El día 28 de enero, hemos celebrado en el Instituto Avempace el Día Escolar de la No-violencia y la Paz (DENIP), declarado por primera vez en 1964 a partir de de una iniciativa del profesor español Llorenç Vidal para conmemorar el asesinato del símbolo de la no violencia y la desobediencia civil, Mahatma Gandhi el 30 de enero de 1948. Su objetivo es la educación en y para la tolerancia, la solidaridad, la concordia, el respeto a los Derechos Humanos, la No violencia y la Paz.
El Día de la Paz ha sido el colofón de nuestro proyecto para trabajar la meta 4a del Objetivo del Desarrollo Sostenible 4 (Educación de calidad), que se propone para el 2030 “Construir y adecuar instalaciones educativas que tengan en cuenta las necesidades de la niñez y las personas con discapacidad y las diferencias de género, y que ofrezcan entornos de aprendizaje seguros, no violentos, inclusivos y eficaces”.
Para ello, hemos llevado a cabo distintas acciones desde Tutoría en 1º y 2º de ESO para detectar las necesidades (barreras) de quienes poblamos el centro y cómo derribarlas. Algunas de ellas son físicas y sensoriales (escaleras y bordillos para quienes tienen movilidad reducida; señalética no inclusiva en algunos espacios; ruido en las aulas y timbre estridente…), otras son culturales (tenemos en el centro personas con costumbres e idiomas diferentes y es necesario acogerlas en condiciones) y económicas. A través de un material elaborado por UNICEF, Por todos mis compañeros, el alumnado ha analizado las dificultades que se pueden presentar y ha planteado soluciones, plasmadas en posters, que se han terminado de realizar el día 28 de enero, y en un spot, en cuyo guion y rodaje ha participado todo el alumnado con TEA.
Solo esa cultura de la paz y la no violencia nos permitirá alcanzar los Objetivos del Desarrollo Sostenible, por eso hemos aportado nuestro granito de arena para su consecución, vendiendo mermelada de membrillo de nuestro huerto y otros productos elaborados por el alumnado con TEA para recaudar fondos para la escuela rural Enmanuel Mongalo y Rubio de El Chilamatillo (Nicaragua), recordando la meta 1.a (Garantizar una movilización importante de recursos procedentes de diversas fuentes, incluso mediante la mejora de la cooperación para el desarrollo, a fin de proporcionar medios suficientes y previsibles para los países en desarrollo, en particular los países menos adelantados, para poner en práctica programas y políticas encaminados a poner fin a la pobreza) del ODS 1 (Fin de la pobreza).
Y esa paz pasa por cuidarnos, por ejemplo, a través de la alimentación. Así que, desde el Aula TEA hemos invitado a degustar canapés de queso con membrillo durante los recreos. La meta 4 del ODS 3 (Salud y bienestar) propone, para 2030, reducir en un tercio la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles mediante la prevención y el tratamiento y promover la salud mental y el bienestar. Algunas de esas enfermedades no transmisibles tienen que ver con el sobrepeso y la obesidad, consecuencia, entre otras cosas, de una mala alimentación. Promoviendo hábitos de alimentación saludables, estamos contribuyendo a alcanzarla.
En el Día de la Paz la pequeña sociedad que es nuestro centro también se propone, como la meta 7 del ODS 16 (Paz e instituciones sólidas), garantizar la adopción en todos los niveles de decisiones inclusivas, participativas y representativas que respondan a las necesidades de todas las personas. Por eso es tan importante la labor del grupo de convivencia del alumnado, que se ha dado a conocer regalando chapas, informando de su labor y animándonos a visitar su blog y ha preparado una pequeña exposición de libros de la biblioteca.
Y como la paz solo se construye a través de nuestro compromiso personal, el conocimiento de la historia y de personas que fueron capaces de exponer su vida por lo que consideraban justo, nos ayuda a tomar partido y defenderla. Un ejemplo potente de este compromiso es el zaragozano Ángel Sanz Briz, que junto a otras personas que trabajaban en la Embajada de España en Budapest, salvó de la muerte a más de 5000 judíos durante la II Guerra Mundial. Una exposición del Cementerio de Torrero nos ha permitido acercarnos más a su gesta y conmemorar el Día Internacional de Memoria de las Víctimas del Holocausto (27 de enero).














