuerza de dos hombres para levantarlo.
Cuando Heracles creció, Hera vertió en su copa un veneno que lo enloqueció y esa locura hizo que Heracles matara a su mujer y a sus propios hijos, confundiéndolos con enemigos. Como castigo, fue enviado con el primo de Hera, el rey Euristeo, para servirle por doce años. Euristeo, estimulado por Hera, siempre vengativa, le encomendó las empresas más duras y difíciles, las cuales se llamaron los doce trabajos de Heracles. Estas fueron:
- El león de Nemea,
- la hidra de Lerna,
- el jabalí de Erimanto,
- las aves de Stinfálidas,
- la cierva de Artemisa,
- el toro de Creta,
- los establos de Augías,
- robar los caballos de Diomedes,
- robar las manzanas de las Hespérides,
- arrebatar el cinturón de Hipólita,
- dar muerte al monstruo Gerión y
- arrastrar a Cerbero fuera de los infiernos.
De todos ellos, salió victorioso el héroe y son otros muchos los que asimismo se le atribuyen, pues casi todas las ciudades de Grecia se vanagloriaban de haber sido teatro de algún hecho maravilloso de Heracles. Exterminó a los centauros, mató a Busilis, Anteo, Hipocoón, Laomedonte, Caco y a otros muchos tiranos; libró a Hesione del monstruo que iba a devorarla, y a Prometeo, del águila que le comía el hígado; separó los dos montes llamados más tarde columnas de Heracles, etc.
El amor, pese a las numerosas hazañas realizadas por el héroe, ocupó intensamente el espíritu y el cuerpo de Heracles. Tuvo muchas mujeres y gran número de amantes. Las más conocidas son Megara, Onfalia, Augea, Deyanira y la joven Hebe, con la cual se casó en el cielo, sin olvidar las cincuenta hijas de Testio, a las cuales hizo madres en una noche.
El odio del centauro Neso, unido a los celos de Deyanira, fueron la causa de la muerte del héroe. Sabedora esta princesa de los nuevos amores de su esposo, le envió una túnica teñida con la sangre del centauro, creyendo que con ello impediría que amara a otras mujeres. Pero apenas se la puso, el veneno del que estaba impregnada hizo sentir su funesto efecto, y penetrando a través de la piel, llegó en un momento hasta los huesos. En vano procuró arrancarla de sus espaldas; la túnica fatal estaba tan pegada a la piel que sus pedazos arrastraban tiras de carne.
Las más espantosas imprecaciones contra la perfidia de su esposa brotaron de los labios del héroe, y, comprendiendo que se acercaba su última hora, constituyó una pira en el monte Oeta, extendió sobre ella su piel de león, y, echándose encima, mandó a Flictetes, para que prendiera fuego y cuidase sus cenizas.
En el mismo instante en que comenzó a arder la pira, se dice que cayó un rayo sobre ella para purificar lo que pudiera quedar de mortal en Heracles. Zeus lo subió al Olimpo y lo colocó entre los semidioses.
La manzana de la discordia y la guerra de Troya
Cuenta la leyenda, que cuando Peleo, padre del valeroso Aquiles y Tetis, diosa del mar se casaron, enviaron invitaciones de la fiesta para todos los dioses, pero como no querían tener problemas en un día tan especial, decidieron que lo mejor sería no invitar a Eris, la Diosa de la Discordia.
Eris se enojó tanto que se apareció en el banquete de bodas de todos modos. Furiosa, se dirigió a la mesa donde se encontraban las diosas más hermosas: Hera, Atenea y Afrodita, y arrojó ua enorme manzana con una inscripción tallada que decía: "Para la más hermosa".
