Historia Sagrada. Antiguo Testamento: Caín y Abel, Adán y Eva, el arca de Noé, el santo Job, la Torre de Babel, Sodoma y Gomorra, las trompetas de Jericó…
Contenido
- 1 Algunos episodios célebres del Antiguo Testamento
- 1.1 Adán y Eva
- 1.2 Caín y Abel
- 1.3 El arca de Noé
- 1.4 La travesía del desierto y el maná
- 1.5 La Torre de Babel
- 1.6 La paciencia del santo Job
- 1.7 Las trompetas de Jericó
- 1.8 Judith y Holofernes
- 1.9 David y Goliath
- 1.10 El juicio de Salomón
- 1.11 Salomón y la reina de Saba
- 1.12 Jonás y la ballena
- 1.13 El profeta Daniel y los leones
- 1.14 Sansón y Dalila
- 1.15 Sodoma y Gomorra
- 2 Bibliografía, webgrafía
- 3 Edición, revisión, corrección
Algunos episodios célebres del Antiguo Testamento
Adán y Eva
Se dice, según la religión judía, que, hace millones de años, Adán y Eva fueron los primeros seres humanos que habitaron la Tierra. Hizo Dios, primero, a Adán con un poco de arcilla a la que insufló vida. Pero al darse cuenta de que no tenía compañera, dijo Dios: "No es bueno que el hombre esté solo". Y de una costilla de Adán, hizo a Eva, la primera mujer. De aquí viene la expresión: "Ahí viene mi costilla", refiriéndose el hombre a su esposa o compañera.
Adán y Eva vivían en uno de los lugares más perfectos del planeta, que era el Jardín del Edén, donde crecían flores y plantas sin existir ninguna mala hierba y donde nuestros antepasados obtenían el alimento sin esfuerzo ninguno. Dios les dejó un mensaje claro, que era que tenían que vivir en paz y armonía en aquel maravilloso jardín, poner nombre a los diferentes animales y bajo ningún concepto comer las manzanas que producía el árbol del conocimiento del bien y del mal, porque, si lo hacían, morirían.
Convivieron allí muy felizmente Adán y Eva con los animales hasta que, un día, una serpiente -que no era sino una encarnación del demonio- les retó a comerse la manzana (aunque lo tenían prohibido por Dios). Eva comió primero e hizo comer a Adán. Y Dios se dio cuenta y los maldijo y expulsó del Paraíso, condenándolos a ser mortales, a parir con dolor los hijos y a tener que trabajar para vivir.
Y desde entonces, por la desobediencia de nuestros primeros padres, los seres humanos nacemos condenados a la muerte, al dolor y al trabajo. Según la teología cristiana, los hombres nacemos por culpa del error de Adán y Eva con el llamado "pecado original", una falta de nacimiento de la que solo se libro, según la Biblia, la Virgen María, quien ya nació pura, pues habría de ser la madre de Dios.
Caín y Abel
El arca de Noé
La travesía del desierto y el maná
La Torre de Babel
La paciencia del santo Job
Job es la figura que aparece principalmente en el Libro de Job en la Biblia, donde Dios autoriza a un ángel caído someter a Job a una prueba, además este tiene que demostrarle al Creador su fidelidad.
Job tenía 7 hijos y 3 hijas, era un ganadero y contaba con numerosos amigos y criados. Vivía en la tierra de Uz, la cual es una ciudad mencionada como parte del reino de Edom.
Satán le dice a Dios que el amor que Job le da, es por sus bendiciones y no porque le ame de verdad, entonces Yahvé le permite a Satán probar la integridad de Job.
Por lo que Satán, el ángel caído, pone a prueba la fidelidad de Job con el permiso que le dió Dios, pero este le puso una condición; no quitarle la vida a Job. Satán decide producirle múltiples desgracias a Job... como por ejemplo una enfermedad llamada Sarna, la muerte de su ganado, la pobreza, la muerte de sus hijos... y muchas más.
La prueba termina y Job la consiguió pasar, por lo que le demostró su finalidad a Dios. Su anterior felicidad vuelve y con más del doble de lo que tenía, pero la vida de sus primeros hijos no, aunque tiene catorce hijos y tres hijas, repartiendo su cuantiosa herencia entre todos ellos.
Debido a su bondad, paciencia, fidelidad a Dios y legado, Job es un tzadiq para la tradición judía. En el contexto de la tradición católica, Job es considerado santo; la Iglesia católica lo acoge como modelo de santidad y entra en el santoral, siendo festejado el día 10 de mayo.
Vocabulario:
Tzadiq: Es un hombre que antepone los intereses de su prójimo antes que los suyos propios en todo sentido.
Las trompetas de Jericó
Judith y Holofernes
David y Goliath
El juicio de Salomón
Salomón y la reina de Saba
Jonás y la ballena
El profeta Daniel y los leones
Sansón y Dalila
Antes del reinado de Saúl y de David, cuando las tribus de Israel vivían separadas unas de otras, los israelitas comenzaron a adorar a Baal y Astarté. Ofendido, como castigo por su sacrilegio, Yahveh entregó a los israelitas en manos de los filisteos durante cuarenta largos años. Pero, cuando los israelitas clamaron a Yahveh, éste se apiadó de ellos y decidió enviarles un salvador que combatiera a los filisteos y los liberara de su opresión. Así pues, Yahveh envió un ángel a la morada de Manóaj, cuya mujer era estéril. El ángel, sin embargo, reveló a la mujer que pronto concebiría un niño, el salvador del pueblo de Israel. Tal y como afirmó el ángel de Yahveh, la mujer de Manóaj quedó encinta y dio a luz a un niño. Este se llamó Sansón, y el espíritu de Yahveh lo bendijo con una fuerza sobrehumana.
Cuando fue adulto, Sansón se hizo nazireo y recogió su largo cabello en siete trenzas. Cuando quiso tomar por esposa a una mujer filistea de Timná, sus padres se opusieron al principio. Sin embargo, era la voluntad de Yahveh que Sansón desposara a una filistea, pues así los filisteos atraerían la desgracia sobre sí mismos. Así pues, Sansón marchó a Timná y de camino a la ciudad se topó con un fiero león. No obstante, el espíritu de Yahveh se introdujo en Sansón y le dio fuerza para despedazar a la fiera con sus manos desnudas. Sansón finalmente desposó a la mujer filistea y celebró un banquete junto a ella.
Durante el festín, Sansón propuso un acertijo a los treinta hombres que lo acompañaban y prometió entregar a cada uno de sus compañeros una túnica y un vestido si lo resolvían. Tras sonsacarle la respuesta a Sansón, su mujer se la contó a sus compañeros filisteos, y, cuando éstos hablaron con él, enfurecido, mató a treinta hombres de Ascalón y los despojó de sus vestidos para entregárselos a sus compañeros para saldar su deuda.
A continuación, Sansón abandonó a su mujer por un tiempo. Cuando regresó en su busca, el padre de su mujer le contó que se la había entregado ya a otro hombre. Ofendido, Sansón incendió los cultivos de los filisteos y, cuando éstos salieron a buscarlo, mató a mil de ellos golpeándolos con la quijada de un asno. Más tarde, Sansón viajó a Gaza, donde se unió a una prostituta. Durante la noche, planeando tenderle una emboscada al despuntar la luz del día, los enemigos de Sansón bloquearon la puerta de la ciudad para que no escapara. A media noche, sin embargo, Sansón caminó hacia las puertas de la ciudad y las arrancó con sus propias manos. A continuación, se las echó a la espalda y se las llevó de allí, escapando así de la emboscada.
Tras salir de Gaza, Sansón se enamoró de una mujer del valle de Sorec llamada Dalila. Cuando Sansón se unió a Dalila, los príncipes de los filisteos ofrecieron a la mujer miles de siclos de plata a cambio del secreto de la fuerza del héroe. Pero cuando Dalila interrogó a Sansón sobre el verdadero origen de su fuerza, éste se burló de ella dándole respuestas falsas. Ella informó a los filisteos de sus respuestas en toda ocasión pero, como Sansón no había revelado su secreto, los filisteos no pudieron someterlo. Fingiendo entonces una gran tristeza, Dalila consiguió que Sansón confiara en ella y se sincerara. Sansón le confesó que, si alguna vez se rasurara la cabeza, perdería toda su fuerza y sería como un hombre cualquiera. Así pues, cuando, aquella noche, Sansón se quedó dormido sobre las rodillas de Dalila, ésta ordenó a un filisteo que le cortara sus siete trenzas de nazireo. Cuando Sansón se despertó, los filisteos se lanzaron contra él, pero aquella vez no pudo derrotarlos, ya que había perdido su fuerza por la traición de Dalila. Los filisteos le arrancaron los ojos a Sansón y le forzaron a dar vueltas a la piedra de un molino. Así pues, el héroe vivió encadenado como un esclavo, pero Yahveh planeaba la derrota de sus enemigos.
Cuando los príncipes filisteos se reunieron con el propósito de ofrecer sacrificios a Dagón, su dios, llevaron a Sansón al templo para burlarse de él. Encadenado entre dos gruesas columnas, Sansón soportó las risas y las burlas de los más de tres mil filisteos que acudieron al templo. Humillado así por sus enemigos, el héroe tanteó las columnas que lo flanqueaban y, dolido por la traición de Dalila, pidió a Yahveh que le diera fuerzas tan sólo una vez más. Yahveh escuchó su petición, y entonces Sansón exclamó "¡Muera yo con los filisteos!" Acto seguido, derrumbóo las columnas, lo que provocó que el templo se derrumbara sobre sus enemigos. De esta forma, Sansón llevó la muerte a incontables filisteos y liberó a su pueblo de su tiranía tal y como había dispuesto Yahveh cuando los israelitas imploraron su ayuda.
Sodoma y Gomorra
Bibliografía, webgrafía
- LU- 03. Literaturas orientales, web del Departamento de Lengua del IES Avempace.
- CALERO HERAS, José, "Tema 1. Literaturas orientales", en Literatura universal. Bachillerato. Barcelona, Octaedro, 2009, pp. 14-19.
- IBORRA, Enric, "Tema 1. Antigüedad (I): Literaturas orientales", en Literatura universal. Bachillerato. Alzira, Algar, 2016, pp. 7-32.
- Literaturas orientales y grecolatina, unidad de muestra, documento en la web del IES Avempace.
- Preguntas sobre literatura antigua oriental y grecolatina, documento en la web del IES Avempace.
- Algunas cosas sobre la Biblia, documento en la web del IES Avempace.
- El Cantar de los Cantares, documento en la web del IES Avempace.
- Principales hechos y personajes de la cultura judía, documento en la web del IES Avempace.
Edición, revisión, corrección
- Primera redacción (abril 2017):
- Revisiones, correcciones: Letraherido

