Cuento y microrrelato en la España democrática: un panorama

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NOTA: Esta pregunta irá siempre en el examen EvAU con la relativa a la novela actual ("Algunas calas
en la novela de la España democrática") para que el alumno elija una de las dos.

Marco histórico de la España democrática (1975-actualidad)

La muerte del dictador Francisco Franco el 20 de noviembre de 1975 marcó el inicio de la Transición Española hacia la democracia representativa. Juan Carlos I fue proclamado rey de España.

La posterior formación de un Gobierno presidido por Adolfo Suárez González consiguió abrir el periodo constituyente.

Posteriormente, el Real Decreto Ley 20/1977, de 18 de marzo, reguló el procedimiento para la elección de las Cortes. La legalización del Partido Comunista de España, entre otros factores, permitió celebrar las elecciones generales de 1977, primeras elecciones libres celebradas en España desde febrero de 1936.

Una de las tareas prioritarias de las Cortes fue la redacción de un proyecto de Constitución. Dicho proyecto fue sometido a referéndum el 6 de diciembre de 1978 y ratificado por el 87,78 % de los votantes. Una vez aprobada la Constitución, las Cortes Constituyentes se disolvieron y se celebraron las elecciones generales de 1979, las primeras elecciones constitucionales.

Con la entrada en vigor de la Constitución española de 1978 se aprobó el sistema monárquico parlamentario y se abrió paso al multipartidismo. Se legalizaron los partidos políticos y se normalizó la convocatoria de elecciones al final de cada legislatura. Desde entonces, el Partido Socialista Obrero Español y el Partido Popular se han ido alternando en el Gobierno de España hasta la actualidad: Adolfo Suárez (UCD), Leopoldo Calvo-Sotelo (UCD), Felipe González (PSOE), José María Aznar (PP), José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE) y Mariano Rajoy (PP) han sido hasta ahora nuestros presidentes de Gobierno.

Fue una época de ‘liberación’ literaria también. Se publicaron las obras censuradas, se reeditaron textos íntegros y se recuperó, por ejemplo, la narrativa de los exiliados.

Se produjo una coexistencia de generaciones de escritores: experimentalistas, novelistas del realismo social y las nuevas generaciones de autores que se dan a conocer después del franquismo. Además, hubo una incorporación de numerosas mujeres escritoras como, por ejemplo, Ana María Matute, Almudena Grandes o Rosa Montero.

Los escritores, gracias al apoyo comercial, al marketing y a la expansión de los grupos editoriales y de los premios literarios, fueron promocionados y se convirtieron en creadores de opinión a través de los distintos medios de comunicación.

Cuento

El cuento español tuvo su auge en el siglo XIX, con autores tan relevantes como Pedro Antonio de Alarcón o Leopoldo Alas "Clarín".

En el siglo XX, los grandes novelistas del periodo habían escrito también relatos cortos: Miguel Delibes, con La mortaja (1987); Camilo José Cela, con Café de artistas (1953). Pero son los autores de la generación del medio siglo los que cultivan con mayor éxito el género cuento: Jesús Fernández Santos, con Cabeza rapada (1958); Ignacio Aldecoa, con Caballo de pica (1961); y Ana María Matute, con Los pájaros de Baden-Baden y El polizón de Ulises, ambas de 1965, son los autores más destacados, además de Medardo Fraile y Carmen Martín Gaite. He aquí un fragmento de El buitre ha hecho su nido en el café, de Ignacio Aldecoa:

   "Las cristaleras del café siempre estaban sucias y la luz de la glorieta, agria y
escenográfica, se filtraba a través de ella, con matices de recuelo. El viejo camarero
arteroesclerótico arrastraba la pierna mala como cosa ajena a su persona e iba de mesa
en mesa, frágil, doméstico, temblante y arácnido. Bufaba la máquina expres; cantiñeaba
el aburrido cerillero; la señora de los servicios cultivaba sus emociones leyendo una
novela de amor; el chicharreo de la llamada del teléfono no era atendido; esputaban en
sus pañuelos, y por turno, los cinco viejos del friso de la tertulia del fondo; bajaba
el cura jugador las escaleras de la timba; componía un melindre la pájara pinta timándose
con un señor solitario y de mirada huidiza; el renegrido limpia tenía un vivaz sátiro
bajo la roña, el betún y la piel, y no se perdía detalle desde su ras, sacando lustre
a los zapatos de una vedette del «Maravillas». En los grandes y mágicos espejos había
salones hasta la angostura del infinito y la perspectiva de las lámparas reflejadas
era una pesadilla surreal."

