''El caballero de Olmedo" (1620). Texto 5 y cuestiones relacionadas

De Wikimpace
Saltar a: navegación, buscar

El caballero de Olmedo. Texto 5

Fabia.- Pues, gallina,
        adonde yo voy ¿no irás?
Tello.- Tú, Fabia, enseñada estás
        a hablar con el diablo.
Fabia.- Camina.
Tello.- Mándame a diez hombres juntos
        temerario acuchillar
        y no me mandes tratar
        en materia de difuntos.
Fabia.- Si no vas, tengo de hacer
        que él propio venga a buscarte.
Tello.- ¡Que tengo de acompañarte!
        ¿Eres demonio o mujer?
Fabia.- Ven. Llevarás la escalera,
        que no entiendes destos casos.
Tello.- Quien sube por tales pasos,
        Fabia, el mismo fin espera.

Pregunta 1 - Caracterización y función de Fabia: sus precedentes literarios

Este fragmento, protagonizado por Fabia y Tello, plebeyos los dos, sirve para ubicar a la alcahueta en la tradición literaria de La Celestina, obra de la que Lope era buen conocedor y admirador. Ella se muestra aquí como la "madre Celestina", mujer poderosa, manipuladora, que domina a los criados -Tello en este caso, Pármeno y Sempronio en el de La Celestina-, mujer también con algo de diabólica, capaz de conseguir lo que nadie logra aunque no siempre con buenas artes.

En el fragmento, Fabia le dice a Tello que lo acompañe, porque ella quiere arrancar una muela al cadáver del ladrón recientemente ahorcado en la ciudad. Tello, por supuesto, no quiere saber nada del caso, pues siente temor por el mundo de los muertos:

   "...y no me mandes tratar
en materia de difuntos".

Pero Fabia, como Celestina, se sale con la suya y lo fuerza a acompañarla y llevar una escalera, por la que ella podrá subir hasta el cadáver para arrancarle la muela, que seguramente utilizará como ingrediente en alguna de sus pócimas o como amuleto sacro-diabólico.

El fragmento termina con una expresión admonitoria de Tello:

   "Quien sube por tales pasos,
Fabia, el mismo fin espera."

Uno de los grandes estudiosos de la tradición celestinesca' en El caballero de Olmedo es el francés Marcel Bataillon, quien insiste en que el celestinismo de Lope es de homenaje y parodia, más que de copia fiel, pues no hay en esta obra lopesca la crudeza carnal, el clímax sangriento, el ambiente lupanario de La Celestina. Pone el ejemplo del bonachón Tello, el criado, que quiere hacerse con la cadena que don Alonso, su señor, ha regalado a Fabia por sus servicios de tercera: el criado intenta enamorarla para robarle su premio, pero no piensa ni mucho menos en asesinarla como sí hacen en la obra de Rojas los criados de Calisto, Pármeno y Sempronio.

     "¡Qué distancia entre el nido de víboras de los alcahuetes de Rojas, los tres pasados a cuchillo en un abrir y cerrar de ojos, y las divertidas marionetas que, bajo los
nombres de Fabia y Tello, se nos presentan aquí!"


Fabia no pasa de ser una seudohechicera y Tello, un criado algo pillo. Pero ninguno de los ambos alcanzan las cotas maléficas, de perfidia, que muestran los personajes de Rojas en La Celestina'.

Pregunta 2 - Papel desempeñado por Tello en esta tragicomedia. Relacionarlo, si es posible, con personajes similares de la dramaturgia de Lope

Tello es el donaire o gracioso, el criado encargado de hacer reír. Su papel es importantísimo en el teatro lopesco. Él es el encargado de hacer avanzar la acción, de maquinar las tretas que puedan ayudar a su señor -en este caso, don Alonso- a conseguir sus amores -aquí, por doña Inés-.

En algunas obras de Lope, de su escuela o de la de Calderón de la Barca, se producen al final las dobles bodas, pues cásase el galán con la dama y el gracioso con la criada. Tal ocurre, por ejemplo, en El lindo don Diego, de Agustín de Moreto. En El caballero de Olmedo, Tello parece sentir al mismo tiempo atracción y repulsión por Fabia ("¿Eres demonio o mujer?").

En El caballero de Olmedo, el gracioso tiene más recorrido, puesto que Tello no solo se disfraza de maestro de letras latinas, para conseguir llegar a doña Inés y favorecer los amores de su señor, sino que asiste a su amo en sus últimos momentos de vida, cuando ha sido asesinado alevosamente aprovechando la oscuridad de la noche. Él se encarga de darle paz, de alentar su cristiano final preocupado por la inmortalidad del alma, él se ocupa de llevar su cuerpo a los progenitores del caballero, él es quien comparece ante el Rey para relatar el fin de su señor y para acusar ante el Trono a los asesinos.

En fin, Tello es el prototipo del gracioso, pero también del criado fiel.

La trayectoria del personaje del gracioso en el teatro barroco está llena de matices. Podemos encontrar algo más que un simple payaso, como vemos aquí en el caso de Tello. O como ocurre con Crispín, en La vida es sueño, de Calderón de la Barca, donde en las escenas finales el gracioso muere atravesado por una saeta y resaltando él mismo en su postrera intervención la paradoja entre su condición risueña y su trágico fin.

Bibliografía y webgrafía

  • Corral de comedias, documento gráfico en la web del Departamento de Lengua del IES Avempace.
  • Lope de Vega, El caballero de Olmedo. Ed.: Joseph Pérez. Madrid, Clásicos Castalia, 1983.
  • Lope de Vega, El caballero de Olmedo. Ed.: Felipe B. Pedraza. Barcelona, Vicens Vives, 1996. Col. Clásicos Hispánicos.

Trabajos de los alumnos

Lírica culta

Teatro

Narrativa, erudición, prosa

Autores aragoneses del Barroco

Escritoras del Barroco

Edición, revisión, corrección

  • Primera redacción (septiembre 2019): Letraherido.
  • Revisiones, correcciones: Letraherido.