Hera dijo: Debe ser para mí. Pero al instante, Atenea y Afrodita también reclamaron la manzana y pusieron a Zeus como árbitro. Zeus no quería tomar parte por ninguna de las diosas, ya que sabía que, por lo menos dos de ellas terminarían haciendo reclamos por su intervención o, lo que es peor, enemistadas con él y decidió quitarse el problema de encima. No se le ocurrió nada mejor que enviar al dios mensajero, Hermes (Mercurio), en a busca de Paris (príncipe de Troya) con el encargo del Juicio que se le pedía; localizó al príncipe-pastor y le mostró la manzana de la que tendría que hacer entrega a la diosa que considerara más hermosa. Precisamente por eso lo había elegido Zeus; por haber vivido alejado y separado del mundo y de las pasiones humanas. Así, se esperaba de él que su juicio fuera absolutamente imparcial.
Cada una de las tres diosas fueron desfilando ante él cubriéndolo de promesas.
- Prometo darte poder y riquezas si me eliges a mí, serás emperador de toda Asia -dijo Hera-.
Atenea, por su parte, le prometió:
- Si dices que yo soy la más bella, te otorgaré gloria en las guerras y gran inteligencia y sabiduría.
Pero la sensual Afrodita, que era muy astuta, le dijo:
- Te daré el amor de la mujer que consideres para ti como la más bella del mundo.-
Afrodita obtuvo la manzana de oro y, desde ese momento, fue la más bella de todas las diosas, pero también de ahí en adelante Hera y Atenea se convertirían en sus peores enemigas.
La decisión de Paris hubo de traer graves consecuencias para su pueblo, ya que la hermosa mujer por la que Afrodita hizo crecer el amor en el pecho de Paris era Helena, la esposa del rey de Esparta, Menelao. En ocasión del paso de Paris por las tierras de ese rey, y después de haber estado una noche en su palacio, Paris raptó a la bella Helena y se la llevó a Troya. El amor por Helena daría lugar a la mayor guerra jamás vista hasta entonces.
El rapto enfureció a Menelao y éste convocó a los reyes aqueos como Agamenón, su hermano, que fue nombrado comandante en jefe; Odiseo, que, inspirado por Atenea, fue el que ideó el caballo de madera con el que la expedición aquea pudo por fin tomar Troya y Aquiles, entre muchos otros, para ir a recuperar a Helena o, si fuese necesario, pelear por ella en Troya, hecho que glosa Homero en la Ilíada.
Contribución especial: alumnos de 2º de la ESO del IES Avempace
Los alumnos de 2º ESO del IES Avempace, a partir de la lectura ANGELIDOU, María, Mitos griegos. Adapt.: Miguel Tristán. Ilustr.: Svetlin. Barcelona, Vicens Vives, 2008. (Col. "Cucaña"), han elaborado las siguientes explicaciones.
Deucalión y Pirra
- Autores/as: Aroa Bueno y Verónica Mateo.
- Fecha: Diciembre de 2018.
La historia de Deucalión y Pirra es muy similar a la del Diluvio y el Arca de Noé que cuenta la Biblia.
Zeus estaba muy enfadado con los humanos, desde que Prometeo lo había engañado y había robado el fuego. Así que decidió enviar un diluvio para condenar a toda la raza humana y darle una buena lección. Pero como Prometeo tenía el don de la adivinación, advirtió a su hijo Deucalión para que se pusiese a salvo antes de que el padre de los dioses condenase para siempre a toda la humanidad.
Prometeo y el robo del fuego
- Autores/as: Miguel Almenara y Sergio Gimeno.
- Fecha: Diciembre de 2018.
La avaricia del rey Midas
- Autores/as: Iván Álvarez y Francisco Monreal
- Fecha: Diciembre de 2018.
El mito de el rey Midas trata sobre la avaricia y narra lo que ocurre cuando no reconocemos la felicidad o pensamos que ella reside tan solo en el dinero y la riqueza. La codicia de Midas nos hace darnos cuenta de las consecuencias de nuestras malas decisiones, que pueden llevar a convertirnos en esclavos de nuestros deseos.
Midas fue un rey que tenia mucho dinero y gobernó la región de Frigia, en Asia Menor. Un día, Dionisio, el dios del vino y la juerga, pasó por el reino de Midas. Uno de sus siervos, llamado Sileno, se retrasó en el camino. Sileno se cansó y se durmió en los jardines del rey Midas. Allí, el rey Midas lo encontró y lo invitó a pasar unos días en su palacio y lo trató muy bien, como un buen anfitrión.
