El teatro romántico en España: ''Don Juan Tenorio'', de José Zorrilla (1817-1893)

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El teatro romántico en España

El siglo XIX es una época de cambio en Europa, ya que se produce una revolución política, social y económica, además de la llamada “revolución industrial”, que hace variar la composición social de los pueblos.

Para el teatro es un siglo de progreso, ya que se buscaba un cambio y una mejora artística, y al mismo tiempo aparecen nuevos auditorios, un público formado por la burguesía y las capas populares, generalmente poco instruidas, que buscaban en el teatro una forma de entretenimiento, de evasión.

En esta época se crean nuevos teatros que, sin embargo, disminuyen de tamaño, lo cual escénicamente es muy significativo, pues ese hecho diversifica la oferta de tendencias teatrales y crea una mayor cercanía del auditorio con el actor. Debido a esto y a otras causas, la interpretación también progresa y encuentra nuevas técnicas de actuación y entrenamiento del actor, mientras que la ciencia y la tecnología aportan nuevos avances en la iluminación y la escenografía.

Schiller

A continuación del Clasicismo, apareció el teatro romántico en Alemania con Schiller, del cual sus obras pertenecen al movimiento Sturm und Drang, que preludió al Romanticismo alemán y europeo. Posteriormente, se introdujo este tipo de teatro en España.

El primer ejemplo fue estrenado en 1834, con el título La conjuración de Venecia, de Martínez de la Rosa, y la última obra del género fue producida en 1849, por José Zorilla, titulada Traidor, inconfeso y mártir. Entre estos años, el duque de Rivas estrenó en 1835 la obra titulada Don Álvaro o la fuerza del sino, que es una de las cumbres del teatro romántico español.

El tema fundamental que abundaba en este tipo de obras era el amor imposible, pero también se encontraba la libertad, un aspecto muy importante, ya que era una de las causas por las que el teatro era caracterizado por el rechazo de las reglas y donde encontramos la mezcla de elementos trágicos y cómicos, de prosa y verso. Además, se rompían las unidades de tiempo y lugar. No había un número de actos fijo, debido a que variaban, y encontramos elementos que intensifican el clima trágico produciendo sorpresa, horror, etc., pues se buscaba causar todo tipo de emociones al público, usando un lenguaje retórico. Otros temas que se trataban en las obras románticas eran la venganza y la rebeldía política o moral.

Destaca como personaje principal el héroe, el cual era misterioso, valiente y amante de la libertad; pero su destino era siempre desgraciado. Su acompañante era la heroína, la cual es dulce, inocente y se considera una amante apasionada.

Las escenas de estas obras románticas transcurrían en panteones, paisajes solitarios, cuevas, mazmorras...

Teatro del siglo XIX

Algunos avances en la representación y en la puesta en escena fueron que pasaron a la precisión y adecuación histórica en el vestuario, lo que ya había comenzado en el siglo XVIII, con la actriz francesa Madame Vestris, que había abandonado el traje de su época, habitualmente usado en el teatro, para adaptarse a la época del personaje. A partir de ahí, la precisión histórica en el vestuario se estableció como norma, entre 1810 y 1850.

Las bambalinas, conocidas por un lienzo de tela, se reemplazan por muros continuos que representan las paredes de una habitación, llamado “escenario de medio cajón”. Al mismo tiempo, se desarrolla la maquinaria teatral y la tramoya, con escenarios ascendentes e incluso giratorios.

Los decorados se hacen también precisos históricamente o realistas.

Aparece la luz de gas para la iluminación, que si bien hizo más peligrosa la asistencia al teatro, debido a los numerosos incendios que provocaban, mejoró considerablemente la iluminación de la escena y permitió por primera vez dejar a oscuras la sala, o auditorio donde se sentaba el público, lo que centraba toda la atención en el escenario.

Don Juan Tenorio, de José Zorrilla (1817-1893)

José Zorrilla

José Zorilla nació en Valladolid en 1817 y falleció en Madrid en 1893. El público estuvo a su lado durante toda su carrera, por lo que pudo cultivar varios géneros y tener una producción muy extensa, como algunos de los títulos siguientes: El zapatero del rey y El puñal del godo y Traidor, inconfeso y mártir.

