''Romancero gitano'' (1928): Texto 6 y pregunta anexa (Los temas trágicos)

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   ¡Oh pena de los gitanos!
Pena limpia y siempre sola.
¡Oh pena de cauce oculto
y madrugada remota!

Pregunta 1 - IDENTIFIQUE a qué poema corresponden los versos siguientes. A continuación, PONGA EN RELACIÓN el epígrafe «Los temas trágicos en el Romancero gitano» con el fragmento seleccionado

   NOTA: Trataremos aquí solamente la primera cuestión, la de identificar el fragmento seleccionado.
Para la segunda parte de la pregunta, en la que se pide desarrollar los contenidos teóricos del epígrafe
"Los temas trágicos en el Romancero gitano, de Lorca", puede verse la cuestión
de la Wikimpace: Los temas trágicos.

Criterios específicos de corrección

El alumno deberá ser capaz de localizar el fragmento propuesto como la parte final del "Romance de la pena negra", dentro del Romancero gitano, de F. G. Lorca. Concretamente, es la parte final del poema, la que le sirve de cierre y resumen, evocando esa pena negra gitana que siempre embarga el destino de la nación romaní; "pena de cauce oculto y madrugada remota", como la llama el poeta, porque suele identificarse con la muerte violenta, "con nocturnidad y alevosía", de la que suelen ser objeto los gitanos del Romancero...

Después de evocar la pena negra, que es uno de los temas trágicos más importantes del Romancero gitano, y tras la identificación del fragmento, el alumno deberá hablar del epígrafe teórico propuesto: los temas trágicos. Para hablar de ellos, hay que referirse a la asociación entre fatalidad y muerte que nutre el conjunto del poemario lorquiano, y que el poeta asocia con la imagen global del pueblo gitano. A esa visión trágica apuntan muchas imágenes de los poemas lorquianos:

  • muchas veces, el propio nombre del protagonista, como por ejemplo el Amargo que aparece en el "Romance del emplazado" del Romancero gitano y en "Diálogo del Amargo" de Poema del cante jondo (1931);
  • también la radical soledad de los personajes, como el aludido Amargo, símbolo del aislamiento y la marginación de todo su pueblo;
  • el cabalgar sonámbulo en medio de la noche de los personajes, en medio de numerosas imágenes oníricas que desvelan el horror y la desesperanza en que los gitanos viven sumidos;
  • la violencia implícita de las muertes gitanas, que suelen ocurrir «de noche, en lo oscuro», como si dijéramos "con nocturnidad y alevosía";
  • el paso inexorable del tiempo, que conduce a los personajes a su destino fatal;
  • la «soledad con descanso» de los cadáveres como único medio de liberar la angustia gitana.

El del pueblo gitano es un destino trágico, tejido sobre la tristeza y la frustración, el dolor y la violencia. La presencia constante de la muerte impone, en definitiva, la destrucción individual y colectiva de la estirpe. Lorca sentía cercano al suyo el destino de los gitanos y no se equivocaba: en 1936 fue una de las primeras víctimas de la guerra (in-)civil.

Contextualización del fragmento del Romancero gitano

Los versos corresponden al "Romance de la pena negra", uno de los romances más conocidos del Romancero gitano (1928), de Federico García Lorca (1898-1936). Concretamente, se localizan en la parte final del poema, con función de resumen o cierre del texto poético.

La principal protagonista es la pena negra, característica del destino trágico de los gitanos. Esta suele identificarse con la muerte violenta y nocturna del gitano, alusión que aparece en los versos

   "¡Oh pena de cauce oculto
y madrugada remota!

Los gitanos no saben ni cómo ni cuándo van a morir, pero sí saben que les pueden matar en cualquier momento y de forma violenta. Hay un aura de fatalidad que sobrevuele todos los versos del Romancero gitano y que aquí se concreta en los versos aludidos. La pena es "de cauce oculto", porque es una pena callada, antropológica, que todos los gitanos tienen. Hay algo fatal que los conduce a los finales trágicos. Para ellos, la noche de muerte se hace eterna, de ahí que la "madrugada" de luz y salvación sea "remota".

Con estos versos, Lorca da una gran calidad poética a su poema, lo cierra de manera magnífica, eleva la "pena negra" a destino existencial del pueblo romaní, la convierte en "pena limpia y siempre pura", inevitable, trágica.

Los gitanos, pueblo nómada procedente de la India y muy extendido por España y Europa, parecen condenados a no integrarse plenamente en los países de acogida, como si algo ineluctable lo impidiera.

Lo que para ellos es un destino colectivo (la "pena negra" de Lorca) era un destino individual en el caso de la poeta romántica gallega Rosalía de Castro (la "negra sombra" que la perseguía y acosaba). Si en el Romanticismo predominaba lo individual, la exaltación del yo, en este poemario lorquiano, Romancero gitano, encontramos la mitificación de una raza al completo y usando, además, la estrofa más popular y tradicional de la métrica española: el romance. Es evidente que, en este proyecto poético, Lorca se muestra militante del neopopularismo (reelaboración de lo popular desde la innovación personal, dotándolo de gran calidad poética).

Texto del "Romance de la pena negra"

   Las piquetas de los gallos
cavan buscando la aurora,
cuando por el monte oscuro
baja Soledad Montoya.
   Cobre amarillo, su carne,                   
huele a caballo y a sombra.
Yunques ahumados sus pechos,
gimen canciones redondas.
Soledad, ¿por quién preguntas
sin compaña y a estas horas?         
Pregunte por quien pregunte,
dime: ¿a ti qué se te importa?
Vengo a buscar lo que busco,
mi alegría y mi persona.
Soledad de mis pesares,                    
caballo que se desboca,
al fin encuentra la mar
y se lo tragan las olas.
No me recuerdes el mar,
que la pena negra, brota                     
en las sierras de aceituna
bajo el rumor de las hojas.
¡Soledad, qué pena tienes!
¡Qué pena tan lastimosa!
Lloras zumo de limón                         
agrio de espera y de boca.
¡Qué pena tan grande! Corro
mi casa como una loca,
mis dos trenzas por el suelo,
de la cocina a la alcoba.                      
¡Qué pena! Me estoy poniendo
de azabache, cama y ropa.
¡Ay mis camisas de hilo!
¡Ay mis muslos de amapola!
Soledad: lava tu cuerpo                      
con agua de las alondras,
y deja tu corazón
en paz, Soledad Montoya.
   Por abajo canta el río:
volante de cielo y hojas.                      
Con flores de calabaza,
la nueva luz se corona.
¡Oh pena de los gitanos!
Pena limpia y siempre sola.
¡Oh pena de cauce oculto                   
y madrugada remota!

Bibliografía, webgrafía

Trabajos de los alumnos

Edición, revisión, corrección

  • Primera redacción (diciembre 2019): Sara González Bailo
  • Revisiones, correcciones: Letraherido.