Cuando Dionisio fue a buscar a Sileno, muy agradecido por el buen trato que le habían dado a su siervo, le prometió a Midas que le pidiese cualquier deseo. Entonces el rey se lo pensó y al instante dijo: "Quiero que todo lo que toque se convierta en oro". Dionisio le advirtió a Midas que se lo pensara, pero Midas insistió. Al día siguiente, cuando Midas despertó, ansioso por ver si su deseo se había cumplido, extendió su brazo tocando una mesa que inmediatamente se convirtió en oro. Midas saltó de felicidad, siguió tocando todo lo que se encontraba por el palacio. Pasadas unas horas, le entró hambre, fue a coger un trozo de pan el que al instante se convirtió en oro. Entonces se dio cuenta del error que había cometido. Comenzó a asustarse, las lágrimas llenaron sus ojos y en ese momento, su hija, entró en la habitación y, cuando Midas la abrazó, se convirtió en una estatua dorada. Desesperado, Midas suplicó a Dionisio para que le quitase su deseo, que se había convertido en una maldición.
Dionisio reflexionó y tras unos días le dijo a Midas que debía ir al río Pactolo y bañarse. Midas salió corriendo hacia el río para bañarse. Cuando llegó al palacio, se dio cuenta de que todo lo que había convertido en oro había vuelto a la normalidad. Midas abrazó a su hija, lleno de alegría, y decidió compartir su gran fortuna con su gente.
A partir de entonces, Midas se convirtió en mejor persona, generosa y agradecida con todo el mundo.
Dafne y Apolo
- Autores/as: Rubén Delgado y Jorge Díaz.
- Fecha: Diciembre de 2018.
Perseo y la cabeza de Medusa
- Autores/as: Ángel Borja y Sandra Martínez.
- Fecha: Diciembre de 2018.
Esta historia trata de Perseo(hijo de Dánae y Zeus. El rey tirano Polidectes quería casarse con Dánae la madre de Perseo pero Polidectes no quería a Perseo así que ideo un plan para deshacerse de el.
Un día el rey tirano Polidectes anuncio que iba a casarse e invito a todos sus amigos una gran fiesta ,incluido Perseo .todos sus amigos le trajeron regalos para darle la enhorabuena,menos Perseo que no le trajo ningún regalo. Polidectes le hablo de las gorgonas y maliciosamente le dijo que quería la cabeza de una de ellas .
Perseo muy orgulloso le prometió a Polidectes traerle la cabeza de Medusa (una de las gorgonas)como regalo de boda. Perseo era muy valiente teniendo en cuenta las posibilidades que tenia de ser convertido en piedra.Pero el no tenia miedo dado que nadie en su sano juicio se ofrecería a hacer esa barbaridad.Ni siquiera se despidió de su madre ,empezó a ir de un lado a otro en busca de la gorgona Medusa.
La única seguridad que tenia era que Hermes y Atenea vigilaban sus pasos ...
Hermes no le indico donde se ubicaba Medusa pero le dio lo que necesitaba para sobrevivir,le dio una espada que no podía ser torcida ni rota por las escamas de las gorgonas ni siquiera de las de Medusa.
Perseo se preguntaba de que le serviría la espada si con solo mirar los ojos de Medusa seria convertido en piedra,de repente Atenea aprecio y le ofreció unas sandalias aladas para poder escapar y un escudo de bronce para proteger su pecho ,después le dijo que no mirara fijamente a Medusa o seria convertido en piedra que la mirara desde el escudo de broce hace de espejo y así podrá ver lo que Medusa hacia sin estar en peligro.Ahora tenia que luchar aun que fuera peligrosos y arriesgado.
Llego por fin a la isla de las tres hermanas,por suerte se las encontró dormidas, por lo tanto con el ojo cerrado .Tenían unas alas gigantes,su cuerpo estaba lleno de escamas de oro y su pelo eran serpientes retorcidas.