María Guerrero en el papel de Doña Inés

Su obra más famosa es Don Juan Tenorio, la cual representó la famosa actriz española María Guerrero (1867-1928) en el papel de Doña Inés, la protagonista femenina. La obra es el drama romántico más popular y todavía se representa hoy en día en la víspera de Todos los Santos. La primera representación fue en 1844, en el Teatro de la Cruz. Es deudora de El burlador de Sevilla y convidado de piedra (1630), atribuida a Tirso de Molina, en la que se inspira.

El tema central es el amor. Otros temas que encontramos son: la muerte, la valentía y el honor.

La obra comienza volviendo la vista atrás un año desde la apuesta hecha entre don Juan y don Luis Mejía, para ver quién de los dos era más mujeriego y más malvado. Don Luis, enojado por la perdida de la apuesta, propuso un nuevo envite, el cual consistía en conquistar a doña Inés, su novia. Ambos son encarcelados y ambos logran escaparse.

De nuevo don Juan logró sus propósitos, enamorando a la prometida de don Luis. Don Juan raptó a doña Inés del convento en el que se encontraba, llevándosela a su casa. Al poco tiempo, llegaron don Luis y don Gonzalo, padre de doña Inés, pidiéndole a don Juan que les devolviera a doña Inés, pero don Juan mató a don Gonzalo y huyó a Italia.

A su regreso de Italia, se dirigió a su antigua casa, donde se encontró con un cementerio con todas las tumbas de las personas a las que él había matado. Entre ellas, pudo distinguir las de don Gonzalo, don Luis y, para su sorpresa, la de su amada doña Inés.

El fantasma de don Gonzalo le advirtió de su muerte, la sombra doña Inés veló por él salvándole del infierno y logrando así vivir juntos en la eternidad.

La obra está estructurada en dos partes, teniendo la primera parte cuatro actos que transcurren durante una noche y la segunda parte está constituida por tres actos, que suceden después de cinco años y también en una sola noche.

Los personajes principales son don Juan Tenorio y su amada doña Inés. Entre los secundarios están: don Luis Mejía, don Diego Tenorio, Buttarelli, Ciutti... Por último, aparecen personajes menores como Pascual, el capitán Centellas, don Rafael de Avellaneda, Lucía, la abadesa de las Calatravas de Sevilla...

En el Don Juan Tenorio encontramos algunas de las características típicamente románticas como:

  • Lugares sombríos y solitarios, como el cementerio, donde cobra vida la escultura de don Gonzalo.
  • Hay un amor imposible entre don Juan y doña Inés, que hace que la dama muera de pena, ya que don Juan huye a Italia abandonándola, después de haber matado a don Gonzalo y don Luis, quienes, aún muertos, le persiguen.
  • El héroe es de familia noble, solitario y calavera, algo propio de su tiempo y contrario a la tradición cristiana medieval, encarnada por don Gonzalo. La heroína se adapta a los cánones, tanto físicos como espirituales, del drama romántico; representa la inocencia y la virtud cristianas.
  • La muerte de los dos enamorados hace que se produzca el final trágico.
  • Las acciones suelen ocurrir casi siempre por la noche, en una naturaleza dinámica.
  • Hay misterio: las estatuas cobran vida, las sombras hablan, se da una idea idealizada del cielo y del infierno.
  • Predomina el sentimiento sobre la razón: doña Inés, enamorada de don Juan, intenta huir de sus sentimientos hacia él, pero no lo consigue. El amor se impone a cualquier lógica o conveniencia social.
  • El pecador don Juan se salva en el último momento por el amor de una mujer y se arrepiente de sus malas acciones.

Bibliografía, webgrafía

Edición, revisión, corrección

  • Primera redacción (agosto 2017): Letraherido, (Marzo 2018): Soraya Fuentes
  • Revisiones, correcciones: