''El caballero de Olmedo" (1620). Texto 4 y cuestiones relacionadas

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El caballero de Olmedo. Texto 4

ALONSO. —  Tello, un verdadero amor
           en ningún peligro advierte.
           Quiso mi contraria suerte
           que hubiese competidor,
           y que trate, enamorado,
           casarse con doña Inés;
           pues ¿qué he de hacer, si me ves
           celoso y desesperado?
           No creo en hechicerías,
           que todas son vanidades;
           quien concierta voluntades
           son méritos y porfías.
           Inés me quiere, yo adoro
           a Inés, yo vivo en Inés;
           todo lo que Inés no es
           desprecio, aborrezco, ignoro.
           Inés es mi bien, yo soy
           esclavo de Inés; no puedo
           vivir sin Inés; de Olmedo
           a Medina vengo y voy,
           porque Inés mi dueña es
           para vivir o morir.

Pregunta 1 - Caracterice los personajes mencionados en el texto destacando sus elementos más significativos en el drama

  • El primer personaje que aparece en don Alonso, el caballero de Olmedo. Es joven y bien parecido. Representa el papel del galán enamorado de su dama, doña Inés, servido por un criado, Tello, y ayudado por una alcahueta, Fabia, que es de progenie claramente celestinesca. Alonso es impetuoso en el amor y en el combate, nunca se echa atrás y cree sobre todo en el esfuerzo y la lucha. Como él mismo dice,
     "No creo en hechicerías,
que todas son vanidades;
quien concierta voluntades
son méritos y porfías."

Se confiesa celoso de su competidor, pero no se le pasa por la cabeza olvidarse de su amor. Como él mismo declara, va a jugárselo todo a una "para vivir o morir". Es decir, es hombre intenso que siempre vive al límite, apostándolo todo en cada jugada, sin dejar nada en la recámara, para el hipotético caso de que las cosas no salieran como él deseaba. En ese sentido, tiene la imprudencia de la juventud y de los héroes, pues actúa sin doblez, dándolo todo en el envite.

  • En cuanto a Tello, es el donaire o gracioso, un personaje imprescindible en el teatro lopesco donde no puede faltar, puesto que es él quien trama y maquina los enredos que acercarán a su señor a su amada. Se siente atraído y, a la vez, repelido por Fabia, la alcahueta, porque en las obras de Lope el amor solo puede darse dentro de la correspondiente clase social: el galán, con la dama; el criado, con la criada. Es decir, con respeto a las conveniencias sociales. En este caso, Tello es el receptor del discurso de su señor, quien manifiesta que el amor no debe pararse ante ningún obstáculo. Tello escucha paciente el discurso afirmativo de su amo, don Alonso.
  • El tercer personaje invocado en el fragmento es doña Inés, que para su amado es un cúmulo de perfecciones. Él se confiesa totalmente enamorado de ella y dice amarla como un esclavo a su dueño o un vasallo a su señor. En el pasaje, es evidente la influencia de la Celestina en la obra: "Yo Melibeo soy, a Melibea quiero..."
  • El último personaje al que se alude en el fragmento es el "competidor" enamorado de doña Inés. Es decir, don Rodrigo, que será caracterizado en la obra como un noble orgulloso, incapaz de dejarse ganar en ningún terreno, y capaz en cambio de tramar la muerte de su rival, cuando ve que Inés lo prefiero a él y que este, además, es más diestro en la plaza de toros y más querido por el pueblo. Don Rodrigo representa al noble abusivo, que usa mal su posición social de superioridad, actuando con villanía, siendo capaz de asesinar alevosamente, emboscándose en la oscuridad. Estas son las razones por las que, en la última escena, ante el Rey, será condenado por este a muerte. Todo un aviso para navegantes. Digamos que está emparentado con otros nobles-villanos de las obras lopescas y calderonianas, como el capitán don Álvaro de Ataide, en El alcalde de Zalamea, o el comendador en Fuenteovejuna y Peribáñez y el comendador de Ocaña.
  • Por último, y aunque no sale en el fragmento, hay que añadir que cada personaje tiene su confidente: doña Inés tiene a su hermana, doña Leonor; don Rodrigo, a don Fernando, con el que comete el crimen y con el que será ajusticiado al final de la obra; y don Alonso tiene a su criado Tello, el donaire o gracioso, un servidor fiel y leal.

Pregunta 2 - ¿En qué tradición se basa el amor expresado por don Alonso y cuáles son sus caracteres?

La tradición del amor a la que se remite el fragmento es la del amor cortés, de origen medieval provenzal. Una tradición literaria de gran éxito que se extendió por toda Europa, llegando a España, Italia, Francia, Inglaterra... Es, por ejemplo, el tipo de amor de los trovadores. O el que don Quijote siente por su adorada Dulcinea, a la que reverencia por sobre todas las cosas. Aparece también en los sonetos del Cancionero de Petrarca, poemas de amor dedicados por el poeta italiano a su amada Laura.

En el amor cortés, el caballero adora a su dama, a la que sirve como un vasallo sirve a su rey, olvidándose incluso de sí mismo, llamándola "Midons", "Mi señor". Es un amor ideal, platónico o "de lejos", o más bien neoplatónico, reelaborado cristianamente, pues parece que no está llamado a realizarse físicamente. Es casi un amor inspirador, necesario para que el poeta encuentro su estro, el soplo divino de la creación poética. Es también un amor feudal, donde el inferior reconoce su dependencia y servicio hacia el superior, su vínculo de vasallaje.

Digamos que, en el amor de Alonso e Inés, Lope ha expurgado los aspectos crudamente carnales que podrían proceder de La Celestina y el Libro de Buen Amor, del arcipreste de Hita, por ejemplo; o los aspectos de relación extramatrimonial, pecaminosa para una mentalidad cristiana, que podrían proceder del amor trovadoresco. Todo está pasado por el tamiz neoplatónico de Petrarca, debidamente cristianizado de acuerdo a los valores contrarreformistas que imperaban en la España imperial de 1620.

En el texto de Lope, Alonso habla con Inés y ambos hacen lo posible por estar juntos, incluso contra todas las dificultades. Esto es, nos deslizamos hacia un amor de raíz celestinesca . Lope elige, en El caballero de Olmedo, una historia tradicional de amor y muerte y la inserta en la tradición celestinesca que él admiraba. Por eso Alonso e Inés buscan el encuentro físico, como Calisto y Melibea, pero sin desnortarse como ellos. Y por eso también Alonso declara ante Tello su amor por su enamorada en un modo que recuerda muchísimo el célebre "Yo Melibeo soy y a Melibea quiero", procedente de la Celestina. No hay que olvidar que de esas palabras de Calisto se ha dicho que tienen un aire de oración semi-blasfema, en donde el hombre declara su amor a una mujer, en lugar de su amor a Dios.

No cabe duda de que la secularización -o, cuando menos, la homomensura- de la cultura europea había avanzado ya a pasos agigantados en 1620, fecha de composición de El caballero de Olmedo. Dios ya no era el centro de todas las cosas. Ni siquiera en la católica España de la Contrarreforma. La voz de Erasmo, de Lutero, de Calvino se hacía oír de alguna forma con más fuerza de la que nunca hubiera querido el concilio tridentino.

Bibliografía y webgrafía

  • Corral de comedias, documento gráfico en la web del Departamento de Lengua del IES Avempace.
  • Lope de Vega, El caballero de Olmedo. Ed.: Joseph Pérez. Madrid, Clásicos Castalia, 1983.
  • Lope de Vega, El caballero de Olmedo. Ed.: Felipe B. Pedraza. Barcelona, Vicens Vives, 1996. Col. Clásicos Hispánicos.

Trabajos de los alumnos

Lírica culta

Teatro

Narrativa, erudición, prosa

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Edición, revisión, corrección

  • Primera redacción (septiembre 2019): Letraherido.
  • Revisiones, correcciones: Letraherido.