Eco y Narciso
- Autores/as: Adrián Gaitán y Lorién Piquero.
- Fecha: Diciembre de 2018.
Antígona y Hermo
- Autores/as: Marc Axcel de la Reyna y Cozmin Florin Maxim.
- Fecha: Diciembre de 2018.
Orfeo y Eurídice
- Autores/as: Álvaro Barbó y Víctor Tenas.
- Fecha: Diciembre de 2018.
Hero y Leandro
- Autores/as: Alba Franco y Noelia Ruiz.
- Fecha: Diciembre de 2018.
Hero fue una joven que se dedicaba a cuidar de los templos de Afrodita en Grecia. Su encanto era tan impresionante que hasta Eros y Apolo querían ser sus amados, pero ella ya estaba enamorada de un chico llamado Leandro que vivía en el poblado de al lado. Leandro, al estar cerca del poblado de Hero, pasaba de vez en cuando a entretenerla con sus halagos. El poblado de ambos estaba separado por un estrecho brazo de mar. Los padres de ambos, al darse cuenta de que se querían casar, no se lo permitieron. Los jóvenes fueron advertidos de que no debían volverse a ver, pero a ellos les aborrecía aquella espantosa idea. Así que fingieron obedecer, pero descontentos con aquella orden, idearon un plan para verse en secreto. El plan consistía en que, cada noche, Hero encendía una luz en su ventana para que a Leandro le servía de guía para pasar el estrecho a nado. Así, pasaron muchas noches juntos, aunque por miedo de ser descubiertos, Leandro tenía que volver temprano para que no se dieran cuenta de que había estado con su amada.
Una noche, hubo un fuerte vendaval, que hizo que se apagase la luz encendida por Hero. Por tanto, por mucho que Leandro lo intentó, no consiguió llegar a su amada en aquella ocasión. A causa del fuerte vendaval, fue tragado por el mar, pereciendo en su romántico intento. Hero, inquieta al ver que su amado no acudía, bajo a la orilla, donde encontró el cuerpo de Leandro. Con tristeza y desesperación, al verle muerto, ella misma se lanzó al mar para que su alma se encontrara con la de su amado.
Cadmo y Hermione
- Autores/as: Lara Auría y Lucía Terán.
- Fecha: Diciembre de 2018.
Cadmo era hijo de Telefasa, hija del dios del río Nilo. El padre de Cadmo era Agénor, rey de Fenicia. Cadmo era también hermano de Belo, Cefeo y la hermosa Europa, que enamoró al mismísimo Zeus.
Hermione, o Harmonía, como también es llamada, era la diosa inmortal de la armonía y la concordia. Era hermana de Cupido, Flegias, Adrestia y de los gemelos Fobos y Deimos. Sus padres eran la diosa del amor, Afrodita, y el dios de la guerra, Ares.
Cuado Zeus/Júpiter raptó a Europa, hermana de Cadmo, Agénor le ordenó a su hijo ir en su búsqueda y no volver hasta encontrarla. Después de muchos viajes, Cadmo consultó al oráculo de Delfos, para saber en qué país debía fijar su residencia. El oráculo le dijo: "En un campo desierto hallarás una vaca que no ha sido jamás uncida al yugo. Sigue sus pisadas y levanta una ciudad en el lugar donde ella se detenga a apacentar, y da a esta comarca el nombre de Beocia".
Nada más marcharse, se encontró con la vaca, que se detuvo. Cadmo, lleno de alegría, quiso ofrecer a Júpiter un sacrificio de acción de gracias. Por esa razón, ordenó a sus compañeros que se dirigieran a una fuente de un bosque para recoger un poco de agua. Esta fuente estaba custodiada por un feroz dragón. Debido al ruido de sus compañeros, el dragón se despertó y los mató violentamente.
Cadmo, al ver que sus compañeros no volvían, se dirigió a la fuente. Donde contempló a el dragón matando a sus amigos. Cadmo lanzó al dragón un dardo que le atravesó la espina dorsal, quitándole así la vida.
Palas, que protege al héroe fenicio, le oredena enterrar los dientes de la bestia. Cadmo, sin entender la orden, la realiza. Pasados tres días, del suelo donde fueron enterrados los dientes, aparecen unos guerreros, que luchan contra Cadmo. Originando así una guerra civil. Donde solo sobreviven cinco de los innumerables soldados que luchaban contra Cadmo. Estos pasan a ser sus nuevos compañeros.
Cuando terminaron, Cadmo dictó leyes para mantener orden, unión y paz. Y les encomendó edificar la construcción que el oráculo mandó construir: la cuidad de Tebas.
Después, Cadmo se casó con Hermione o Harmonia. Y tuvieron cuatro preciosas hijas: Íno, Agave, Autone, y Semelé.
Desgraciadamente, Juno, celosa de tanta felicidad entre Cadmo y Hermione, mató a gran parte de la familia. (hijas, nietos...)
Cadmo y Hermione, fueron echados de Tebas. Agobiados, rogaron a los dioses que acabaran con todos sus males. Fueron así convertidos en serpientes.
Fedra e Hipólito
- Autores/as: Enrique Herranz y Héctor López.
- Fecha: Diciembre de 2018.
Esta historia trata de un amor entre una madrastra y un hijo. Fedra (la madrastra) se enamoró de Hipólito (el hijastro). Fedra le pidió a Afrodita que mandase a Teseo (el padre de Hipólito) muy lejos de allí. Fedra intentó seducir a Hipólito, pero el chico la rechazó. Tras el rechazo, Fedra escribió una carta a Teseo diciendo que su hijo Hipólito la había intentado violar y luego se suicidó para vengarse. Tras volver a casa y ver a Fedra muerta, con una carta en la mano, y después de haberla leído, Teseo pidió a Poseidón que matara a su hijo. Mientras Hipólito huía de la ciudad en un carro, se cayó y murió. Así es como termina la historia de Fedra e Hipólito.
Venus y Adonis
- Autores/as: Nerea Giménez y Janire Ortiz
- Fecha: Diciembre de 2018.
Héctor y Andrómaca
- Autores/as: Lucía Salinas y Lucía Vijuesca.
- Fecha: Diciembre de 2018.
Andrómaca era hija de Eeiton (rey de Asia menor) y esposa del gran y valiente troyano Héctor, a su vez hijo de Príamo (rey de Troya). Ambos tuvieron un hijo, llamado Astianax.
Héctor era hermano de Paris, el secuestrador de la griega Helena, la esposa del rey Menelao. Este secuestro provocó la ira de los helenos y de ahí vino la terrible guerra de Troya, al término de la cual la ciudad fue saqueada y destruida.
Héctor murió a manos de Aquiles, el cual quiso vengarse así, ya que Héctor había matado antes al amigo de Aquiles, llamado Patroclo. Aquiles también mató al padre de Andrómaca y a sus siete hermanos.
Tras la muerte de Héctor, ocurrió la caída de Troya, ya que era él quien mejor defendía la ciudad. Después de aquello, Astianax huyó del recinto de la ciudad y Andrómaca fue capturada como parte del botín de guerra y fue llevada a Grecia por Neptolemo (hijo de Aquiles). Andrómaca dio un hijo a Neptolemo y tuvo que sufrir el desprecio de Hermione, la despechada esposa de Neptolemo. Ella y su padre, Menelao, incluso intentaron matarla. Este hecho no ocurrió porque el abuelo de Neptolemo, Peleo, lo evitó.
Más adelante, Andrómaca se casó con el profeta Heleno, quien, como ella, también había sido apresado por Neoptolemo en Troya. Pasó sus últimos años con él en Pérgamo, una nueva cuidad creada en Asia Menor que recibió su nombre de Pérgamos, la fortaleza destruida en Troya (De acuerdo con una versión distinta, fue Pérgamo, el hijo de Heleno y Andrómaca, el que fundó la ciudad).
Andrómaca se convirtió en la figura mítica que representaba a la esposa indefensa y entregada, víctima de una guerra despiadada. Se trata de una figura cuyo destino estaba marcado por los típicos avatares de la guerra. Además de aparecer en la obra de Homero, también aparecía en el drama contra la guerra titulado Las troyanas, escrito por Eurípides, en el que se narra la vida de Andrómaca y su destino como concubina de Neoptolemo, además de los intentos de Hermione y Menelao para acabar con ella.
Teseo, Ariadna y el laberinto de Creta
- Autores/as: Iker Laborda y Asier Villanueva.
- Fecha: Diciembre de 2018.
El rey Minos estaba muy avergonzado porque su mujer, Pasifae, había tenido un bebé horrendo, con cara de toro y cuerpo humano. Para esconder a aquella criatura de la que se avergonzaba, Minos mandó construir a Dédalo un laberinto.
Ícaro y Dédalo
- Autores/as: Andrea Hernando y Verónica Hernando.
- Fecha: Diciembre de 2018.
El mito griego de Ícaro y Dédalo trata sobre la ambición y la soberbia que tenemos los humanos que nos creemos, a veces, por encima del bien y del mal. Trata también de que, muchas veces, los jóvenes hacemos las cosas sin pensar y eso trae malas consecuencias.
Minos le ordena a Dédalo crear un laberinto para que Teseo perezca en él a manos del Minotauro, el monstruo que allí vivía, hijo de la esposa del rey, Pasifae, y de una relación vergonzante inconfesable. Pero cuando Teseo escapa del laberinto, él le castiga a Dédalo a pasar el resto de su vida junto a su hijo Ícaro encerrado en aquel mismo laberinto que había construido para otros.
Protegiendo la salida del laberinto, el rey Minos dejó a unos guardianes con la orden de que lo mataran si conseguía escapar con su hijo. Así que Dédalo piensa un plan para escapar sin ser visto.
Va a construir una alas para huir del laberinto utilizando cañas, cera y plumas. Cuando van a emprender la huida, el único consejo que Dédalo le da a su joven hijo Ícaro para escapar con éxito es que no vuele ni muy bajo (porque las olas del mar mojarían las plumas) ni muy alto (porque el Sol derretiría la cera que Dédalo había empleado para unir las plumas de las alas).
Pero una vez en el aire, la alegría de volar y ser libre otra vez, hizo que el joven Ícaro volase demasiado alto, sin darse cuenta de que se acercaba demasiado al sol. La cera de sus alas se derritió por el calor e Ícaro cayó al mar donde murió ahogado.
Cuando Dédalo se dio cuenta de lo que había pasado, ya era demasiado tarde. El creerse demasiado listo había matado al joven Ícaro.
Edipo y el enigma de la Esfinge
- Autores/as: Desirée Mora e Izarbe Sierra.
- Fecha: Diciembre de 2018.
El mito de Aracne
- Autores/as: Rubén Gómez y Víctor Peiró.
- Fecha: Diciembre de 2018.
Dido y Eneas
- Autores/as: Marcos Miguel e Ibon Romeo.
- Fecha: Diciembre de 2018
Eneas era un príncipe troyano, hijo de la diosa Venus, que huyó de su tierra natal tras el fin de la guerra de Troya.Dido, por su parte, era una legendaria reina de Cartago, y se enanmoró del héroe por arte de Venus cuando aquel pasó por allí en busca de un lugar donde crear una nueva Troya.
Cuando Eneas llegó a Cartago, empezó a reconocer el lugar con sus compañeros. Mientras tanto, la diosa Venus se quejaba ante Júpiter de las desventuras de su hijo humano.
Eneas, tras pasar un tiempo de amor con la reina cartaginesa, tuvo que emprender rumbo de nuevo, puesto que su madre Venus le recordó que su tarea primordial era la de fundar la nueva Troya, que no sería otra que la futura ciudad de Roma. Dido intentó convencer a Eneas para que se quedase en Cartago a su lado, pero este preparó su barco para partir. Y mientras el barco de Eneas se alejaba, Dido se suicidó quemándose viva en lo alto de una de las torres de su palacio, puesto que no podía soportar el dolor por la marcha de su amado. A lo lejos, desde el mar, Eneas observaba triste el fuego que hacía desaparecer para siempre el cuerpo de su amada.
