Historia Sagrada. Nuevo Testamento: parábolas de Jesús, hechos de vida...

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Algunos episodios célebres del Nuevo Testamento

El Nuevo Testamento está dedicado a la figura de Cristo, que es el personaje central de la religión cristiana, a la que da nombre. Los episodios más célebres de la vida de Jesús han sido reproducidos una y mil veces y, aún hoy, son contados en innumerables ocasiones a los fieles, cada vez que se celebra un oficio litúrgico. Muchos de estos episodios han dejado múltiples interpretaciones artísticas: pinturas, esculturas, pasos... Como es bien sabido, los retablos de las catedrales góticas se consideran auténticas Biblias en imágenes; son una anticipación de las bandas dibujadas, de las historietas gráficas y los cómics que hoy hacen las delicias de millones de lectores. Gracias a los retablos, los feligreses, analfabetos en su mayor parte, podían acceder a una explicación figurativa de la fe, a una representación plástica que les hacía comprensibles los misterios de la religión.

Jesucristo murió en plena juventud, a los 33 años. De su infancia, sabemos poco. Principalmente, su nacimiento en el portal de Belén, su aparición en el templo cuando era un niño y dejó asombrados a los doctores de la ley judía y su trabajo al lado de su padre, José el carpintero. Y nada más. Su vida es un misterio hasta que reaparece a los 30 años, predicando a la multitud y acompañado por su grupo de inseparables, los doce Apóstoles. En solo tres años de predicación pública su mensaje cambió la faz de la tierra. Podríamos decir que el mensaje cristiano es un éxito propagandístico absoluto, pues en un tiempo record consiguió una difusión universal que todavía hoy, a pesar de la secularización de la cultura occidental, nos alcanza.

Una de las claves de la predicación de Jesús es que resultaba eficacísima, sencilla, comprensible para todos. El Mesías, que se dirigía a un público más bien poco letrado, utilizaba la parábola como medio de comunicación: un modo de decir indirecto en el que, a través de un ejemplo concreto, con protagonistas del pueblo como el auditorio al que se dirigía, con imágenes, animales y objetos de la vida corriente, del día a día, se transmitía una enseñanza moral perenne. El Maestro lo era también en el arte oratoria y algunas de las parábolas que aquí recogemos podríamos decir que son ejemplos perfectos de narración didáctica.

La Adoración de los Reyes Magos (6 de enero) y la tradición del Belén

La Adoración de los Reyes Magos
  • Autora: Marina Mateo. 1º Bachillerato C. Curso 2020-2021.
  • Fecha: Noviembre de 2020.

Los Reyes Magos de Oriente, o simplemente Reyes Magos, es el nombre por el que la tradición cristiana denomina a los “magos” que, según el evangelio de San Mateo (II, 1-12), tras el nacimiento de Jesús de Nazaret, acudieron desde Oriente a Jerusalén siguiendo una estrella que les guio hasta el lugar de Belén donde había nacido.

El rey Herodes, intrigado por la presencia de esos magos que preguntaban por el rey de los judíos que acababa de nacer, los mandó llamar y les dijo que, una vez estuvieran en Belén, le informaran acerca de ese niño y que él iría también a adorarlo.

Los Magos de Oriente, una vez en Belén, le presentaron al niño ofrendas para rendirle homenaje y le entregaron regalos de gran riqueza simbólica: oro, incienso y mirra.

Añade San Mateo que un sueño advirtió a los Reyes que no volvieran a visitar a Herodes y regresaron a su país por un camino distinto, ya que aquel planeaba la muerte del niño, algo que luego llevó a la triste matanza de los inocentes (Herodes, al no saber nada de los Magos, mandó matar a todos los recién nacidos de Belén, pensando que así eliminaría para siempre a aquel futuro "rey de los judíos").

En el Evangelio, en lo que se refiere a la adoración de los Magos, se destacan tres momentos: la visita de los Magos a Herodes, la adoración de estos al Niño y el sueño que les advierte que regresen a su país por otro camino.

Siempre ha habido cierto misterio acerca de la identidad de los Reyes Magos y su número. De los cuatro evangelios canónicos (de Lucas, Marcos, Mateo y Juan, los cuatro aprobados por la Iglesia católica), solo el Evangelio de San Mateo habla de estos «magos» sin decir sus nombres ni que fuesen reyes ni que fueran tres.

Fue en el siglo III d. C. cuando empezó a decirse que podrían ser reyes; hasta entonces, por sus regalos, solo se decía que eran personas de gran riqueza. Fue también en ese siglo cuando se dijo que eran tres (hasta entonces, había dibujos en los que el número de ellos variaba).

En cuanto a los nombres, aparecen por primera vez en el siglo IX, en el Liber Pontificalis de Rávena (del año 845): ‘Melichior’, ‘Gathaspa’ y ‘Bithisarea’. En la actualidad, nos referimos a ellos como Melchor, Gaspar y Baltasar.

La historia de la Adoración de los Reyes Magos ha tenido reflejo tanto en la literatura como en el arte.

  • En la literatura, tenemos el Auto de los Reyes Magos, joya de nuestro teatro medieval. O encontramos autores como Ramón María del Valle Inclán, con "La Adoración de los Reyes Magos", relato que forma parte de su libro Jardín Umbrío (1903). También tenemos a Manuel Mújica Láinez, con “La Adoración de los Reyes Magos”, inserta en su obra La misteriosa Buenos Aires (1951). Y podemos añadir a Camilo José Cela, con su cuento “Los zapatos de la Noche de Reyes” (1981).
  • En la pintura, los pinceles de grandes artistas han contado también la historia de los Reyes Magos, desde Boticelli hasta Rogier van der Weyden, Durero, Giotto, Hieronymus Bosco, Rubens…

Con el tiempo, en los países de tradición católica, se adoptó la costumbre de celebrar a la vez, el día 6 de enero, la Epifanía (o nacimiento) del Señor y la festividad de los Reyes Magos, celebrando así el nacimiento de Jesús y la adoración regia. Poco a poco, se fue olvidando el significado verdadero de la palabra epifanía y se convirtió en sinónimo de adoración (aunque, en principio, eran cosas bien distintas).

En España, la tradición dice que los regalos de Navidad a los niños los traen los Reyes Magos la noche del 5 al 6 de enero. Antes, los niños deben enviar una carta a los reyes enumerando los regalos que quieren y los méritos por los que creen que deberían recibirlos. También es tradición que la noche del 5 de enero los niños dejen dulces y unas copas de licor para obsequiar a los Reyes Magos y agua o comida para los camellos. Al día siguiente, se encuentran allí los regalos o el carbón en función de cómo ha sido su comportamiento a lo largo del año.

LA TRADICIÓN DEL BELÉN

La tradición del Belén

En Navidad también es tradición decorar los hogares con un Belén, en el que se representa como escena principal el nacimiento de Jesús, aunque también pueden aparecer otras escenas como es la Adoración de los Reyes Magos o la Anunciación del Ángel a la Virgen María.

El Belén tiene su origen en 1223, cuando San Francisco de Asís (1181-1226) reprodujo una representación viviente del nacimiento de Jesús junto a sus padres en una cueva en Italia, cerca de la ermita de Greccio.

En poco tiempo, esta tradición comenzó a popularizarse y se fue extendiendo por todo el mundo, hasta tal punto que en casi todas las ciudades cada año se monta un Belén que es visitado por muchos ciudadanos; concretamente, en Zaragoza se monta en la Plaza del Pilar y muchas personas acuden a visitarlo cada año.

En algunas ciudades se han introducido nuevas figuras dentro del Belén, como ocurre con el caganer que es una figura típica de Cataluña que representa un campesino defecando en un rincón del Belén. Se cree que el caganer con sus heces fertiliza la tierra, por lo que se le considera un símbolo de prosperidad y buena suerte para el año siguiente, aunque en la tradición popular actual es frecuente poner un caganer con la cara de algún personaje del momento con intención satírica o burlona.

REFERENCIA BÍBLICA (San Mateo, II, 1-12)

   La visita de los sabios de Oriente

1 Jesús nació en Belén, un pueblo de la región de Judea, en el tiempo
en que Herodes era rey del país. Llegaron por entonces a Jerusalén
unos sabios de Oriente que se dedicaban al estudio de las estrellas
2 y preguntaron:
   –¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque vimos su
estrella en el oriente y hemos venido a adorarle.
3 El rey Herodes se inquietó mucho al oír esto, y lo mismo les sucedió
a todos los habitantes de Jerusalén. 4 Mandó llamar a todos los jefes
de los sacerdotes y a los maestros de la ley y les preguntó dónde
había de nacer el Mesías. 5 Ellos le respondieron:
   –En Belén de Judea, porque así lo escribió el profeta:
6 ‘En cuanto a ti, Belén, de la tierra de Judá,
no eres la más pequeña
entre las principales ciudades de Judá;
porque de ti saldrá un gobernante
que guiará a mi pueblo’.
7 Entonces llamó Herodes en secreto a los sabios de Oriente, y
se informó por ellos del tiempo exacto en que había aparecido
la estrella.
8 Luego los envió a Belén y les dijo:
   –Id allá y averiguad cuanto podáis acerca de ese niño; y
cuando lo encontréis, avisadme, para que yo también vaya a adorarlo.
9 Con estas indicaciones del rey, los sabios se fueron. Y la estrella
que habían visto salir iba delante de ellos, hasta que por fin
se detuvo sobre el lugar donde se hallaba el niño. 10 Al ver la
estrella, los sabios se llenaron de alegría. 11 Luego entraron en
la casa y vieron al niño con María, su madre. Y arrodillándose,
lo adoraron. Abrieron sus cofres y le ofrecieron oro, incienso y mirra.
12 Después, advertidos en sueños de que no volvieran a donde estaba
Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.

La visita del Niño Jesús al templo

  • Autora: Maite Llansó. 1º Bachillerato C. Curso 2020-2021.
  • Fecha: Diciembre de 2020.
  • Fuentes consultadas:

Una vez que los padres de Jesús cumplieron con todas las exigencias de la ley del Señor, regresaron a su casa en Nazaret de Galilea. Allí, el niño crecía sano y fuerte. Estaba lleno de sabiduría y el favor de Dios estaba sobre él.

Cada año, los padres de Jesús iban a Jerusalén para el festival de la Pascua. Cuando Jesús tenía doce años, asistieron al festival como siempre.

Y siempre viajaban con varias personas.

Una vez terminada la celebración, emprendieron el regreso a Nazaret, pero Jesús se quedó en Jerusalén. Al principio, sus padres no se dieron cuenta, porque creyeron que estaba entre los otros viajeros pero, cuando se hizo de noche y no aparecía, comenzaron a buscarlo entre sus parientes y amigos.

Como no pudieron encontrarlo, regresaron a Jerusalén para buscarlo allí también.

Tres días después, por fin lo encontraron en el templo, sentado entre los maestros religiosos, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que lo oían quedaban asombrados de su entendimiento y de sus respuestas.

Sus padres al verlo, se quedaron muy sorprendidos y orgullosos.

   CONVERSACIÓN DE MARÍA CON SU HIJO
   -Hijo, ¿por qué te has portado así con nosotros? -le dijo su madre. ¡Mira que tu 
padre y yo te hemos estado buscando angustiados!
   -¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que tengo que estar en la casa de mi Padre?” 
   Pero ellos no entendieron lo que les decía.

Así que Jesús volvió a Nazaret con sus padres. Su madre, María, nunca olvidó ninguna de sus hazañas.

El bautismo de Jesús en el río Jordán por Juan el Bautista

  • Autora: Mayra Paje Heredia. 1º Bachillerato BH. Curso 2020-2021.
  • Fecha: Diciembre de 2020.

El bautismo de Jesús de Nazaret aparece relatado en el Nuevo Testamento y es un acontecimiento importantísimo que marca el principio del Ministerio del Maestro.

Los evangelios canónicos (Lucas, Marcos, Juan y Mateo) narran cómo Jesús llega a la orilla del río Jordán procedente de Galilea y allí pide a su primo Juan que lo bautice.

A primera vista, parece que el bautismo de Jesús no tiene ningún propósito especial, ya que es un acto que únicamente consiste en verter agua sobre la cabeza de una persona como símbolo de purificación. Pero Jesús no tenía necesidad de arrepentirse. Juan, al ver que Jesús se dirigía hacia él, exclamó sorprendido:

   "-Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tu vienes a mí?" (Mateo 3:14),

ya que no se consideraba apto para bautizar al hijo de Dios. Pero Jesús le respondió:

   "-Así conviene que cumplamos toda justicia..." (Mateo 3:15).

Existían varias razones por las cuales era idóneo bautizar a Jesús, entre ellas la reputación sagrada de Juan y la necesidad de señalar el comienzo del nuevo Ministerio Público de Jesús como Mesías, como profeta de la Buena Nueva: todos somos hijos de Dios y podemos formar parte de su Iglesia.

Juan era reconocido por llamar la gente al arrepentimiento y tenía fama de santidad. Por eso, Jesús lo escogió a él y no a otro, pues su bautismo simbolizaría la purificación de los pecadores: si hasta Él debía ser purificado, con más razón debemos arrepentirnos de nuestras faltas.

Después de esto, Juan obtuvo prestigio: al bautizar a Jesús, se convirtió en alguien importante. Era, además, familiar del Mesías (su primo). Desde entonces, se lo conoce como el Bautista.

El capítulo se cierra con este fragmento:

   "Cuando Jesús salió del agua, el Espíritu Santo descendió sobre Él. Dios habló desde el cielo, y dijo:
   -Éste es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.
   Juan el Bautista también testificó que Jesús era el Hijo de Dios."

Al ser rociado en el río Jordán, Jesús instituyó el sacramento del bautismo en la vida cristiana, como rito de purificación y de iniciación a una nueva vida, religiosa y buena.

Como curiosidad, señalaremos que los infantes e infantas de España, cuando son bautizados, son rociados con agua del río Jordán traída expresamente para ellos, en un acto de homenaje al bautismo de Jesús y también como ceremonia de vinculación entre la Monarquía española y la Religión Católica.

Salomé y Juan el Bautista

  • Autora: Ainhoa Hernández. 1º Bachillerato BB. Curso 2019-2020.

Salomé fue una princesa idumea, hija de Herodes Filipo I y Herodías, relacionada con la muerte de Juan el Bautista.

Según los evangelios sinópticos, Juan el Bautista reprobaba el matrimonio entre Herodes Antipas y Herodías, porque ella era hija del medio hermano de Herodes, el llamado Aristóbulo. Además, ella había estado casada antes con su otro medio hermano, Herodes Filipo II.

A causa de la reprobación constante y de la condena del profeta hacia el rey y su nueva reina, Herodes Antipas mandó encerrarlo en un calabozo. Pero no se atrevió a dar la orden de que lo mataran, por temor a las protestas del pueblo. El día del cumpleaños de Herodes, sin embargo, en medio de una fiesta, con los principales de Galilea allí presentes, Salomé, la bella hija de Herodías, realizó una sensual danza del vientre para él; pero antes hizo que el monarca jurara solemnemente que le concedería como regalo lo que ella quisiera. Aconsejada por su madre y guiada también por los celos, puesto que ella había intentado seducir al profeta y él la había rechazado injuriándola además por pecadora, Salomé pidió la cabeza de Juan el Bautista en una bandeja de plata. Como había dado su palabra, Herodes Antipas, aunque horrorizado, porque él no quería matar al profeta, no tuvo otra que mandarlo decapitar. Un guardia se encargó de entregarle la cabeza a Salomé, como ella había pedido. Ella, a su vez, se la entregó a su madre.

El profeta cayó así víctima de la perfidia de dos mujeres babilónicas.

La historia de Salomé y Juan el Bautista ha dado lugar a muchas representaciones pictóricas e incluso obras de teatro (como Salomé, de Oscar Wilde) y hasta películas (como la protagonizada por Rita Hayworth en el papel de la bella Salomé).

Jesús en el sermón de la montaña

  • Autora: Lucía Gabriela Antón Querol. 1º Bachillerato BH. Curso 2020-2021.
  • Fecha: Diciembre de 2020.
  • Fuentes consultadas:

Se trata de una prédica ofrecida por Jesús de Nazaret dirigiéndose a sus discípulos y a una gran multitud. Según la tradición, el suceso se desarrolló en la ladera de una montaña, de ahí el nombre de “sermón de la montaña”.

La parábola resume las ideas principales del cristianismo.

Un grupo de personas siguieron a Jesús quien, al ver que iban detrás suyo, se subió al monte y se sentó. Al momento, sus discípulos aparecieron donde Él estaba. Jesús tomó la palabra y empezó a hablarles de las bienaventuranzas (promesas que sostienen la esperanza y nos anuncian bendiciones y recompensas). Hizo discursos sobre la limosna, la oración, el ayuno y la fe en Dios. Y también nos ofreció el Padre nuestro, que se considera la oración más perfecta, porque nos fue dada directamente por el Mesías. En otro discurso habló sobre el error de juzgar a los demás sin primero mirarse a uno mismo.

Uno de los debates más importantes el sermón de la montaña consiste en saber cómo actuar, comportarse y pensar en tu día a día. El sermón nos da una visión completa para todo aquel que quiera seguir a Cristo. Nos habla también de la Iglesia, del Reino de los Cielos y que nos dice que todos somos “hijos de Dios”. También nos quiero hacer saber que la felicidad verdadera no está en la Tierra sino en el Cielo.

Son enseñanzas que sirven para comprender las reglas mínimas que todo buen cristiano debe aplicar en su vida. Jesús nos dice de los creyentes y practicantes: “ellos serán consolados”.

Las bodas de Canáa. El milagro de los panes y los peces

  • Autora: Lorena Bolívar, 1º Bachillerato BB. Curso 2019-2020.
Multiplicación de los panes y los peces, de Giovanni Lanfranco

Las bodas de Canáa es el nombre con el que se suele identificar un relato que tiene lugar al final de la primera semana del ministerio de Jesucristo en el Evangelio de Juan. Este pasaje describe el primer signo realizado por Jesús, el cual tuvo por marco una boda en Canáa, en Galilea, a la que también asistían su madre (la Virgen María) y sus discípulos.

En un momento dado, faltó el vino en el banquete, algo que traería oprobio a los novios, puesto que las comidas nupciales debían ser copiosas y abundantes. María dijo a los sirvientes que obedecieran a Jesús. Este dispuso que se llenara de agua seis tinajas destinadas a las purificaciones; y, al revisar el contenido de aquellas, el agua se había transformado en vino de gran calidad.

Para Juan el Evangelista, esa fue la primera de las señales realizadas por Jesús.

La multiplicación de los panes y los peces es otro de los milagros más repetidos de Jesús quien, con una pequeñísima cantidad de alimento, fue capaz de dar de comer a toda una multitud en más de una ocasión. El suceso está contado seis veces en los Evangelios. Los cuatro evangelistas describen la primera vez, cuando cinco mil hombres fueron saciados con cinco panes y dos peces; Mateo el Apóstol y Marcos, además, relatan la segunda, cuando cuatro mil hombres se alimentaron de siete panes y "unos pocos pescados".

El relato de la primera vez es el siguiente:

Jesús recibió la noticia de la muerte de Juan Bautista. Apenado,
montó en su barca y se fue a un monte desértico para estar a solas. Al
enterarse de su partida, muchos le siguieron, hasta que Jesús se
encontró con una multitud rodeándolo en aquel desierto donde no
había ningún alimento. Compadeciéndose de la gente, Jesús curó
a los enfermos y predicó su mensaje. Pidió a sus discípulos que dieran
de comer ellos mismos a la muchedumbre, pero ellos se dieron cuenta de
que los denarios que tenían (el dinero) no alcanzaban para alimentar a
todos. Apareció un niño con cinco panes y dos peces y Jesús
dio su bendición y ordenó que se agrupara la multitud en grupos de cien
y cincuenta hombres. Finalmente, todos quedaron saciados. Cinco mil hombres,
sin contar mujeres y niños.

Jesús se expresa a sus seguidores a través de los milagros, como el de Canáa o el de la multiplicación de los panes y los peces. Es la forma de decir: "Seguidme y no os arrepentiréis".

La resurrección de Lázaro

  • Autora: Zayra Muñoz. 1º Bachillerato BB. Curso 2019-2020.

Jesús tenia tres buenos amigos en Betania, llamados Lázaro, María y Marta, que eran hermanos.

Un día, Jesús estaba al otro lado del río Jordán y María y Marta le enviaron un mensaje urgente en el que decían que su hermano Lázaro estaba muy enfermo y que fuese lo más pronto posible. Pero Jesús no fue al momento. Tardó dos días en decirles a sus discípulos que tenían que ir todos a Betania, donde debía "despertar" a Lázaro.

Cuando llegó a Betania, Lázaro llevaba cuatro días en la tumba. Marta, al verlo llegar, fue corriendo hacia él y le dijo:

   -Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto.

Jesús le respondió:

   -Tu hermano volverá a vivir, yo soy la resurrección y la vida.

María corrió a donde estaba Jesús y le dijo:

   -Señor, si hubieses estado aquí, nuestro hermano no habría muerto.

Jesús vio que estaba sufriendo mucho y se puso a llorar también. Los que estaban allí se preguntaban por qué Jesús, si había sido tan buen amigo de Lázaro, no lo había salvado. Pero Jesús fue a la tumba de Lázaro, que era una cueva con una piedra tapando la entrada, mandó quitar la piedra y oró:

   -Padre, te doy las gracias por escucharme. Yo sé que siempre me escuchas, pero hoy te hablo en voz alta para que la gente crea que tú me enviaste.

Entonces gritó con fuerza: "¡Lázaro, sal!", y de repente Lázaro salió de la tumba, todavía envuelto con vendas, y Jesús dijo: "Quítenle las vendas y dejen que se vaya".

Muchos vieron lo que pasó y pusieron fe en él, pero otros fueron a contárselo a los fariseos. Y, desde ese día, los fariseos planearon cómo matarlo. Uno de los doce apóstoles, Judas Iscariote, fue en secreto a preguntarle a los fariseos:

   -¿Cuánto me pagaríais si os ayudo a encontrar a  Jesús?

Le ofrecieron treinta monedas de plata. Él aceptó y buscó la oportunidad de entregarles a Jesús.

Jesús y los dos ladrones

Jesús en la cruz con los dos ladrones
  • Autora: Paula Amores. 1º Bachillerato BH. Curso 2020-2021.
  • Fecha: Diciembre de 2020.

Jesús sufrió suplicio de cruz, pero no estuvo solo en su tormento. A su lado, fueron crucificados dos ladrones y por eso se suele representar la pasión de Cristo con el símbolo de las tres cruces.

En el Evangelio de Nicodemo se relata que el Santo Buen Ladrón, llamado Dimas, fue crucificado a la derecha de Jesús mirándole a la cara con una diadema sobre la cabeza y con actitud de serenidad, mientras que el Mal Ladrón, llamado Gestas, fue colocado a la izquierda sin mirarlo, mostrando signos de dolor y contorsionándose en la cruz.

En algunas representaciones, sobre el Buen Ladrón se coloca un ángel que espera para ascender al cielo, mientras que al lado del Mal Ladrón aparece un demonio, indicando su condenación eterna. Los dos ladrones suelen estar atados a la cruz, en vez de clavados (ya que ese atributo del martirio se reserva para Nuestro Señor). Con frecuencia, Jesús inclina la cabeza al lado derecho, debido a que es allí donde estaba el Buen Ladrón.

En el Evangelio de Lucas se relata que Jesús le dijo al Buen Ladrón durante la crucifixión:

   − Antes de que acabe el día, estarás conmigo en el paraíso.

Por eso se considera a Dimas como la única persona directamente reconocida como santo por Jesús. Su festividad se celebra el 25 de marzo.

Según el Evangelio de San Mateo, ambos ladrones se burlaron al principio de Jesús. Sin embargo, el Evangelio de San Lucas menciona que fue solamente uno (el Mal Ladrón) quien se burló, y le decía:

   − ¿No eres tú el Mesías? Pues sálvate a ti y sálvanos a nosotros.

A lo que el Buen Ladrón le respondía:

   − Y tú, que sufres la misma pena, ¿no respetas a Dios? Lo nuestro es justo, pues recibimos la paga de nuestros delitos. Pero este no ha cometido ningún crimen.

En cuanto al Evangelio árabe de la infancia, apócrifo del siglo VI, el Buen Ladrón recibe el nombre de Tito y relata el episodio del ``Ataque de los bandidos´´, en el que unos salteadores atacan a San José y a su familia mientras atravesaban un bosque. Tito intercedió para proteger a la Sagrada Familia, pero Dúmaco (el Mal Ladrón) no accedió. La Virgen María bendijo a Tito y el propio Jesús profetizó que ambos forajidos serían crucificados, como finalmente ocurriría, muriendo al lado del Maestro.

Por último, en la Iglesia ortodoxa, tanto las cruces como los crucifijos se representan con tres barras horizontales, la más alta es el titulus crucis; la segunda, más larga, representa el madero sobre el que fueron clavadas las manos de Jesús; y, finalmente, la más baja, oblicua, señala hacia arriba al Buen Ladrón y, hacia abajo, al Mal Ladrón.

Parábolas de Jesús: parábola del hijo pródigo

  • Autora: Iliana Morata. 1º Bachillerato BB. Curso 2019-2020.

Un padre tenía dos hijos, y cuando el menor llegó a la mayoría de edad, le pidió que le diera su parte de la herencia. El padre le concedió su petición y su hijo procedió a irse a otro país, donde malgastó su riqueza con una forma de vida lujosa en la que desperdició todos sus bienes haciendo toda clase de gastos innecesarios.

Después de haber malbaratado todo su dinero, escasamente lograba sobrevivir con un empleo en el que cuidaba cerdos. Hambriento y sin dinero, empezó a recapacitar. Decidió volver donde su padre y pedirle perdón por su necia conducta. Esperaba que su padre lo aceptase tan solo como uno de sus siervos. Para su sorpresa, y el disgusto de su hermano mayor, su padre le dio la bienvenida como a su hijo menor, con una gran celebración. El hijo mayor quedó un tanto resentido porque su padre había aceptado el regreso de su hijo pequeño sin ninguna consecuencia ni reproche. Y cuando le pidió explicaciones a su progenitor, este le contestó que, al igual que un pastor se alegra por cada una de las ovejas que recupera, también él como padre se alegraba de haber recuperado a un hijo que creía perdido para siempre.

Esta parábola es una historia imaginaria para ilustrar un punto espiritual. Jesús está usando este relato para enseñarnos el amor que Dios Padre tiene por cada uno de nosotros. Y, si bien todos hemos sido pecadores como lo fue el hijo pródigo, es consolador saber que Dios perdonará siempre nuestras culpas, a pesar de los errores que hayamos podido cometer.

Esta es una de las parábolas más conocidas de la vida de Jesús. El hijo pródigo se llama así, no porque vuelva a casa, como se suele creer, sino porque fue un hijo "dilapidador, gastizo", pues tal cosa significa en castellano "prodigar" ("dar con exceso", "gastar sin precaución"). Por ejemplo, en la expresión "prodigar en exceso sus caricias", queriendo decir que alguien se muestra excesivamente cariñoso, de manera inadecuada.

Jesús es también conocido como el Buen Pastor, porque cuida de nosotros, su rebaño, con amor y se alegra cada vez que recupera a una persona de vida descarriada como el hijo pródigo. Jesús solía expresarse con sus fieles a través de las parábolas, ya que eran gentes incultas y sencillas a las que había que dirigirse usando ejemplos sencillos de la vida diaria.

Parábolas de Jesús: parábola de la oveja perdida

  • Autora: Sahra Yahi. 5ºBB. Curso 2019-2020.
Pastor llevando feliz la oveja perdida a casa

Jesús usaba parábolas para impartir enseñanzas a sus fieles, ya que, al ser personas humildes y con un bajo nivel de instrucción, debía utilizar un vocabulario comprensible para todos ellos.

Cuando algunos de sus enemigos le recriminaron que se relacionara con los infieles, Él respondió con la parábola de la oveja perdida o extraviada (Evangelio de Lucas 15, 3-7), donde se cuenta que el líder de la religión cristiana usó la figura de un pastor cuyo rebaño estaba compuesto de cien ovejas para explicar su enseñanza.

Según el Evangelio, un día, el pastor llevó a pastar a su rebaño, pero, cuando se dio cuenta de que una de las ovejas se había perdido, decidió dejar en lugar seguro al resto y salir en busca de la oveja perdida. Una vez que la encontró, se alegró mucho y decidió llevarla en brazos hasta llegar a su hogar, donde llamó a sus amigos y vecinos para que se alegraran del hallazgo del animal tanto como lo había hecho él.

En esta historia, el pastor simboliza metafóricamente a Dios y las ovejas, a los seres humanos. Así, Jesús explicó a sus fieles por qué se relacionaba con los pecadores: para salvarlos, como el pastor salvó a la oveja perdida. También usó la parábola para explicarnos que Él se alegraba de recibirnos en su rebaño si nos arrepentimos de nuestros errores y decidimos ir por el camino del bien.

  "Se le acercaban todos los publicanos y pecadores para oírle. Pero los
fariseos y los escribas murmuraban diciendo:
   'Este recibe a los pecadores y come con ellos'. Entonces les propuso
esta parábola: '¿Quién de vosotros, si tiene cien ovejas y pierde una, no
deja las noventa y nueve en el campo y va en busca de la que se perdió
hasta encontrarla?
   Y, cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso, y, al llegar
a casa, convoca a los amigos y vecinos y les dice:
   Alegraos conmigo, porque he encontrado la oveja que se me perdió'.
Os digo que, del mismo modo, habrá en el Cielo mayor alegría
por un pecador que hace penitencia que por noventa y nueve justos que no
la necesitan".

La parábola es muy conocida y de ahí viene que los cristianos sean definidos a menudo como el rebaño de Dios y que a Jesús se lo llame el Buen Pastor.

Parábolas de Jesús: parábola de los talentos enterrados

  • Autora: Ana Chamorro Benito. 1º Bachillerato BH. Curso 2020-2021.
  • Fecha: Diciembre de 2020.
  • Fuentes consultadas: Blog Catholic.net y Wikipedia

En el Evangelio de san Mateo, la parábola de los talentos se ubica a continuación de la parábola de las diez vírgenes y forma parte de un largo discurso que tiene de tema principal la vigilancia con motivo del juicio final.

En Mateo 25, 14-30, se nos cuenta la historia de un hombre que llamó a sus siervos y les dio según sus capacidades a uno cinco talentos, a otro dos y a otro uno. El primero ganó cinco más, el segundo gano dos más y el tercero cavó un hoyo en la tierra y lo escondió. A este último el amo lo castigó quitándole el talento y se lo dio al que tenía diez talentos.

Dios confía sus talentos a los hombres con la obligación de que los desarrollen, el Señor no entrega los talentos para medir o poner a prueba la capacidad de los siervos, sino para que los multipliquen durante su ausencia. Nos dice que no hay nada más inhumano que buscar el talento, pregonarlo a los cuatro vientos y dejarlo en peor condición que en la que se encontraba. No existe el perdón por no aprovechar todo el potencial de la mayoría de los trabajadores. No podemos permitirnos el lujo de consentir que el talento se pierda.

Se necesita tener mucho coraje, valor y confianza incondicional para defender el talento que uno mismo propone, luchar codo con codo contra el status de las personas temerosas de perder su posición privilegiada.

El talento se encuentra dentro de un engranaje que es muy difícil de superar y, al final, la persona se cansa y alguna vez se pregunta si tuvo talento o fue un sueño.

El talento suele estar asociado a la habilidad innata, aunque también puede desarrollarse con la práctica y el entrenamiento; así que de lo que se trata es que los sistemas sociales lo descubran otorgando un confianza incondicional para que se desarrollen y fructifiquen en los ciudadanos. Es decir, el sistema debe dar confianza al individuo como el amo se la dio a su siervo para que cada uno, conforme a sus capacidades, desarrolle su talento. Obviamente, por el camino nos encontraremos con la pereza y la omisión consciente, pero ello no debe apartarnos de la buena dirección.

El significado de la parábola de los talentos ha sido largamente debatido, aunque su enseñanza fundamental en el marco del cristianismo es clara: Dios confía sus dones o talentos a los hombres con la obligación de que los desarrollen, Él espera una respuesta fructífera por parte de cada uno. La inactividad —por miedo, por exceso de precaución, cobardía, pereza o simple omisión consciente​— en hacer rendir los talentos recibidos es criticada por el propio Jesús.

En resumen, Dios dice en el Evangelio:

   Pon a trabajar el talento recibido.
   "14 Porque el Reino de los Cielos es como un hombre que, yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes.
   15 A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos.
   16 Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos.
   17 Asimismo, el que había recibido dos, ganó también otros dos.
   18 Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor."

Parábolas de Jesús: parábola del siervo fiel

  • Autora: Ada Aranda Fatás. 1º Bachillerato BH. Curso 2020-2021.
  • Fecha: Diciembre de 2020.
  • Fuentes consultadas: Wikipedia, entrada "La parábola del siervo fiel"; El mensaje de Jesús, entrada "La parábola del siervo fiel e infiel"
Parábola de Jesús y el siervo fiel

La parábola de Jesús y el siervo fiel se encuentra en Mateo 24:42, Marcos 13:34 y Lucas 12:35. Su tema central es la vigilancia que debemos tener como discípulos de Cristo, trata de lo importante que es vigilar el fiel cumplimiento de la ley de Dios y enseña que ser siervo de Jesús es obedecerlo, pues la obediencia viene unida al amor a Cristo.

La parábola del Nuevo Testamento cuenta lo siguiente:

Un amo dice a sus siervos que pondrá al frente de sus bienes al que se porte correctamente y sepa hacerse cargo de toda la casa y de cuidar a los demás criados, dándoles el debido alimento y preocupándose de todas sus necesidades. Al principio, los siervos siguen las instrucciones de su señor pero, a medida que pasa el tiempo, aparece un siervo infiel que no tiene en cuenta los mandatos de su señor. Golpea a los demás, come lo que le place y se emborracha. El siervo estaba distraído y entretenido, abusando de los bienes de su señor, hasta que una tarde aparece este, sin dar previo aviso de su llegada. El amo, al ver lo que estaba ocurriendo, lo castiga duramente por no hacer lo que le había sido encomendado.

Resumiendo la enseñanza de la parábola, Jesús explica:

   “Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no se preparó ni hizo conforme a la voluntad de su amo, recibirá
muchos azotes. Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se
haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá”.

Y añade:

   - ¿Quien es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les diera el alimento en tiempo?

Y aún añade en voz alta:

   - Bienaventurado aquel que encuentre haciendo lo que le mandé hacer.

Y más:

   - Y dichoso aquel siervo a quien, cuando el Señor venga, lo encuentre haciendo así.

Parábolas de Jesús: parábola del trigo y la cizaña

  • Autora: Lucía Pozo Castán. 1º Bachiller BH (Verde) I.E.S. Avempace. Curso 2020-2021
  • Fecha: Diciembre de 2020.

La parábola del trigo y la cizaña, también conocida como parábola de la cizaña o parábola de la mala hierba, es una de las parábolas de Jesús de Nazaret, recogida en el Evangelio de Mateo y también en el evangelio apócrifo de Tomás. Es la duodécima parábola narrada en el Nuevo Testamento. En el Evangelio de Mateo se halla después de la parábola del sembrador y justo antes de la parábola de la semilla de mostaza.

Parábola del trigo y la cizaña

NARRACIÓN:

El texto de la parábola dice así:

   Otra parábola les propuso, diciendo: 
   «El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo. 
Pero, mientras su gente dormía, vino su enemigo, sembró encima cizaña entre el trigo, y se fue. 
Cuando brotó la hierba y produjo fruto, apareció entonces también la cizaña. 
Los siervos del amo se acercaron a decirle: "Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? 
¿Cómo es que tiene cizaña?" Él les contestó: "Algún enemigo ha hecho esto." 
Dícenle los siervos: "¿Quieres, pues, que vayamos a recogerla?" 
Díceles: "No, no sea que, al recoger la cizaña, arranquéis a la vez el trigo. 
Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega. Y al tiempo de la siega, diré a los segadores: 
"Recoged primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo recogedlo en mi granero."». 

INTERPRETACIÓN:

La explicación de esta parábola la da también Jesús, según aparece en la Biblia cristiana:

   "Respondiendo Él, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre. 
El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo. 
El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles. 
De manera que, como se arranca la cizaña y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo. 
Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, 
y a los que hacen iniquidad, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes. 
Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga».

TOLERANCIA:

Esta parábola ha sido mencionada como ejemplo de la tolerancia que hay que tener sobre todo con personas de una religión distinta a la propia.

En su "Carta al obispo Roger de Chalons", el obispo Wazo se basó en la parábola para argumentar que "la iglesia debe dejar que la disidencia crezca con la ortodoxia hasta que venga el Señor para separarlos y juzgarlos."

El mensaje que transmite esta parábola es que en el mundo nos encontramos con el trigo y la cizaña. El trigo expresa a las personas que se esfuerzan por hacer un mundo más justo y solidario, un mundo donde se respete la dignidad de cada persona humana. Y la cizaña expresa a las personas que difunden el mal y todo aquello que aplasta la dignidad del hombre.

Parábolas de Jesús: parábola del buen samaritano (Lucas, cap. 10, versículos 25-37)

  • Autora: Ana Muñoz Serrano. 1º Bachiller BH (Verde) I.E.S. Avempace. Curso 2020-2021
  • Fecha: 27 de noviembre de 2020.
  • Fuentes consultadas: Wikipedia, nuestrodios.com

Esta parábola empieza contándonos cómo un doctor de la ley le pregunto a Jesús, para ponerlo a prueba, qué había que hacer para conseguir la vida eterna. Jesús le preguntó que había escrito en la Ley de Moisés sobre eso, y el doctor le respondió:

   "Amarás al señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y
con todas tus fuerzas y amarás a tu prójimo como a ti mismo".

Jesús le dijo entonces que ya sabía lo que tenía que hacer, pero el doctor le volvió a preguntar:

   "¿Y quién es mi prójimo?"

Entonces, Jesús le respondió contándole una parábola:

  Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores,
que, después de despojarle y golpearle, se fueron dejándole medio muerto.
Casualmente, bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verle, dio un rodeo.
De igual modo, un levita que pasaba por aquel sitio le vio y dio un rodeo.
Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él y, al verlo, tuvo
compasión y, acercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino;
y montándolo sobre su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y cuidó de él.
Al día siguiente, sacando dos denarios se los dio al posadero y dijo:
   "Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva".
¿Quién de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos
de los salteadores? Él dijo: "El que práctico la misericordia con él".
Jesús le dijo entonces: "Vete y haz tú lo mismo".

Esta parábola la narra el propio Jesús para ilustrar que la caridad y la misericordia son las principales virtudes que llevan al hombre a la santidad. Nos enseña que cumplir con el espíritu de la ley es mucho más importante que cumplir con la letra de la ley, que la fe debe manifestarse a través de las obras. Esto supuso una revolución en el concepto de fe en la vida religiosa de la época en la que había grupos, como los fariseos, que tenían un excesivo apego a la letra de la ley en vez de a su espíritu. Recordemos que, hoy en día, "fariseo" es sinónimo de hipócrita.

En esta parábola, Jesús no define quién es el prójimo, sino que pregunta quién es el que ha actuado como prójimo del herido, haciéndonos comprender que es quien actúa compasivamente con el otro.

En cuanto a los personajes de la parábola:

  • Primero, el sacerdote. La Ley de Moisés establecía que quien tocaba un cadáver ensangrentado quedaba impuro y no podía participar en los rituales religiosos.
  • También hay un levita, igualmente representante de la observancia estricta de la ley. Ambos, el sacerdote y el levita, anteponen la letra de la ley (los formalismos), al espíritu de la ley (la misericordia y la caridad).
  • No es casualidad que Jesús elija a un samaritano como la persona que se detiene y ayuda al herido. Los samaritanos eran considerados parias por los judíos, estaban excluidos de la comunidad de Israel porque eran mitad judíos, mitad gentiles, estos últimos considerados herejes o impuros en el sionismo. En el relato, el samaritano hace algo que cualquier judío no hubiera hecho por él.

La parábola es una de las más famosas del Nuevo Testamento y su influencia es tal que, actualmente, el significado de samaritano, en la cultura occidental, es el de persona generosa, dispuesta a ofrecer ayuda a quien lo necesite. El buen samaritano se ha convertido en un símbolo de la fraternidad y el humanitarismo. Jesús le dio a la palabra prójimo un nuevo significado: cualquier persona necesitada.

Parábolas de Jesús: parábola de la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio

Parábola del ojo y la viga
  • Autora: Irene Val Martin. 1º Bachiller BH (Verde) I.E.S. Avempace. Curso 2020-2021
  • Fecha: Noviembre de 2020.

Jesús les contó a los campesinos:

   “No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio
con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís,
seréis medidos. ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de
tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?
¿O cómo dirás a tu hermano: "Déjame sacar la paja de tu ojo", y
he aquí la viga en el ojo tuyo? ¡Hipócrita! saca primero la viga
de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del
ojo de tu hermano” (Mateo 7:1-5).  

En este fragmento de la Biblia nace la famosa expresión que condena la manera de juzgar que tienen muchas personas, aquellas que ven todos los defectos en los demás, pero que no pueden o no quieren ver los propios.

Parábolas de Jesús: parábola del sembrador

Jesús explicando parábolas
  • Autora: Vanesa Lerios, 1º Bachillerato BH. Curso 2020-2021.
  • Fecha: Diciembre de 2020.

El mensaje de la parábola del sembrador es uno de los más populares que tiene la Biblia. Es una historia simbólica narrada por Jesús para enseñar las verdades espirituales del Evangelio. Nos enseña cómo la semilla se comporta de forma distinta dependiendo del terreno en que se plante y tiene resultados diferentes. Los personajes que aparecen en ella son simbólicos o alegóricos:

  • El sembrador: Quien siembra la palabra.
  • La semilla: La palabra de Dios.
  • El terreno: El corazón del hombre.

Hay cuatro tipos de terreno (es decir, de corazones humanos, de personas), según esta parábola:

1. Los de junto al camino. Hombres de corazón duro. Nos explica la parábola que, al lanzar una semilla en el pavimento, la semilla no crece y las aves bajan a comer las semillas que se encuentran; de esa manera, el enemigo (el diablo) arrebata la palabra que fue sembrada y no da fruto.

   “Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; 
y vinieron las aves y la comieron» (Mt 13:4) 
   «Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, 
y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado 
junto al camino” (Mt 13:19).

2. En pedregales. Seres de corazón poco profundo. Explica el texto bíblico lo que pasa si siembras la semilla (la palabra de Dios) en la piedra: la semilla no echa raíces y la palabra de Dios no da fruto.

   “Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto,
porque no tenía profundidad de tierra; pero salido el sol, se quemó; 
y porque no tenía raíz, se secó» (Mt 13:5-6).
   «Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, 
y al momento la recibe con gozo; pero no tiene raíz en sí, sino que es de 
corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de 
la palabra, luego tropieza” (Mt 13:20-21).

3. Entre espinos. Los de corazón a medias. Nos recuerda el texto bíblico que debemos tener cuidado, porque los afanes, la avaricia y los placeres hacen que la semilla (la palabra de Dios) no crezca en nuestro terreno (nuestro corazón).

   “Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron» (Mt 13:7).
   «El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, 
pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, 
y se hace infructuosa» (Mt 13:22).

4. En buena tierra. Los de todo corazón. Este tipo de personas, según la Biblia, son las de «corazón bueno y recto»; también dice que son las que «retienen la palabra y dan fruto con perseverancia». Los requisitos para que la palabra dé fruto es tener un corazón sencillo y una mente abierta para comprender la palabra de Dios.

   «Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, 
y cuál a treinta por uno. El que tiene oídos para oír, oiga» (Mt 13:8).
   «Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende 
la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, 
y a treinta por uno» (Mt 13:23).

Parábolas de Jesús: parábola de las diez vírgenes

  • Autora: Andrea Valiente Millán, 1º Bachillerato C. Curso 2020-2021.
  • Fecha: Diciembre de 2020.

La parábola de las diez vírgenes se encuentra en Mateo 25:1-13 y habla sobre la segunda venida de Jesús y lo importante que es estar listo para recibirlo. La parábola dice así:

   El Reino de los Cielos será semejante a diez vírgenes que tomaron sus lámparas y
salieron a recibir al novio. Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas.
Las insensatas tomaron sus lámparas, pero no llevaron aceite; en cambio,
las prudentes llevaron sus lámparas y también vasijas con aceite. Como el esposo
se demoró, todas cabecearon y se durmieron. A la medianoche se oyó gritar:
"¡Aquí viene el novio! ¡Salgamos a recibirlo!" Todas aquellas vírgenes se levantaron
y arreglaron sus lámparas. Entonces las insensatas dijeron a las prudentes: "Dadnos
un poco de vuestro aceite, porque nuestras lámparas se están apagando". Pero las
prudentes les respondieron: "A fin de que no nos falte ni a nosotras ni a vosotras,
id a los que venden y comprad por vosotras mismas". Pero mientras ellas fueron
a comprar, llegó el novio, y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas
y se cerró la puerta. Después llegaron también las otras vírgenes y decían:
"¡Señor, señor, ábrenos!" Pero él les respondió: "De cierto les digo que no os conozco".
 Estad atentos, porque no sabéis ni el día ni la hora en que el Hijo del Hombre vendrá.

En sentido figurado, las lámparas de aceite de la parábola representan la palabra de Dios y simbolizan el testimonio de los creyentes que da luz a las almas perdidas en las tinieblas.

En cuanto al significado y la lectura de la parábola, podríamos decir que...

  • El novio: Representa a Jesús. En otras ocasiones, Jesús es referido como el novio y la Iglesia como su novia. En esta parábola, Jesús dice que el novio no llegó a la hora esperada, sino que se demoró y llegó cuando todas las vírgenes se habían quedado dormidas. Con esto, quiere advertirnos que nadie sabe la hora en que regresará el Maestro, por lo cual debemos de estar listos para su llegada, sea cuando sea. Él regresará, dice otro pasaje, como el ladrón en la noche.
  • Las vírgenes: Somos todos los que esperamos la venida del Señor, la comunidad de creyentes.
- Las cinco prudentes: Estas cinco jóvenes estaban preparadas para cuando el novio llegara. No solamente llevaron suficiente aceite para alumbrar sus lámparas esa noche, se cuidaron de llevar un poco más por si acaso. Nosotros tenemos que ser como las cinco prudentes. El tiempo de preparación para la venida de Cristo es ahora y si nos mantenemos en ese camino, estaremos listos para recibir a Jesús en el día final.
- Las cinco insensatas: Estas cinco jóvenes quedaron fuera de la fiesta, aunque se vistieron para ir y compraron aceite para la noche. Lamentablemente, se descuidaron y el aceite se les acabó. Quisieron salvarse pidiéndoles aceite a las prudentes, pero esto tampoco funcionó. Jesús espera que cada quien se preocupe de conseguir su propia salvación. Si tú no estás listo el día en que Jesús regrese, la única persona responsable por ello serás tú, dice Jesús con esta parábola.
  • Las fiestas de bodas: Es el Reino de los Cielos. En la parábola del banquete de bodas, Jesús dice que Dios nos ofrece toda una invitación al Reino de los Cielos. Solo los que acepten su invitación entrarán en él.

Parábolas de Jesús: la parábola del juicio final

  • Autor: José Miguel Arévalo, 1º Bachillerato BB. Curso 2019-2020.
Juicio final de la Capilla Sixtina

La parábola del juicio final, también llamada parábola de las ovejas y los cabritos, el juicio de las naciones o el juicio universal, es una parte del discurso apocalíptico que el Evangelio de Mateo (25, 31-46) presenta en boca de Jesús de Nazaret. Constituye una costumbre de predicación y un mensaje exigente, en este pasaje, considerado por algunos como una obra maestra, con el que el evangelista Mateo finaliza el ministerio publico de Jesús inmediatamente antes del inicio de su pasión.

En esta parábola, Jesucristo presenta la compasión como el criterio que decidirá el destino final de los seres humanos, una compasión activa, caracterizada sobre todo por las obras de misericordia que el creyente debe realizar con las personas desheredadas, olvidadas, desahuciadas y con pobres de todo tipo.

   Cuando venga el Hijo del Hombre en su gloria acompañado de todos
los ángeles, se sentará entonces en el trono de su gloria,
y serán reunidas ante él todas las gentes; y separará a los unos de
los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos,
y pondrá las ovejas a su derecha, los cabritos en cambio a su izquierda.
Entonces dirá el Rey a los que estén a su derecha: "Venid, 
benditos de mi Padre, tomad posesión del Reino preparado para vosotros
desde la creación del mundo: porque tuve hambre y me disteis
de comer; tuve sed y me disteis de beber; era peregrino y me acogisteis;
estaba desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, 
en la cárcel y vinisteis a verme". Entonces le responderán los justos:
"Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, o sediento
y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos peregrino y te acogimos, o
desnudo y te vestimos? o ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y 
vinimos a verte?" Y el Rey en respuesta les dirá: "En verdad os digo
que cuanto hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños,
a mí me lo hicisteis".
   Entonces dirá a los que estén a la izquierda: "Apartaos de mí,
malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus 
ángeles, porque tuve hambre y no me disteis de comer;
tuve sed y no me disteis de beber; era peregrino y no acogisteis;
estaba desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me
visitasteis". Entonces le replicarán también ellos: "Señor,
¿cuándo te vimos hambriento o sediento, peregrino o desnudo,
enfermo o en la cárcel y no te asistimos?"  Y Él les responderá:
"En verdad os digo que cuando dejasteis de hacer con uno de estos
más pequeños, también dejasteis de hacerlo conmigo". Y éstos irán
al suplicio eterno; los justos, en cambio, a la vida eterna"

El final de los tiempos se muestra en esta parábola. Muestra a Cristo en su segunda venida como Rey, juzgando sobre las acciones y las omisiones de los hombres. La parábola insiste en que el cielo es lo preparado desde la creación y el infierno, el estado fruto del pecado de los ángeles caídos y de los hombres pecadores. Dios quiere salvar a todos, pero los hombres son libres y puedan reaccionar bien o mal. Cielo, o vida eterna, e infierno, o suplicio eterno. Premio o castigo por el amor con que se trata al prójimo en sus necesidades. La misericordia llega más allá que la justicia. Es significativa la identificación que hace Jesús del necesitado y sufriente con Él mismo. La solidaridad debe ser la norma del discípulo que quiere alcanzar el reino eterno. Aunque el hombre no sea consciente de ello, Dios contempla las acciones y las omisiones de cada uno, y todos seremos juzgados por la calidad de nuestro amor al prójimo.

Las Siete Palabras de Jesús en la cruz

Las Siete Palabras son las últimas frases que Jesús dijo en la cruz antes de morir.

  • Primera Palabra: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen" (Lc 23,34)
  • Segunda Palabra: "Hoy estarás conmigo en el Paraíso" (Lc 23, 43)
  • Tercera Palabra: "He aquí a tu hijo: he aquí a tu Madre" (Jn 19, 26)
  • Cuarta Palabra: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" (Mt 27, 46)
  • Quinta Palabra: "Tengo sed" (Jn 19, 28)
  • Sexta Palabra: "Todo está consumado" (Jn 19,30)
  • Séptima Palabra: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu" (Lc 23, 46)

El Via Crucis

El Via Crucis es el camino que Jesús hizo camino de la crucifixión en el monte Calvario. La Iglesia lo ha convertido en un camino de recuerdo de la pasión de Cristo que los fieles pueden recorrer deteniéndose a cada paso del camino: las famosas estaciones, que tradicionalmente son catorce, más la decimoquinta, que sería la resurrección de Cristo como promesa a todos los creyentes de que vivirán después de la muerte.

Hay Via Crucis muy famosos, como el de Lourdes en Francia, el de Fátima en Portugal o el de Montserrat en Cataluña, España. He aquí las estaciones que todos los Via Crucis monumentales reproducen:

  • Primera Estación: Jesús en el huerto de los Olivos.
  • Segunda Estación: Jesús, traicionado por Judas, es arrestado.
  • Tercera Estación: Jesús es condenado por el Sanedrín
  • Cuarta Estación: Jesús es negado por Pedro
  • Quinta Estación: Jesús es condenado a muerte por Pilato
  • Sexta Estación: Jesús es flagelado y coronado de espinas.
  • Séptima Estación: Jesús carga la cruz.
  • Octava Estación: Jesús es ayudado por Simón el Cirineo a llevar la cruz.
  • Novena Estación: Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén.
  • Décima Estación: Jesús es crucificado.
  • Undécima Estación: Jesús promete su reino al buen ladrón.
  • Duodécima Estación: Jesús en cruz, su madre y el discípulo
  • Decimotercera Estación: Jesús muere en la cruz.
  • Decimocuarta Estación: Jesús es sepultado.
  • Decimoquinta Estación: Jesús resucita.

Gerardo Diego, entre otros muchos poetas que trataron el tema, escribió este poema para un Via Crucis: "Dame tu mano, María"

   Dame tu mano, María,
la de las tocas moradas.
Clávame tus siete espadas
en esta carne baldía.
Quiero ir contigo en la impía
tarde negra y amarilla.
Aquí en mi torpe mejilla
quiero ver si se retrata
esa lividez de plata,
esa lágrima que brilla.
   Déjame que te restañe
ese llanto cristalino,
y a la vera del camino
permite que te acompañe.
Deja que en lágrimas bañe
la orla negra de tu manto
a los pies del árbol santo
donde tu fruto se mustia.
Capitana de la angustia:
no quiero que sufras tanto.
   Qué lejos, Madre, la cuna
y tus gozos de Belén:
- No, mi Niño. No, no hay quien
de mis brazos te desuna.
Y rayos tibios de luna
entre las pajas de miel
le acariciaban la piel
sin despertarle. Qué larga
es la distancia y qué amarga
de Jesús muerto a Emmanuel.
   ¿Dónde está ya el mediodía
luminoso en que Gabriel
desde el marco del dintel
te saludó: -Ave, María?
Virgen ya de la agonía,
tu Hijo es el que cruza ahí.
Déjame hacer junto a ti
ese augusto itinerario.
Para ir al monte Calvario,
cítame en Getsemaní.
   A ti, doncella graciosa,
hoy maestra de dolores,
playa de los pecadores,
nido en que el alma reposa.
A ti, ofrezco, pulcra rosa,
las jornadas de esta vía.
A ti, Madre, a quien quería
cumplir mi humilde promesa.
A ti, celestial princesa,
Virgen sagrada María.

Las tres negaciones de Pedro

  • Autora: Noemí Polo. 1º Bachillerato C. Noviembre de 2020.
  • Fecha: Diciembre de 2020.

San Pedro fue uno de los apóstoles de Jesucristo y el primer jefe de su iglesia. Era un pescador del mar de Galilea, hasta que dejó su oficio para irse con los otros discípulos de Jesús de Nazaret a predicar sus enseñanzas.

La noche de la última cena, Jesús le dijo a San Pedro que, antes de que cantara el gallo, negaría tres veces haberle conocido. Pedro no podía creer que aquello fuera a pasar, a pesar de lo que le decía el Maestro, y juraba y perjuraba que él nunca haría tal cosa.

Cuando los romanos se llevaron preso a Jesús, ante Caifás, para ser juzgado, Pedro se encontraba cerca del fuego, para calentar sus manos. Una sirvienta lo acusó de haberlo visto hablar con Jesús, pero Pedro negó conocerlo.

Más adelante, cuando Pedro se marchaba de la casa, otra sirvienta lo acusó de haber hablado con Jesús y formar parte de su grupo de discípulos, pero Pedro volvió a negar rotundamente por miedo.

Al rato, otro hombre dijo lo mismo por tercera vez, mas Pedro volvió a negar su amistad con Jesús.

Tras la tercera negación, un gallo cantó y la profecía se cumplió. Entonces Pedro se dio cuenta de lo que había hecho y lloró amargamente su pecado. Desde aquel instante, se convirtió en el más firme defensor de la fe y murió martirizado defendiéndola y predicándola por todo el mundo.

La caída del caballo de Pablo camino de Damasco

  • Autora: Estrella Gracia Bolsa. 1º Bachillerato BH. Curso 2020-2021.
  • Fecha: Diciembre de 2020.
  • Fuentes consultadas:

La conversión de San Pablo se celebra el 25 de enero de cada año.

Las autoridades judías ordenaron a Pablo de Tarso, por entonces aún llamado Saulo (nombre hebreo equivalente al romano Pablo) que persiguiera a los cristianos de Damasco.

Cuando él iba dirigiéndose a cumplir aquella orden, una esplendor en el cielo lo hizo caerse del caballo quedándose temporalmente ciego, mientras él y la demás gente que iban cabalgando escuchaban una voz que decía:

   -Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?

Tras este suceso, Saulo llega a Damasco y se encuentra con Ananías, quien le impuso sus manos en nombre de Jesús, por lo cual le devuelve la vista. Saulo es bautizado y cambia su nombre por el de Pablo.

Este episodio se conoce como la mejor representación de tema espiritual de la conversión y así la expresión ‘Hallar el camino hacia Damasco’ es sinónimo de convertirse.

La traición de Judas Iscariote

  • Autora: Ainhoa Gil. 1º Bachillerato BB. Curso 2019-2020.

Judas Iscariote, el apóstol traidor, fue hijo de Simón. Él traicionó a Jesús por treinta denarios de plata y, luego, se ahorcó. La señal que convino con los romanos para señalar quién era su Maestro fue la de un beso. Por eso se habla coloquialmente del "beso de Judas" como sinónimo de traición. Según se dice corrientemente, Judas es el único hombre del que es segura su condena al infierno, porque Jesús le dijo, en un momento determinado, sabedor de que iba a traicionarlo, "mas te valiera no haber nacido".

Judas es el enigma supremo del Nuevo Testamento, porque es muy duro ver cómo alguien que estuvo tan cerca del Maestro, que vio tantos milagros y oyó muchas de las enseñanzas de Cristo, pudo entregarlo a sus enemigos.

Se dice que Judas vino de Judá, cerca de Jericó. Era judío, mientras que el resto de los apóstoles eran galileos. Era el tesorero del grupo. También se decía que era violento y que siguió a Jesús con la esperanza de que, a través de él, sus sueños de ver liberada a su tierra del yugo romano pudieran ser realizados.

Judas fue un hombre codicioso y, a veces, usó su posición como tesorero del grupo para tomar dinero del monedero común.

No hay una razón cierta por la que Judas haya traicionado a su maestro; pero no fue la traición la que colocó a Jesús en la cruz, sino nuestros pecados. Lo cual quiere decir que no debemos caer en la tentación de maldecir al traidor sin hacer nosotros nada para ser mejores cristianos.

Su símbolo apostólico es el lazo corredizo de una horca o una bolsita de dinero con piezas de plata cayéndose de el.

El Apocalipsis de san Juan

  • Autora: Lucía Romanos. 1º Bachillerato BH. Curso 2020-2021.
  • Fecha: Noviembre de 2020.
Apocalipsis de San Juan

El Apocalipsis de San Juan, también conocido como Libro de las Revelaciones, es el último libro del Nuevo Testamento católico y de la Biblia protestante. Es el documento más controvertido de las Sagradas Escrituras y en él se apoya la teoría cristiana del fin del mundo, al que seguirá, según este evangelista, el Juicio Final, cuando Dios separará "el grano de la paja", premiando a unos y castigando a otros.

Aunque los textos del Apocalipsis han sido interpretados de muy diferentes maneras, todas coinciden en señalar que se producirá una colosal batalla entre el bien y el mal.

El Libro de las Revelaciones describe a un Anticristo, del que no se brindan detalles exactos acerca de su imagen o sobre la fecha en que aparecerá. Según el Apocalipsis, habrá cuatro jinetes (la Guerra, el Hambre, la Peste y la Muerte) que prepararán el terreno para luego dar lugar a la Bestia o al Anticristo, que llevará a la humanidad a enfrentarse a su batalla final. El novelista valenciano Vicente Blasco Ibáñez escribió una novela así titulada, precisamente: Los cuatro jinetes del Apocalipsis, donde habla de estos verdaderos azotes de la humanidad.

En el Apocalipsis se dice:

   “Y entonces vi que del mar subía una bestia, la cual tenía diez
cuernos y siete cabezas. En cada cuerno tenía una diadema,
y en cada cabeza un nombre blasfemo contra Dios”.

La Bestia se presenta como un ser magnífico al que muchos adorarán. Se ha especulado mucho acerca de su posible identidad y se ha llegado a apuntar hacia personajes tales como Napoleón Bonaparte o Hitler. También se ha hablado de la hecatombe final como si de un desastre atómico, con explosiones nucleares y emanaciones salubres, se tratase.

Beato de Liébana, Código de San Andrés

A pesar de la dificultad para identificarlo, el Apocalipsis deja un indicio claro sobre el Anticristo: llevará el número 666, del que se dice por ello que es el número del diablo.

De ser cierta la venida de un Anticristo y aunque estuviera a punto de vencer a las fuerzas del bien, ocurrirá un milagro, narrado en el Apocalipsis: los cielos se abrirán y las fuerzas de Dios vencerán. Es decir, que el relato de san Juan deja una puerta abierta a la esperanza.

Así pues, el Apocalipsis no revela la identidad del Anticristo (su identidad se desvelará, pero cuando sea demasiado tarde) ni aclara los hechos que podrían ocurrir. Sus textos están así abiertos a muchas interpretaciones. La verdad no podrá saberse hasta el Día del Juicio Final.

Este libro es, sin duda, el más oracular, el más críptico y oscuro de la Biblia. Pero también es uno de los más célebres y el más apasionante. Ha dado pie a múltiples interpretaciones, distintas y aún contradictorias.

El libro de San Juan fue uno de los más iluminados por los copistas de manuscritos medievales. Conservamos algunos códices exquisitos, obra de los Beatos, así conocidos porque la Iglesia Católica, a través del Papa, ha certificado y elevado sus virtudes hacia el camino de la canonización y les ha concedido esa condición de beatitud (inmediatamente inferior a la de santidad, en el escalafón canónico). De todos esos manuscritos, destaca especialmente el Comentario del Apocalipsis de San Juan, del Beato de Liébana (del año 776 a. de C.)


Actualmente, llamamos "apocalipsis" a una desgracia de magnitudes colosales; de ahí deriva también el adjetivo "apocalíptico/-a", que significa "espantoso, tremendo, devastador".

Bibliografía, webgrafía

  • CALERO HERAS, José, "Tema 1. Literaturas orientales", en Literatura universal. Bachillerato. Barcelona, Octaedro, 2009, pp. 14-19.
  • IBORRA, Enric, "Tema 1. Antigüedad (I): Literaturas orientales", en Literatura universal. Bachillerato. Alzira, Algar, 2016, pp. 7-32.

Edición, revisión, corrección

  • Primera redacción (abril 2017): Letraherido. Segunda redacción (noviembre 2019): Zayra Muñoz e Iliana Morata. Tercera redacción (noviembre 2020): alumnas de 1º BH y 1º BC.
  • Revisiones, correcciones: Letraherido.