El gusto por el cuento se pierde durante algunos años hasta que, en los ochenta, con el final del franquismo y la transición a la democracia, vuelve a resurgir entre los autores españoles, destacando Luis Mateo Díez, Juan José Millás y José María Merino.

Al igual que en la novela, destacamos en el cuento actual la diversidad de temas, tendencias narrativas, estilos y enfoques. Se escriben cuentos realistas, experimentales, fantásticos, paródicos, de ciencia ficción, metaliterarios, surrealistas... Incluso en un mismo autor es posible encontrar diferencias de estilo de unos cuentos a otros: objetivismo y subjetivismo, realidad y fantasía. La finalidad de los relatos es muy diferente: impresionar, sorprender, conmover, dar testimonio, etc.

En los autores españoles se nota la influencia de los autores latinoamericanos como Julio Cortázar (Una flor amarilla) o Jorge Luis Borges (Alguien soñará). También influyen los clásicos del cuento como Anton Chéjov (El beso) o Guy de Maupassant (Blanco y azul). Grandes novelistas latinoamericanos, como el colombiano Gabriel García Márquez y su colección de relatos La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada (1972), son también autores de cuentos. Veamos un fragmento de esta historia:

     "Eréndira estaba bañando a la abuela cuando empezó el viento de su desgracia. La enorme mansión de argamasa lunar, extraviada en la soledad del desierto,
se estremeció hasta los estribos con la primera embestida. Pero Eréndira y la abuela estaban hechas a los riesgos de aquella naturaleza desatinada, y apenas
si notaron el calibre del viento en el baño adornado de pavorreales repetidos y mosaicos pueriles de termas romanas.”

Dentro del cuento, encontramos en las últimas décadas cinco tipos fundamentales:

  • Cuentos líricos, próximos a la poesía y en los que no se relata ninguna historia. Lo importante es la evocación y la sugerencia. A veces, ese carácter lírico también lo encontramos en el microrrelato (del que hablaremos más abajo), donde deben concentrarse emociones fuertes y fugaces.
  • Cuentos teóricos y ensayísticos, donde abunda la reflexión más que la narración, así como los pensamientos críticos y el análisis de temas de interés del autor.
  • Cuentos dramáticos, basados en el diálogo y con carácter teatral.
  • Relatos fantásticos, que indagan en el ser humano o en la problemática de la sociedad contemporánea; en ellos aparecen desde fantasmas y viajes en el tiempo hasta metamorfosis y alienígenas.
  • Pese al relato fantástico, al igual que en la novela, en la cuentística española actual predomina el relato realista, de tema urbano, intimista o psicológico; trata cuestiones como la amistad, las relaciones de pareja, el amor y la muerte.

Entre los autores destacados podemos citar a:

  • Juan Eduardo Zúñiga, Largo noviembre de Madrid (1980) y Capital de la gloria (2003);
  • José María Merino, Cuentos del reino secreto (1982) y Cuentos del barrio del Refugio (1994);
  • Luis Mateo Díez, Brasas de agosto (1989) y Los males menores (1993);
  • Juan José MIllas, Primavera de luto (1989);
  • Cristina Fernández Cubas, Mi hermana Elba (1980);
  • Javier Marías, Mientras ellas duermen (1990);
  • Juan Manuel de Prada, El silencio del patinador (1995);
  • Almudena Grandes, Modelos de mujer (1996) y Estaciones de paso (2005);
  • Julio Llamazares, En mitad de ninguna parte (1995);
  • Mercedes Abad, Felicidades conyugales (1989);
  • Manuel Rivas, El lápiz del carpintero (1998);
  • el aragonés Ignacio Martínez de Pisón, Alguien te observa en secreto (1985) y Aeropuerto de Funchal (2009);
  • Ignacio Vidal-Folch, Noche sobre noche (2009);
  • el sobrino de Torrente Ballester, Marcos Giralt Torrente, El final del amor (2011).

Los autores de cuento españoles destacan por la originalidad estructural de sus relatos, jugando con los mitos clásicos y llenando los textos de simbologías y juegos intelectuales. Muy a menudo, la literatura es incluso un tema narrativo, donde el libro es una metáfora del mundo, en el que se encuentran las respuestas al universo (metaliteratura). Otras veces aparece el tono intimista, como pasa en los cuentos de Esther Tusquets, Álvaro Pombo, Marina Mayoral o Javier Marías.

A finales del siglo XX, en la década de los noventa, aumenta el número de premios para autores de cuentos, como el Hucha de Oro, el Ignacio Aldecoa, el Antonio Machado o el Ribera de Duero. Se publican también antologías de cuentos, lo que refleja el interés por el género entre los creadores más jóvenes. Algunos títulos:

  • José Luis González y Pedro de Miguel, Últimos narradores. Antología de la reciente narrativa breve española (1993).
  • José María Merino, Cien años de cuentos y Los mejores relatos españoles del siglo XX.
  • J. A. Masoliver Ródenas y Fernando Valls, Los cuentos que cuentan.
  • Viviana Paletta y Javier Sáez de Ibarra, Vidas sobre raíles. Cuentos de trenes (2000).
  • Gemma Pellicer y Fernando Valls, Los nuevos nombres del cuento español actual.
  • Ángeles Encinar y Anthony Percival, Cuento español contemporáneo (1993).
  • Ángeles Encinar, Cuento español actual (1992-2012) (2014).
  • Irene Andrés-Suárez, Antología del microrrelato español (1906-2011) (2017).

Entre los cuentistas más jóvenes destacamos a:

  • Eloy Tizón (1964-...), Técnicas de iluminación (2013).
  • Andrés Neuman, Hacerse el muerto (2011).
  • Javier Sáez de Ibarra, Bulevar (2013).
  • Gonzalo Caldedo, Temporada de huracanes (2007).
  • Juan Bonilla, El que apaga la luz (1994) y El estadio de mármol (2005).
  • Berta Marsé, Fantasías animadas (2004).
  • Mercedes Cebrián, El malestar al alcance de todos (2008).
  • Hipólito G. Navarro, El aburrimiento, Lester (1996).
  • Félix J. Palma, El vigilante de la salamandra (1988) y El menor espectáculo del mundo (2010).
  • David Roa, Horrores cotidianos (2007).
  • Julia Otxoa, Un extraño envío (2006) y Un lugar en el parque (2010).
  • Cristina Cerrada, Noctámbulos (2003).

Microrrelato

Aunque en todas las culturas hay textos cercanos al aforismo o la frase lapidaria, puede considerarse que el microrrelato nació en el siglo XX. Entre sus precedentes ilustres, se puede citar a Kafka, a los simbolistas franceses y a los modernistas hispánicos. En España, es muy importante la labor de Rubén Darío y Julio Torri. También ciertos intentos del asturiano Gonzalo Suárez y del aragonés Javier Tomeo.

En los inicios del siglo XXI, reaparece el gusto por este tipo de narración brevísima, con antologías como Galería de hiperbreves y Por favor, sea breve. El microrrelato triunfa en todas partes, desde Nueva Zelanda a Latinoamérica, quizá, como suele decirse, porque se adapta bien a estos tiempos de prisas.

El microrrelato es un texto breve en prosa, de naturaleza narrativa y ficcional que, usando un lenguaje preciso y conciso, se sirve de la elipsis para contar una historia. Microcuento, cuento brevísimo o minicuento son las denominaciones dadas a un conjunto de obras diversas cuya principal característica es su brevedad: máxima intensidad con la mínima extensión.

Según José María Merino, dar narratividad a un texto hiperbreve ensancha la literatura. El microrrelato tiene también mucho de experimentación. Merino añade que el microrrelato se diferencia del aforismo, la greguería y la frase lapidaria por el movimiento: es una quintaesencia narrativa. Todos son textos sintéticos, pero el microrrelato deja más margen al lector, lo obliga a colaborar, lo hace poner de su parte.

Entre los autores hispanoamericanos de microrrelatos más influyentes entre nosotros, está el autor hondureño Augusto Monterroso, cuyas cuentostienden a la máxima condensación (La oveja negra y demás fábulas). Monterroso escribió el microrrelato más corto del mundo:

   "Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí".

En España, algunos de los referentes clásicos del género incluyen a autores como Ramón Gómez de la Serna, Juan Ramón Jiménez y Max Aub. En los tiempos modernos, hay colecciones tan sugerentes como Historias mínimas (1988), de Javier Tomeo; El cogedor de ancianos (1993), de José Jiménez Lozano y Los males menores (1993), de Luis Mateo Díez. El más reciente maestro del género es Juan José Millás (Articuentos, 2011). También destacan autores como Luis Landero (1948-...), Quim Monzó o Sergi Pàmies (1960-...).

Los rasgos aplicables al microrrelato son varios:

♦ Rasgos discursivos: narratividad, hiperbrevedad, concisión, etc.

♦ Rasgos formales: estructura simple, personajes mínimamente caracterizados, espacios esquemáticos, condensación temporal, elipsis, etc.

♦ Rasgos temáticos: intertextualidad, metaficción, ironía, parodia, humor, etc.

♦ Rasgos pragmáticos: exigencia de un lector activo.

♦ Rasgos literarios: el microrrelato enlaza con el poema breve o el haiku japonés y ha sido calificado como forma lúdica y mestiza.

♦ Rasgos sociológicos: el microrrelato conecta con la posmodernidad o el posmodernismo, con su gusto por lo fragmentario y la ironía.

Uno de los medios pioneros responsables en difundir el género en este país es la revista Quimera ya desde 2002 y, desde 2003, dedicada a la publicación de microrrelatos inéditos. También José María Merino le ha prestado mucha atención al fenómeno y ha publicado antologías de microrrelatos.

Ejemplos de microrrelatos:

   El sueño de la mariposa (José María Merino)
Soñó que era una mariposa y al despertar no supo si era un hombre que había soñado ser una
mariposa o una mariposa que estaba soñando ser un hombre.

   69 (José María Merino)
Despiértese, que es tarde, me grita desde la puerta un hombre extraño. Despiértese usted, que buena falta le hace, le contesto yo. Pero el muy obstinado
me sigue soñando.

   Ecosistema (José María Merino)
El día de mi cumpleaños, mi sobrina me regaló un bonsái y un libro de instrucciones para cuidarlo. Coloqué el bonsái en la galería, con los demás tiestos,
y conseguí que floreciese. En otoño aparecieron entre la tierra unos diminutos insectos blancos, pero no parecían perjudicar al bonsái. En primavera, una mañana,
a la hora de regar, me pareció vislumbrar algo que revoloteaba entre las hojitas. Con paciencia y una lupa, acabé descubriendo que se trataba de un pájaro
minúsculo. En poco tiempo el bonsái se llenó de pájaros, que se alimentaban de los insectos. A finales de verano, escondida entre las raíces del bonsái,
encontré una mujercita desnuda. Espiándola con sigilo, supe que comía los huevos de los nidos. Ahora vivo con ella, y hemos ideado el modo de cazar los
pájaros. Al parecer, nadie en casa sabe dónde estoy. Mi sobrina, muy triste por mi ausencia, cuida mis plantas como un homenaje al desaparecido. En uno de
los tiestos, a lo lejos, hoy me ha parecido ver la figura de un mamut.
   El pozo (Luis Mateo Díez)
Mi hermano Alberto cayó al pozo cuando tenía cinco años. 
   Fue una de esas tragedias familiares que sólo alivian el tiempo y la circunstancia de la familia numerosa.
   Veinte años después, mi hermano Eloy sacaba agua un día de aquel pozo al que nadie jamás había vuelto a asomarse.
   En el caldero descubrió una pequeña botella con un papel en su interior.
   Éste es un mundo como otro cualquiera, decía el mensaje.
   Página asesina (Julio Cortázar)
En un pueblo de Escocia venden libros con una página en blanco perdida en algún lugar del volumen. Si un lector desemboca en esa página al dar las tres
de la tarde, muere.

Bibliografía y webgrafía

Trabajos de los alumnos

Edición, revisión, corrección

  • Primera redacción (marzo 2018): Jorge Otín y Nina Mihailov
  • Revisiones, correcciones: Letraherido.