Ulises y el caballo de Troya
- Autores/as: Guillermo Marcos y Álvaro Ruiz
- Fecha: Diciembre de 2018.
Los griegos llevaban mucho tiempo frente a las puertas de la ciudad de Troya, a la que habían declarado la guerra diez años antes. Habían intentando entrar en la ciudad en reiteradas ocasiones, pero nunca lo habían conseguido. La ciudad parecía inexpugnable y, poco a poco, el cansancio y el desánimo empezaron a hacer mella entre los soldados. Diez años era demasiado tiempo para estar alejados de sus casas y sus familias y, encima, no obtener ningún resultado. Ulises no era muy fuerte, pero sí muy inteligente y astuto. Así que a él, un día, la diosa Atenea, su benefactora, le susurró la treta que debería usar si quería conquistar la ciudad de Troya.
Ulises llevó a cabo la tarea que le encargó la diosa y conquistó con sus compañeros la ciudad amurallada, gracias a una hábil artimaña. La treta consistía en construir un gran caballo de madera hueco por dentro y meter dentro de él a los mejores soldados griegos. De construirlo, se encargó Epeo, el mejor carpintero del campamento. Tras hacerlo, se lo dejaron a los troyanos como regalo de los dioses enfrente de las murallas y fingieron que se hacían a la mar con sus barcos y sus pertenencias de vuelta a casa. Los troyanos creyeron el embuste, metieron el regalo de los griegos en la ciudad y lo pusieron enfrente de el templo de Atenea. Al caer la noche, Troya celebraba bebiendo y bailando el fin de la guerra con Grecia. Cuando los troyanos cayeron en un profundo sueño, los griegos aprovecharon para salir del caballo y abrieron las puertas a las tropas que se habían retirado anteriormente. Cuando los troyanos quisieron darse cuenta, la conquista de la ciudad se volvió inevitable. Y así los griegos conquistaron Troya.
Ulises y Calipso
- Autores/as:
- Fecha: Diciembre de 2018.
Ulises y Circe
- Autores/as:
- Fecha: Diciembre de 2018.
Ulises y Penélope
- Autores/as:
- Fecha: Diciembre de 2018.
Jacinto
- Autores/as:
- Fecha: Diciembre de 2018.
Hermafrodito
- Autores/as:
- Fecha: Diciembre de 2018.
Polifemo y Galatea
- Autores/as:
- Fecha: Diciembre de 2018.
Bibliografía, webgrafía
- LU-02. Literatura antigua (Grecia y Roma), web del IES Avempace.
- CALERO HERAS, José, "Tema 2-Literatura griega", en Literatura universal. Bachillerato. Barcelona, Octaedro, 2009, pp. 20-36.
- IBORRA, Enric, "Tema 1. Antigüedad (II): Literaturas griega y latina", en Literatura universal. Bachillerato. Alzira, Algar, 2016, pp. 33-58.
- ANGELIDOU, María, Mitos griegos. Adapt.: Miguel Tristán. Ilustr.: Svetlin. Barcelona, Vicens Vives, 2008. (Col. "Cucaña").
- Literaturas orientales y grecolatina, unidad de muestra, documento en la web del IES Avempace.
- Preguntas sobre literatura antigua oriental y grecolatina, documento en la web del IES Avempace.
- Cosas de la mitología clásica, documento en la web del IES Avempace.
- Jasón y los argonautas, muestra, documento en la web del IES Avempace.
- Personajes históricos grecolatinos, documento en la web del IES Avempace.
- Los tres deseos de Alejandro Magno, documento en la web del IES Avempace.
Edición, revisión, corrección
- Primera redacción (noviembre 2017): Letraherido.
- Revisiones, correcciones: Letraherido